Empresas, Lucas y otros demonios...
Hace días que estoy por escribir este artículo, y cual trabajo del más exigente orfebre lo he redactado más de un millar de veces en mi cabeza, tratando de buscar las palabras exactas, sin temor a equívocos, tratando igualmente de no herir innecesariamente, y lo más trascendental: lograr ser objetivo desde mi punto de mira. Y es aquí donde la ola se rompe, pues con sana y necesaria franqueza, la objetividad en el ejercicio de la crítica es una cuestión bien cuestionable, al menos para mí.
Mucho se ha hablado, y se seguirá haciendo, sobre la música cubana y su ¿matrimonio? con los medios de comunicación en nuestro país. Y pregunto: ¿Reflejan nuestros medios, al menos los más populares (radio y TV) la grandeza de la música que nos une? Mi respuesta es no, sin vacilar, pero tampoco he sido el descubridor del fenómeno en cuestión; más allá de uno, dos o hasta tres culpables, valdría la pena repensar si lo que estamos validando hoy, no se convertirá en el fatal boomerang del futuro, culturalmente hablando.
Hace unos pocos días, conocí a través de un amigo y artista argentino, la disposición judicial y aduanera en la Argentina, que regula sobre la salida del país del instrumento musical más típico en su historia musical: el bandoneón. Es decir, no puede sacarse así como así un bandoneón de aquel país, sin debidas y justificadas razones, ya que eso atentaría en contra de su cultura popular y, por ende, podría significar a largo plazo un cáncer cultural que, dada mi comparación, tendría efectos irreversibles para los creadores de la milonga y el tango. Dicho de otro modo: tango y milonga se quedan ahí, a donde pertenecen por derecho propio, junto a Piazzolla y Gardel, quien quiera verlos tendrá que ir, irremediablemente.
En los grandes y pequeños shows turísticos de la mayoría de los países sudamericanos, con honda tradición folklórica, se consume merengue, plena, bomba, vallenato, cumbia, calipso, rancheras, reggae, salsa, joropo, bolero, danzón... Si comparamos, la respuesta que muchos de Uds. darán al respecto no atentará contra la mía.
¿Entonces qué pasa en Cuba? ¿Por qué esta total indiferencia cultural y mediática?
Creo que habría que analizar, en primer lugar, el hecho de la pirámide social cubana, la cual está invertida -desafortunadamente- desde hace unos pocos años, y que más allá de dañar el bolsillo del cubano profesional y trabajador, repercute de forma introspectiva y retrógrada en la formación de verdaderos valores artísticos. ¿Quiénes frecuentan los centros nocturnos cubanos? ¿Acaso médicos, periodistas, poetas, ingenieros, profesores, ejecutivos? Sabemos que no.
¿Hacia quiénes van dirigidos los chistes de sub-mal gusto de muchos de estos lugares? No hay que dedicar cinco o seis largos años de carrera para darse cuenta del fenómeno en cuestión, como tampoco de una lamentable regla entre la oferta y la demanda: el que paga, manda. Y aquí radica uno de los puntos neurálgicos del problema, pues desde esos malos chistes, la decoración y hasta la mala música ofertada en disímiles lugares, estos están diseñados para satisfacer a aquel cliente de bajo nivel, que quiere verse reflejado en cada una de esas propuestas y, donde, por desgracia, es mayoría la que asiste. Paradójicamente hay una minoría que asiste pero como grupo minoritario, no dicta sus patrones culturales y de gusto; es la misma que levanta día a día el sueño de país que queremos mantener. Es por ello que la marginalidad, la "guapería", las malas palabras y demás, repletan la inmensa mayoría de los centros nocturnos de La Habana.
