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Una mirada al modelo cubano de bienestar

En este artículo: Cuba, Salud, Socialismo, Sociedad, Vida cotidiana
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Por Patricia Arés

Calle Las Enramadas,  Santiago de Cuba.

Calle Las Enramadas, Santiago de Cuba.

En muchas oportunidades, he preguntado a mis estudiantes cuáles serían las principales razones para decir que en Cuba es bueno vivir

La mayoría de las veces sus respuestas están relacionadas con el acceso a la salud, la educación y la seguridad social y efectivamente, estos son los pilares de nuestro modelo socialista, pero para las personas jóvenes constituyen realidades tan asumidas desde la cotidianidad que se tornan demasiado habituales o quedan congeladas en un discurso que, a fuerza de repetición, se hace irrelevante.

Yo me atrevería a decir que existe un modelo cubano de bienestar que se ha incorporado con tanta familiaridad acrítica que ha quedado invisible a nuestros ojos o paradójicamente instalado en la voz de muchos de los que ya no están, luego de haberlo perdido, o de visitantes que viven otras realidades en sus países de origen. De la vida cotidiana en Cuba, por lo general se habla de las dificultades, sobre todo de índole económica, pero pocas veces se escucha hablar de nuestras bondades y fortalezas.

Algunas experiencias profesionales vividas me han hecho pensar mucho en nuestro socialismo, visto como cultura y civilización alternativa. Cuando los psicólogos y otros especialistas participamos en el proceso de lograr el retorno del niño Elián González, emergió con mucha fuerza este tema. Más recientemente en consulta, conversando con algunos ancianos repatriados, con niños que por decisión de sus padres deben irse a residir a otros países o con jóvenes que han retornado de España luego de vivir la experiencia de ser echados a la calle por no tener trabajo ni dinero para pagar la renta, me vuelve a resurgir, a partir de sus vivencias, la idea del modelo cubano de bienestar.

Recuerdo cuando Elián estaba en Estados Unidos que el abuelo Juanito le decía telefónicamente que le estaba haciendo una chivichana para su regreso y al otro día aparecía en la pantalla televisiva que le habían regalado un carro eléctrico de juguete que parecía de verdad, si los abuelos o el padre le decían que su perrito lo extrañaba, al otro día aparecía Elián con un cachorro de labrador que le habían regalado, si le decían que le habían comprado un librito de Elpidio Valdés, aparecía Elián vestido de Batman. Sin embargo, el cariño de su familia, el amor de cuantos lo esperaron, la solidaridad de sus amiguitos del aula, de sus maestras, pudieron más que todas las cosas materiales del mundo.

Conversando hace muy poco con un adulto mayor que tomó la decisión de no regresar a EE.UU. luego de haber vivido 19 años en ese país, me decía: Es real doctora, allí se vive muy cómodo, pero eso no lo es todo en la vida, allá “no eres nadie”, no existes para nadie. Me contaba que se pasaba largas horas solo en la casa, esperando que los hijos y nietos regresaran de trabajar y de la escuela, que se quedaba encerrado porque no podía salir ya que, según ellos, estaba viejo y no lo dejaban manejar, y que por el día el barrio en que él vivía parecía una maqueta, no se veía persona alguna, ni nadie tenía tiempo de dedicarte un rato para conversar. En una visita que hizo a la otra hija que vive en Cuba, decidió no regresar. Me cuenta que está haciendo ejercicios en el parque, que juega dominó por las tardes, que les repasa al otro nieto y a dos amiguitos más, que ha recuperado unos cuantos amigos de la “vieja guardia” y que con el dinerito que le mandan de allá y la ayuda de su familia aquí, tiene de sobra para cubrir sus gastos. Usando sus palabras textuales me decía: “Algunos conocidos me decían que iba a venir al infierno, pero en realidad, doctora, me siento en el paraíso. Evidentemente, el modo de vida que ahora lleva no será el paraíso, pero le genera mayor bienestar”.

Un día me llevaron a un niño hijo de dos diplomáticos, que vino de vacaciones y no quería regresar con los padres a la misión donde ellos estaban trabajando, estaba “alzado”, en plena “huelga”, decía que lo dejaran con la abuela, que él no quería irse de nuevo, que no le gustaba estar allá. Cuando pregunté a los padres qué sucedía con el niño, me contaban que allá tenía que vivir encerrado por razones de seguridad, no tenía apenas amiguitos con quien compartir después de la escuela, y no estaban los primos, a los cuales adoraba. Desde que llega aquí es como si le dieran la carta de libertad —me decían los padres—-, se va para el parque de la esquina con los amigos del barrio, sale a pasear con los primos, juega pelota y fútbol en plena calle, se pasa el día rodeado de los abuelos, de los tíos y de los vecinos. En la entrevista con el niño me contaba que los primos le decían que él era bobo porque quería quedarse en Cuba teniendo la oportunidad de estar en otro país y el niño me decía: “Yo extraño mucho cuando estoy aquí la pizza de peperones, pero te cambio un millón de pizzas por quedarme viviendo ahora mismo en Cuba”.

Un joven que vino de retorno de España, me contaba que se había quedado sin trabajo y por supuesto no tenía dinero para pagar la renta, que la dueña le dio tres meses de plazo y al no tenerlo lo echó a la calle, pero lo más triste del caso es que nadie, ni sus amigos, le tendieron una mano pues le decían que dada la crisis cada cual “debería arreglárselas como pudiera” y tuvo que regresar porque la opción que tenía era o dormir en el metro o virar para la casa de sus padres aquí en Cuba. Al final, me decía, quienes están prestos a acogerte son los tuyos.

