Frente a la estupidez humana: La ciencia, la sabiduría popular y el amor al pueblo
Tal como anuncié en mi comentario al artículo “Psicólogos revelan la existencia de varios tipos de estupidez”; pongo a la consideración de los navegantes en las aguas no siempre mansas, pero siempre sustanciosas de Cubadebate, este artículo de estímulo a pensar con cabeza propia y hacer por mejorar el mundo en que vivimos. Intentaré no rebasar las 1300 palabras.
Advierto que el significado de estupidez que abordaremos difiere al de la incapacidad para resolver problemas.
En el 2013, cuando impartía un curso sobre pensamiento creativo en la ciudad de Cárdenas, Ernesto, museólogo de dicha ciudad me obsequió la edición de Mitos Bolsillo del libro titulado “Allegro ma non troppo”, ("Alegre pero no demasiado"), de Carlo Maria Cipolla, (1922-2000), historiador económico italiano. En ese libro Cipolla escribió dos ensayos.
El primer ensayo, titulado "El papel de las especias en el desarrollo económico de la Edad Media" es una suculenta parodia a estudios de historia económica en el cual muestra el rol determinante que tuvo la pimienta en los hechos ocurridos en la Europa medieval, concibiendo relaciones causa-efecto mediante fórmulas cliométricas. Particularmente, atribuye la responsabilidad del gran aumento poblacional acontecido en el continente al supuesto efecto afrodisíaco de la pimienta. Es un delicioso ensayo.
El segundo ensayo, titulado "Las leyes fundamentales de la estupidez humana", estudia el comportamiento, abundancia y el peligro que representan los individuos estúpidos. Afirma que este grupo de personas, distribuido homogéneamente en la sociedad, es más peligroso que cualquier otro y, además, causante de las desdichas pasadas y presentes que los seres humanos deben soportar.
Ambos escritos fueron publicados por separado en 1973 y 1976, respectivamente, en edición limitada, reservada únicamente para los allegados del autor. Finalmente, el autor decidió publicar los dos ensayos en 1988, en la editorial italiana Sociedad Editrice, luego de revisarlos y realizar algunas modificaciones.
La traducción al castellano fue publicada en 1991 por la editorial Grijalbo Mondadori.
Cipolla enuncia cinco leyes sobre la estupidez humana y agrupa en cuatro categorías la conducta de los seres humanos, en dependencia del beneficio o daño que causan a sí mismo y a los demás.
En la introducción de su libro (1988), Cipolla plantea que la humanidad se encuentra en un estado deplorable; y que es pesado el fardo de desdichas y miserias que los seres humanos deben soportar, ya sea como individuos o como miembros de la sociedad organizada.
Advierte que su ensayo no es ni producto del cinismo ni un ejercicio de derrotismo social, es el resultado de un esfuerzo constructivo por investigar, conocer y posiblemente neutralizar, una de las más poderosas y oscuras fuerzas que impiden el crecimiento del bienestar y de la felicidad humana.
Las cuatro categorías son:
1. Inteligentes: benefician a los demás y a sí mismos.
2. Desgraciados o incautos: benefician a los demás y se perjudican a sí mismos.
3. Bandidos o malvados: perjudican a los demás y se benefician a sí mismos.
4. Estúpidos: perjudican a los demás y a sí mismos.
La mayor parte de las personas no actúa de un modo coherente. En determinadas circunstancias una persona actúa inteligentemente, y en otras circunstancias esta misma persona puede comportarse como una incauta. La única excepción importante a la regla la representan las personas estúpidas que, normalmente, muestran la máxima tendencia a una total coherencia en cualquier campo de actuación
El malvado perfecto es aquel que con sus acciones causa a otro, pérdidas equivalentes a sus ganancias. El carterista es un buen ejemplo de malvado.
Esencialmente, los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido. Una persona inteligente puede entender la lógica de un malvado. Las acciones de un malvado siguen un modelo de racionalidad: racionalidad perversa, si se quiere, pero al fin y al cabo racionalidad. Desde luego, esto no es justo, pero es racional, y si uno es racional puede preverlo.
