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De Cisneros el ejemplo sublime

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Este texto que pongo a disposición de los lectores de Cubadebate (y en particular al forista Esculapio) corresponde a mi intervención el 28 de febrero de 2014 en la Sesión Solemne que la Academia de la Historia de Cuba dedicara al centenario de la muerte de Salvador Cisneros Betancourt.

Salvador Cisneros BetancourtEn noviembre de 1895 un joven mambí —que llevaba en sus apellidos la historia de la Guerra Grande en el Camagüey— compuso el himno con el que generaciones de cubanos hemos recordado la gesta invasora mambisa. Enrique Loynaz del Castillo se apropiaba en aquellos versos de imágenes enraizadas ya en el imaginario popular y que cobraron desde entonces peculiar trascendencia. Junto a aquel llamado: “Orientales heroicos al frente, / Camagüey legendario avanzad […]”,desfilan, como en una galería, los rostros de los líderes de aquel empeño sin par: “De Cisneros el ejemplo sublime / Hoy los buenos sabrán imitar”.

El ejemplo sublime… ¿Qué derroteros de la vida de aquel hombre la habían tornado modélica, ya ante los ojos de la nueva generación que se incorporaba al combate por la independencia?

En la larga lucha del pueblo cubano por su libertad es Salvador Cisneros Betancourt una figura excepcional, y no me refiero, solamente, a que fue el único miembro de la nobleza criolla que se incorporó a la lucha por la independencia porque, como con gran sabiduría grabaron sus compañeros de armas en la base del monumento que el pueblo del Camagüey le dedicara, el Marqués había forjado “con los pergaminos de su nobleza la antorcha que iluminó el sendero de la libertad en Cuba” sino, a su impresionante hoja de servicios a la Patria, extensa en lo vital como ninguna otra y con un protagonismo y compromiso que convierte cualquier empeño biográfico dedicado a su persona en una construcción de la memoria histórica de nuestra isla en su fragua como nación.

La familia Cisneros Betancourt tuvo tres componentes decisivos para la forja de la personalidad del patriota: era rica, criolla y, con impacto decisivo, era camagüeyana. Nacido en una ciudad de tierra adentro que asombraba a los viajeros con sus calles polvorientas, sus grandes casonas que mostraban un modo de vivir sencillo, en contraste con las grandes y numerosas iglesias que habían marcado el sello de su estructura urbana. Peculiar modo de vida de unos pobladores que exhibían una curiosa mezcla cultural de actualización y conservadurismo cuya repercusión en la vida política de Cuba tiene perfiles pendientes de estudios renovadores.

Era el Camagüey —con sus grandes sabanas donde la mirada se perdía en la lejanía del horizonte—, tierra de grandes propietarios ganaderos; tierra “de señorío trabajador” como la calificara José Martí o, como escribiera Leopoldo O’Donnell, tierra donde sus naturales, “entre los demás de la Isla”, tenían “reputación de osados y listos para cualquier empresa”.

La férula de la esclavitud no había marcado su economía como en otras regiones de la isla —ni lastrado en consonancia la voluntad y el pensamiento de una buena parte de sus hijos— y la presencia de la Real Audiencia, en una ciudad que ha hecho siempre gala de una generosa hospitalidad y cuyas familias acogían en sus salones —en las tertulias familiares que eran el espacio de sociabilidad por excelencia de aquella sociedad patriarcal— a los jóvenes graduandos de Derecho de la alta casa de estudios habanera; la Audiencia, decía, que había creado una atmósfera de cierta reflexión legalista, de gente informada sobre el Derecho, que tanta trascendencia tendría en la conformación de la República en Armas.

Fue Salvador Cisneros miembro de una de las redes de parentesco más extensas e influyentes de ese complejo fenómeno socio cultural identificado como el patriciado camagüeyano. Criollos eran los Cisneros desde hacía siete generaciones. Podría suponerse que debió haber recibido una educación aristocratizante, lo cual en realidad no ocurrió y no solo porque sus primeras letras las hubiera aprendido de la mano de dos maestras negras que vivían cerca de su casa sino porque su padre era, sí, el primer Marqués de Santa Lucia, pero más aun, era señor de hacienda en una ciudad como en aquel entonces era la del Puerto del Príncipe. A su muerte El Lugareño escribió en la Gaceta de Puerto Príncipe que aquel había sido “humilde sin estudio, cortés sin afectación, generoso sin pretensiones” y que había cifrado el derecho al respeto de sus conciudadanos en la dignidad del saber y en la de los servicios públicos. A Domingo Delmonte le comentó que Agustín Cisneros había sido “el Marqués mas demócrata, digo de corazón, que he tratado, y Cubano hasta botarlo de sobra”. Patrones educativos familiares hechos profesión de fe en la pureza del mármol del panteón familiar: “Mortal, ningún título te asombre. Polvo eres. Polvo, cualquier otro hombre.”

