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Coyuntura económica y social de América Latina y el Caribe

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Clausura de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Clausura de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Por José Luis Rodríguez

La celebración de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en La Habana, ha devenido un momento de reflexión en torno a la unidad y potencialidades de desarrollo de la región, que enfrenta una coyuntura inestable en medio de complejas circunstancias económicas y sociales vinculadas a la crisis que afecta a la economía mundial desde el 2008.

En efecto, la crisis ha tenido una manifestación regional en la que están presentes un grupo de aspectos que compensan −hasta cierto punto− sus efectos en la América Latina y el Caribe. Pero esto no significa que la región sea inmune a esos efectos, ya que son elementos coyunturales y no modifican en su esencia la dinámica de la reproducción capitalista latinoamericana, en un contexto que algunos autores han denominado como post neoliberalismo.

En este sentido la asimilación de un capitalismo “bueno” y posible, ha llevado a una visión neo-desarrollista que trata de registrar la evolución actual bajo la óptica de una suerte de neo-keynesianismo latinoamericano. Sin embargo, como acertadamente expresa el economista argentino Julio Gambina: “Es un diagnóstico erróneo que sigue pensando en términos de economía y política entre naciones, internacional, sin dimensionar el carácter mundial del capitalismo. Esta visión está sustentada en la ilusión que genera la macroeconomía estable y un crecimiento en los últimos años para la región latinoamericana.”[1]

Considerando los datos más relevantes, en los años que van desde el 2009 al 2013 nuestra región creció 2,75% promedio anual, con tasas superiores a la media global entre el 2009 y el 2012.[2] Esta situación compara favorablemente con un crecimiento del 2% entre 1980 y el 2002, pero resulta inferior al 4% de crecimiento desde el 2004, según datos del FMI.

Por otro lado, entre el 2002 y el 2009 el salario real aumentó su participación en el PIB en 12 países de América Latina y el Caribe, en tanto que disminuía en nueve.[3] También la tasa de desempleo bajó de un 7,3% a un 6,3% entre el 2008 y el 2013, al tiempo que en una muestra de 13 países, 10 redujeron la informalidad laboral y solo la aumentaron en tres casos.[4]

Finalmente, y también contrario a la tendencia en otras regiones, el índice de pobreza en América Latina bajó del 33,5% en 2008 al 27,9% en 2013, aunque todavía permanecen en esa condición 164 millones de personas y de ellas 66 millones son indigentes.[5]

A pesar de estos avances, un análisis sopesado muestra que si bien en años recientes Latinoamérica y el Caribe han tenido un desempeño más favorable frente a lo ocurrido en otras latitudes, los elementos que han llevado a un comportamiento relativamente mejor han dependido de factores inestables que no se mantendrán a largo plazo para asegurar un desarrollo sustentable.

De tal modo, uno de los factores que ha tenido mayor peso en la compensación de los efectos de la crisis es sin dudas los ingresos por exportaciones. En este sentido vale destacar que el valor de las exportaciones latinoamericanas creció a un ritmo anual del 4,5% entre el 2009 y el 2012, mientras que a nivel mundial se lograba un incremento de solo 1,8%.[6]

No obstante, estos ritmos se han desacelerado desde el 2012, cuando las exportaciones crecieron solo un 1,4% y en el 2013 se cierra con un pronóstico de crecimiento de 1,5%, con una caída en el rubro de minerales y petróleo.

El mayor impulso para este desempeño en las ventas externas lo ha aportado el incremento de los precios que arrastran una notable tendencia al alza desde el año 2003, pero las estadísticas de los últimos cuatro años muestra una desaceleración en estos precios, aunque se mantienen todavía a niveles superiores a sus cotas del año 2003.

