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El Coronel del Lunajod

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El Coronel Suárez en Longa. Foto: Pedro Prada/Verde Olivo

El Coronel Suárez en Longa. Foto: Pedro Prada/Verde Olivo

“Suárez se jubiló pero viene a menudo por acá”, me dijeron en la unidad militar donde se desempeñó hasta terminar su carrera profesional pero ese día no estaba y no he vuelto por allí aunque le dejé mi abrazo, dudando que se vaya a acordar de mí.

Algo después de conocerlo supe que está en una de las fotos del 8 de enero de 1959, donde las palomas se posan junto a Fidel y Camilo. Allí aparece con su rostro cetrino de campesino oriental convertido en guerrillero en la Sierra Maestra.

Por los  días en que apareció en Longa, precedido de su leyenda de dos misiones anteriores en Angola se decía que Fidel pesonalmente lo había designado al frente de nuestro Grupo Táctico como parte del refuerzo de la línea Menongue-Cuito Cuanavale, donde finalmente se decidieran la derrota del Apartheid y la independencia de Namibia. Pero por un tiempo pensé que era una especie de guerrillero mandando tanques y cañones con más intuición que conocimiento hasta que lo vi dar órdenes frente a un mapa que era absolutamente incomprensible para mi, a pesar de que acababa de graduarme de ingeniero con el correspondiente concentrado militar y los grados de teniente de la reserva.

La autoridad que imponía su presencia no evitó que en varias ocasiones tuviera que aguantar la risa ante sus salidas intempestivas pero geniales. Como aquella vez que ante una indisciplina formó un pelotón del Segundo Destacamento y les dijo: “Todos ustedes son unos hp” y ante la protesta de un soldado que reclamó, “Permiso, compañero Coronel”, se suscitó el diálogo memorable que me  obligó a contener la risa:

-A ver…

-Yo no soy un hp.

-Ven acá, párate aquí… Todos ustedes, menos él, son unos hp.

Su vista le jugaba malas pasadas pero siempre tenía una salida, si uno de los soldados que pertenecía a la tripulación de su tanque  lo sorprendía en un aprieto mirando el periódico, “Compañero Coronel, ese periódico está al revés”, su respuesta era tajante y a la vez divertida:

-Al revés, no, así leen los coroneles.

Gracias a él probé la carne de boa. Desde que en el pelotón de reparaciones capturaron el único bicho de ese tipo que he visto en mi vida, aseguró que era un manjar e invitó a compartirlo con él. Yo, que no tenía la menor intención de hacerlo me fui a otra unidad y regresé tarde pensando me había librado del dudoso placer pero al retornar, vi que me esperaba sentado a la entrada de su refugio: “juvenil, ahí está tu posta”. Y cierto, en el fondo de la cazuela quedaba un solo pedazo de aquella carne blanca que, contra todas mis expectativas sabía muy bien.

Ingenioso y creativo, ante los doscientos kilómetros que nos separaban de la Jefatura de la Brigada en Menongue inventó -con el nombre del vehículo que los soviéticos habían enviado a la luna- su “Lunajod”. Un camión GAZ con cañón antiaéreo de 37 milímetros encima, y con la cabina y el asiento del artillero cubierto de planchas de acero. En su jeep, con el “Lunajod” detrás, desafiaba posibles emboscadas e incursiones aéreas que, por suerte, nunca tuvo que enfrentar en aquella carretera hacia lo que llamaban “La Finca El Miedo”, cuyo recorrido sólo debía cubrirse en caravana o helicóptero.

A Suárez le debemos sus compañeros haber pertenecido a un extraño “imperio”, liberador y tercermundista. Que bromeaba con Napoleón era palabra corriente en Longa, lugar que llamaba imperio en concordancia con su admiración bonapartista que imagino relacionada con su condición de militar de baja estatura física. Pedro Prada, el reportero de la revistaVerde Olivo que una vez nos visitó, publicó un reportaje donde aparecemos junto al “Lunajod” bajo el título “Longa fue un imperio” en el que Suárez le dice:

“Cuando tomamos el cuartel de Mayarí en 1958 yo era muy indisciplinado y estaba lejos de pensar como lo hago hoy. Pero siempre que me han dado una misión, me he dicho: “me voy a hacer dueño de esto aquí”. Por eso es lo del imperio y las bromas de Napoleón pero la verdad es que mi ídolo es Maceo aunque no le llegue a la montura.”