En 1841 su padre decidió enviarlo a estudiar a los Estados Unidos, práctica muy extendida en Cuba y en particular en el Camagüey. En sus más o menos frecuentes viajes de estudio o de placer aquellos hombres que irrumpen en la vida revolucionaria insular en la segunda mitad del xix han apreciado de primera mano las huellas, no solo de la Revolución francesa, sino también de las revoluciones europeas del 30 y del 48, la convulsa situación española, los lastres dictatoriales en las repúblicas latinoamericanas y la pujanza económica de la nación del norte, hacia la cual muchos giraban sus miradas ansiosas de encontrar en ella respuestas a sus sueños de democracia. Se conformó así, un pensamiento liberal que en ocasiones tendría más preguntas que respuestas.

Cisneros permaneció cinco años en Filadelfia. En su vida, es el tiempo que media entre la adolescencia y los primeros años de su juventud. Tiene 18 años al regreso sin haber terminado los estudios de ingeniería civil, y como era de esperar todas las puertas se abren para el joven marqués. Muertos ya sus padres, sus cinco hermanas —algunas de las cuales ya habían contraído matrimonio—, marcan su entorno personal más cercano. La red familiar, mientras tanto, vigila la fortaleza del mayorazgo y por esos azares de la vida, los planes de casamiento encuentran lugar en el afecto del joven que termina enamorado de la muchacha escogida, su prima hermana Micaela Betancourt y Recio, a quien declaró su amor, según él mismo recordara en unos apuntes biográficos, en palabras escritas en una hoja de naranja. La boda se celebró en 1850. Tiene 22 años y entre esa edad y los 38 tendrá sus siete hijos, dos de los cuales fallecieron párvulos. Verá crecer dos varones: José Agustín y Gaspar y tres hembras: Carmen, Ángela y Clemencia.

En esos años el panorama político de la región presentaba rasgos muy peculiares como consecuencia de la sedimentación de la herencia de constitucionalistas y bolivarianos. Se le hacia al gobierno un sordo combate. ¿Hay en él huellas de Salvador Cisneros? En 1848 puede hallarse, hasta el momento, la de más antigua data. Tiene 20 años y un disturbio entre oficiales españoles y jóvenes principeños en la Plaza de Armas representó para el Marqués su primer tropiezo con las autoridades coloniales.

Siguiendo esos derroteros encontraremos información sobre su vinculación al movimiento que terminó lidereando Joaquín de Agüero con el alzamiento de San Francisco de Jucaral, aunque este no le costara la condena a destierro que algunos estudiosos han incluido en sus datos biográficos; mérito que en realidad a quien corresponde es a un pariente homónimo, muerto aun exiliado en los Estados Unidos en 1894 y a quien José Martí dedicara un obituario en Patria.

El liderazgo político entra a su vida a mediados de los 60. Le precede una activa vida social en su ciudad natal de la que fue alcalde ordinario en tres ocasiones. Funda periódicos, impulsa el trabajo de la Sociedad Filarmónica, la Sociedad Económica de Amigos del País y el Teatro Principal …primeras muestras del extraordinario poder de convocatoria que llegaría a tener solo su nombre en el Camagüey.

El tejido conspirativo de un plan revolucionario que los enlazaría con los orientales lo tiene como centro. Iniciado el movimiento por Carlos Manuel de Céspedes, el momento de secundarlo es centro de discusiones entre los camagüeyanos quienes habían sido partidarios de no precipitar los acontecimientos y esperar hasta que hubiera mayor concertación de voluntades y recursos. Finalmente lo harán en la alborada del 4 de noviembre.

Eran días de gestación, mucho estaba aun en ciernes, pero ya ante la mirada atenta del historiador —ocultos tal vez tras la urgencia y la exaltación—, desfilan, como piezas de un rompecabezas, detalles que lo colocan ante la evidencia de una primaria coherencia de ideas con connotación regional que en buena medida se ha hecho girar en torno a Cisneros Betancourt. Se trata del apego a los principios democráticos que los llevarían a sostener un civilismo a ultranza de aliento republicano, apegado al poder de las leyes y basado en el sufragio universal; nutrido con las raíces de la Revolución francesa y las experiencias —algunas muy temidas— del proceso independentista continental y de la instauración de las jóvenes Repúblicas latinoamericanas y que el Marqués sostuvo —casi de modo inmutable—a lo largo de la lucha anticolonial; ejecutoria que justifica el apelativo de “El Gran Ciudadano”, tal vez el mas recurrente al cual acuden sus contemporáneos de los primeros años del siglo xx.

La red familiar de los Cisneros Betancourt marchó a la guerra desde sus inicios. Poco se ha hablado de las privaciones sufridas por ellos. El propio Marqués recordaba como en noviembre de 1869 eran “25 de familia”, todos enfermos. Su esposa Micaela y Carmita, la mayor de sus hijas, fallecieron en esos días. Gaspar, Ángela y Clemencia quedaron con su suegra y cuñadas hasta que en 1870, en medio de la brutal ofensiva española, ellas deciden regresar a la ciudad. El Marqués se niega a que sus hijos los acompañen y los pone al abrigo de Esteban Duque Estrada y Loreto del Castillo —aquel hogar que Martí inmortalizara en su prólogo al libro Los Poetas de la Guerra—. Es desgarrador pensar en la trascendencia de esa decisión al leer en los mencionados apuntes biográficos que allá en Hato Viejo su pequeña Clemencia había muerto “por falta de alimentos, pues no se podían tener vacas amarradas para evitar que el enemigo pudiese asaltarlas”. A principios de 1871 autoriza —pero con la condición de que partan con toda la celeridad posible hacia el extranjero—, el regreso de sus hijos al Príncipe al tomar Loreto del Castillo esa decisión convencida de que la persecución de que eran objeto demostraba que los españoles conocían que ella tenía bajo su abrigo a los hijos del presidente del legislativo mambí; lo cual no era para nada infundado. Atiéndase el testimonio de Glovert Flint quien aseguró que