Sin embargo, los productos de mayor dinamismo han sido precisamente los de menor valor agregado. Así ha resultado que la exportación de materias primas que cubría en 51,5% del total al inicio de los años 80, se redujo hasta un 26,7% en 1995/96, pero ya a la altura del 2010 alcanzaba nuevamente un 39,1% del total. Por su parte la exportación de manufacturas no asociadas al procesamiento de recursos naturales bajó en ese último período del 45,8 al 41%.

Estas cifras muestran un proceso que se ha denominado como reprimarización de América Latina, que va en dirección contraria al crecimiento industrial indispensable para lograr un desarrollo sustentable.
En el ámbito comercial externo se destaca el efecto del crecimiento del comercio de Asia y China sobre la región.[7]

En este sentido debe destacarse que el comercio exterior de China con América Latina creció 64 veces entre 1990 y 2008 y en ese incremento las exportaciones lo hicieron 36 veces y las importaciones 127. También se firmaron acuerdos de libre comercio con Costa Rica, Perú y Chile.

China se ha convertido en el primer destino para las exportaciones de Chile y Brasil; el segundo destino para Perú, Colombia, Argentina y Cuba, y el tercero para México, Uruguay y Venezuela.

En fecha más reciente vuelve a resaltar el papel compensatorio de Asia para el comercio exterior latinoamericano. Así durante el primer semestre del 2013 en comparación con similar periodo del 2012, las exportaciones regionales descendieron un 1,7% al contraerse las ventas a EE.UU. en 3,6%; a la Unión Europea en 7,9% y el propio comercio dentro de la región en 6,1%. Sin embargo, las exportaciones a Asia crecieron un 5%, de ello un 10,4% a los países de la ASEAN y Japón, en tanto China reflejaba una ligera reducción del 0,2%.[8]

De este modo puede afirmarse que la expansión de exportaciones de América Latina con precios favorables, en estos años en que se contrae la demanda en sus mercados tradicionales, encontró un factor de significativo contrapeso en los mercados asiáticos y particularmente en China, que −de no haber existido− hubiera colocado a la región en una situación mucho más comprometida.

En el ámbito financiero, vale la pena destacar que los préstamos de bancos chinos a los países de la región alcanzaron más de 75,000 millones de dólares en los años 2000, lo cual se ha unido a un creciente flujo de créditos de otros orígenes a la región.

Sin embargo, la entrada de nuevos flujos financieros ha estado asociada al crecimiento de la deuda externa, que la mayoría de los países latinoamericanos ha podido contratar gracias a su relativamente favorable coyuntura económica en circunstancias en que se produce una contracción del mercado financiero mundial. De este modo, la deuda externa bruta de la región aumentó de 761,141 millones de dólares en el 2008 a un estimado de un billón 222,410 millones de dólares en el 2013, para un crecimiento del 60,6% en cinco años, elevando la relación entre la deuda externa y el PIB del 17,6% en el 2008 al 21% en el 2013.[9]

Otro importante elemento que ha podido compensar los desequilibrios externos es la expansión del consumo doméstico que se considera ha sido el elemento fundamental del crecimiento del PIB en los últimos años.

Las condiciones que han propiciado esta expansión han sido[10] el incremento del salario real, que aumentó 10 puntos porcentuales entre el 2008 y el 2012, favorecido por la contención de la inflación, que se redujo un punto porcentual desde el año 2008; la caída del desempleo de un 11% en el 2002 a un 6,4% en el 2012 y la disminución de la pobreza de ingresos monetarios, que se redujo 15,7 puntos porcentuales desde el 2002 hasta el presente, con el mejor desempeño en Venezuela que desciende 13,2 puntos desde el 2005. Adicionalmente, el coeficiente GINI bajó un 1% anualmente entre el 2002 y el 2012 en 12 países.

Las políticas asistencialistas también se expandieron en estos años. De tal modo, entre los años 2000/2001 y 2010/2011 el gasto social en América Latina y el Caribe en relación al total de gasto público aumentó del 60,5 al 65,9%, la afiliación a sistemas de salud de los trabajadores asalariados subió de 54,4 al 66,4%; mientras que la participación en sistemas de pensiones se elevó del 46,1 al 55,4%.
En estos desarrollos tuvieron un rol preponderante los países miembros del ALBA, así como los gobiernos progresistas de Brasil, Uruguay y Argentina.