A mi me daba la impresión de ser un poco temerario, en medio de una guerra donde todos andábamos con fusil, al menos cuatro cargadores, dos granadas, bayoneta y la máscara antigás, él sólo usaba su pistola. Ahora pienso en su edad, andar con todos esos andaribeles encima en medio del monte y con más de cincuenta años no debe ser fácil.

Nunca me pregunté cuántos años tenía Suárez, cuando uno es muy joven no se hace esas preguntas. Sin embargo, he estado sacando cuentas y me he percatado que ahora tengo los años que él tenía entonces, cuando dejó familia y comodidades para irse otra vez a vivir algo que sabía duro y riesgoso.

Del texto de Prada me acordé leyendo un artículo suyo, publicado en Cubadebate, sobre los juguetes en Cuba antes de la Revolución que me llevó a escribir sobre nuestra experiencia con los niños de Longa. Allí dije que Suárez merecía otro artículo, cosa que me confirmó Ermes, otro combatiente de nuestro Grupo que comentó en ese post, diciéndome: “Falta escribir sobre el coronel Suárez, toda una leyenda”. Desde entonces son varios los que me han detenido en la calle para preguntarme cuándo haría el post sobre él.

No fuimos amigos, pero para todos los que estuvimos en el 63 Grupo Táctico de la Brigada de Tanques de Menongue, Suárez era nuestro líder, un héroe legendario que nos envió Fidel con cuya dirección nos sabíamos invencibles. Por eso, si un día encuentro al Coronel Suárez, le daré el abrazo mío, el de Ermes y el de todos los que fuimos sus subordinados en Longa.

(Publicado en CubAhora)

Se han publicado 27 comentarios



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  • Eduardo dijo:

    Buen trabajo, Iroel. En mi segunda misión (iban a ser tres) fui Jefe del escuadrón cubano de Mig-23 y creo que logré ganarme el respeto y el cariño de aquellos hombres a los que a veces debí dirigirles la palabra en forma cortante y brusca por asuntos del servicio. Uno de ellos me llamó desde Venezuela el día de los padres para felicitarme cosa que me conmovió. Veo que los lazos que surgen entre los hombres en misión son muy fuertes y puedo decir que también tú eres “víctima” de ellos.

  • Piter dijo:

    ¡Así es como hay que escribir sobre la historia de Cuba!

  • sachiel dijo:

    Faltan aún muchas crónicas, Iroel, hay que reunir a los combatientes simples y volcar sus vivencias de todo tipo en uno o varios libros, que estas generaciones nacidas despues de 1992 sepan realmente cuanto se hizo allá, y se quiten del medio algunos cuentos de camino echados a correr sobre el tema.

  • Carlos Manuel dijo:

    Bienvenido este artículo que me devela a un héroe anónimo para mí como tantos otros de nuestra historia, se siente el deseo de conocerlo, los héroes generan ese deseo. En otro artículo aquí mismo leo de la gran cantidad de dinero que destina el gobierno de los EEUU para tratar de fraccionar, derrocar a nuestra revolución y allí se menciona a la reptil Yoani Sánchez. Los héroes generan respeto, las hienas……desprecio.

  • guada dijo:

    Que bueno y que hermoso acordárse de los jefes que arriesgaron sus vidas al igual que al resto de los hombres que le acompañaban, de esos Suárez existen muchos en Cuba que de igual forma se comportaron ante situaciones riesgosas, sin desmerecer el reconocimiento que usted le hace Iroel, porque con este reconocimiento se lo hace a los demás cubanos que ofrendaron sus vidas en defensa de la indepedencia de Angola, el próximo 7 de diciembre se cumple un aniversario más de la caida en combate del General Antonio, uno de los primeros Suárez, y de la operación tributo a todos los caidos en misiones internacionalistas. Vaya para el Coronel Suárez y todos los que en cualquier parte del mundo aportaron por las causas de la liberación nacional y el internacionalismo proletario, nuestro siempre y sincero agradecimiento. Esa es parte de nuestra historia que no ha llegado a su fin y que vale recordar de vez en cuando a los desmemorizados y timoratos.