Me he quedado pensando en estos testimonios que muy bien podrían servir para tantos jóvenes que no encuentran bienestar alguno de vivir en Cuba y que solo imaginan una vida “de progreso” en el exterior o sobrevaloran la vida afuera como una vida de éxito y oportunidades, pero yo me pregunto: ¿qué tenemos aquí que falta en otros lugares? ¿Qué descubrieron el niño, el adulto mayor y el joven que vino de España, a partir de sus experiencias allá, que nosotros no vemos aquí? ¿Realmente el modelo de vida que proponen las sociedades capitalistas contemporáneas constituye actualmente un modelo de bienestar, a pesar de estar vendido por los medios de comunicación como el “sueño del progreso prometido”? ¿Hablamos hoy de buena vida o del buen vivir, de vida llena o vida plena? ¿Necesariamente el desarrollo económico y tecnológico es lo único que garantiza el bienestar personal y social?

Voy a hacer un esfuerzo de síntesis a partir de estas experiencias profesionales en lo que considero radican algunas de las bases de nuestro modelo cubano de bienestar.

EN PRIMER LUGAR EL NO SENTIMIENTO DE EXCLUSIÓN, EL NO VIVIR “ANOMIA SOCIAL”

Este es un tema de profundas connotaciones espirituales y éticas. Cuando uno llega a un barrio en Cuba y pregunta por una persona, por lo general te dicen: “Vive en aquella casa”. Los cubanos todos tenemos un nombre y una biografía porque todos tenemos espacios de pertenencia (familia, escuela, comunidad, centro de trabajo) y de participación social, todos en nuestra vida hemos asumido responsabilidades, asistimos en el barrio a las reuniones, a nuestro consultorio del médico, votamos en la misma urna, compramos los productos normados en el mercado o tenemos el mismo mensajero. Seguro que en algún momento hemos dicho: “Las mismas caras todos los días”, pero justo ahí radica un escenario vital de grandes dimensiones humanistas y solidarias.

La anomia social o en palabras del abuelo que entrevisté el “Tú no existes”, resulta una experiencia contraria a la que vivimos en Cuba, es la experiencia de vivir sin tener un lugar, sin ser reconocido o advertido, y no se trata de un lugar físico, sino de un lugar simbólico, un lugar de pertenencia y participación, un lugar que da sentido a la vida. Vivir en el “no lugar” es sentirse aislado, en soledad existencial, es sentirse extraño y ese es uno de los problemas del mundo actual. Incluso los lugares donde hoy coexisten muchas personas, más que lugares de encuentro son especialmente “no lugares”. Resulta increíble que en un metro puedan ir diariamente cientos de personas que no intercambian palabra alguna y que muestran mayor contacto con los medios tecnológicos en una especie de autismo técnico, que de persona a persona. Otro “no lugar” son los aeropuertos y los moles (catedrales del consumo): mucha gente a tu alrededor y absolutamente ningún contacto. Si te caes nadie te recoge, porque además, existen tantas leyes de “derechos ciudadanos” que supuestamente protegen a las personas desde una visión individualista, que nadie te toca no vaya a ser que te acusen de acoso sexual. Están legislados el “no contacto” y la indiferencia.

Hoy día la realidad social en otros países hace que cada vez estemos más excluidos que incluidos. Amén de la existencia de desigualdades sociales como consecuencia de las realidades económicas actuales en Cuba, nuestras políticas promueven la inclusión social conducente a borrar la distancia de género, color de la piel, capacidades físicas, orientación sexual. Cuba, como sistema social, a pesar de todas las dificultades y contradicciones, intenta construir un mundo donde todos quepamos, y donde la reciprocidad humana espontánea se da a partir de estas condiciones. En “la otra geografía”, en el mapa de la globalización neoliberal, dividida en clases, los nexos interpersonales están dañados por disímiles diferencias y los unos quedan alejados de los otros por fronteras invisibles, que laceran la integridad y la participación.

LOS DIVERSOS ESPACIOS DE SOCIALIZACIÓN

Los espacios de socialización son muy importantes en la vida, el entramado social es el recurso, el sostén para todo sujeto, pues está claro que ciertamente es en él que una persona puede desarrollarse en su potencial con plenitud. Las familias viven actualmente en aislamiento en muchas partes del mundo y mientras mayor es el nivel de vida, mayor es el modo de vida enclaustrado. Nadie conoce al vecino de al lado, nadie sabe quién es, dentro de las casas los miembros no tienen muchos espacios cara a cara, porque la invasión de la tecnología es tal que un padre puede estar chateando con un colega en Japón y no tiene la menor idea de lo que le sucede al hijo en el cuarto contiguo. En estudios que se han realizado en diferentes partes del mundo, el tiempo de conversación mirándose a los ojos, que un padre (especialmente el papá) dedica a sus hijos, no pasa de 15 minutos diarios.

Uno de los grandes impactos del modelo capitalista hegemónico actual es el poco tiempo para la familia u otros espacios comunitarios, los días entre semana la familia como grupo “no existe”, los horarios extensivos e intensivos de trabajo, el pluriempleo de los padres para poder solventar las cada vez mayores exigencias del consumo, hacen que aquellos viejos rituales y tradiciones familiares se hayan desterrado de la vida cotidiana. Los psicólogos y sociólogos de muchos países plantean que el mayor impacto de esta realidad son la soledad infantil y la ausencia de vínculos en el anciano. Muchos niños de la clase media o media alta llegan de la escuela sin que asome en el hogar un rostro adulto hasta horas avanzadas o permanecen con una nana que brinda comida, pero no puede suplir el afecto y la atención de los padres.