No obstante, la presencia del conjunto de factores que se señalaron anteriormente muestra una tendencia al agotamiento en estos momentos, subrayando su carácter coyuntural.[11]

En este sentido se registra entre el 2012 y el actual año una desaceleración en el ritmo de crecimiento de la región, que bajó del 3,1 al 2,6%; la tasa de inflación subió de 5,6 al 7,1%; el déficit fiscal se elevó al 2,4% del PIB; y el saldo de cuenta corriente aumentó de -1,8 a -2,5%.

En relación al sector externo, se aprecia una tendencia a la disminución del valor unitario de las exportaciones de -3,3 puntos porcentuales en el 2013, en tanto crece el volumen 3,2 puntos para un incremento del valor de 0,7 puntos solamente. Parejamente se registra un deterioro en la relación de términos de intercambio de 2,5%, tendencia que se mantiene desde el 2011. Al mismo tiempo en el último año las reservas internacionales disminuyeron un 0,4%, mientras que la deuda externa bruta creció un 2%.
Por otro lado, si bien la demanda de los países de la ASEAN y Japón se mantuvo creciendo, como ya se apuntó, China mostró ya una desaceleración en el 2013.

De igual modo es preciso situar en un contexto adecuado los impactos sociales relativamente favorables que se registran. Así, aun cuando hay una mejoría en el salario real, este solo afecta a la ocupación formal, mientras que un 47,7% de los empleos permanecen en las condiciones precarias de la informalidad. A ello se añade que no obstante la discreta evolución positiva en el coeficiente GINI, el mismo sigue registrando un valor de 0,52 para ubicar a América Latina y el Caribe en el primer lugar mundial como la región más desigual del planeta, por lo que aún queda un gran trecho por recorrer para saldar la deuda histórica con el bienestar de sus ciudadanos.

Las perspectivas para el 2014 no resultan muy halagüeñas para el continente, en tanto que se pronostica un crecimiento del 3,0% en el PIB, pero en un contexto donde no cabe esperar significativas mejorías en la economía mundial, que continúa reflejando la debilidad de los síntomas de recuperación en los países más desarrollados.

Por su parte, el importante mercado de China se encuentra en una fase de menor crecimiento orientado hacia la expansión del consumo interno, que no demandará las cantidades de productos primarios de años anteriores y donde América Latina y el Caribe no tienen espacio para competir con los bienes de consumo del país asiático.

La actual coyuntura vuelve así a colocar en primer plano la necesidad de emprender profundos cambios estructurales que posibiliten un desarrollo sostenible para América Latina y el Caribe, más allá de coyunturas temporalmente favorables para los sectores productores de materias primas y energía que ha caracterizado sus economías en los últimos años, lo que ha hecho posible atenuar algunos efectos de la crisis, pero sin remover sus causas, ni sus más profundas consecuencias.

