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Mayo de 1902: establecimiento de las relaciones diplomáticas Cuba-EE.UU.

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Imágenes como estas pueden observarse luego del 17 de diciembre pasado. Foto: Franklin Reyes/AP

Imágenes como estas pueden observarse luego del 17 de diciembre pasado. Foto: Franklin Reyes/AP

Miami.- A punto de restablecerse las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y Cuba al realizarse la apertura de sus embajadas en sus respectivas capitales entiendo que es pertinente tratar sobre el establecimiento de las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y Cuba después de terminada la primera intervención estadounidense en Cuba.

Al cesar esa primera intervención de Estados Unidos el 20 de mayo de 1902 y quedar constituida la República de Cuba aquel día, comenzó el proceso de reconocimiento diplomático por parte de otros Estados a la nueva república antillana.

Como era de esperarse, el gobierno de la nueva república, emasculada de nacimiento por la imposición por parte de Estados Unidos en su constitución política por el apéndice, que conocemos como la Enmienda Platt, y presidido éste por el turbio y desleal Tomás Estrada Palma, recibe como primer enviado diplomático extranjero ante la república cubana al enviado de Estados Unidos.

Éste fue el señor Herbert Goldsmith Squiers quien llegó a La Habana desde Nueva York, muy apropiadamente, en la noche del 26 de mayo de 1902, a bordo del vapor ¨Vigilancia¨ de la compañía naviera Ward Line. Según él mismo relata a sus superiores en Washington, al poco rato del barco fondear en puerto, fue visitado a bordo por el coronel de la guerra de la independencia, el doctor Aurelio Hevia, Director del Departamento de Estado de la Secretaría de Estado y Justicia, por el inefable  Frank Steinhart, en aquel momento custodio de los archivos del gobierno interventor norteamericano en Cuba y por otros funcionarios.

Al día siguiente, 27 de mayo, después de haberse entrevistado durante la mañana con el doctor Carlos de Zaldo, Secretario de Estado y Justicia, en la sede de la secretaría, Herbert G. Squiers fue recibido a las 4 de la tarde en el Palacio Presidencial, el antiguo Palacio de los Capitanes Generales, por el presidente Estrada Palma, y ante él presentó sus cartas credenciales que lo acreditaban como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de los Estados Unidos ante el gobierno cubano.  Durante la ceremonia al presidente Estrada Palma lo acompañaban su gabinete, miembros del Senado y de la Cámara de Representantes de la República, otros altos funcionarios, y  su señora esposa, Genoveva  Guardiola Arbizú, Primera Dama de la República, ella también hija de presidente, en este caso del que fuera presidente de Honduras, José Santos Guardiola.

Aparentemente pocos de los que podían hacerlo quisieron perderse la ceremonia de acreditación del primer Ministro Plenipotenciario extranjero, que por esa razón se convertía en el decano de lo que sería en corto tiempo el Cuerpo Diplomático en Cuba.

Interesantemente, tal parece que como parte del novísimo protocolo diplomático republicano Squiers en su relato de aquella ceremonia cuenta que, “durante la recepción estuvo izada la bandera de Estados Unidos  en el Castillo del Morro, el  Palacio Presidencial y otros muchos edificios públicos”. No sé si este aspecto del protocolo, si así lo fuese, se repetiría con los futuros Ministros Plenipotenciarios al acreditarse éstos ante el presidente bayamés de triste memoria.

¿Por qué Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario y no Embajador?  Resulta que en aquel entonces, a comienzos del siglo xx, regía las relaciones diplomáticas entre Estados lo establecido y acordado por las Grandes Potencias sobre estos asuntos en el Congreso de Viena (1814-1816) el cual, además, redefinió el mapa político de Europa, a la imagen del Antiguo Régimen, después de la derrota napoleónica. Hoy en día esos asuntos están regulados por lo establecido en la Convención de Viena Sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, de la cual todos los Estados son signatarios.

Como entonces estaba establecido sólo las Grandes Potencias, [es de suponer que entre ellas se reconocían como tales] eran las que intercambiaban entre sí embajadores, mientras que con los demás Estados (y los demás Estados con ellas) se establecían las relaciones diplomáticas a través de tres categorías de funcionarios diplomáticos: 1.- Enviados Extraordinarios y Ministros Plenipotenciarios; 2.- Ministros Residentes; 3.- Encargados de Negocios con Cartas de Gabinete. Carta de Gabinete es el documento que acredita ante un gobierno extranjero a un Encargado de Negocios.

