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Con gran amor, a Cuba

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Alba de Céspedes

Alba de Céspedes

La primera persona que me habló de este libro fue Monseñor Carlos Manuel de Céspedes García – Menocal, de quien tuve el privilegio de ser amigo. Lo visitaba acompañando a mi hermano y a veces solo a su oficina, otras almorzábamos juntos y siempre nos enredábamos en larguísimas pláticas sobre filosofía, historia, literatura, cine o simples cotilleos y chismes de la ciudad y la vida. En una de aquellas ocasiones lo escuché contar sobre su prima, Alba Carla Lauritai de Céspedes y Bertini.

Después, gracias a la profesora y amiga Luisa Campuzano, comencé a buscar los textos de Alba y me fui  “enterando” de sus azares y de sus libros, que son “las otras vidas” de los escritores.

Alba nació en Roma, el 11 de marzo de 1911 y falleció en París, el 14 de noviembre de 1997. Hija de Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, ex embajador en Italia por la fecha, fue una poetisa, narradora y luchadora antifascista italiana que irrumpió en el espectro radiofónico italiano, concretamente en radio Bari, por 1943, con el seudónimo de “Clorinda”, en la época de la lucha contra el fascismo en Europa; su compromiso la llevó a que con 24 años hubiera estado detenida varios días acusada de ser antifascista.

Su madre fue una romana, Laura Bertini Alessandrini y su abuelo, Carlos Manuel de Céspedes del Castillo, el “Padre de la Patria”.

Visitó por primera vez Cuba cuando cumplió los nueve años; entonces la Isla se convirtió en  “una canción de gesta que mi padre me contaba, un país de leyenda y, sobre todo un secreto entre él y yo”, escribiría ella años después.

Alba se casó a los 15 años; obtuvo la ciudadanía italiana, y un año más tarde tuvo un hijo.

Su propensión especial para las letras data de 1918, fecha de su primer poema que tituló La notte (La noche).

En 1935 publica sus primeros textos breves: L’Anima Degli Altri (El alma de los otros) y en 1938 su primera novela: Nessuno Torna Indietro (Nadie vuelve atrás). Precisamente acerca de este texto la Dra. Graziella Pogolotti, en el prólogo a la primera edición cubana apunta: “Escrita en tiempos de cólera callada, eludiendo la censura fascista, Nadie vuelve atrás asume una tradición feminista lúcidamente. Palpita en su obra el espíritu emancipatorio heredado por vías secretas de su abuelo Carlos Manuel, fundador de la patria”.

Alba de Céspedes volvió a Cuba en 1939, por un tiempo largo. Su padre ya había fallecido y su madre perdió la razón. Alba cuidaría de ella. En la “inmensa balsa verde” estará en 1948 y durante la década del 50 regresará varias veces. “En aquellos años, por gran amor me hice cubana de verdad” y admitía que no solo se hacía cubana en los papeles, “sino desde lo más hondo de mi alma”[i].

Sus obras publicadas son, además de las ya antes mencionadas: Prigionie (Prisión,1936), Io, Suo Padre (Yo, su padre, 1936), Concerto (Concepto, 1937),  La Fuga (La Fuga, 1940), Il Libro del Forestiero (El libro del forastero, 1946), Dalla Parte Di Lei  (De la parte de ellas, 1949), Quaderno Proibito  (Cuaderno prohibido, 1952), Gli Affetti Di Famiglia (Los afectos de familia, 1952), Tra Donne De Sole (Entre mujeres de sol, 1955), Invito A Pranzo (Invitación a almorzar, 1955), Prima E Dopo  (Antes y después, 1956), Il Rimorso (El remordimiento, 1967), La Bambalona (La muñecona, 1967), Chansons des filles de mai (Canción de las muchachas de mayo, 1968), Sans Autre Lieu Que La Nuit (Sin otro lugar que la noche, 1973), Nel Buio Della Notte (En la oscuridad de la noche, 1976).