La persona inteligente sabe que es inteligente. El malvado es consciente de que es un malvado. El incauto está penosamente imbuido del sentido de su propia candidez. Al contrario que todos estos personajes, el estúpido no sabe que es estúpido. Esto contribuye poderosamente a dar mayor fuerza, incidencia y eficacia a su acción devastadora.
Veamos las cinco leyes.
Primera Ley
Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo.
Segunda Ley
La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona.
La moraleja es que cada uno de nosotros tiene una especie de cuenta corriente con cada uno de los demás. De cualquier acción, u omisión, cada uno de nosotros obtiene una ganancia o una pérdida, y al mismo tiempo proporciona una ganancia o una pérdida a algún otro.
En investigaciones realizadas en universidades se pudo comprobar que había porcientos similares de personas estúpidas tanto en el cuerpo de trabajadores de baja instrucción como en el docente. Fue tal la sorpresa ante los resultados obtenidos que se resolvió extender las investigaciones a un grupo especialmente seleccionado, a una auténtica «elite», a los galardonados con el premio Nobel. El resultado confirmó los poderes supremos de la Naturaleza: una fracción E de los premios Nobel estaba constituida por estúpidos.
La Tercera Ley (Ley de oro)
Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio.
Para lograr una mejor comprensión denominaremos a la persona que hace algo A, y a quien resulta impactado B. Se debe tener en cuenta la percepción de cada cual. Por tanto al considerar la acción de A, y al valorar los beneficios o las pérdidas que A obtiene, se debe tener en cuenta el sistema de valores de A; pero para determinar la ganancia o la pérdida de B es absolutamente indispensable tomar como referencia el sistema de valores de B, y no el de A.
La Tercera Ley Fundamental presupone, aunque no lo enuncie explícitamente, que todos los seres humanos están incluidos en una de las cuatro categorías fundamentales ya explicadas: los incautos, los inteligentes, los malvados y los estúpidos. El lector perspicaz comprenderá fácilmente que estas cuatro categorías corresponden a los cuatro cuadrantes de la gráfica siguiente.
Las ganancias y las pérdidas pueden ser registradas en el eje de las X y de las Y en unidades monetarias, pero deben incluirse también las recompensas y las satisfacciones psicológicas y emotivas, y los estrés psicológicos y emotivos. Estos son bienes (o males) inmateriales y, por lo tanto, difíciles de medir con parámetros objetivos. El análisis del tipo costo-beneficio puede ayudar a resolver el problema, aunque no completamente; un margen de imprecisión puede afectar a la medición, pero no afecta a la esencia del argumento. No me detengo a explicar cómo ubicar los valores en este sistema de coordenadas cartesianas.
La Cuarta Ley
Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas.
Quinta Ley
La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe.
El corolario de la ley dice así: El estúpido es más peligroso que el malvado.
Como podrán suponer, este singular enfoque sobre la estupidez humana, parte de una visión de elevado humanismo y buena cuota de idealismo. El autor maneja con elegancia el humorismo inteligente, distinguiendo entre ironía: reírse de los demás y humorismo: reírse con los demás.
Para no agotar la paciencia de los lectores, ni resultar demasiado académico, he obviado algunos aspectos técnicos. Prevalece el respeto a todos y el deseo que les resulte de interés y provecho para ser mejores personas, que contribuyan a la felicidad propia y de los demás.
¡Feliz año 2016!, especialmente para los cubadebatientes y para quienes mantienen activo este necesario espacio de comunicación social.
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La clasificación planteada, en el trabajo del viejo conocido Néstro del Prado, pudiera servir para enfocar la lucha contra el burocratismo, pensando en los que se desempeñan el tareas de la administración.
Malvado, los que demoran conscientemente la realización de trámites legalmente establecidos buscando ´´ alguna entrada por fuera´´
Estúpido, los que se demoran por incapacidad para su desempeño.