Un Ministro Plenipotenciario es un representante diplomático que no disfruta el rango de Embajador, categoría inmediatamente superior. Durante el transcurso del siglo xx se impuso el uso del rango de Embajador en vez del de  Ministro Plenipotenciario.  Uso que quedó establecido internacionalmente por la Convención de Viena Sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 con el propósito de que todas las delegaciones diplomáticas disfruten del mismo estatus legal.  De igual manera cayó en desuso el término Legación y devino el de Embajada.

Sólo me resta decir en este curioso trabajo que Herbert Goldsmith Squiers, nació en Ontario, Canadá y desde pequeño vivió en Estados Unidos.  Fue de formación militar y antes de ser nombrado como Ministro Extraordinario en Cuba tuvo poca experiencia diplomática, ninguna en América.  Squiers, era un convencido y ferviente anexionista y contumaz enredador y mentiroso sobre la realidad cubana ante sus superiores con el fin de lograr la anexión de Cuba a Estados Unidos. Entrometido en asuntos estrictamente confidenciales y de la sola jurisdicción del gobierno cubano aún a pesar de lo establecido en la Enmienda Platt.  Su escandaloso proceder, al alcanzar notoriedad pública en Estados Unidos y en La Habana, forzó al Departamento de Estado norteamericano en noviembre de 1905 a retirarlo de su puesto.  Tremendísimo tuvo que haber sido Squiers para obligar a que Washington obrara así.

Aprendamos.//

(Andrés Gómez es director de Areítodigital)

Se han publicado 16 comentarios



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  • Marta de Argentina dijo:

    Muy buena nota, compañero. Muy aleccionadora.

  • Paul Sarmiento Blanco dijo:

    Muy buen artículo, gracias al compañero Andres Gómez. Ahora, sería bueno redactar uno acerca del primer Ministro de Cuba en Washington, creo que fue Gonzalo de Quesada, y sería bueno profundizar en la obra de dos diplomáticos cubanos que para mí jugaron un papel esencial en las relaciones entre los dos países, Carlos Manuel de Céspedes y Quesada quien entre 1915-1916 promueve la construcción del bello edificio que el proximo lunes 20 reabrirá como Embajada y el otro Cosme de la Torriente, tengo interesantes trabajos sobre Cosme y quisiera colaborar, saludos Paul Sarmiento Blanco, profesor de Historia de la Universidad de Holguín.

    • Randy dijo:

      Aguardamos su colaboración

    • Ernesto Alvarez Blanco dijo:

      Muy interesante el artículo. En estos momentos yo acabo de terminar, en dos tomos, con la ayuda de su nieta, la Sra. Natalia de Sandoval de la Torriente, y su biznieto, Javier González – Mora de Sandoval, así como de otros familiares e instituciones cubanas la biografía, en dos tomos, del Dr. Cosme de la Torriente y Peraza, primer Embajador de Cuba en los Estados Unidos de América. Aquí les va un adelanto:

      El Dr. Cosme de la Torriente y Peraza: siempre por la Justicia y por la Patria.
      Por: Ernesto Alvarez Blanco (museologo e investigador) y Javier Gonzalez – Mora (biznieto de Don Cosme).