Los medios tecnológicos aparecen como el antídoto a la soledad, pero sin ninguna restricción de los adultos, lo que puede producir adicción a los videojuegos, incrementar la violencia e incentivar la erotización temprana. Es poco frecuente que los niños o adolescentes dispongan en el mundo de hoy de las plazas públicas, las calles y los parques al aire libre como lugares de encuentro porque no hay seguridad ciudadana para ello. Los universos espacio-temporales de la red urbana destinados a la juventud, son vistos por los adultos como lugares de amenaza y peligro más que de esparcimiento y construcción de lazos sociales. En Cuba los parques y las plazas siguen siendo lugares de socialización de diferentes generaciones.

La familia cubana está tejida en redes sociales de intercambio, con los vecinos, con las organizaciones, con la escuela, con los parientes, incluidos los emigrados. Lo característico del modo de vida de los cubanos son los espacios de socialización, el tejido social que no excluye y deja sin nombre a nadie. Yo diría que la célula básica de la sociedad en Cuba, además de la familia como hogar, la constituye la red de intercambio social familiar y vecinal, ese tejido social en redes, representa una de las fortalezas invisibles más grandes que tiene el modelo cubano de bienestar, es ahí donde radica el mayor logro de nuestro proceso social, la solidaridad social, la contención social, el intercambio social permanente. Ese capital es solo perceptible para el que lo pierde y comienza a vivir otra vida fuera del país.

A pesar de que tenemos dificultades económicas y problemas no resueltos, la familia en Cuba existe. La familia cubana comienza a vivir intensamente después que los niños salen de la escuela y los niños, jóvenes y adolescentes hacen vida familiar-comunitaria a partir de su salida de los centros escolares. La vida familiar en Cuba no se produce a puerta cerrada. La puerta de un hogar cubano puede ser tocada muchas veces por los agentes de fumigación, por los vecinos, por la enfermera, por los dirigentes de base, por los “puerta-propistas”. Hay que salir diariamente al mercado, ir a casa de los vecinos para recoger mandados, botar la basura, ir a la farmacia, buscar a los niños en la escuela. La vida familiar en Cuba es multigeneracional, donde todas las edades se mantienen interactuando, la mayoría de los adultos mayores no viven en asilos, su verdadero espacio por lo general es la comunidad.

LA SOLIDARIDAD SOCIAL A CONTRACORRIENTE DEL INDIVIDUALISMO

En el escenario internacional actual el bien individual es más importante que el bien social, el modelo de desarrollo económico pone a las personas ante el deseo de vivir “mejor” (a veces a costa de los demás) por encima del vivir todos bien. Hoy día la gente dice “yo no le hago mal a nadie, que nadie se meta en mi vida, a mí me gusta, a mí me va bien, es mi cuerpo, es mi vida, es mi espacio”, eligen la actuación que maximice los beneficios y las ganancias. El “nosotros” se sustituye por el “yo”. La conducta egoísta en este mundo hegemónico actual es denominada y bien ponderada como “racionalidad instrumental” cuando en realidad esa racionalidad lo que esconde es una gran insensibilidad social.

En nuestro país existe la solidaridad social, aunque hoy vivimos una suerte de paralelismo entre nuestros comportamientos solidarios y la insensibilidad de algunas personas. La socialización del transporte o “botella”, por ejemplo, el hacer de tus vecinos, tu familia, la socialización vecinal de teléfonos particulares, el pasarse los uniformes escolares, algunas medicinas, el brindar tu casa particular como aula después de un ciclón que afectó la escuela, son ejemplos de nuestro intercambio solidario. Me contaba una joven que estudiaba en la escuela Lenin que en el grupo de sus amiguitas, además de ser una práctica generalizada de los grupos, se juntaba cada semana lo que traían de la casa para repartírselos equitativamente y así todas comían lo mismo, independientemente de que algunas podían traer más cosas y otras no traían casi nada. Para ellas lo más importante eran la amistad y la hermandad.

LA CREATIVIDAD E INTELIGENCIA COLECTIVAS

En Cuba, además de que puedes conversar y tener múltiples intercambios sociales, puedes darte el lujo de una buena charla con muchas personas. Todos sabemos de algo, todos podemos dar una opinión o podemos tener buenas ideas, tenemos cultura política, cultura deportiva o algunos saben mucho de arte. Tenemos capital cultural acumulado y eso es parte de nuestro patrimonio social y del bienestar invisible. No somos para nada ignorantes, resultado de los niveles educacionales alcanzados. Los cubanos y las cubanas impresionamos por nuestra capacidad para conversar, para emitir ideas y criterios. Uno de los grandes problemas que tengo como psicóloga clínica, cuando atiendo a las personas, es que se me va el tiempo, porque estamos acostumbrados a conversar, algunos me traen una lista de cosas escritas para que no se les escape lo que desean decir. Estamos acostumbrados a regalarnos tiempo y eso es un lujo en los momentos actuales, cuando nadie tiene tiempo que ofrecer, donde en todas partes del mundo se vive el síndrome de la prisa.

En mis visitas a impartir docencia a países latinoamericanos, en los trabajos de estudios de familia que deben presentar en clases, los estudiantes presentan una realidad familiar-social que me deja perpleja, por la carga de problemas sociales acumulados, no solo en familias pobres, sino de cualquier clase social. Me doy cuenta, por lo que escucho, de que nosotros estamos a siglos de distancia, porque el tema no es económico, sino de ignorancia, de pobreza mental acumulada, de estigmas sociales, prejuicios de clase, de género, de raza, violencia contra la mujer, soluciones mágicas a los problemas sin fundamento científico, abuso sexual infantil, poligamia, taras genéticas por una sexualidad irresponsable o sexo entre parientes, todo ello son problemas cotidianos. Son los problemas asociados al desamparo social, a la ausencia de programas sociales de prevención. Para nosotros es excepción lo que para ellos es cotidiano.