BIBLIOGRAFÍA
–CEPAL (2010) “La República Popular China y América Latina y el Caribe: hacia una relación estratégica” Santiago de Chile, mayo del 2010 en www.eclac.cl
–CEPAL (2011) “Anuario Estadístico 2011” en www.cepal.org
–CEPAL (2012) “Anuario Estadístico 2012” en www.cepal.org
–CEPAL y OIT (2013) “Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe Nº 8” Mayo del 2013 en www.ilo.org
–CEPAL (2013) “Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2013” en www.cepal.org
–CEPAL (2013a) “Balance económico actualizado 2012” Santiago de Chile, abril del 2013 en www.cepal.org
–CEPAL (2013b) “Panorama social de América Latina 2013” Santiago de Chile, diciembre del 2013 en www.cepal.org
–CEPAL (2013c) “Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe” Santiago de Chile, 2013 en www.cepal.org
–CEPAL (2013d) “Panorama Económico y Social de América Latina y el Caribe 2013” en www.eclac.cl
–Gambina, Julio (2013) “Crisis del capital (2007/2013) La crisis capitalista contemporánea y el debate sobre las alternativas” FISYP, Buenos Aires, 2013.
–IMF (2013) “World Economic Outlook October 2013” en www.imf.org
–Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de la República de Cuba (MINCEX) (2013) “El vuelo rasante del dragón asiático sobre América Latina. Expectación, desafío u oportunidad” Ponencia en la I Conferencia de Estudios Estratégicos, Centro de Investigaciones de Política Internacional, La Habana, octubre del 2013.
–Nacht, Pablo A. (2013) “El Dragón en América Latina: las relaciones económico-comerciales y los riesgos de la región” FLACSO Ecuador, Iconos Revista de Ciencias Sociales Nº 45, Quito, septiembre del 2013 en www.flacsoandes.org
–Ovalle, Alejandra (2006) “América Latina: evolución del índice de precios de los principales productos de exportación 1980-2005” en CEPAL LC/N.71, Santiago de Chile, enero del 2006.
–Weller, Jürgen (2012) “Crecimiento, empleo y distribución de ingresos en América Latina” en CEPAL Serie Macroeconomía del desarrollo Nº 122, Santiago de Chile, agosto del 2012.

NOTAS

[1] Sobre este tema se añade: “El problema es la ilusión neo-desarrollista instalada con pretensión hegemónica de corrientes críticas a los neoliberales. Estos impusieron su credo mercantil por cuatro décadas en gobiernos y en la academia, siendo la crisis actual la que desnuda los límites de la teoría y política económica liberalizadora (…) Esa es la impronta del neo-keynesianismo.” Gambina (2013, 101)
[2] Ver CEPAL (2011 y 2013) y IMF (2013)
[3] No obstante, existen estudios que demuestran que existe una relación negativa entre la generación de empleo y la distribución de ingresos en la región. Ver Weller (2010)
[4] El caso más significativo fue Costa Rica que disminuyó la informalidad en 10 puntos porcentuales. Ver CEPAL/OIT (2013).
[5] Ver CEPAL (2013a)
[6] Los datos utilizados para el análisis del comercio exterior de la región provienen de CEPAL (2012, 2013a y 2013c), de IMF (2013) y de Ovalle (2006).
[7] Para este punto ver Nacht (2013), CEPAL (2010 y 2013c) y MINCEX (2013).
[8] Ver CEPAL (2013c).
[9] Ver CEPAL (2013).
[10] Ver CEPAL (2013b y 2013d)
[11] Para este punto se trabajó con la información de CEPAL (2013, 2013b, 2013c y 2013d)

(Tomado de La Jiribilla)

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  • blancomeridiano1 dijo:

    Es contraproducente oponer datos a los que aporta, aunque no lo es oponerse al carácter coyuntural de los conceptos que apunta. Las políticas neoliberales desarrolladas por los conservadores que evocan populismo no conducen mas que a viejas estructuras de clasicismo impostando poder por consumo.
    El liberal no puede reparar en lo que conserva aunque es o sea visto como aquel que no ve en los otros un reflejo que da a pensar por lo tanto lo que no conserva que es la norma.
    Cómo o quién le puede dar forma a un neoliberal?..
    Aquel que desarrolla se avoca en la forma y en ella el proceso en el que discurre el modo.
    En el sentido en que el que desarrolla concibe la forma deviene un hecho de destreza que pertenece a la esfera de quien libera su comprensión al desarrollo completo del proceso en el cual se implica. De aquí se deduce el neo desarrollismo?..

    Blancomeridiano1

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José Luis Rodríguez

José Luis Rodríguez

El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM). Fue Ministro de Economía de Cuba.

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