      El pasado 20 de julio, cuando a las diez y treinta de la mañana, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla izó la enseña nacional cubana ante la reabierta Embajada de Cuba en los Estados Unidos de América, no pudimos dejar de pensar en nuestro bisabuelo, el Dr. Cosme de la Torriente y Peraza, quien fue el primer Embajador de Cuba en esa nación.
      Nacido en el ingenio Isabel, en Jovellanos, Matanzas, en 1872, el joven abogado se incorporó a la Guerra de Independencia de los cubanos contra España en 1896, luego de haber conspirado en Matanzas en los Caballeros del Silencio, una de las logias que más combatientes aportó a la contienda. Durante la Guerra, no solo fue Auditor de varias fuerzas sino que también, estuvo al lado de figuras tan significativas como los Generales Máximo Gómez, Francisco Carrillo, Mayía Rodríguez y Calixto García.
      Terminada la contienda, actuó como Magistrado en varias provincias, fundó el Partido Conservador Nacional y la Asociación de Veteranos de la Independencia de Cuba, fue Senador por su provincia natal y abrió uno de los más afamados bufetes de la Isla, todo ello sin dejar de cumplir siempre, por encima de todo, con la Justicia y con la Patria.
      Luego de cumplir diversas tareas a nombre del Gobierno de Cuba en España, en donde fue Ministro Plenipotenciario de la Isla, y en la Liga de las Naciones en Ginebra, que hoy conocemos como las Naciones Unidas, fue designado en 1923 Presidente de la Cuarta Asamblea de ese organismo internacional, siendo el primer y único cubano en haber ostentado una representación tan significativa.
      Poco después, fue nombrado como primer Embajador de Cuba en los Estados Unidos de América, a donde llegó en diciembre de 1923, presentando el día 13 de este mismo mes y año, sus Cartas Credenciales ante el Gobierno ese país. Desde el mismo instante en que inicio sus labores, el diplomático cubano trabajó incansablemente para cumplir las principales tareas que debía acometer.
      Al respecto escribió en su libro titulado Mi misión en Washington: “Mi plan de acción estaba fijado de antemano en las conversaciones en que lo sometí al Presidente [Alfredo] Zayas: Primero, mejorar en lo posible las no buenas relaciones con los Estados Unidos, por causa de la tendencia de Crowder a mezclarse en lo que no era de su incumbencia y lo que agravaba la hostilidad de los políticos que resultaron derrotados en las últimas elecciones así como la de algunos periódicos que no dejaron tranquilos al Gobierno, aprovechando para ellos sus errores. Segundo, gestionar y obtener la aprobación por el Senado de los Estados Unidos y la ratificación por el Presidente, del Tratado Hay – Quesada, reconociendo la soberanía de Cuba sobre la Isla de Pinos. Tercero, utilizar toda clase de medios para que el pueblo americano se diera cuenta de que era mi firmísima creencia, como la del Presidente y gran parte de nuestro pueblo, que la Enmienda Platt en realidad constituía una violación de la Resolución Conjunta de 20 de abril de 1898, que ordenó al Gobierno Federal hacer la Guerra a España si no abandonaba la Isla, ya que su pueblo era y de derecho debía ser libre e independiente”.
      Finalmente, el 13 de marzo de 1925 se lograba en el Senado la aprobación, por mayoría de votos y con dos ligeras reservas, del Tratado sobre Isla de Pinos. Fue este, sin dudas, uno de los días más felices en la vida de Don Cosme y fue también – al decir del eminente historiador cubano Dr. Emilio Roig de Leuchesenring, quien cooperó con él en esta labor como Secretario de la Sociedad Cubana de Derecho Internacional – “… día de gloria para Cuba, por habérsele reconocido su derecho a la Isla de Pinos y por el orgullo que toda madre siente de contar entre sus hijos a quienes sepan amarla, servirla y defenderla con el fervor, la consagración , la inteligencia y la capacidad con que supo hacerlo Cosme de la Torriente” .
      De inmediato, escribió al Dr. Alfredo Zayas, Presidente de la República, un cablegrama rogándole que, cumplida las misiones que se había propuesto, aceptara la renuncia al cargo.
      Hoy, cuando Cuba y los Estados Unidos de América restablecen sus relaciones diplomáticas, al ver nuevamente instalada la Embajada de la Isla en la hermosa Mansión a la que Cosme de la Torriente llegó en 1923 para cumplir a nombre de su Patria importantes misiones desde su cargo de Embajador y en donde cada día, durante casi dos años, vio con infinito amor izar y arriar la bandera de la estrella solitaria; recordamos con sincera admiración y respeto al incansable patriota, a quien Fidel Castro escribió en una carta que le dirigió en 1955: “… confiamos en usted, en su incansable patriotismo, en su irreprochable austeridad y su imbatible firmeza”.

