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Chivo que rompe tambó con su pellejo paga

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Estos han sido días luminosos, aunque de sentimientos encontrados. Por una parte experimentamos la alegría de que estén finalmente entre nosotros Gerardo, Ramón, Fernando, Tony y René; por la otra, el anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos que provoca múltiples interrogantes. Ya sabemos los cubanos que esta Revolución no bajará nunca las banderas y que los principios en que se fraguó la patria de Céspedes, Martí y Maceo no son negociables. Recordemos solo la Protesta de Baraguá. Pero hay un camino de luz, o al menos un resquicio por donde se vislumbra la esperanza de vivir en paz. La espada de Damocles ya no debe pender más sobre nuestras cabezas. ¿Será así, verdaderamente, o es solo una ilusión poética? ¡Quién sabe! Con ellos siempre primaría la desconfianza. Recordemos también Playa Girón. Pero seamos por una vez optimistas. La gran potencia imperial no puede seguir dándole la espalda al continente en que vivimos. La correlación de fuerzas ha cambiado. Pensemos que de veras se han convencido de que Cuba es un bastión moral invulnerable. Y que no está sola. Si no cómo interpretar la claudicación a una pretensión tozuda de sometimiento y humillación.

El llamado embargo más que una ley criminal a un pequeño país soberano, ha sido el reflejo de la voluntad histórica de apoderarse, mediante coyundas opresivas, de una fruta largamente codiciada. ¿Quién puede olvidar la teoría de la fruta madura?

Entonces, ¿qué sentido tendría negociar la normalización de relaciones diplomáticas sin resolver algunas cuestiones vitales?

Resulta indispensable eliminar algunas medidas que por absurdas y contradictorias moverían a la sorna de no ser por sus crueles e injustas consecuencias, como por ejemplo, la Ley de Ajuste Cubano que otorga en poco tiempo la residencia a los cubanos que llegan a tierras de Estados Unidos con los pies secos.

¿Y el resto de los inmigrantes que se lanzan al mar, qué? ¿Es que nosotros tenemos un privilegio divino por sobre nuestros hermanos latinoamericanos o caribeños? ¿Somos acaso superiores a ellos? Nada de eso. Con la Ley de Ajuste Cubano se criminaliza a un pueblo y se castiga a la Revolución.

¿Qué somos un país que promueve el terrorismo? No se lo creen ni ellos mismos. Es solo otra manera de castigarnos con una provocadora falacia. Hemos sido, eso sí, víctimas de los más crueles actos de terrorismo de estado. Y los victimarios andan sueltos.

Muchos obstáculos aparecerán en el camino porque no hay que subestimar a la burocracia norteamericana ni al conservadurismo republicano que se muerden la cola. En fin, que como dijo el Papa Francisco todo será “paso a paso”.

Quien espera lo mucho espera lo poco. Aunque Cuba ha esperado paciente y estoicamente demasiado sin levar anclas.

¿Qué tenemos a favor? La fortaleza del tejido espiritual del pueblo cubano, la conciencia adquirida a sangre y fuego y el legado histórico de nuestros próceres, también padres fundadores de la nación.

La gloria que hemos vivido ha cumplido su papel. Y Fidel, como timonel ideológico en aguas procelosas, el principal.

Y en este recuento no podremos nunca olvidar a la prensa cubana, que no será la mejor del mundo, pero tampoco la peor.

Nuestros educadores y nuestros periodistas han desplegado una labor ingente en la defensa de los principios de la Revolución y en el apoyo a una política educativa y cultural coherente, integral y democrática.

Los poderes mediáticos han sido quizá la palanca principal para echar a andar el motor de la Historia.

Tenemos que luchar aún contra muchos demonios. Entre ellos el relativismo llamado postmoderno y el vale todo.

Nuestro deber como intelectuales y artistas es contribuir con energía —ese antídoto contra el inmovilismo y la burocracia— al establecimiento de las jerarquías y a la decantación del gusto estético.

Para ello hay que educar, educar y educar. Pero críticamente y con el fin de que los que reciben el mensaje lo compartan con la comunidad y con los proyectos creativos que ella genera.

Sin una relación orgánica con ese mundo tan relegado por los poderes hegemónicos no es posible avanzar, porque él es el que ha legitimado la plataforma de nuestro sistema social.

Una definición del concepto de identidad tan controvertido y vuelto mil veces a definir solo se explica en Cuba por las luchas que el pueblo ha llevado a cabo en su historia frente al colonialismo cultural que tantas veces se nos ha tratado de imponer. Identidad que solo se cumple con un diálogo abierto hacia el pasado fundador y con el ánimo de una memoria compartida en el presente. Por eso una obra como la de Fernando Ortiz, por ejemplo, puede interpretarse en profundidad sobre estos preceptos de hoy.