Otro factor a tener en cuenta, es la no presentación en hoteles (al menos en La Habana, donde vivo) de orquestas bailables de primer nivel. ¿Qué propuesta cultural como país le hacemos a quienes nos visitan buscando desesperadamente la Isla de la Música, si no la hay en sus hoteles? ¿Será verdaderamente corrupto? ¿No hubiera sido inteligente derogar también esa absurda y anacrónica prohibición? Músicos cubanos recientemente nominados al Grammy Latino, como Eliades Ochoa y Van Van, inalcanzables ejemplos de cubanía y autenticidad, ¿no pueden tener un show en alguno de estos conocidos e importantes hoteles? Ahora bien, si me dijeran que por el contrario, estos artistas no actúan en hoteles pero que el visitante los puede encontrar en otros espacios, me estarían haciendo el mejor cuento para niños jamás escuchado. ¿Quiénes inundan los mejores espacios nocturnos de la ciudad? No son los Van Van, ni Aragón, la Camerata Romeu, ni Yoruba Andabo, ni Ernán López-Nussa, ni Anacaona... por desgracia. Es penoso y vergonzoso recrearse leyendo en alguna publicidad callejera en cualquier esquina de La Habana los impronunciables nombres de quienes actúan en nuestra ciudad, salidos quizás del imaginario creativo de Jim Henson; creo que nada tienen que envidiarle a la saga de los Muppets aquellos que se inmortalizan en lo nocturno de nuestra ciudad.
Por mi trabajo, recibo a diario muchísimos demos de diversos proyectos de cualquier parte del país. Casi todos tienen una fatalidad mortal: no tienen empresa. Trova, danzón, jazz, clásica y más, se derrumban ante la pujante selección natural de las especies, llevada a cabo por nuestras entidades, por desgracia... Como normativa para evitar el intrusismo profesional, se llegó al acuerdo de que en los medios de difusión cubanos no podrían ser entrevistados aquellos músicos que no pertenecieran a ninguna empresa artística, o centro de la música. Válido, para preservar nuestro patrimonio, ¿pero otro cuento de hadas? ¿Cómo es posible que graduados de escuelas de arte lleven años tratando de pertenecer a una empresa, para poder trabajar y ser entrevistados para difundir su arte, y no puedan? Pero el fenómeno se torna más preocupante cuando todos los cubanos vemos a diario con bombos y platillos en TV u oímos en la radio, a Rin Tin Tin el Látigo del Diezmero hablando de su nuevo video clip, la grabación de su nuevo CD y un concierto en el Salón Rojo del Capri, y ¡con empresa además! Es entonces cuando lo que se creó para buscar justicia y equidad, se torna un lastre, un freno, un antro de vicios y contradicciones para con la música genuinamente cubana. ¿Saben Uds. con qué vergüenza debo decirle a un excelente trovador de Ciego de Ávila que no puedo llevarlo a mi espacio de TV, porque no tiene empresa? ¿Saben aquellos que torturan a la música cubana cuánto esfuerzo le llevó a la Revolución formar un músico, para que no pueda formar su propio proyecto con calidad? Valdría la pena debatir si estamos abogando por el facilismo, por el no paso por escuelas de arte, o si estamos proponiéndole a los jóvenes que el camino más fácil será recompensado...
Otro punto es la visualidad, el hecho que pasa inadvertido para muchos, o al menos eso parece. Hace unos meses se desató una polémica en torno al compositor Osmani García, a raíz de un tema suyo llevado a cuanto termómetro televisivo apareció en su camino, pero ¿fue Osmani quien organizó esta campaña? ¿Es Osmani García dueño de los medios de comunicación de nuestro país? Hasta ahora creo que no, si no han cambiado las cosas. Pero el garrote cayó sobre Osmani cual feroz espada de Damocles, en él se expiaron todas las culpas habidas o por haber, como reza el dicho. Ojo: zapatero a su zapato, por lo que no debe culparse al autor en cuestión de que su tema fuera divulgado hasta la saciedad en los medios. ¿Por qué entonces botamos el sofá en este caso? ¿Quién permitió y autorizó la salida en TV de ese tema, el propio Osmani? ¿Quién sacó de contexto un clip cuya pretensión era ser exhibido en lugares específicos para un público reducido y adulto, y no en la TV nacional? Cuidado, no confundamos responsabilidad y ética con ignorancia, ni nos limpiemos de polvo y paja como si el clip hubiera llegado solito y caminando al master para ser transmitido, y se hubiera insertado él mismo y sin ayuda de nadie en la máquina reproductora. Pero a estas alturas, otro cuento de hadas no vendría nada mal...