Como profesora siento que nuestra población es culta y desarrollada, y lo vivimos sin apenas darnos cuenta y aunque lo cotidiano aparenta ser intrascendente, es el gran telón de fondo de la historia. Algunos jóvenes emigrados suelen darse cuenta de esta realidad social tan diferente con la que tienen que aprender a lidiar.

¿CÓMO POTENCIAR NUESTRO MODELO CUBANO DE BIENESTAR?

El nuevo modelo económico tiene, entre sus objetivos, incrementar la productividad. Con el nuevo modelo económico el gran desafío es fortalecer nuestra propuesta cubana de bienestar que representa una alternativa al anti-modelo dominante, una concepción que también comparten y reiteran prácticamente todos los pueblos indígenas del continente y del mundo y proviene de una larga tradición dentro de diversas manifestaciones religiosas. Todas estas visiones, incluida la cubana, es que el objetivo global del desarrollo, que no es tener cada vez más, sino ser más, no es atesorar más riqueza, sino más humanidad. Se expresa en su insistencia en vivir bien en vez de mejor, lo que implica solidaridad entre todos, prácticas de reciprocidad y el deseo de lograr o restaurar los equilibrios con el medio ambiente y a la vez mejorar las condiciones de vida de la población. Sin embargo, la mejora en las condiciones de vida no va a revertir sola los problemas de índole social que hemos acumulado. La dimensión económica no puede aislarse de las dimensiones sociales, culturales, históricas y políticas que otorgan al desarrollo un carácter integral e interdisciplinario, para recuperar como objeto fundamental el sentido del bienestar y del buen convivir.

No hay que ser un científico social para percatarnos de que, al margen de las condiciones de vida, en nuestro país existen muchas personas y familias que más que pobreza material ya tienen instalada la pobreza espiritual. Algunas familias tienen pobreza mental, expresada en sus estrategias de vida alejadas de los más elementales comportamientos decentes, en sus patrones de consumo distantes de la realidad de nuestro país, cercanos a la tenencia material superflua, en sus aspiraciones alejadas del bienestar común. Ahí radica la cultura de la banalidad y de la frivolidad propia del modelo hegemónico actual.

La acumulación de problemas materiales producto de la cruenta crisis económica de la década de los 90, ha deteriorado sustancialmente los valores a nivel social. Los valores no son solo principios, sino que deben ir acompañados de comportamientos, para que no pierdan su eficacia. Si desde las prácticas contradecimos los principios, pues estamos ante una crisis de valores.

Cuba no está ajena a las influencias hegemónicas del actual mundo unipolar y supuestamente global, hay que continuar tratando de construir un modelo de bienestar alternativo “a la intemperie”, bajo todas las influencias que genera la colonización de la subjetividad, incluyéndonos, a pesar del efecto modulador de nuestras políticas sociales. En el mercado no valen los ideales, sino la capacidad de consumo, los no consumidores se vuelven seres humanos “no reconocidos”, excluidos de todo tipo de reconocimiento social.

Existe hoy en el mundo una sobresaturación de información, algunas muy buenas, pero otras plagadas de mediocridad y superficialidad. Los medios de comunicación del actual modelo hegemónico fomentan la banalidad con tal de vender más. Somos atiborrados con entretenimientos, novelas, series y películas de violencia que tienen un poder de encantamiento increíble porque atrapan, pero se corre el riesgo de ser arrastrado al ocio y a la adicción (drogas, alcohol, sexo promiscuo, dinero fácil, juegos de azar, videojuegos).

Cuando Gandhi, Premio Nobel de la Paz, señaló los siete pecados capitales de la sociedad contemporánea se refirió precisamente al contexto global en el que nos encontramos inmersos: Riqueza sin trabajo, Placer sin conciencia, Conocimiento sin utilidad, Comercio sin moralidad, Ciencia sin humildad, Adoración sin sacrificio y Política sin principios.

Por lo general, la publicidad y el mercado asocian el bienestar al placer, al tener, al éxito, al estatus.

Es cierto que si no tenemos mucha cultura, la tendencia a pensar que en el tener está el bienestar y dejarnos atrapar por todas las propuestas de consumo crece como “hierba mala”, es someternos a la ignorancia. La ética del ser requiere de una formación moral, una preparación, una educación familiar, en general una educación de mayor envergadura, y a eso es lo que tenemos que apostar como sociedad.

FOMENTAR LA SOLIDARIDAD SOCIAL

Con el fortalecimiento del trabajo por cuenta propia, la comunidad constituye el espacio vital de muchas familias. Familia-comunidad-organizaciones-trabajo se fortalecen en sus vínculos. Sin embargo, los nuevos escenarios constituyen una magnífica oportunidad para fortalecer la vida comunitaria, además de potenciar el trabajo en beneficio del bienestar común. Cuba aporta la diferencia en el sentido de solidaridad y responsabilidad social que hemos incorporado.

Se hace necesario potenciar una cultura solidaria y una responsabilidad social que sirva de antídoto a la penetración de la cultura del mercado. Es importante que la gente mantenga su eticidad solidaria, que no se fragmente el proyecto colectivo. Aunque el nombre, y no la idea del trabajo por cuenta propia sugiera una cierta desconexión social, que no representa nuestra ética solidaria.