en las paredes de las casas por donde las columnas españolas habían pasado sin quemarlas y en los árboles donde los machetes españoles habían desnudado en parte la corteza para dar espacio a inscripciones con lápiz, podían leerse promesas de torturas sin nombre al marqués de Santa Lucía, mezcladas con obscenas amenazas de vengarse en las mujeres cubanas. El marqués era el chivo expiatorio al que las tropas enemigas anhelaban capturar.

En 1876 sus dos hijos varones regresaron a Cuba en la embarcación que utilizaba el coronel Juan Luís Pacheco para conducir efectos y la correspondencia del Gobierno, a pesar de que ninguno de los dos tenía un buen estado de salud, la cual se les deteriora irreversiblemente como consecuencia de los rigores de la vida en campaña. Pocos años mas tarde —entre 1880 y 1883— fallecen ellos y su hermana Ángela los sigue en 1892. Tiene Cisneros 64 años y ha perdido toda la familia que constituyera en plena juventud. Con justicia, en un artículo publicado en Patria en 1896, se dice de él: “La suerte, que ha sido tan adversa para ese hombre fuerte, á quien ha herido en todos los lugares vulnerables de su corazón, dejándolo en pie en medio de las tumbas de todos los suyos”. He querido detenerme en páginas de la vida íntima del Marqués porque en esta tarde de homenaje considero de elemental justicia recordar, también, cuanto de ese componente tan esencial para la vida de cualquier persona tuvo que sacrificar por la libertad de Cuba.

La lucha contra el colonialismo español tuvo en él a uno de sus principales actores. Como se sabe ostentó las más altas responsabilidades civiles de la República de Cuba en Armas, tanto en la Guerra Grande como en la del 95, por lo que una buena parte de las decisiones tomadas en esos años por dichos órganos gubernamentales están unidas a su persona y llevan su firma; tanto las que han concitado los mayores reconocimientos como las que han sido juzgadas severamente. En cualquier caso jamás dejó de exponer sus criterios, ni perdió la fe en el pueblo cubano, ni concibió la independencia de otra forma que no fuera “absoluta”. Siempre fue su lema “Cuba sobre todo.”

En 1898 tiene Cisneros 70 años y estaba en vísperas de iniciar —a una edad en la que no era usual continuar en esas lides—, una trascendental batalla por Cuba: la lucha por su plena soberanía vulnerada por la injerencia norteamericana que tuvo en él a uno de sus más persistentes y lúcidos críticos. Permanencia de una intromisión que fue prevista por él, aun en los marcos de la guerra, de lo cual es exponente su preocupación de que las tropas mambisas se adelantaran a las norteamericanas en la ocupación de poblados, lo cual logró personalmente en el caso de Santa Cruz del Sur, donde hizo flamear la bandera de la estrella solitaria en todos los fuertes y edificios principales. Un sentimiento que le expuso a Gonzalo de Quesada, en noviembre de ese año, días antes de la salida de las tropas hispanas de su ciudad natal. El Marqués le aseguró que aunque pudiera, no debía “entrar al Príncipe mientras allí dominen las banderas españolas y americanas, y aún pienso emigrar si por desgracia continúan los Americanos con la ocupación de la Isla, como se proponen”. Es de sumo interés el paralelo conceptual que se puede establecer a partir de recordar que en 1878 Cisneros se había negado a entrar a la ciudad con las tropas cubanas luego de la capitulación del Zanjón, partiendo hacia Jamaica desde el propio Santa Cruz del Sur.

No tuvo Cisneros dotes para la oratoria, lo cual no debe interpretarse como que le faltaran las palabras cuando fuera necesario. Según un contemporáneo: “En las grandes polémicas fundamentales, su palabra morosa, confusa, en un lenguaje rudo, [era] expresión sincera de sus ideales”. Con un lenguaje directo y claro –en ocasiones irónico como era muy propio en los camagüeyanos–, sus intervenciones en la prensa, asambleas, mítines, son riquísima fuente para estudiar los complejos momentos vividos por Cuba desde 1899.

Salvador Cisneros se negó a aceptar cualquier cargo oficial ante las autoridades interventoras e incluso se mantuvo a cierta distancia de los asuntos políticos que no comprometieran el futuro independiente de Cuba. La publicación de la Orden Militar 301, del 25 de julio de 1900, que dictaba las disposiciones para la convocatoria a una Asamblea Constituyente, lo decidió a incorporarse “gustoso a la lucha hasta obtener la más absoluta independencia y establecimiento de la República Cubana”,de la cual ya no se apartaría en los años venideros.