Pero así sigue sucediendo, y no cambia nada. Muchas casas discográficas se quejan de la desleal competencia audiovisual; de hecho muchas están produciendo DVDs de conciertos, documentales, más no video clips, en respuesta -quizás- a la sequía de premios que han obtenido en los Lucas por años. ¿Es justo que veamos y consumamos lo que no nos representa, ni es grabado por las disqueras cubanas? ¿Es fidedigno el panorama audiovisual que nos ofrece nuestra TV con lo que suena realmente en Cuba? Por supuesto que no. ¿Por qué prohibir un clip como Ser de sol, de Buena Fe, acaso las telenovelas cubanas no abordan ya la homosexualidad como si viviéramos en Holanda?
Alguien dijo recientemente que la mayoría de los clips cubanos reflejan cubanía... y discrepo. La mayoría de estos aluden a escenarios nada cubanos, ni realidades: el uso exacerbado de la violencia visual como código bien arraigado en culturas ajenas son parte del cliché que martiriza al clip en Cuba, como escenas de mafiosos con guardaespaldas, ¿o debía mejor decir que son copias idénticas del trabajo de músicos como Don Omar o Wisin y Yandel? No creo que el uso de sobretodos, gabardinas, chaquetas de cuero, armas, el crudo invierno, la calefacción, escaleras de incendios y demás, definan nuestra insularidad y nuestro ardiente verano y potencien al clip cubano como una verdadera reafirmación cultural. Por supuesto, hay propuestas bien robustas en cuanto al desarrollo de otro lenguaje visual, justificado, con una fortísima dirección de arte, y de actores, pero son las menos exhibidas, las menos vistas.
Es menester saber que músicos de amplísima trayectoria como Rubén Blades, afirman que miran la música cubana con respeto; así lo dice igualmente Gilberto Santa Rosa, lo dijeron en su momento Ralph Mercado y Tito Puente, lo confirman Julieta Venegas, Zucchero y Fito Páez ahora en La Habana. Lo plasmaron hace más de una década Win Wenders y Ry Cooder. Diego el Cigala lamenta no ser cubano, y Herbie Hancock reverencia a Chano Pozo y a Chucho Valdés. Fernando Trueba no niega su amor por nuestra música, y Claudio Abbado no puede dirigir sin que haya cubanos en sus orquestas... ¿Por qué entonces, sabiendo de estas y otras anécdotas, miramos hacia fuera y no hacia dentro? ¿Tendrá razón Buena Fe cuando afirma que tiene un catalejo que mira hacia la Luna y Plutón, pero no puede ver su meñique del pie?
Hay quienes juegan con fuego cuando de música se trata, pero recordemos quiénes salen corriendo primero del barco cuando este se hunde...
(Tomado de Cubarte)
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Buenísmo y toda la verdad...
Me gusto el articulo, soy de los que le gusta el reguetton, valla me encanta, no me gusta la vulgaridad, peros i me gusta el ritmo del reguetton, la melodia, la forma de bailarlo, me gusta mucho mas que el son y la salsa, pero igual creo que oni tiene razon en muchas cosas...
Pero si quisiera disentir en el enmarcado qeu siempre hacen de la "musica culta" y la "musica plebeya", no existe tal diferencia, simplemente existen gustos, infundados o no, son gustos, y cada cual consume lo quele parezca, punto y aparte la vulgaridad...esa la dejo fuera en cualquer escenario, tanto en el chupi chupi de osmani garcia, como en la chocha sucia de tony avila.
Saludos.
Excelente articulo.