Sus inquietudes la llevan a fundar en 1944 la revista literaria Mercurio, que edita hasta 1948, en ella aparecen firmas como las de Alberto Moravia, Ernest Hemingway, Massimo Bontempelli y Sibilla Aleramo, entre otros. Conoce a Italo Calvino (italo-cubano como ella, pero nacido en Cuba) y juntos proyectan el embrión de una organización que se llamó “Pro-Cuba-Socialista”, que dará vida a la futura “Asociación de Amistad Italia-Cuba”.

Más tarde colabora con la revista Época con una columna que llevaba por nombre De parte de ellas, que se convertiría en su libro homónimo, y comienza su labor como periodista publicando en los diarios La Stampa, Il Messaggero, Giornale D´Italia e Il Tempo.

Alba de Céspedes fue una protagonista de la literatura de inicios del siglo XX, una autora e intelectual de calibre, dotada de un rara tenacidad que no se puede encallar en esquemas prefijados, acompañada de talento, estilo y compromiso político con los más oprimidos para tratar de encontrar la libertad y la justicia social.

Sus personajes femeninos describen, por lo general, a mujeres autónomas   mentalmente, tal vez un poco idealistas y hasta un poco estereotipadas de la mujer sometida, pero ese era precisamente lo que buscaba destacar. El finísimo romanticismo, que gira sobre lo autobiográfico, y que no empalaga, presente en su obra en general, y la descripción de las relaciones de pareja que hace la escritora, nos libera de los impedimientos del lenguaje y nos hace una consciencia de su feminidad y de la conquista de su identidad. Los críticos alababan en ella su refinado ejercicio en la escritura, su libertad al no estar vinculada con ninguna escuela, la conquista de un estilo, como divina gracia que la caracterizó a la hora de contar.

El archivo personal de la escritora está bajo el cuidado de su albacea literaria Marina Zancan —junto a su biblioteca—, en los Archivi Riuniti selle Donne (Archivos Reunidos de las Mujeres), cito en Corso di Porta Nuova # 32, en la ciudad de Milán[ii].

El quehacer intelectual de Alba se proyectó también hacia el cine, el teatro, el periodismo y la televisión. Varios de sus libros y guiones aparecen en películas, por ejemplo, como el episodio Gli ultimi dieci minuti (Los últimos diez minutos) en Cento anni d’amore (Cien años de amor), dirigido en 1954 por Lionello De Felice; Le amiche (Las amigas), de 1955 dirigido por Michelangelo Antonioni y en La bambolona (La muñecona) de Franco Giraldi, en 1968.

El que nos ocupa es su último texto, inconcluso, autobiográfico, escrito en la década del 80 de pasado siglo, está dedicado a Fidel Castro y a la Revolución cubana y fue  temporalmente llamada Romanzo cubano (Novela cubana); y según una destacada estudiosa de su obra, Stephania Ghirardello, consigue un efecto de continuidad temporal entre los acontecimientos históricos y biográficos que van desde las figuras de Carlos Manuel de Céspedes y Castillo hasta Fidel, hechos que recogen la representación histórica vinculada a la escritura del texto[iii].

Alba tiene tres lugares especiales y constantes en su literatura: Roma, su lugar de nacimiento y de forja intelectual; París, puesto donde continúa su trabajo y Cuba, como dijo, “su patria”, pues se identificaba con la tierra de sus antepasados.

Cuba vuelve a su recuerdo siempre. Era el país de origen de su abuelo, de su padre, un lugar de epopeyas y de luchas por la independencia; un paisaje rozagante y encantador, medio salvaje y dulce que llenaba con luminosidad un espacio, cercano al corazón y lejano a la mirada, pero siempre íntimo.

Cuba estuvo en sus ideas y en su pensamiento, y para salvar ese recuerdo y lo que vio, tenemos como producto este texto que llamó Con gran amor.