FORTALECER EL ESPACIO COMUNITARIO

La familia y la comunidad han ganado en importancia en Cuba como escenarios de la vida en los tiempos actuales. Cuando algún visitante observa nuestro modo de vida comunitario, en ocasiones refieren que antes en su país se vivía así, pero hace más de diez años que ya se vive a “puertas cerradas” y a “casas vacías durante gran parte del día” Esto se debe, en su mayor parte, al surgimiento de nuevas tecnologías, a horarios laborales cada vez más extensos, a la frecuencia con la que cambiamos de trabajo y casa, y a ciudades cada vez más grandes y pobladas. El crecimiento exacerbado del individualismo está haciendo cada vez más difícil encontrar una sensación de comunidad. La comunidad ha sido reducida al núcleo familiar mínimo, y en estas circunstancias es muy fácil caer en el aislamiento, que conlleva a la soledad y la depresión, creando un gran colapso social, con resultados tan drásticos como incrementos en violencia, abuso de drogas y enfermedades mentales.

Cuando las personas de todas las edades, grupos sociales y culturas sienten que pertenecen a una comunidad tienden a ser más felices y saludables, y crean una red social más fuerte, estable y solidaria. Una comunidad fuerte aporta muchos beneficios, tanto al individuo como al grupo en sí, ayudando a crear una mejor sociedad en general. Nuestro gran desafío es que nuestras puertas no se cierren, que no perdamos la sensibilidad por los otros, por nuestro barrio y entorno, que sigamos preocupándonos por el bien común.

Las diferentes formas de inserción a la economía no han deteriorado sensiblemente el tejido social existente, no somos una sociedad estratificada en clases sociales, sino tejida en redes familiares, vecinales y sociales, mantenemos una ética solidaria.

Una aspiración importante es que en la comunidad se encuentren soluciones novedosas a muchos de los problemas sociales que tenemos basado fundamentalmente en esa visión de la comunidad como espacio potenciado en la solución de los problemas. Para ello se necesitará una mayor dinamización de la comunidad en su capacidad para influir en las problemáticas locales.

Es importante mantener la implicación de los ciudadanos en la vida social, preservar el cuidado de nuestros espacios, el respeto a los ancianos, los niños, las mujeres, las personas con alguna discapacidad y sobre todo, mantener la responsabilidad social en la educación de las jóvenes generaciones.

Tomando en consideración todos estos elementos, considero que tenemos una gran responsabilidad social de no perder nuestro modelo cubano de bienestar, que nuestro país cuenta con condiciones sin precedentes para marcar la diferencia, que es preciso continuar resistiendo a la colonización de la cultura y la subjetividad, que el gran desafío es seguir proponiendo otros modelos de ser humano y de colectividad que realmente indiquen caminos de verdadera humanización.

(Tomado de Kaos en la Red)

Se han publicado 111 comentarios



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  • :) dijo:

    Muy, muy buen articulo!! Felicidades!!

  • Carlos dijo:

    Mi calle Enramadas, como añoro caminar por ahi

  • maikelm dijo:

    Demasiado largo este artículo, eso hay leerselo con mucha calma. Debieron publicarlo por partes. Solo me leí la primera parte, donde solo se relatan las historias. Estoy de acuerdo en una cosa. No he conocido a nadie como el cubano. Se que somos chovinistas y nos creemos centro del mundo, pero la verdad es esa no he conocido a una persona con la alegría de un cubano. Claro, no he conocido tampoco a muchos que no sean cubanos. EL problema del trabajo a mi entender es otro. Es muy simplista, anectotas como las que se relatan hay muchas, pero hay otra también contrarias, donde las personas dan sus razones, casi siempre económicas. Por le momento no me rompo la cabeza tratando de entender e punto de vista de la autora y me quedo con algo que leí en internet “Cuba la alegría de vivir”.

    • ANGEL dijo:

      El viernes pasado salio en Granma, veo con agrado que este aquí en también

  • Daydier dijo:

    Buenas tardes:

    Todo lo que comentan en el articulo es verdad. Ahora bien…
    Sobre la vida en otros paises:
    Sin embargo siempre mostramos la cara mala de ciertos paises y por supuesto el ejemplo siempre es EUA. Tengo un amigo que vive en Cabo Verde y dice que alla la vida es como en Cuba, la gente es muy sociable y los amigos se reunen para salir, las familias comparten, y te ayudan si lo necesitas. Ese es el monstruo que nos pintan de otro pais, que la gente es egoista, es mala, que nadie ayuda a nadie, vaya, si fuera asi Cuba seria el paraiso perfecto y mas alla de nuestros mares el resto del mundo fuera un universo de zombies estilo “Juan de Los Muertos”. Es cierto que hay lugares donde la violencia es extrema, y el crimen gobierna las calles haciendo la vida insegura. Tambien es cierto que hay paises que no tienen la cultura del cubano que quiere estar en todo y en lo de todos, a veces porque no tiene nada que hacer o simplemente no quiere hacer nada, solo estar metidos en la vida de los demas, pero hay culturas donde la gente se respeta la intimidad de los demas, a nadie le interesa quien es su vecino ni a lo que se dedica, la gente no tiene tiempo para indagar sobre los demas o andar en chismes. Eso al cubano le choca cuando llega a esos lugares, pues esta acostumbrado a la muchedumbre, pero alla el orden y la disciplina se impone, incluso a niveles exagerados. Pero es la cultura de ellos, es su idiosincracia y hay que respetarlo.
    Nosotros aqui en Cuba vivimos felices, es cierto, no tenemos ese alto indice de violencia en las calles, aunque de vez en cuando se oye hablar de alguna reyerta callejera donde no falta el cuchillito y el punzon (preocupante que muchos involucrados son adolescentes). Aqui no se secuestra a nadie en plena calle ni a escondidas, los niños juegan seguros, lo unico malo que puede pasar es que algun chofer de esos locos que hay por ahi sin respetar las leyes del transito, inmunes, nos den un mal golpe al cruzar la calle y ellos se nos avalancen encima. Pero por lo demas Cuba es un paraiso “a lo cubano”.