Como apunta un comentario , todos saben el crecimiento de la "payola" en ese sector, en dinero, en especie y en otras formas de influencia.
El no ejercicio de la responsabilidad por parte de las instituciones, Cultura, ICRT , Turismo y Poder Popular, por citar las mas importantes son las que han llevado a esta situacion. Ahi esta la batalla de ideas que hay que continuar, sin botar el sofa.
Muy bien por ti Oni. Pero amigo, ese tema lo estamos hablando hace mucho tiempo y nada, la vida sigue igual. Alguien lo decia en algún comentario: dinero mi hermano, mucha plata corriendo en este negocio y quien lo para?
Nada, pasa como en otras actividades de nuestra sociedad, puedes quitar a todo el personal que tiene que ver con la difución y poner uno nuevo, que al cabo del tiempo, vuelve a hacer lo mismo.Desgraciadamente los precios desorbitantes de todo lo que necesitamos para poder sobrevivir han llevado a una crisis de valores.
Te reitero que tu artículo es muy bueno y muy justo y te felicito como tambien a tu programa de TV que contribuye a difundir la calidad de nuestros verdaderos artistas.
saludos, Tony
100 % con Oni Acosta. Hasta cuando con los seudoartistas ? que incluso, los invitan a los centros educacionales, para "entretener" a la juventud. Ya lo dijo Abel Prieto: el entretenimiento, no es inocente.
Genial Oni, estoy de acuerdo contigo 100x100, que bueno seria publicarlo en Granma. Un abrazo y Felicidades a todos
UN ARTICULO COMO POCOS, QUE REQUIERE MAS ATENCION Y DIVULGACION, POR LOS ARGUMENTOS Y LA MANERA DE SEÑALAR LAS COSAS, MUY INTELIGENTE Y OBSERVADORAMENTE.
Ahora, no entiendo por que plantea que, y cito: ..."la objetividad en el ejercicio de la crítica es una cuestión bien cuestionable"...¿Pudiera explicarlo?
Oni: Formidable, pero como revertir eso? me parece que la cultura cubana se está enfrentando a un escenario interno muy complejo y, voy a utilizar de manera sarcástica el dichito de uno de los mas populares y llamativos reguetoneros ''LA MAFIA MUSICAL''. Hace unos días leí una carta abierta de artistas e intelectuales al presidente Raúl Castro, haciendo una denuncia pública de lo que he nombrado como ''LA BOTIJA DE LUCAS".
Una cuestión que quizá tu labor profesional no te permita hacerlo, por razones de ética pero, cuidado, a los centros nocturnos que nombras en tu artículo donde acuden como bien dices, los sectores de más bajo nivel cultural, también asoman sus cabecitas por allí algunos decisores importantes o líderes de opinión en algunas esferas políticas para nada despreciables.
excelente artículo Oni, al fin alguien se da cuenta de la verdad que vivimos hoy con el tema de la música, y es que el tiempo pasa y la música deja de oirse, por eso los jóvenes prefieren la música moderna, no la que hace 100 años se usaba porque todo pasa de época.
Muy bueno!!!!!!!!, valiente e inteligente articulo, esta es la critica que hace falta. Coincido con la opinion de que hay que publicarlo en el Granam o en Juventud Rebelde o hacer una Mesa Redonda sobre el tema. Solo con declaraciones no se resuelve el problema, hacen falta acciones.
Fe de errata: publicarlo en el Granma
Excelente por Oni Acosta, muy valiente, comparto con todos los compatriotas que reclaman que se publique este trabajo en el Granma o el Juventud rebelde, que no se quede en un "circulo estrecho", es necesario, es vital darle el tiro de gracia a la mediocridad.
NO ME GUSTA, SE QUEDA EN CHISME...LA CULPA ES DE LA VACA
Ha dado usted en el clavo. Soy costarricense y he visitado Cuba en varias oportuniadades y, cuando deseo oir música cubana, en un retaurante, por ejemplo, en La Habana Vieja, le pido los músicos que toquen y canten la música de Matamoros. Tengo El Diccionario Enciclopédico de la música en Cuba y sé de sus buenos compositores y cantantes. ¿Le han hecho un homenaje al ya fallecido Domingo Aragú?Cuba tiene actualmente buenos cantantes que uno no sabe, cuando va a Cuba, dónde escucharlos, como Omara Portuondo.