Salvador Cisneros Betancourt

Desde la mencionada Asamblea y luego desde su escaño del Senado para el que fuera reelecto por su provincia natal hasta su muerte —sin haberse afiliado a ningún partido político—, se enfrentó primero a la aprobación de la Enmienda Platt y luego puso todo su empeño en lograr su derogación y en proclamar la ilegitimidad de todas las decisiones que pudieran emanar de ella, como hizo en los debates alrededor del Tratado de Reciprocidad Comercial al considerarlo impositivo o en las discusiones relacionadas con el arrendamiento de terrenos para la construcción de bases navales norteamericanas. En este caso, consta en el Diario de Sesiones del Senado que Cisneros declaró haber dicho que no, porque “he sido, soy y seré siempre antiplattista, y, por consiguiente, no aceptaré cosa alguna que perjudique a Cuba. Creo que las carboneras perjudican grandemente a la República de Cuba, y que son, además, inconstitucionales.”

Tras la muerte de Máximo Gómez en 1905, quedaba el Marqués, ya con 77 años como “el último gigante de la selva colosal derribada, árbol tras árbol, por la muerte irresistible y traidora” —dicho con palabras de Manuel Sanguily—.Así debió verlo el pueblo cubano, que lo apreció erguido, a veces solo, contra la corrupción administrativa, los negocios turbios, las componendas electorales, la continuada injerencia norteamericana.

Su voz se levantó también en defensa de sus antiguos compañeros de armas, del derecho al pago de sus pensiones que consideraba “una deuda sagrada” de la República. También reclamó apoyo para el regreso a la patria de familias cubanas que habían emigrado cuando la lucha contra el colonialismo español. En lo personal cedió con ese objetivo decenas de caballerías de tierras de su antiguo vínculo de Santa Lucía, además de solares en el poblado de Minas para que vecinos de bajos ingresos pudieran construir sus hogares. Y finalmente en su testamento declaró como herederos de sus bienes al Consejo Nacional de Veteranos para que fueran utilizados en obras de educación.

Al seguir el intenso plan de actividades del Marqués en los últimos años de su vida es difícil no sentir emoción ante la entrega a la Patria de un hombre que con 85 años cumplidos y una salud que se había ido desmejorando, no dejaba de pensar en los medios para terminar la obra y cumplía con sus deberes de senador de modo escrupuloso. Estaban allí las claves del “ejemplo sublime” que los buenos debían imitar.

El 6 de abril de 1913 el periódico El Camagüeyano publicó su trabajo “Independencia absoluta o dos palabras contra la Enmienda Platt” como parte de la campaña abolicionista que tenía como una de sus bases la confianza en las virtudes del pueblo cubano y en su capacidad de autogobernarse:

Si después de tanto bregar sólo hemos del programa de Monte Cristi, conseguido la libertad y la independencia relativa, por qué no aspirar a la absoluta inmediatamente?

Ilusos serán los que no tengan fe en los destinos de nuestro pueblo más fuerte que en 1868 y en 1895, cuyas generaciones, en defensa del solar patrio, habrían de ser, llegado el caso, leones defendiendo la bandera.

Sería grande ingratitud llamar héroes a los que lucharon denodadamente y llamar ilusos a los que seguimos persiguiendo el ideal puro y abstracto.

Cisneros terminó el trabajo con una ejemplar referencia personal, a solo meses de su muerte el 28 de febrero de 1914:

A pesar de mi avanzada edad creo tener espíritu bastante para ver a Cuba neutralizada, completamente soberana, absolutamente independiente y dueña de sus destinos.

Después que vea esto, podré morir como los demás, descansar tranquilo y seguro de que la planta extranjera no ha de hollar nuestros sepulcros, ganados, bien ganados, a la sombra de nuestra bandera.

Descanse tranquilo Cisneros.

Se han publicado 25 comentarios



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  • Andrés dijo:

    Efectivamente, es dificil no emocionarse con semejante biografía. Salvador Cisneros es una de las figuras que más me impresionan de la gesta cubana y es, junto con Maceo, Mariana y Gómez ente otros, uno de mis héroes personales preferidos.

    Este hombre que lo tenía todo, hasta un título de marqués, decidió sacrificarlo todo, incluyendo su familia completa, por un ideal justo. Este tipo de gente necesita ser recordado.

    Cisneros también ocupó un lugar histórico correcto al oponerse a la enmienda Morúa en 1910, la cual contribuyera más tarde a la terrible masacre de los independientes de color en 1912, uno de los capítulos más tristes de la historia cubana. Sólo tres senadores se opusieron a la enmienda, y Cisneros fue uno de ellos.

    Siempre estuvo del lado correcto de la historia este gran hombre. La historia de su vida merece una película.

  • Carlitos dijo:

    Cisneros fue un gran patriota, es verdad, pero no se debe enaltecer sin recordar las manchas. Su relación áspera con Céspedes, su débil posición respecto a Vicente García -al cual, en mi opinión, debió haberse pasado por las armas para imponer la disciplina y no habérsele permitido que realizara dos sediciones y acabara con la dirección militar de la guerra- son solamente dos de los aspectos de su actuar que impidieron el temprano triunfo de la independencia en Cuba.