    Sobre el tema de la educacion y la salud:
    Son banderas, son consignas, pero son realidades que no podemos abandonar nunca, porque aunque la gente este cansada de escuchar lo mismo, la culpa es nuestra por no explicar por que se defiende tanto el tema de la educacion y la salud. Aqui los padres saben que cuando sus hijos tengan cierta edad iran a la escuela y podran llegar hasta la universidad sin tener que pagar miles de dolares anuales o semestrales, que no seran discriminados por su procedencia social o color de piel, incluso por religion (aunque antes esto chocaba mucho, pero ahora ya no). En las escuelas les daran gratis los libros, lapices y libretas, tendran un aula, un maestro….claro, sabemos que hay miles de errores en la educacion que tenemos que erradicar completamente. Lo mismo ocurre con la salud. Sabemos que tenemos el policlinico, que si tenemos que inyectar al abuelo no nos cuesta un centavo, que si hay que realizar alguna operacion tampoco hay que mirar la cuenta del banco, y por supuesto, no se le discrimina a nadie. Tambien el sistema de salud tiene serios problemas con la mala conducta de sus trabajadores y profesionales, la mala higiene y control en los centro medicos, la mala educacion del personal y otras que molestan, pero eso tambien hay que erradicarlo. Aumentar el rigor en la disciplina, aumentar los salarios, estimular el trabajo del personal, capacitar, seleccionar mejor a los trabajadores…

    La juventud:
    La juventud no esta perdida. Perdida esta la sociedad donde se estan criando los jovenes. Ellos son el reflejo de las viejas generaciones e imitan todo lo mal hecho. Hay que estar en la calle y ver que los primeros maleducados son las personas adultas, hombres y mujeres, que no se respetan ni respetan a los demas en la calle, son maleducados y groseros, y entonces culpan a los jovenes….no…eduquen primero a padres y abuelos, y luego podran tener moral para hablar de educar a los hijos y nietos. Los jovenes quieren hacer, quieren darse a conocer, darle vida a sus ideas renovadoras. Basta ya de decirle a los jovenes lo que queremos que hagan, NO, tenemos que dejar que ellos hagan lo que piensan, y estar ahi para asesorarlos con nuestra experiencia.

    En conclusion:
    La vida del cubano es dura economicamente hablando, pero se sale del abismo. Tenemos tranquilidad, seguridad, nosotros sabemos lo que es un regueton a las tres de la madrugada, una mujer diciendo malas palabras en plena calle, un hombre faltandole el respeto a otro sin conocerlo, pero no conocemos lo que son rafagas de armas automaticas a plena madrugada, o lo que es una madre llorando la muerte de su hijo menor en una balacera en la escuela, o que un hombre llegue enfermo al hospital y por ser pobre no sea atendido y lo saquen de ahi a patadas…por eso a veces tenemos que pensar bien y cuidar lo que tenemos, erradicar lo malo, no criticar lo ajeno porque nosotros SI tenemos que aprender de otras culturas su educacion y disciplina, pero la vida del cubano, mientras mas realista sea, mientras llamemos al problema por su nombre y nos dejemos se frasesitas aisladas y justificaciones, podremos salir adelante.

    Mas se puede decir, pero ya el articulo lo dice todo.
    Una vez mas me perdonan las faltas de ortografia…
    Saludos
    D.

    • Adrián Bueno dijo:

      Compañero Daydier, su comentario está por mucho mejor que el de la autora de este artículo. A ella le recomiendo que lo lea bien, porque de la forma que veo el de ella (extenso en demasía) me parece que está un poco alejado de la realidad.
      un saludo para todos.

      Adrián

    • Ariel dijo:

      Muy buen comentario, el artículo muy extenso coincido con la otra opnión mejor lo hubieran dividido por partes.

    • VGG dijo:

      Para Daydier: es increíble pero cierto, me leí su comentario y no me pude leer el artículo completo, además de ser muy extenso no me atrapo como lo hizo su comentario, realmente lo felicito.

    • Charlie. dijo:

      Muy buena la intervenciòn de Daydier.
      Mira, cuando se habla de bienestar se reduce al concepto de educaciòn, salud y seguridad social, esos son logros que hemos alcanzado y a los que no deberiamos renunciar jamàs…pero nuestra vida es mucho màs que eso…y para vivir en total bienestar necesitamos màs..
      El cubano realmente pasa mucho trabajo en todos los sentidos, es agobiante por ejemplo tomar un taxi, viajar a otra provincia, pensar en disfrutar unas vacaciones, el salario apenas alcanza, y si a eso le sumamos que para adquirir muchas veces articulos de primera necesidad debes comprarlo en otra moneda diferente a la que te pagan por tu trabajo, ahi empieza a complicarse todo..
      Yo estuve viviendo algunos años en Mèxico y puedo comparar.
      Yo tenia seguro social, por lo que la salud para mi no era un problema, pero sè que para otros muchos si, pues es cara y no puede compararse con la calidad de la medicina en cuba, sin embargo para adquirir alimentos era muy barato si lo comparo con los precios de la carne o el pollo, el queso, el jamòn, el yogourt, etc en Cuba…cuando lo encuentras.
      pero ademàs servicios bàsicos como el transporte, lavanderia, recreaciòn etc eran casi perfectos, la vida se torna menos agobiante muy a pesar de los problemas que existen en esos paises y que todos conocemos.
      No existe sociedad perfecta, lo sabemos, pero acà debemos mejorar muchas cosas, para lograr ese bienestar que todos soñamos.
      Gracias.