  • El Loco dijo:

    Excelente crónica Iroel, creo que hay que divulgar más sobre la guerra en Angola y Etiopía, algo que se ha quedado olvidado…..

  • ramon dijo:

    Muy acertado y estimlante lo narrado,lo que quiesera conocer que es de la vida del coronel Suarez

  • vicente dijo:

    excelente reconocimiento a un combatiente de la patria

  • NJulio dijo:

    Referente al recorrido Menongue – Cuito Cuanavale, que cita el autor solo podia realizarse en caravanas o helicopteros, hoy se extiende una fastuosa carretera que atraviesa Longa y que en un tiempo normal de dos horas de viaje puede llegarse hasta Cuito. Alli el monumento que honra a los heroes de aquellas batallas da la bienvenida al viajero, no sin antes rendir tributo en el cementerio donde reposaron los restos de nuestros combatientes y arribar al rio donde ocurrieron las acciones combativas.

  • Arturo Vazquez Hernandez dijo:

    Iroel

    Soy de los subordinados que siempre se sintió entre orgulloso y asombrado de tener un Jefe como Suarez. Por cierto también se le agregaba el mote “La vieja”; que venía de las montañas orientales.

    Tuve la suerte de que, antes de partir para Angola, me informaran que el Jefe de la unidad para la que había sido designado, era el Coronel Juan Suarez, y a renglón seguido me explicaron detalles de su biografía y detalles del lugar para donde me trasladaría en cuestión de horas. Me dieron la orden de que aprovechara la estancia con el y aprendiera de este la forma de comunicarse con las personas en condiciones adversas.

    No olvidaré nunca la lección que me dio, cuando, en un gesto de cierto protagonismo juvenil, organicé la entrega de medallas de servicio distinguido en acto bien “solemne” y Suarez, parco y decidido, a los pocos días me invitó a entregar, a su forma y teniendo en cuenta las circunstancias del lugar, como se “entregan las medallas en la guerra”, sacando de debajo de un tanque, al Jefe del pelotón de evacuación y reparación “Savimbe”, según el mote que le había endilgado al mulato oriental, y de grasa hasta el pelo le entregó la condecoración y lo abrazó con una emoción que aún conservo muy nítida en mi memoria; después de lo cual se viró para mí y me espetó en pleno rostro: “Viste político, así es como se entregan las medallas en la guerra”.

    Te cuento que yo si tuve la suerte de volver a encontrarme hace unos años, con el “Emperador de Longa” en una humilde finquita que tenía en la unidad a la que te refieres. Para mi asombro, al gritarle desde lejos: “Coronel me conoce usted?”, achicó sus ojillos brillantes, y con la melodía y cadencia de un hombre listo para lo que sea me respondió: “Político como c….. no te voy a conocer”. Le di el abrazo que decenas de jóvenes que compartieron con él, la lejanía el banderlan y el honor de servir a Cuba, hubiesen querido darle.

    Creo que cumplí con la orden que me impartieron antes de partir para la misión encomendada.

    De hombres como Suarez está esculpida Cuba.

    Arturo

  • Calixto Sosa Martínez dijo:

    Gracias. Los que una vez soñamos con ser como él, oficial de las FAR, nos llena de infinito orgullo estas historias. La vida nos deparó no realizar el sueño. Hoy lo hacemos desde otra trinchera, heroica y hermosa. Felicidades a todos los que tienen alma de combatientes de las FAR.

