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El nieto de tod@s

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Guido Carlotto.

Guido Carlotto.

“¡Alegría, emoción, es verdad, Estela está abrazando a su nieto!”, apenas me senté frente al monitor, vi en el Facebook de la entrañable Perla Carella Maguid. Fue como si en una clave general, la que llevamos dentro desde el primer día que acompañamos la lucha de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, alcanzara para descifrar que se trataba de Guido, el nieto de Estela de Carlotto.

Coincido con el periodista Mario Wainfeld en que esa pequeña línea contiene una historia grande como toda la Argentina y que nos atraviesa a cada uno de los que creemos que la Verdad, la Justicia y la Memoria solo pueden ir juntas para ser unas y otras. Que para sabernos no precisamos muchas palabras. También la colega y amiga Miriam Lewin, con esa carga de haber sido rehén del terror genocida, nos contó en la virtualidad del espacio cibernético que sus lágrimas eran incontenibles y sentí que eso nos acercaba a millones en el día en que la amada Estela supo que el hijo de Laura encontró a su abuela. A ella, que tanta celebración compartió por cada uno de los bebés, hoy mujeres y hombres enteros, que recuperaban de las telarañas siniestras tejidas por la complicidad y la barbarie de la dictadura cívico-militar.

El nieto de todas y todos”, pensé y automáticamente lancé en las redes sociales como un suspiro de alivio y felicidad colectiva. A casi 5 mil kilómetros de distancia me sentí transportado desde el corazón para abrazar a todos: nietos, abuelas, compañeras y compañeros, además mis compatriotas. Es que en Brasil, con una larga tiranía encima, cuando aún no se saben de manera completa los crímenes por ella cometidos, es difícil explicarle a la gente cómo se convirtieron en botín y prolongaron con sus vidas el sufrimiento de varias generaciones. Así como aberrante fue la desaparición de personas, las torturas, el arrojar de cadáveres y seres vivos desde aviones sobre las aguas del Río de la Plata o el Mar Argentino, del mismo modo dantesco es la supresión de la identidad de criaturas nacidas en cautiverio o arrancados junto a su familia por la represión clandestina. Una práctica que no tiene parangón entre las dictaduras del Continente latinoamericano y sólo se emparenta con la que el régimen franquista, y la Iglesia Católica colaborando, separaba a los niños de las presas y presos republicanos. Sin embargo, Videla, Massera y la runfla que asaltó el poder el 24 de marzo de 1976, superaron a su admirado Generalísimo y emularon a la Alemania nazi.

En medio de tanto tironeo imperial, patoterismo financiero y cambalache de políticos que por derecha e izquierda, mediática y no, para quienes todo lo bueno merece ser oscurecido y ocultado, brillan Guido y los otros 113 nietas y nietos que se encontraron consigo mismo y pudieron conocer el amor de esos abrazos esperanzados. Los de sus familias y los de todo un pueblo sincero, herido, pero feliz.

Lejos, muy lejos, hundidos en la letrina de la Historia, quedarán los ejecutores y apañadores de estas atrocidades. Y si acaso existe un Dios, de perfecta bondad, no será aquel que la Biblia dice creó al Hombre a su imagen y semejanza. O al menos a estos no.

Se han publicado 6 comentarios



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  • Lina María La Rosa dijo:

    Conocí de la noticia esta mañana por Telesur y sentí alegría y la vez me puse a pensar en cuántos y cuántas aún quedarán por conocer sus identidades a causa del horror impuesto en esos años en Argentina y en otros países de Nuestra América.
    Una nueva victoria de las Abuelas de la Plaza de Mayo y de la Justicia…

  • Yosy dijo:

    Está hablando de Argentina o Brasil????????????

  • Rosas dijo:

    Aunque duela de momento, solo la verdad puede dar la paz que tanto se necesita, ahora, más que nunca, a seguir buscando los que faltan.

  • orestes dijo:

    Grande Diego. Un abrazo.

    Orestes H

  • laly dijo:

    Somos seres humanos no maquinas, pero hay que tener mucho cuido al escribir, por la tanto espero que este periodista que por cierto es muy prestigioso, pida disculpa por su equivocación cuando dice: que en Brasil, con una larga tiranía etc, ya que Cubadebate es para el mundo

  • granito de arena dijo:

    Alegría y dolor fundidos. ¿Qué sentirá ese joven que de pronto descubre que no es Ignacio, sino Guido, que sus padres verdaderon fueron asesinados en las mazmorras de los monstruos?, pensará en el dolor de sus padres, en sus últimos minutos, en la infinita búsqueda de sus abuelos, en fin, supongo que también él sufra. No obstante, todos los que amamos la justicia y hemos tenido conocimiento de lo que fue la operación Cóndor celebramos la aparición del nieto de Carlota, que es realmente el nieto de todas, el hijo de todas, el sobrino de todas, el hermano de todas. Es el nieto de Argentina, y por tanto, de la Patria Grande que se une al entusiasmo de esa familia y compatriotas.

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Diego M. Vidal

Diego M. Vidal

Buenos Aires, Argentina, 1961. Periodista gráfico, radial y productor televisivo y de documentales. Columnista de “Miradas al Sur”.

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