    • Andrés dijo:

      Los sucesos de la Lagunas de Varona son bastante tristes. Allí Salvador Cisneros se llenó de lo que hacía falta y se presentó casi sólo en el campamento de los sediciosos, y exigió hablar con Vicente García.

      Al final la cámara terminó destituyendo a Cisneros por la presión de los sediciosos.

      Es que los partidarios de Céspedes culpaban a Cisneros por la destitución y muerte de aquel. Es una de las grandes manchas de la guerra grande, que sin dudas contribuyó al fracaso de la misma. Sin embargo, Cisneros se mantuvo del lado correcto.

  • Cubano con la Revolución dijo:

    Gracias por sus escritos.
    ¡Viva Cuba Libre!

  • REFLEXIVO dijo:

    Buenos días. Magnífico. Sucede que esa historia, así comentada, no se conoce y el Himno Invasor, que es un llamado épico, bello y reconocedor de virtudes de los cubanos de entonces, casi no es conocido y debía serlo. No se usa. Sugiero que se publique y que en eventos con estudiantes, se use, después del Nacional, claro. A veces en actos políticos se escuchan canciones patrióticas, de “La Nueva Trova”, pero pudiera, de vez en cuando, cuando “pegue”, usarse ese himno o fragmentos.

  • osvaldo dijo:

    es imposible no emocionarse…. que clases de patriotas tuvimos aquí en nuestra Cuba le tiembla a uno el alma cuando conoce cada historia bien contada de cada uno de estos hombres que pudiendo acomodarse… simplemente se entregaron y lucharon por lo que era justo… otra ves me vuelvo a alegrar y a enorgullecer de contar con la suerte de haber nacido y vivir en Cuba…. tierra de mulatas bonitas… peleas de gallo… tabaco… ron… caña… sol…. y PATRIOTAS

  • Jose Carlos dijo:

    leer el diario perdido de carlos manuel de cespedes, la guerra de los diez años de ramiro guerra y de yara al zajon, de fernando figueredo.

    ahi se van a encontrar cosas de aqui y de alla, pero es nuestra historia.

    de que Cisnero Betancuort fue un tremendo patriora eso no cabe duda, que tuvo virtudes y defectos tambien,

    ¿por que no se enseña en la escuela quien fue Cisnero Betancourt?

    bueno a ver preguntele a cualquiera

    ¿quien era el presidente del Comite Revolucionario de Bayamo.?

    ¿cual es la fecha de nuestro primer grito de independencia o muerte?

    ¿ preguntele a cualquier camagueyano, donde esta el lugar donde fusilaron a Oscar el hijo de Cespedes y por el cual fue llamado padre de la patria?

    • Andrés dijo:

      José Carlos, es cierto que hay que dilucidar todas estas cosas. Yo también estoy a favor de ver las luces y las sombras de todos nuestros próceres. Pero analizar estas complejidades no disminuye la grandeza de ninguno, sencillamente los humaniza, y nos da fe a nosotros, que también, llenos de veleidades y contradicciones, somos tan humanos y falibles como lo fueron ellos. Los pone en su contexto, y esto nos da una idea real de su verdadera grandeza. Es por eso que la escuela debe retomar todo esto, no para descalificar a nadie. Lo cierto es que hasta la mejor ardilla se cae puede caer del árbol.

      El caso de las contradicciones de Céspedes con Cisneros es sólo un caso. Pero nadie estuvo exento de contradicciones en ese período, y en otros. Por ejemplo, recordemos la carta firmada, por Céspedes y otros próceres, y enviada a William Seward, secretario de Estado de los Estados Unidos del gobierno de Andrew Johnson, en octubre 1868.

      La postura mostrada, si bien con la mejor de las intenciones, y en el caso de Céspedes, por puro respeto el espíritu republicano, nos sorprendería a todos hoy. Y sin embargo, ¿quién diría que este gran hombre no merece llevar el título de Padre de la patria?

  • yam dijo:

    Elda Cento Gómez: estoy de acuerdo con Carlitos, cuando vamos a esbozar la vida de alguien por muy magnánima que sea debemos abarcar todo el espectro de su vida y obra con sus diversos matices, eso los humaniza más y nos identificamos más con ellos. Este artículo corrobora mi inconformidad con la prueba de ingreso de Historia de este año en la cual no salió ninguna de las grandes figuras de la gesta independentista del siglo XIX, en cambio pidieron caracterizar a Francisco Vicente Aguilera; cuyo nombre aparece junto a otros solo en dos oraciones en la redacción oficial del texto y en un resumen mimetizado al final mismo y cuya trayectoria no eclipsa a la de varias decenas de patriotas.

  • Jose Carlos dijo:

    Yam, acabo de enterarme del examen de historia que se cita,

    Francisco Vicente Aguilera y Tamayo, era el presidente del Comité Revolucionario de Bayamo, que junto a Donato Mármol y Perucho Figueredo, entre otros, organizaron el alzamiento, Céspedes pertenecía a la logia de manzanillo, pues desde alrededor del 1851 vivía en esa ciudad, pues fue deportado de Bayamo por conspiración.

