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Misterios alpinos

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El lenguaje corporal de Ángela Merkel y la relajada, confiadísima, actitud de Barak Obama, apreciadas en fotos y videos, dijeron al mundo que no problem,  entre los dos gobernantes.

Por si acaso, horas después del encuentro en la localidad bávara de Elmau, la fiscalía germana tuvo cuidado de asegurar públicamente que, nada, no existe problem  con las escuchas al móvil personal de la canciller, hecho revelado hace un par de años por Eduard Snowden, quien denunció la práctica masiva (y muy selectiva también)  ejecutada por la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) .

En los titulares  recientes se afirmaba que el malestar de la señora Merkel se había incrementado tras desatarse a posteriori otro escándalo: el espionaje de los servicios alemanes en favor de sus homólogos norteamericanos, aunque el subrepticio  fisgoneo incluyera empresas y/o esferas  económicas diversas, aparte de la intromisión en la vida personal o pública de algunos políticos.

No es el primer registro de una entrega de datos alemanes sobre economía interna a Estados Unidos. En circunstancias que hasta cierto punto se explican por el encono ideológico, a inicio de los 90 muy subido de tono, abrieron los libros contables y los secretos comerciales de la antigua R.D.A. casi a cualquiera. Dieron, con gratuita temeridad, lo que es normal pagarle y muy bien, a los espías industriales.

Han transcurrido más de dos décadas de aquella pifia. ¿O será que la colaboración se mantuvo desde entonces? Parece un disparate, pero no lo borremos, por si acaso. Estos tiempos se distinguen por los disparates y las irresponsabilidades, predominando sobre la cordura y la probidad.

Con cualquier respuesta a la interrogante, lo acontecido en la idílica región del sur alemán durante la antesala a la cumbre del G-7, según la gráfica que acompaña los resultados de esa especie de mini-cumbre previa que sostuvieron los dos jefes de estado, la prensa se equivocó al titular durante un tiempo que la Merkel estaba muy molesta con que le pincharan su celular. (Cuentan que ya tenían controladas sus conversaciones desde el 2002).

Para quien está al frente de país con tanta prosapia histórico-material, por tamaño, población, base productiva, finanzas, peso político dentro de la Unión Europea…) era de esperarse una postura que sin desistir de la etiqueta inherente a todo anfitrión y las buenas maneras sajonas, marcara ciertas distancias con quien tiene la responsabilidad de evitar eventos como el de referencia, pero los permite.

Quizás me equivoque y  la postura intransigente mostrada con Grecia por parte de los acreedores, fuera el modo de castigar a Obama quien, según se afirma, le pidió  a la Merkel un poco de flexibilidad para Atenas. Al presidente norteamericano le  preocupa, sobre todo,  la inestabilidad de los mercados que seguro sobrevendría si los dirigentes helenos declaran la bancarrota o, a violentados  por tanto hostigamiento,  salen del euro.

No por fuerza tiene que haber ocurrido por ese motivo y el drama se limite a que esta otra dama férrea mantiene su papel de representante y defensora de los banqueros germanos y cultiva su rol con disciplina ¿prusiana?

Apenas cerrados los salones donde estuvieron los siete países de mayor  desarrollo, y apagada  luces y sonrisas,  la fiscalía alemana informó que abandona, por falta de pruebas, la investigación sobre las escuchas realizadas desde el socio trasatlántico a la canciller. Desde luego que Obama le aseguró a  ella, que jamás tuvo ni tendrá la intención de espiar su  teléfono personal.

A él no parece inquietarle demasiado el caso y no se ha dicho palabra sobre si ordenó averiguar quién lo hizo, pues de acuerdo con  Harald Range, fiscal general de Alemania,  los hechos ocurrieron. En junio del pasado año, recuerdan varios informadores, el alto jurisconsulto dijo: “Existen pruebas suficientes de que miembros desconocidos de los servicios de Inteligencia de Estados Unidos espiaron el móvil de la canciller Ángela Merkel”.

¿Le estaría dando “demasiada importancia” a lo que carece de ella o al menos no tiene nada de novedoso o simplemente es que no problem?

Se han publicado 2 comentarios



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  • Leandro dijo:

    No ha ocurrido nada anormal. La posición de la Merkel era de esperar; es más la noticia quizás nunca le sorprendió y es muy probable que para ella nunca fuera noticia lo ocurrido con su celular. Europa entera se mueve al compás de las cuerdas que tira Washigton y Alemania no es la excepción. Los rebuznos iniciales de la Merkel solo obedecieron a cierta satisfacción que debía dar a su pueblo y al mundo para intentar hacerles creer que Alemania es independiente.

  • Aroldo dijo:

    Hace mucho tiempo ya que Europa se bajó los pantalones con EUA, acá está una prueba más para los que aún no se han dado cuenta.

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Elsa Claro

Elsa Claro

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

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