Antes esa obra se pudo reconocer aisladamente entre honestos hombres de pensamiento, en foros académicos o en tribunas especializadas. Pero la comprensión más amplia de ella logró su sentido más pleno en la fusión de los más legítimos valores del pueblo y la política cultural que ostentamos hoy con orgullo.

He ahí un poderoso mecanismo de integración nacional. Y yo diría más, de verdadera unidad. El rescate de lo más puro del corpus identitario de la nación es tarea prioritaria de la esfera social y política.

El empeño por la salvaguarda del acervo cultural tradicional y el trabajo comunitario contribuyen a la interacción de la población con sus valores, y fomentan en su quehacer cotidiano la calidad de vida, la autoestima y la ética.

Ellos son un valladar infranqueable frente a los amagos de colonialismo y anexionismo.

El trabajo comunitario no solo es un objetivo prioritario de la Uneac por su incidencia social sino porque lo animan principios inviolables del socialismo. Defender lo nuestro no es anclarnos en un pasado vetusto, sino proyectarnos hacia la universalidad. Lo foráneo no necesariamente es siempre lo moderno. A veces es solo lo pasajero. Identificar lo moderno con el capitalismo consumista es un error de lesa cultura.

Fernando Ortiz reveló en su inmensa obra científica la presencia de elementos hispanos, africanos o asiáticos que le dieron a nuestro país esa diversidad que hace que seamos universales. Y lo hizo con una visión antropológica y una vocación vindicativa.

Fue una hazaña de justicia social y un acto de extrema responsabilidad intelectual. Y jamás tuvo el apoyo del Estado, ni se pudo solidarizar con una política cultural justa. En aquellos años de la república, la mayor parte de los temas que abordó eran menospreciados o chocaban contra esquemas colonialistas.

Solo cuando el pueblo fue protagónico y expresó con libertad sus expresiones artísticas se consumó la auténtica fusión entre el estado y sus más legítimas aspiraciones.

Hoy más que nunca estamos en la obligación de ser atentos custodios de ese baluarte precioso. El único modo de construir un modelo que responda a esas aspiraciones frente al poder avasallador del capitalismo neoliberal es formando ciudadanos conscientes de su historia, dueños de su propio imaginario y comprometidos con el proyecto de transformación social.

Para ello es necesario actuar en el presente con una óptica crítica del pasado y con la convicción de que vamos a encarar el futuro con mayor lucidez y base intelectual. Luchar contra el adocenamiento mental y la pérdida de valores autóctonos deberá ser nuestra meta.

Por eso, repito, debemos indagar en la base de nuestra cultura y nuestras tradiciones, conocer y apreciar nuestros símbolos patrios, en toda su riqueza y diversidad, y no desdeñar la historia que nos ha dado el rostro que exhibimos al mundo.

Ante los desafíos que hoy se presentan en el panorama social y político del país, nosotros, intelectuales y artistas, estamos en el deber de erguirnos como vanguardia en la defensa de nuestros valores.

No hacerlo sería correr el riesgo de caminar sobre escombros o hundirnos en el pantano de la dependencia colonial y la mediocridad.

Fernando Ortiz escribió: “Todo pueblo que se niega a sí mismo está en trance de suicidio”.

Lo dice un proverbio afrocubano: “Chivo que rompe gambó con su pellejo paga”. Salvémonos.

(Tomado de Granma)

Se han publicado 15 comentarios



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  • Adolis Reyner dijo:

    Excelente comentario. Como siempre tan mejestuoso Miguel Barnet. Cuando me fui a licenciar en Estudios Socioculturales pensé localizarlo para pedirle que fuese mi tutor ya que me gustaría incursionar en la etnología, pero no me fue posible. Ahora confirmo que Cuba tiene otro genio. Siga escribiendo.

  • JSK dijo:

    Loado sea nuestro pueblo y quienes tienen en el verbo y la letra, el recurso de hacernos ver lo que por obvio, a veces induce miopia civica e histórica. Que bueno que el intento de acercamiento mutuo, se tradujera en un acercamiento universal, de pueblos…de seres humanos. Pero mas importante que eso, seria muy bueno que los de arriba renunciasen a la voluntad histórica de poseernos. Más que bueno, resulta indispensable que nosotros, los de abajo, bajo ninguna circunstancia perdamos la memoria historica, para no perdernos, para no dejar de ser quienes somos, la Cuba de los cubanos. Y nuestro Don Barnet, como nuestro Don Leal y el hijo prodigo de la patria, nuestro Fidel ciertamente nos han llamado a ello, a cuidarla, alimentarla. Al combate corred bayameses que la Patria os contempla orgullosa…

  • Ale Argentina dijo:

    Excelente. Tanto en las formas de expresión, como en la substancia del pensamiento.
    Tanto la paràbola final, como la que va en la síntesis del título, creo entenderlas. Pero por pertenecer a un País con otras particularidades del lengiaje (Argentina)), le pregunto al autor, Prof. Miguel Barnet, que significa “tambó” del título, o “gambó” del aforismo final.
    Muchas gracias.