  • Andrés dijo:

    Efectivamente tocayo, Herbert Goldsmith Squiers fue de los que trató de apoyar a un grupo de ciudadanos norteamericanos en la antigua Isla de Pinos, con el objetivo de organizar un gobierno territorial y promover la anexión de Cuba a los Estados Unidos. tantas deben haber sido las que inventó, que su gobierno lo obligó a renunciar.

  • miguelito dijo:

    Bueno articulo,de acuerdo. Pero he escuchado a Andres Gomez y me da la sensacion por su manera de expesarse que no esta’ muy contento con la idea de que E.U y Cuba restablescan relaciones. Siempre se inclina a decir que los E.U lo hacen porque quieren cambiar a Cuba , que si tienen una extrastegia diferente,…….. y asi .Pero que le pregunte al pueblo de Cuba ,el que vive en Cuba 100 %, no el que va y viene, si esta’ en contra y a favor. Si los E.U tiene una idea es su problema,somos nosotros los que tenemos que en base a el alto grado de conciencia adquirido en estos tiempos ,sobre todo por la juventud,ahora esta’ el congreso, saber y seleccionar lo que es bueno. Esto ha dado ,junto a los cambios de mentalidad y accionar economicos ,cierta esperanza al pueblo cubano. Por años se ha reclamado en la ONU,en la TV ,en cuanta conferencia se ha participado el fin del bloqueo,las relaciones,etc. Pero Andres Gomez prefiere que Cuba se desarrolle por ella misma ,como hasta ahora, o que en E.U haya un gobierno,congreso,senado socialista.
    Me recuerda a la periodista Soledad Cruz,si mal no recuerdo, con el articulo oportunista donde pedia que los dialogos de la novela brazilera de aquel momento fuesen reuniones de nucleos del partido.Como lo dijo un medico por la TV cuando le preguntaron.
    Gracias.

    • Andrés dijo:

      Miguel, es cierto que nosotros los cubanos podemos ver estas nuevas relaciones como una oportunidad. Pero no deja de ser un reto complejo. Precisamente gente como mi tocayo están en mejores condiciones que nadie para alertarnos sobre dichas complejidades. De la misma forma en que Martí, el cual vivió una gran parte de su vida en los Estados Unidos, fue capaz de avizorar la naturaleza de este imperio y organizar la lucha por la independencia de Cuba. No hay que vivir en Cuba 100% para ser cubano 100%.

      De hecho, creo que, además de una renovación inmediata de nuestra relación con la historia de nuestra patria, que incluya matices incómodos, una de las cosas que los cubanos que viven en Cuba necesitan, con urgencia, es salir a recorrer el mundo, de acuerdo a sus posibilidades. Haciendo esto muchos adquiriremos una visión más equilibrada de a naturaleza de estas complejidades y entenderemos mejor porqué Andrés Gómez dice lo que dice. También entenderemos porqué la mayoría de nuestros grandes próceres necesitaron una buena temporada fuera de Cuba, voluntaria ó no, para dar acabado a su ideario por Cuba.

    • EL ISLEÑO dijo:

      Miguelito , todos estamos claro en lo que planteas….pero tu dudas de las malas intenciones de USA??….Bueno,, Andrés ni yó dudamos que USA tiene malas intenciones, además lo han dicho públicamente…Todo lo que dices de nuestra preparación para neutralizar esas pretenciones, las apoyo,,,pero tenemos derecho a denunciarlas y dar nuestro punto de vista para que esa misma juventud a la cual apoyamos hoy ,no se hagan de miel con los cambios de táctica gringa…así que estamos de acuerdo contigo , pero tambien con la alerta de Gomez cada vez que tenga a bien hacernos….gracias a los dos…

  • UN CUBANO MAS dijo:

    No creo que Andrés Gómez esté en contra de las relaciones Cuba-Usa. Tambien es injusto compararlo con los personeros de la derecha miamense. Durante muchos años Andrés ha tenido la valentía de oponerse y denunciar, dentro del propio Imperio, la política hostil de las sucesivas administraciones que han querido derrocar la revolución cubana. Andrés ha sido objeto de numerosas amenazas por parte de grupos contrarrevolucionarios radicados en Miami y no dudo también continúe en la lista de las personas “monitoreadas” por el FBI por su apoyo a Cuba.