    • Taquechel dijo:

      Y algo más …..Nos pasamos la vida jactándonos de ser el país más instruido del mundo.
      El problema no radica en la forma de ser nosotros los cubanos, en que si alzamos la voz al hablar, o si gesticulamos. La cuestión es, lo grosero que nos hemos vuelto, sobre todo los jóvenes, las niñas y los niños, a tal punto de que palabras como: mar…, put…., coj…, sing…, etc., se dicen con la mayor naturalidad del mundo en cualquier lugar y en cualquier momento. Resulta más fácil decir una de estas groserías que: buenos días, permiso, por favor. El ser grosero, mal educado o chabacano, no tiene nada que con el cambio generacional y mucho menos con la idiosincrasia.

    • Daniel dijo:

      Estoy en desacuerdo con tu amigo. La vida social en EEUU no es nada parecida a la de Cuba. En el resto de tu comentario estoy de acuerdo.

  • Hendris Manuel dijo:

    Este artículo tan largo es para hipnotizarte y al final estés de acuerdo por cansancio. Yo no estoy de acuerdo con todo. Claro que somos un país privilegiado con respecto a la salud, la educación, la seguridad social y ciudadana, pero… ¿ya? ¿Eso es todo lo que me toca? Si somos y defendemos el socialismo, entonces donde está ese precepto que dice “cada cual según su capacidad y cada cual según su trabajo”, además si seguimos con tanto triunfalismo, jactándonos de nuestros archimencionados logros a diario y no nos ponemos para mejorar el presente y asegurar el futuro, pues el día de mañana nos sorprenderá extrañando todos esos beneficios que repetimos a diario. Recuerden que “el sano no necesita del Doctor”

    • Charlie. dijo:

      Es cierto, el articulo es bien extenso, y hay muchas aristas a tratar sobre el modelo cubano de bienestar…sè que pueden haber muchas opiniones favorables, pero tambien muchas que no son nada favorables.
      La seguridad social, nuestro sistema de salud, la educaciòn gratuita son logros que hemos alcanzado, eso es innegable, pero no sòlo de eso vivimos.
      Y en la vida real el cubano pasa mucho trabajo para vivir, empezando por el salario que no alcanza y que para adquirir bienes de consumo, digase de primera necesidad necesitas comprarlo en una moneda diferente a la que te pagan por tu trabajo, ahi empieza a complicarse todo..
      La infraestructura de la sociedad no està creada aùn para el bienestar.
      analicemos cuanto trabajo nos cuesta muchas veces viajar de una provincia a otra, no ya de vacaciones, sino para ir a un turno medico, o visitar a un familiar, la maquinaria creada es tan obsoleta y absurda muchas veces que mejor nos olvidamos de viajar..y estoy hablando de viajar dentro del mismo pais…porque salir al exterior ni soñarlo.
      En otros paises del mundo la situaciòn no es que sea mejor que en Cuba, pero la infraestructura de la sociedad està diseñada de tal manera que la gente pasa menos trabajo con cosas tan simples y que en cuba se nos hacen engorrosas, como tomar un taxi, sacar un turno medico, ir a una lavanderia… etc, etc…
      Seria muy bueno que la sociedad entendiera este tipo de cosas, para mejorar nuestro sistema de vida y alcanzar el bienestar que todos los cubanos nos merecemos..
      Gracias.

  • Ernesto dijo:

    Y el salario que?

  • Rolando dijo:

    Muy muy bueno tu comentario Daydier fue lo que le faltó al articulo en cuestion y claro todabia hay mucha tela por donde cortar sobre este tema y de la cual se habla muy poco en la prensa, deberiamos pensar y actuar mas sobre nuestros propios problemas y no querer opinar, analizar e incluso casi dar soluciones a problemas ajenos de nuestro archipielago

  • Cav dijo:

    Excelente por Daydier…saludos

  • chester dijo:

    lei alrededor del 5% del articulo y del final hacia el principio como se debe hacer cuando quieres leer algo rapido y entender lo fundamental…y es muy criticable y con muchas aristas todos los temas que se aboradan, no voy a cometer el pecado del autor pero en resumen no estoy del todo de acuerdo…..
    saludos

  • LQD dijo:

    No voy a dar tanto detalles de este artículo solo es decir yo pienso como vivo,no vivo como pienso ,si es verdad muchos logros hemos tenido pero el tema económico ,hay bastante tela por donde cortar,no salimos de uno para entrar en otro,es también una forma tranquila de vivir es tener un salario para solventar nuestras familias tema muy polémico en nuestros días,creo que bienestar es el beneficio de un ciudadano no podemos estar completo ,donde falta erradicar problemas quesanar aún no se han podido resolver ni erradicarlo

  • Manuel Alejandro dijo:

    Nuestras legendarias conquistas, por supuesto que las celebramos, las defendemos y tenemos que perfeccionarlas, pero a estas alturas, a tantos años de revolución y habiendo transcurrido ya, desde hace un buen tiempo, los años más difíciles del “Período Especial”, deberíamos estar hablando de otras conquistas no menos importantes, como por ejemplo, que el salario alcance para vivir (en todos los sentidos) y por tanto que el trabajo fuera lo primero para cada cubano trabajador. Además, necesitamos que nuestra sociedad no solo sea instruida, sino también educada. No veo cómo podremos salir “a corto plazo” de la situación en que estamos, pero sí estoy seguro de que el Estado tiene que tomar más partido en esto.