    Poseía una gran fortuna que sacrificó por la libertad de la Patria; además fue propietario de ingenios, fincas, abundante ganado y grandes haciendas, pero un cubano dotado de noble corazón y excelentes sentimientos patrióticos.

    Siempre rechazó los numerosos cargos públicos y empleos que le ofrecían los gobernantes y autoridades coloniales de la Isla. Incluso, el de “regidor perpetuo del Ilustre Ayuntamiento de Bayamo”.

    Es decir Aguilera debería de ser el jefe de la insurrección, pero este pensaba que debía comenzar después de la zafra para recaudar fondos y los manzanilleros, entre ellos Céspedes planteaban que fuera en octubre.

    Después del alzamiento y en la asamblea de Guáimaro, Aguilera es designado vice Presidente de la República, que los libros dicen que fue para borrar un poco el desaliento que tenía porque no era el jefe de la revolución.

    Fue Mayor General y enviado por Céspedes para traer armas a Cuba, no pudo regresar, y cuando se organiza la deposición de Céspedes en Bijagual, campamento de Calixto García, debería el asumir el cargo de Presidente y no el Márquez, como lo llama Céspedes.

    Debería explicarse por qué en el retablo de los héroes de Bayamo, la figura de Aguilera sobresale de todos los demás patriotas de la Guerra del 68, entre ellos, Céspedes, Donato Mármol, Gómez, Estrada Palma, Perucho, etc.

    Y la pregunta que le hago a la escritora, explicar porque la bandera cubana es la de Narciso Lopez y no la de Céspedes.

    • Elda Cento Gómez dijo:

      Jose Carlos:

      La decisión fue tomada en abril de 1869 en la Asamblea de Guáimaro, refrendada en los textos constitucionales que le siguieron. También se acordó en aquel entonces que la bandera de Céspedes “se conservaría en el salón de sesiones de la Cámara”, decisión que en la actualidad honra nuestra Asamblea Nacional del Poder Popular.

      Considero que la explicación mas precisa a su interrogante nos puede llegar de la mano de José Martí cuando en su artículo El 10 de abril escribió: “Qué Céspedes cedía la bandera nueva que echó al mundo en Yara, para que imperase la bandera de Narciso López, con que se echó a morir con los Agüero el Camagüey.” También en opinión del Apóstol el “pabellón nuevo de Yara cedía, por la antigüedad y la historia, al pabellón, saneado por la muerte, de López y Agüero.”

      Obsérvese el sostenido contraste entre la “antigüedad y la historia” de la bandera de López y la novedad de la bandera de Céspedes asi como en el énfasis en que dicho símbolo había resultado “saneado”. ¿Saneado de qué? Obviamente que la referencia implícita es a los proyectos anexionistas alentados por Narciso López y otras personas y asociaciones en la Cuba de mediados del siglo xix. ¿Cómo se produjo esa depuración? Por la muerte, que no es fortuito tampoco que en aquella coyuntura gloriosa en que Martí escribiera esas palabras los puertorriqueños escogieran para su enseña el mismo diseño que la nuestra con los colores invertidos y que uno de sus poetas, Pachín Marín, escribiese que para bandera cualquier trapo sirve, siempre que se tiñese de sangre en el combate.

      En realidad considero que más que por la muerte en particular de dos personas el énfasis martiano está dado en que con ella se había echado “a morir con los Agüero el Camagüey” y eso se transparenta en Guáimaro. Recuérdese que para llegar a ese poblado casi limítrofe entre el Camagüey y Las Tunas los líderes de las tres regiones alzadas en armas contra el poder colonial español tuvieron que recorrer un escabroso camino de acercamiento que condujo, no obstante, a que una vez iniciado los debates se hiciese visible una polarización de la asamblea entre los seguidores de los que pudiéramos identificar como el bloque militar de Céspedes y el civil popular de los camagüeyanos que nucleaba a la juventud bajo el liderazgo de Ignacio Agramonte para quienes Joaquín de Agüero era el precursor y que terminaron dominando los debates.

      • jose carlos dijo:

        saludos yo tengo todo eso claro, pero me preocupa que de aguero no se di nada en la escuela y como ustes bien dice es uno de los precursores.

        en el libro de mary cruz sale el discurso que dio agramonte en la asamblea enarbolando la bandera, solo que de eso no se dice en las escuelas

        es un reto para nuestros historiadores poner las cosas donde van.

        preguntele a cuanto cubano se encuentre en la calle por la figura de Joaquin de Aguero, de Cisneros, de Aguilera, la lista podria ser mas larga

        fijese que se le dice a Santiago. Cuna de la revolucion, sin embargo por el intercambio que estamos teniendo en estas lineas estamos bastante lejos de Santiago, no cree usted. fijese que Joaquin de Aguero es precusor segun sus palabras y estamos en camaguey.

        en el Ingenio Demajagua cerca de Manzanillo, no pertence a Yara, menos a Bayamo, es donde comienza la revolucion cubana segun el unico proceso revolucionario que ha existido en cuba, sin embargo cuando sale a relucir manzanillo en la historia de cuba.

        estare a partir del domingo 29 y hasta viernes 3 en la mañana en camaguey, como puedo obtener el libro que me indica.

        si sabe donde puede encontrar libros viejos de historia de cuba se lo agradecere, estoy detras del diario de gomez y no lo encuentro y del tomo I de Ramiro Guerra.