  • Reyomar dijo:

    Dejemos de atacar y que cada uno s eexprese libremente
    Para mostrar nuestra opinión no es necesario atacar aunque sea opuesta a la de otros
    Todo el que ataca sigue vieviendo en el pasado de la guerra fría que queremos superar

  • Leandro dijo:

    Creo que es bueno conocer la Historia. Fueron los primeros que llegaron y fueron recibidos con pleitesía, como amos y señores después de haber ocupado militarmente el país y haberlo “gobernado”; creo que fueron los primeros que se fueron después del triunfo revolucionario de 1959 habiendo dejado una estela de intromiciones en los asuntos de nuestro país y ahora son de los últimos en llegar. !Bienvenidos sean! ya no somos y espero que no seamos jamás una neocolonia de los EE.UU.

  • Andrés dijo:

    Andrés Gómez es un excelente cronista de las relaciones Cuba-USA y alguien que ha puesto su vida varias veces en peligro en función de mejorar esas relaciones. Su opinión debería ser más matizada.

  • Tigre dijo:

    Para miguelito y Luis y para cualquier otro.
    Realmente creo que un poco están siendo injustos con Andrés y de paso también un poco inmaduros a la hora de hacer valoraciones sobre las nuevas relaciones Cuba-E.U
    En primer lugar voy a decirles que esta nueva relación no se puede calificar como “TENER LA ESPERANZA” para los de aqui adentro. Permitanme decirles que los de aquí, al menos en su mayoría, nunca hemos dejado de vivir con esperanza CON Y SIN RELACIONES CON E.U.
    Sin dudas este nuevo capítulo, que por demás está preñado de incertidumbres y no pocas amenazas dado el actuar costumbrista de los E.U para con amigos y enemigos, es algo que debemos asumir como bueno (en gran medida) toda vez que significa aliviar tensiones, mejorar un poco el estatus económico con E.U y sin duda mejorará mucho con el resto del mundo.
    Pero no se engañen, esa no es la barita mágica que resolverá nuestros problemas, al contrario, dentro de la mejoría que significa, será un problema más a resolver para que el barco siga navegando con éxito y para eso somos nosotros los cubanos, tanto los de afuera como los de adentro (porque todos somos cuba) pero sobre todo los de adentro, los que tenemos que seguir batallando, trabajando y CAMBIANDO, para hacer mejor nuestro sistema social, si, éste que tenemos hoy que es el más justo del mundo, y éste hay que cambiarlo para perfeccionarlo, no para eliminarlo, que es en buena medida la aspiración del cambio de política de los E.U hacia Cuba.
    En resumen, estas cosas hay que tomarlas con calma y no pensar que es el bñalsamo que hará que mañana en la mañana las tiendas estén abarrotadas de productos y el dinero ruede por las calles. Sólo nuestro trabajo, nuestra disciplina social y nuestro empeño y nuestra inteligencia para lidiar con lo que viene nos harán vivir verdaderamente en un país mejor. Gracias

  • Tell dijo:

    Dentro de todos esos equipos está el caballo de Trolla, quedarán los sistemas que permitan el espionaje, ¿No esperen otra cosa? , si, si expiaron hasta los presidentes de Europa y América que tenían buenas Relaciones, entonces no crean que con nosotros será diferente. Esto me recuerda el 20 de Mayo del 1902. Muchos aplauden, muchos creen que han conquistado el futuro. Yo por mi parte me visto de negro, tengo luto político. No deseo este tipo de relaciones, con bloqueo y denigrante, ¿Ya se acabó la ley de ajuste cubano? Digo como Maceo, No quiero Paz sin Independencia. El 20 se rompe el corojo.

  • Yoli dijo:

    Solo espero que este no sea recordado como el otro 20, el de mayo, y que solo nos de motivos de alegria, por suerte somos diferentes, son otros tiempos.

  • Papo dijo:

    Bueno, ya veo que la gente del Parque Jurasico dejo su huella aqui, no me extrana, menos mal que estan en extincion

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Andrés Gómez

Andrés Gómez

Periodista cubano residente en Miami. Fundador de la Brigada Antonio Maceo, integrada por cubanos que viven en los Estados Unidos. Es el director de la Revista Areito.

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