Tras el triunfo de la Revolución, en las visitas que hizo a Cuba, gracias a su carácter afable y a su generosidad, se hizo de amigos entre quienes se destacaron Celia Sánchez y María Antonia Figueroa.

Monseñor Carlos Manuel en el prefacio del libro destaca de Alba su generosidad, “…nos llega el último libro de Alba, el inconcluso, pero lo suficientemente elaborado, con un gran amor como reza el título, para percibir en la autora la que considero su característica más positiva y evidente, su generosidad; la generosidad que no se limita a dar cosas, sino a darse a si mismo. En Italia conocí personas que la habían tratado durante  la guerra y después, en los trabajos por la alfabetización y el desarrollo del sur. El tema de la generosidad de Alba salía a relucir siempre que hablábamos de ella…”[iv]

El Consejo de Estado de la República de Cuba le otorgó la orden Félix Varela.

En el año 2001 la editorial Mondadori realizó y editó un importante catálogo biográfico en ocasión de una gran exposición sobre Alba en el Salón de Exposiciones de Roma con motivo del centenario de su nacimiento y su memoria y obra fue recordada en varios países del mundo.

El 9 de octubre del 2002 se inauguró la “Sala Alba de Céspedes” en el Museo Histórico Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, y el 14 de febrero del 2012  se presenta esta edición conjunta en español, por primera vez, del libro Con gran amor en la que participan Ediciones Unión, Grupo Fundativo Italo Calvino y de la Asociación Recreativa y Cultural Italiana, ARCI Nazionale. Como consultora de la obra, la Dra. Luisa Campuzano, como traductora, la Dra Mayerín Bello, en la edición Anele Arnautó y en el diseño a Elisa Vera. El producto es este libro, que vale la pena leer.

El texto cuenta también con análisis sobre la obra de la autoría de las doctoras  Marina Zancan y Monica Cristina Storini, ambas profesoras de la universidad La Sapienza de Roma, que no deben ser obviados; así como un apéndice de textos traducidos por Giannina Bertarelli que incluyen entrevistas a varios luchadores cubanos de la última etapa revolucionaria cubana.

Alba fue una persona que leía “para descubrir la verdad”, un elegante y bello modo de revelarse los misterios de la vida; de seguro desentrañó más de uno y tal vez encontró algo veraz, muy suyo, quiero pensar que nos lo lega y que versa sobre una isla luminosa que describe Con gran amor.

Citas


[iii] Ver en:http://www.ecured.cu/index.php/Alba_de_C%C3%A9spedes

[iv] De Céspedes Alba (2011): Con gran amor,  Ediciones Unión, Grupo Fundativo Italo Calvino y de Asociación Recreativa y Cultural Italiana, ARCI, 295 p. Roma. Pág. 10.

Se han publicado 4 comentarios



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  • Kate dijo:

    Muy interesante la historia de Alba de Céspedes que muchos desconocemos. Y muy bello artículo. Gracias al autor por el excelente trabajo que realiza.

    • Alex dijo:

      Coincido contigo. Es increíble como “cubanos” de todo el mundo se sienten orgullosos de decir que son cubanos y algunos que si nacieron aquí reniegan de esta Patria hermosa. Quisiera poder saber más sobre su descendencia, si el Padre de la Patria tuvo bisnietos, tataranietos. Quisiera saber que es de tan bravo linaje.

  • del Centro dijo:

    algo completamente desconocido para mi, me gustaría leer alguno de sus libros, una persona muy ligada a la historia de cuba por la sangre de su padre

  • gilberto dijo:

    MUY INTERESANTEEEEEEEEEE.MUCHAS GRACIAS AL AUTOR POR ESTE EXCELENTE TRABAJO QUE REALIZA

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F. Vladimir Pérez Casal

F. Vladimir Pérez Casal

Filólogo cubano. Colaborador de Cubadebate.

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