    • Alejandro dijo:

      Muy deacuerdo con el compañero Mannuel Alejandro. Es cierto que se han logrado grandes cosas, pero este mundo actual requiere más que una gran moral. Estamos listos para salir al mundo. Yo creo que el pueblo esta en condiciones para hacer frente a lo que se dice de nosotros por ahí y responder con sinceridad, para eso nos preparamos. Pero mientras no mejoren algunos aspectos, no solo la economía, sino tambien las comunicaciones, no podremos hacer mas que aguantarnos. prefiero ver por internet una injusticia falsa de mi país donde pueda responder y desmentirla, a que me llegue en el ¨paquete de la semana¨ y tener que limitarme a mirar. O almenos eso creo.
      Fuera de eso EXCELENTE ARTICULO.

  • temas dijo:

    El articulo buenisismo. Digno de que se publique en la revista Temas. A los que critican porque es largo, “No sean tan vagos” el que no lee largo no sabe leer.

    Estoy de acuerdo con lo que dice el articulo, me gustaria participar de seguir siendo cada vez mas “SOCIEDAD” a pesar del lastre que implican todos los problemas economicos y productivos que tenemos. Por eso me gustaria saber la condicion economica de quien lo escribe. Me estimularia mucho saber que escribio esto despues de viajar desde Playa(su trabajo) a Alamar(su casa) no podiendose montar en el P11 porque otros contemporaneos eran mas fuertes y violentos que ella y tuvo que cojer una maquina. Y despues en la casa… bueno cualquier cosa puede suceder, ojala que coma antes que empiece la novela.

    Si es de las que tienen casi todo resuelto, bueno, el articulo sigue estando bueno pero es fácil es escribir algo que invite a la acción Siempre al alcance de la vidriera y el comedor

    • abel dijo:

      Porque esa gente que no lee textos largos son los que si no tienen fotos o figuritas no se leen un libro o leen nada más el pie de foto.

  • leo ponzio dijo:

    en cuba hay de todo hasta apocalipsis y depresion sino miren los textos de las canciones de los musicos rockeros cubanos

  • Dariem dijo:

    Pero si no arreglamos el modelo económico, el maestro no va a querer seguir siendo maestro porque gana mal y no tiene como “luchar” por la izquierda, el médico la misma historia, y la seguridad ciudadana depende mucho de la calidad de vida de las personas, que no sientan la tentación de tomar lo que no es suyo, de asaltar y otras acciones nocivas porque con el trabajo honesto puedan tener sus necesidades satisfechas. Entonces, esos logros de los que tanto nos jactamos, no están tan seguros, si no cimentamos las bases de la economía que es lo que sostiene a todos esos sectores, y eso no se resuelve con más vendedores de pizza y pan con croqueta.

  • cubanito dijo:

    Sera posible, dignidad y luchar, será posible que coexistan?cubanito

  • Marcos Campins Robaina dijo:

    Para cualquier país su base económica es lo que sustenta su super estructura, ahora bien ¿ Qué estamos potenciando nosotros?
    Coincido con la opinión -que aunque alivia- que nuestros logros no lo sustentaremos con la apertura al sector terciario de la economía, en este último Consejo de Ministros, -según lo que pudimos leer en la prensa- se hablaba de ese tema , SOLO EL TRABAJO puede llevarnos al desarrollo La eficiencia urge en nuestro sistema empresarial, POTENCIAR el sector primario de nuestra economía desde el aprovechamiento de capacidades instaladas y del conocimiento adquirido por nuestros técnicos y especialistas es el camino al desarrollo y a mantener las conquistas alcanzadas con mayor independencia, lo demás llega luego.

  • El Boca Junior dijo:

    Pienso que en muchos apectos tiene larazon la especialista. Pero hay muchas cosas en las que hay que mejorar de la vida diaria. Las cosas que hacen la vida un poco mas facil.
    Por las razones que sean al ser humano tambien le gusta lo material.La vida es una sola y uno quiere que los hijos y la familia en general pueda tener al alcance las cosas que el hombre ha inventado y creado a traves del paso del tiempo. No solo tenrr un automovil, o una casa, o un equipo electrodomestico.Tambien salir a disfrutar las bellezas del propio pais.Que sea mas facil hacer esas cosas.
    Creo que algo muy importante que en Cuba se ha convertido en un GEAN PRBLEMA es la indiciplina social. En otros paises la droga acaba.En Cuba creo que la falta de respeto con lo ageno,la indisciplina con lo que nos rodea esta llegando a limiters muy peligrosos. La educacion es gratis y facil,pero se educa bien ?. La educacion formal es un desastre. Cuando uno ve a los cuidadanos de su pais tener educacion y que las cosas se cuiden hacen la vida mas agradable.Ojala’ y se logre algun dia.

  • Alfredo dijo:

    Esta bien bonito CUBA sigan sienpre firmes con el socialismo si CUBA ba

  • JJ dijo:

    Y la economía cubana y el salario quéeeee???

  • EL TITAN DE BRONCE dijo:

    Buen artículo…….pero mi economía anda muy mal….pa comer no se sabe que va uno a inventar…..por lo menos estoy tranquilo aunque deficitariamente vitaminado.

Se han publicado 111 comentarios



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