Incauto, los que no ponen atención a las normas establecidas y benefician a otros que no lo merecen legal ni moralmente.
Inteligente los que se desempeñan bien y ganan prestigio, favoreciendo legalmente a los solicitantes.
Benito, gran amigo y profesor de muchas generaciones entre las que me incluyo. Muy buena esa analogía con la burocracia mala, fenómeno capaz de destruir proyectos sociales grandiosos. Me alegra comprobar que tus letras siguen teniendo el filo de siempre
Ya no hay un artículo como este aquí?
Un ejemplo de estupidez en las decisiones de Comercio Interior , mi hija pariò hace 4 meses y en la tienda donde le toca comprar el colchòn y la cuna hay en existencia pero no se lo pueden vender hasta que estè a tèrmino de vencimiento los cupones
Ya voy descubriendo algunos secretos de la comunicación en CUBADEBATE. Estaba casi seguro que este artículo despertaría interés y polémica. Algunos tocan solo el interés, pero no es suficiente para motivar la polémica; otros sí llevan al forista a opinar, preguntar, consentir, disentir, felicitar, ofender; en fin toda la gama que emerge. El interés no se puede cuantificar con la información disponible, muchas personas me han dicho por otras vías que leyeron el artículo y a continuación mensajes tan breves como: me gustó; es un tema muy complejo; es verdad, pero hay mucho más que decir.
Leyendo hasta el aporte de Pioneer, que sucede al del amigo Abel, con su ingeniosidad del “estupidómetro”, escribo estas palabras que ojalá no resulten estúpidas. Me gustaría mucho leer una contribución original de Felicia DM, ya que veo su agudeza en los comentarios. Aprender del otro es algo indispensable. Considero que no todos los que comentan, incluyendo al autor del artículo se alisten en la zona difusa de los inteligentes. Hay comentarios también agudos pero con la virtud de enriquecer el debate, como el caso de YAM que enunció una 6ta Ley.
Yo alerté que obviaría aspectos técnicos y que solamente me asomaría a algunos, que incluye mi juicio sobre la teoría de Cipolla.
Ciplolla creó una herramienta para que cada cual ubique en un cuadrante sus relaciones con los demás, pero no de manera estática. Lo primero que alerta es que la ubicación depende del interlocutor y de las circunstancias de cada cual. Por tanto no se trata de un calificador de personas, sino un calificador de comportamientos. La aparición de posibles comportamientos inteligentes en el Foro, posibilita que los que quieran y puedan obtengan la versión digital del libro de Cipolla, y de otras muy buenas creaciones. Gracias a Miguel M y a Ismael Hernández. También a Víctor con la asistencia de Alfredo F.
Coincido en la complejidad del ser humano y que todo intento en encasillarlo resulta incierto y de dudosa utilidad.
En las ciencias sociales, en particular en la psicología, se trabaja con tendencias, con probabilidades, pero no se debe, aunque se pueda, adoptar enfoques y prácticas deterministas. El tratamiento conceptual de la estupidez tiene varias maneras de enfrentarse, también existe una amplia lista de sinónimos: idiota, imbécil, bruto, tonto, torpe, bobo, retrasado,…Mi amigo Arnaldo Coro me envió algunas contribuciones aclaratorias, que no siguen el pensamiento de Cipolla, sino el tradicional de carácter principalmente cognitivo.
Nadie duda que comportamientos estúpidos puedan resultar de utilidad para alcanzar cosas deseables y de bien común. En la vida real es imposible desterrar a estúpidos y a estupideces, forma parte de la teoría de los opuestos, de la famosa lucha de contrarios. La existencia del bien supone la existencia del mal.
Lo interesante de la teoría de Cipolla es su enfoque al comportamiento y a las percepciones de la gente, más que a la capacidad de aprender y de resolver problemas.