Ahhh!!! La famosa pirámide invertida!!
La incultura también mina a los "pseudoprofesionales" (que no son todos, pero sí unos cuántos) que en los últimos años han graduado nuestras universidades también.
Y sorpresa!! cualquiera con CUALQUIER nota puede hacerse médico ya.
Muy buen artículo, lástima que solo lo podamos leer unos pocos, y no toda la población.
ESTE DEDO ESTÁ PUESTO EN LA YAGA........¿Y AHORA QUE?
EXCELENTE TRABAJO..HACE FALTA QUE LO PUBLIQUEN EN LOS DEMÁS MEDIOS DE COMINCACIÓN...RECORDEMOS QUE A CUBADEBATE SOLO UNOS POCOS PODEMOS ACCEDER.
NO SOLO EN CIUDAD DE LA HABANA ESE FENÓMENO AFECTA, EN PROVINCIAS ES PEOR...CUALQUIERA CON UNA GORRA PARA ATRÁS, UNOS PANTALONES MAS ABAJO DE LAS NALGAS Y CON UN POCO DE CADENAS HACE SUYOS LOS MEJORES ESPACIOS Y PEOR AUN...LA MAYORÍA DE LOS JOVENES COREAN A DIARIO ESO QUE ELLOS HACEN QUE NO SE ME OCURRIRÍA IDENTIFICAR COMO MÚSICA......................HACE UNOS DIAS ESCUCHÉ A MI HIJA CANTAR UN ESTRIBILLO TAN DESAGRADABLE QUE ME QUEDÉ SIN PALABRAS............ERA ALGO ASÍ COMO.......(SI TU ME PRESTAS EL TUYO EL MIO SE DEJA, VAMOS A LA,LA,LA,LA PA CAMBIAR DE PAREJA)...ÑO CREO QUE ES DEL MISMO DEL CHUPI CHUPI.
El articulo es genial y ha puesto el dedo en la yaga, las Empresas de Musicas son los INTERMEDIARIOS del Mercado Agropecuario.
Que hubiera hecho Beny Moré al no tener empresa, ¿no tocar entonces ?.
ELIMINEMOS A LOS INTERMEDIARIOS QUE VIVEN DE LOS OTROS !!!
Oni, genial, hace falta que te oigan en el ICRTV.
Estoy muy deacuerdo con Oni todo lo que dice es cierto pero no creo que allan censurado el video de Buena Fe lo e visto muchas veces por la TV.
Osvaldo esto no es una caseria de brujas quitar regueton y poner otra cosa . Es sencillamente saber escojer de cada guenero lo mejor y poner los videos que sean realmente genuinos y no copias de los estranjeros que eso pasa en todos los generos musicales no solo en el reguetón.
Lo otro es que muchas veces lo que más se olle en el radio y esta en los primeros lugares no es lo que ponen por ejemplo en los escojidos de Piso 6. Lo que ponen ahí casi nunca coincide con la lista de exitos de la radio.
Otra cosa muy certera en el articulo es que por ver a un grupo de los ¨más populares¨ para no decir gueneros por que incluyo a todos, cuesta en la Cecilia 10.00 o 15.00 CUC mientra en el Brecht con 2.00 CUC o 50.00 CUP puedes ver a Interactivo, Vicente Feliu, Melvis Santa, Francis del Rio,Rochy, y otros más en una misma noche. Tiene eso lójica.