  • MPH dijo:

    realmente yo tenía un concepto muy elevado de este patriota, pero después que leí el diario perdido de Céspedes quedé en ascuas, de un golpe todo se vino abajo, casi lo ponen como un oportunista aprovechado e incluso se deja entrever que tuvo algo que ver con la muerte del Padre de la Patria. nada que de luces y sombras está hecho todo y a decir verdad, la historia, la verdadera, difícil es de saber, todo depende de quien la cuente y éste siempre le agrega un alto grado de subjetivismo y ficción, de otra manera es imposible.

    • Elda Cento Gómez dijo:

      Los diarios de campaña son fuente imprescindible para los estudios históricos. Sin otro interlocutor que si mismo, quien los escribe puede volcar en esas páginas la intimidad de sus pensamientos y sus recuerdos y lo escrito puede resultar entonces una verdadera sacudida; pero no por ello dejan de ser una mirada unilateral a temas que, como todo en la vida, deben tener varias.

      Escribir la Historia es un reto muy difícil como usted señala y mucho más lograr que ese texto penetre en el corazón de todos. Una de las cuestiones más importantes que debe acompañar el empeño de escribir una biografía de Cisneros, es precisamente los ineludibles rumbos de polémica que debe asumir; en tanto algunos momentos de su larga vida fueron controversiales y no solamente los relacionados con la destitución de Carlos Manuel de Céspedes, que no fue suceso de un solo protagonista ni resultado de una efímera conjunción de circunstancias. Es cierto que existieron desencuentros entre algunos de los dirigentes de nuestro proceso independentista, pero nunca en cuestiones de principios sino en el modo como cada uno creía que realizaba el ideal de todos: la independencia y soberanía de Cuba.

      Me gustaría recomendarle la lectura del libro Salvador Cisneros Betancourt: entre la controversia y la fe, (Ed. de Ciencias Sociales, 2009) en particular las páginas 33 a la 39 donde se trata la deposición de Céspedes, allí encontrará que Cisneros solicitó a la Cámara de Representantes se proveyese al ex Presidente de los medios necesarios para su seguridad y mantenimiento porque era el hombre “que engendró la Revolución pronunciándose abiertamente en Yara.”

      • MPH dijo:

        gracias Elda seguiré su consejo…a usted la admiro y más al conocer que tenemos un amigo en común allá en el cielo o donde esté, Miguel Escalona…saludos

  • ElQbanolibre dijo:

    Creo que muchos estudiantes universitarios de los que están esperando graduarse para irse de nuestro país, debían leer este buen y empcionante artículo

  • esculapio dijo:

    Agradezco inmensamente que me haya tenido en cuenta en su comentario, en realidad soy un gran devoto de la historia de Cuba sobre todo de aquella en q aparecen los destellos del sentimiento de pertenencia de los cubanos de formar una PATRIA sin el yugo español.
    Pero son muchos los ejemplos q puedo poner de la ineficacia de la enseñanza en la historia de Cuba (y perdon si con esto ofendo a alguien) pues soy profesor de enseñanza superior y me he encontrado con alumnos (no pocos )´´de alto indice académico´´ con un total y deshonroso desconocimiento de esta historia. creo q este no es el sitio para debatir este aspecto, pero ante la lectura de su comentario no dejo de sentir orgullo por aquellos hombres q para muchos pasan inadvertidos y que sin ellos en estos momentos no tuvieramos bandera, himno ni escudo.
    Leí su libro donde recopila aspectos de la vida de Cisnero. Felicito su labor, hace honor a los q forjaron con sus virtudes y defectos lo q hoy llamamos patria. Son hombres y como tal tuvieron sus manchas , pero recordemos a Martí y en este foro y para los q lean este artículo, no hay q decir el porqué de la alusion a manchas y luces.

  • jose carlos dijo:

    saludos, la comunicación por este medio a veces no trasmite el mensaje de forma completa. mi comentario era sobre todo enfocado a que hay muchas cosas y detalles que no enseñan en nuestra historia que quedan despues en el olvido.

    hoy mismo en la mañana esta viendo un programa de telesur donde Paco Ignacion Taibo II da una clase magistral de historia de cuba sobre la vida de Guiteras, cosas que no conocemos, incluso en los lugares donde se producen los hechos y con imagenes a veces de estreno casi 80 despues.

    deberiamos aprender un poco.

    ejemplos buenos tenemos,

    los programas sobre la muerte de marti y Duaba, son magnificos.

    la universidad para todos de historia de cuba del Dr Torres Cueva fue genial, solo que no me gusto que no fuera a los lugares de los hechos.

    se imaginan una clase magistral de Torres Cueva:

    en Dos Rios, donde cayo marti.
    en Peralejo, explicando y señalando donde cayo santoxildes y donde por poco Maceo hace preso a Martinez Campos.
    en el Hotel La Union, en la habitacion donde Martinez Campo se refugia despues del Combate de Mal tiempo y sale huyendo en la noche,.
    en bayamo, enseñando por donde comenzo el incendio.
    en jimaguayu, donde cayo agramonte.

    indescriptible.

    a eso me refiero. esos son los programas que necesitamos hacer, ir a nuestras raices, pero de una manera que ayude y convoque al estudio y analisis, no un profesor en el aula que repita lo que esta escrito en el libro si acaso, porque este puede quitar lo que desee de la narracion.

    explicar las cosas como son, los heroes antes de serlo fueron hombres y como dice el Andres ver las cosas en el Contexto es muy importante.