  • Marco Antonio Vazquez dijo:

    EXCELETE SU COMENTARIO SEÑOR MIGUEL BARNET ,,, ES UNA TOMOGRAFIA DE CUERPO ENTERO, MIS FELICITACIONES.

  • Orlando dijo:

    Mis respetos profesor. Soy un gran admirador de la cultura y de la inteligencia, por ende suyo. Lamentablemente todo lo que dice es verdad, y digo lamentable, porque ello implica un muy alto costo. A los países petroleros y ricos en otros recursos, se les hace muy difícil defendernos de la voracidad imperial, nosotros, ademas de una posición geográfica bendita, al parecer tenemos muchas otras cosas que el imperialismo quiere, y por lo tanto también nos toca defendernos. hasta ahí estoy 100 % de acuerdo con usted.Cualquier tipo de acercamiento o apertura a los EEUU acarrean un gran riesgo, de poder caer como fruta madura, máxime cuando no todos estamos tan preparados política e ideológicamente para enfrentarlos, pero sobre todo, a lo mejor usted no lo sabe, pero también hay una parte nada despreciable de la población con visibles muestras de agotamiento y cansancio ante tan prolongada contienda de penurias y escasees consecuencia e intención de ese bloqueo.
    Yo si creo que para como están las cosas, alguna solución se debe buscar que traiga al fin alivio a tantas generaciones que nos hemos sacrificado hasta el extremo, por mantenernos libres, con una identidad y cultura propia, y sin bajar las banderas.
    Tal vez tambien tenga razon el la pregunta que hace sobre el sentido q

    • Orlando dijo:

      completo mi idea, que se me fue el correo sin terminar.
      pues le decía que tal vez no tenga ningún sentido y le confieso algo, yo estaría dispuesto a seguir resistiendo, si muchas cosas que ocurren por decisiones nuestras, internas y que nos afectan mucho y también nos causan muchas incomodidades, las resolvemos nosotros, y que no dependen del bloqueo norteamericano. Le pongo algunos ejemplos, nuestra compañía única de telecomunicaciones tiene tarifas excluyentes para el pueblo del cual es propiedad, los precios a los carros que el estado nos vende son cuanto menos un chiste, para no decir que una burla, la prohibición de comercializar la carne de res, por mas de 55 años, es algo a revisar, la prohibición de pescar, y comercializar productos del mar, las miles de trabas y frenos para permitir que un pueblo emprendedor, culto, laborioso y preparado que tenemos se abra camino en el mercado, y no forrando botones, tampoco es responsabilidad del gobierno americano y son solo algunos ejemplos, porque no soy especialista en le materia, pero si cubano de a pie.
      Entonces bien, seguiremos atrincherados, acorazados y blindados, resistiendo el tiempo que sea necesario, hasta que un día al imperialismo le llegue su hora de pasar al socialismo, que es mas justo y humano, para lo cual sera necesario también demostrarle que es mas prospero.
      discúlpeme por haberme extendido tanto. Un saludo con mucho respeto reiterado

      • JB dijo:

        Excelente comentario Orlando, lo que hace falta que los que escribimos aquí llegue a alguna parte pues no he visto nunca a una primera figura dando respuestas a temas de importancia que convenzan y aporten soluciones concretas.

      • carlos dijo:

        Orlando, es cierto en todo lo que dices, el maestro no lleva a un reflexión que es de mucha importancia y es que podemos confiar en el enemigo y que no pensemos que todo se va a resolver con las negociaciones, ES CIERTO, que muchos de los problemas que tenemos interno no lo va resolver esta nueva etapa, y que es productos de todas las prohibiciones que tiene el estado y los ministerios que sería una lista imensa para mencionar por esta, via, pero te sigo incluynedo en tu lista, las prohibiciones de tener correo internacional en los centros de trabajo, la no inculsión de invertir los mismo cubanos en negocios con el estado esperazando que sean solo los extranjeros, el precioes de los productos en las tienda, el poco salario, las imposiciones de leyes y resoluciones que se dictan sin contar con el pueblo,ni llevarla a votación, el tomar desiciones sin contar con la masa y sin mirar el criterio de la mayoria, son muchas cosas que no es culpa del bloqueo y que los cubanos estamos preparado para cambiar, pero pregunto, quien es el que tiene que cambiar su forma de pensar.