  • carlos dijo:

    hola . buen articulo, me gustaria muchisimo vert la foto del “Lunajod” seri posible que me la enviara por correo ?
    gracias

  • rccc dijo:

    Compañero Iroel: Acostumbro a leer sus frecuentes artículos y a suscribir mi acuerdo íntimamente; más nunca me motivé a comentarlos. Pero este caso de repente nos trae recuerdos vividos que guardan cierta similitud al narrado. Pienso que Martí sintió sensaciones similares para sentenciar: Honrar, honra; que es exactamente lo que Ud. ha hecho. Y aunque hubiera podido en tres ocasiones ser uno entre las decenas de miles que cumplieron con esa tarea en África, el escenario de mis similares recuerdos tuvo lugar aquí en Cuba, unos diez o quince años antes, cuando adolescentes aún, practicamos la doble formación de técnicos agrícolas y artilleros. Para nosotros, los exploradores, fue el sargento Dámaso (Ya Coronel la última vez que nos vimos hace como veinte años). Como tú con el tuyo y con intención similar, el día que nos tropecemos por ahí le daré el abrazo emocionado del soldado adolescente con sesenta y pico al sargento de ochenta y pico, que ratifique todo cuanto lo admiramos y respetamos como líder. Gracias Iroel por incentivar estos momentos de entrañables recuerdos.

  • Ray dijo:

    Suárez forma parte de los héroes anónimos que pueblan nuestra historia, tal como las de muchos pueblos. Sin embargo, lo conocí si bien no ha profundidad. Quisiera resaltar de este hombre su modestia. Me refiero a un hombre entregado a las más duras tareas del campo, habitante de una muy modesta vivienda en el reparto “Frank País”, cerca de Managua en el extremo sur de la capital.
    Este hombre aun en los peores momentos del “período especial” jamás lo oí reclamar privilegios, aunque le sobraran motivos; en su lugar solo ponía su esfuerzo por delante aun en las peores condiciones. Conocedor como pocos de la epopeya cubana en Angola, para sacarle los relatos era preciso muchísima astucia y en estos relatos nunca emergía como protagonista. Siempre colocando a los demás por encima de él, pese a que su papel había sido definitivamente protagónico.
    Ese guajiro macho, franco, humilde y valiente como pocos, ha dejado una estela de simpatías y agradecimiento en su andar. Todo ello coronado con la insuperable virtud de colocar el él por encima del yo, y cuando más se le pudiera arrancar, un nosotros.
    Ojalá hubiera muchos Suárez entre nosotros, pues hoy se precisan muchos más Suárez que ególatras, aunque desafortunadamente estos últimos han cobrado un protagonismo inmerecido.

  • Félix Cáceres Valladares dijo:

    extraordinaria historia y hermoso reportaje, con estos hombres se hizo la revolución y con miles de ellos le damos continuidad. Gracias Iroel

  • esther dijo:

    seria excelente q Iroel le encontrara y compartiera con nosotros otra cronica sobre este heroe de nuestros tiempos…

  • esther dijo:

    excelente articulo.Felicitaciones Iroel

  • Frank Edelman dijo:

    Muy bonita y emocionante la historia del Coronel Suárez, así son los héroes de nuestra Patria, gracias a Iroel por compartirla.

  • inocente dijo:

    Iroel, felicidades por este articulo que revive y actualiza la historia de nuestro internacionalismo en África, que está llena de héroes como el Coronel Suarez combatiente de primera línea. Que falta hace que se escriba más a menudo sobre la historia de la gesta libertaria de nuestro país y nuestros andares por el internacionalismo africano. Quiero mencionarte que fui amigo personal de tu padre revolucionario integro.-

  • Patria o Muerte Venceremos dijo:

    Tuve el honor de conocer personalmente al Coronel Suárez, aquí en Cuba. De el se cuentan un “millón” de anécdotas, muy interesantes. Recomiendo a los lectores el libro “Chilindrinas militares” (editorial Verde Olivo) donde se narran varias de ellas.
    Muy buen articulo, como nos acostumbra Iroel. Felicidades a todos los combatientes de las FAR por el 58 Aniversario de la institución.

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Iroel Sánchez

Iroel Sánchez

Ingeniero y periodista cubano. Trabaja en la Oficina para la Informatización de la Sociedad cubana. Fue Presidente del Instituto Cubano del Libro. En twitter @iroelsanchez

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