Una persona puede actuar como malvado para una persona y como inteligente para otro. Por ejemplo si hace algo que le cause humillación a otro, será un comportamiento inteligente para el masoquista. ¡Tremendo rollo!
Una persona con una inteligencia intelectual superior, puede tener un comportamiento estúpido a lo Cipolla.
Tal vez lo aquí sucedido me motive a incluir una teleclase en la segunda temporada del curso Inteligencia, creatividad y talento de Universidad para Todos, en el que participo como profesor.
Finalmente sugiero leer el libro, incluyendo el artículo sobre el papel de la pimienta. Estoy seguro que muchas cosas se aclararán, y otras le aportarán mayor vigor a la indispensable polémica, inspirados en el debate culto y en la cultura del debate.
Lo que puedo afirmar es que he disfrutado el artículo y le doy las gracias al autor por ello....quizás yo también soy estúpido o como les digo a mis colegas de trabajo "exxtúpido"
Y no será que todos tenemos algo de estúpidos, o quizás, por más inteligentes que seamos, a veces actuamos como estúpidos.
Sólo a un hombre inteligente como el profe Néstor podía promover en un foro un debate sobre la estupidez. Qué cosa....
Felliz año nuevo, profe.
Mucho cuidado hay que tener con este tipo de informaciones, pues el concepto de estúpido tiene connotaciones éticas importantes, pues la estupidez está asociada al mal, y lo estúpido es considerado malo. Esta consideración ética está claramente presente en el estudio al que se hace referencia en el artículo, y como los valores responden a intereses, allí pueden estarse filtrando intereses y valores de quien hizo o financió el estudio.
Por otra parte, se ve a las claras el marcado enfoque positivista de la investigación, que a golpe de recopilar datos y sacar conclusiones sin analizar causas puede llevar a resultados muy errados. Son ese tipo de investigaciones como las que dicen que por comer hamburgesa se fracasa en el matrimonio y cosas por el estilo.
Yo sólo recomiendo cuidado al leer eso
Espero que este artículo de una simplificación aberrante y elitista sea sólo una broma de su autor. La elección de un término descalificador y agresivo como es ese de estúpido parece bastante poco feliz, y marca de antemano un ambiente de superioridad del autor que resta credibilidad a todo el análisis, me sorprende mucho la cantidad de comentarios favorables.
Nombre de héroes, por cierto muy entrañables para la mayoría de nosotros los cubanos.
Muy válida la alerta en cuanto al debido cuidado al leer el libro de Cipolla y otros textos señalados por los foristas; algo válido para casi todos los contenidos de esta naturaleza eminentemente polisémica. El aspecto ético no solo ha de asociarse con la estupidez y sus autores, también la inteligencia con el enfoque meramente intelectual puede tener una terrible connotación de malignidad. Mentes superiores han creado cosas horrendas para la humanidad; por tanto no se debe separar objeto y objetivo; logro y finalidad.
Lo valioso para mí radica en otorgarle significado de justicia social a estos comportamientos tipificados. El mundo en que vivimos estimula a los seres humanos a desconocer aquella prédica martiana: “con todos y para el bien de todos”, intentando otro que diga: “conmigo y para el bien mío”. Estamos urgidos de fomentar las acciones que aseguren el bien propio y de los demás.
La calificación de simplificación aberrante y elitista, la presunción de superioridad del otro, y la sorpresa por la acogida favorable, bien pudiera estar denotando elitismo y ambiente de superioridad en quien enjuicia con tanta saña.
De cualquier manera la riqueza del debate radica en la libertad de expresión, y en la capacidad para profundizar en los conocimientos; por tanto siempre se gana cuando se discrepa, cuando se argumentan otros puntos de vista, aunque se expresen a la manera de dictar cátedra.
Excelente comentario. Felicidades a Néstor
Dios debió haber querido mucho a los estúpidos, hizo tantos de ellos....
En mi opinión muy bueno el artículo, muy interesante, y una forma distinta de enfocar la estupidez de la manera tradicional que se aborda cuando se busca información sobre el tema.