  • carlos dijo:

    Muy buen articúlo, me parece muy aclarecedor en muchas de las ideas que se tiene sobre estas converzaciones, es cierto que aunque hagamos relaciones no podemos confiar ni un tantico así como dijo el che, no podemos olvidar de un dia para otro a todos los que lucharon por este pais, es muy importante destacar todo esto pero tenemos que seguir pensando que Cuba siempre ha dado un ejemplo como se explica y ahora tenemos la tarea de demostrar que hasta con el enmigo se puede converzar y negociar, siempre que se respete la determincacion e indempendencia de nuestro pais.

  • justo dijo:

    No he entendido muy bien lo que ha escrito el Sr Miguel Barnet.
    Cuales de las conclusiones tendriamos que sacar.
    1-O los cubanos no están claro de lo que estan negociando con los EEUU por lo que hay que deletrear cada paso que se de.
    2-O se esta haciendo toda una retorica de lo siempre ya dicho
    3-O se quiere poner bien alta la varilla para hacer mas complejo de lo que ya es las negociaciones con los EEUU.

    Pudiera considerar ademas otras interpretaciones, pero creo que para los dos puntos que se plantean son a mi criterio los menos significativos, pues van directamente en contra de lo que ellos mismo y de sus leyes están diciendo, por lo que tarde o temprano estarían obligados a cambiarle, entonces son cosas que no deberían de discutirse en primer plano, con EEUU se deben de discutir cosas de mayor peso para la economía cubana y no esas nimiedades de política, cosas medulares de economia en la que ellos esten interesados en actuar, y que nos convengan a nosotros, y olvidemonos de los que quieren irse para los EEUU pues siempre van a haber quienes se vayan con ley de ajuste o no, pues miren lo que pasan en la frontera de Mexico y veran que somos de los menos que la atraviesan,
    Ellos nos tienen el la lista del terrorismo pero nadie en el mundo se cree semejante mentira, y estar en esa lista implica que ellos se tienen que limitar a negociar con nosotros pues las leyes no se lo permiten, pues dejemos ese problema interno a ellos
    que tendrán que buscarle solución, y esforcémonos en otros temas mucho mas complejos y necesarios. Con el mayor respecto Sr Barnet pero eso en el mundo es la ultraizquierda, si pensamos así las negociaciones con los EEUU no van a avanzar como se desea si no es que se pierden a mitad de camino

  • El Chama dijo:

    cubapinar campeon

  • EddySS dijo:

    Todo elogio es poco si no le reconoce como cúspide de intelecto, capaz de inquirir con la palabra a aquel que no lo sostienen los argumentos con que nos atacan.
    Sustentado por si fuera poco con un folclóricos y expresivo patrimonio de un pueblo que cautiva por su historia, que enriquece con sus tradiciones y se regocija en esta obra de inteligencia, de próceres y cultivadores de una nacionalidad que desborda sus fronteras y se llena de argumentos que se complementan desde el tosco intento de morar en las penurias sin pedir más que aquello que le ennoblece, sin claudicar a quienes le exigen que dejemos de ser nuestros, lo que le estará negado porque somos del mundo que queremos ser, sin darse cuenta que pertenecemos a una nueva estirpe, que blanden con la prosa la más filosa defensa de todo lo que consideramos nuestro, pues genios no nos faltan.

  • laly dijo:

    Para el Argentino. Tambo significa, venta, posada, albergue, hospedería, mesón etc

  • aobb_2014 dijo:

    Luchar contra el adocenamiento mental y la pérdida de valores autóctonos deberá ser nuestra meta.

    Por eso, repito, debemos indagar en la base de nuestra cultura y nuestras tradiciones, conocer y apreciar nuestros símbolos patrios, en toda su riqueza y diversidad, y no desdeñar la historia que nos ha dado el rostro que exhibimos al mundo
    ————-

    MUY, PERO QUE MUY BUEN ARTíCULO- mis felicitaciones a su autor

  • José Esteban espirituano dijo:

    Importante este artículo de Miguel Barnet. Es una inquietud y razonamiento que comparto aunque no soy intelectual ni artista, pero muchos cubanos con los que he hablado hacen ese razonamiento. Queremos esta Cuba sin ceder en principios, dignidad y en paz. Así daremos la bienvenida.

Se han publicado 15 comentarios



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Miguel Barnet

Miguel Barnet

Novelista, ensayista y poeta cubano. Presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y de la Fundación Fernando Ortiz.

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