  • ebc dijo:

    GRACIAS ELDA, COMO SIEMPRE EXCELENTE TRABAJO , MUCHO NOS HACE FALTA ESTO EN LA VIDA COTIDIANA , RECORDAR DE DONDE VIENEN NUESTRAS LUCHAS ACTUALES Y DE ACTITUDES COMO LA DE ESTE GRANDE DE CAMAGUEY Y DE TODA CUBA,.. CLARO QUE SE REQUIERE SEGUIR E IMPULSAR MAS LA DICULGACION DE NUESTRA HISTORIA, ESTE TRABAJO ES UN BUEN EJEMPLO, GRACIAS CUBADEBATE Y A LOS FORISTAS QUE AMPLIAN LA INFORMACION…

  • raul dijo:

    No hay dudas de que Salvador Cisneros fue un gran patriota que lo dio todo por Cuba. Es una pena que su hostilidad por Céspedes lo haya llevado obsecadamente a no permitir que aquel saliera de Cuba o que mantuviera su escolta, lo que lo llevo a la muerte por una delación del lugar donde se encontraba, precisamente por parte un ex sirviente de Cisneros. La historia recoge también cierta animosidad contra José Maceo, que era Jefe del Ejercito en el Departamento Oriental durante la Guerra Grande, que algunos atribuyen a rezagos racistas, por temor a que los negros se alzaran con el poder como sucedió en Haiti. Esta animosidad hizo que Antonio Maceo pidiera que su hermano fuera trasladado a su mando para evitar que las fricciones pusieran en riesgo la causa libertadora.

  • REFLEXIVO dijo:

    ¿Por qué no le sugieren a Cubadebate, que ponga un Sitio permanente de Historia, de manera que todo el mundo tenga acceso a temas diversos, nos sirva como consulta y se puedan hacer actividades entre jóvenes sobre todo sobre temas históricos como el que se lee hoy en relación con La Guerra de los 10 años, las personalidades, los hechos, como la constituyente de Guáimaro, el Consejo de Gobierno y otros?.

  • esculapio dijo:

    reflexivo , creo que has sido ´´muy reflexivo´´ al proponer dicha idea.
    es algo q sería de mucha utilidad para jovenes y no tan jóvenes q necesitamos conocer y ´´reconocer´´ nuestra historia, sin teques ni frases clichets, asi sería mucho mas interesante q de hecho lo es.
    aprecio la labor de todos aquellos q de una forma y otra se esfuerzan por instruirnos. de hecho felicito a Cubadebate por este espacio.

  • Principeño dijo:

    A Las Villas, patriotas cubanos
    que a Occidente nos llama el deber,
    de la patria arrojar al tirano,
    es preciso morir o vencer.

    Si es glorioso morir por la idea
    que en mil lides a Cuba ensalzó,
    roja en sangre la patria se vea,
    más no sierva del yugo español.

    De Martí a la memoria adorada
    nuestras vidas ofrenda el honor,
    y nos guía la fúlgida espada,
    de Maceo al avance invasor.

    De Cisneros ejemplo sublime
    hoy los buenos sabrán imitar,
    ¡Viva Gómez!, que a Cuba redime,
    en glorioso y tenaz batallar.

    Orientales heróicos al frente,
    Camagüey legendario, avanzad,
    nuestras armas darán a Occidente,
    y a la patria infeliz: libertad.

    Nos esperan las verdes sabanas
    y los campos de rico esplendor,
    ¡Adelante la fuerza cubana!
    ¿Quién detiene el empuje invasor?

    De Occidente la activa campaña
    doquier lanza impetuoso fulgor,
    que no puede el soldado de España,
    igualar al cubano en valor.

    Al galope, escuadrones, marchemos
    que el clarín a degüello ordenó,
    los machetes furiosos alcemos,
    muera el vil que a la patria ultrajó.

  • DE CUBA CON ♥ dijo:

    VOTO CON REFLEXIVO

  • EL LUPA dijo:

    UN SITIO DE HISTORIA DE CUBA SERA SUMAMENTE IMPORTANTE ¡HAGANLO!

Se han publicado 25 comentarios



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Elda Cento Gómez

Elda Cento Gómez

Profesora e historiadora camagüeyana. Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba. Vicepresidenta primera de la Unión de Historiadores de Cuba. Autora de varios libros, ha recibido, entre otros reconocimientos, el Premio Nacional de Historia en 2015, la Distinción por la Cultura Cubana y el Reconocimiento La Utilidad de la Virtud.

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