Sin duda alguna sabes plasmar ideas al papel, en este caso al computador, magnifico articulo sobre una tematica bastante inflamable.
bello comentario
Es realmente una lastima que las personas indicadas no sean capacez de hacer análisis a tanta profundidad como lo haz conseguido tú en este magistral artículo. Y que los responsables de estar llevando nuestra cultura con el peso de todas esas ataduras de leyes poco estudiadas al fondo de un avismo, no puedan ser emplazados en los medios para que conozcan las opiniones de millones y sean capaces de responder por semejantes atentados.
Excelente artículo.
Excelente articulo... el Robin Hood de la crítica, al centro de la diana.
Oni, no creo que fuera posible encontrar palabras más certeras y objetivas, ni tono más comedido, sin caer en blandenguerías. Al pan pan...
Musica cubana tradicional... pude disfrutar de ella, sin siquiera esperarlo, hace un par de años en España, en viaje de trabajo, pues en un restaurante cerca de mi hotel, en el ultimo de los dos domingos que estuve allí. En los aires libres de un restaurante frente al Cantábrico cantaron y tocaron duos, trios, conjuntos con sus solistas. La mayoría aficionados, y bien afinados. Era el fin del verano, 19 de septiembre de 2010. Más de una pareja se apartó un poco y tiró su pasillito aprovechando el tema del bolero que se cantaba.
Sucedió algo curioso, digno de comentar. Acababa de llegar al lugar, atraído por la música, y me busqué un huequito entre los presentes donde pudiera ver a los ejecutantes. Una muchacha en sus veinte comentó bajito con su acompañante: ¿De quien será esa canción tan linda? Les aclaré que era una pieza de una cubana, Maria Teresa Vera, de alrededor de 1930. Debí haber fotografiado sus expresiones de asombro.
Otro dato curioso. En varias ocasiones, desde 2008 hasta 2011, jamás escuché en España un número de reggaetón. Y para mi sorpresa si escuché en más de una oportunidad en la radio a Silvio y a Pablo, con muy justos comentarios sober sus letras y músicas.
La responsabilidad aparente es de la maquinaria de difusión de la música, esa que se copia y reenvía a cada emisora para mantener los porcentajes debidos de uno y otro autor, nacional, foráneo, de tal o más cual estilo. También, de los Luca$. Solo que si los escritores pueden tener errores ortográficos, los que aplican tales porcentajes en la practica cotidiana incurren entonces en horrores de tono, estilo y contenido musical.
Que conste que para cantar reggaetón y cosas afines no es necesario expresar con un vocabulario reducido y mal articulado palabras altisonantes y ofensivas a la dignidad y el buen gusto, ya hay quien lo ha demostrado. A pesar de que tristemente, en esta música apenas cambian las letras, donde quiera y quien quiera que cante, lo hace acompañado de una inflexible e invariable máquina de ritmo. !Qué triste empleo para una computadora!
Apoyo totalmente el contenido del artículo, que la música no debe ser ni mojigata, ni ofensiva. Como ejemplo pongo a la kizomba que se escuchaba en cualquier parte en Luanda a mediados de la década pasada. En más de una oportunidad escuché máquinas de ritmo (que aunque sea con tono africano siempre dejan ver sus feas orejas), y las letras podían ser lo mismo banales que poéticas, pero jamás ofensivas, y siempre quedaba la oportunidad de decir algo agradable (y privado) a la pareja.
Ahora bien, ¿Quién traduce el artículo a Braille para aquellos que no quieren leer y deben hacerlo, o le pone la prótesis auditiva a los sordos que no quieren oír lo que es un escándalo a viva voz?
MUY MUY BUEN ARTICULO DE LOS MEJORES, LA VERDAD DE LA MAFIA DE LA MUSICA Y NO ES PROBLEMA DE LOS MUSICOS ELLOS NO SON LOS CULPABLES, BUSQUEN MAS A FONDO AHI ESTA LA CLAVE DEL MAL EXITO. BUSQUEN FINANCIAMIENTOS EXTERNOS, NO ES MUSICA CUBANA LO QUE SE DIFUNDE ES LA MUSICA DEL QUE PUEDE PAGAR, LA BUENA MUSICA NO SE VE. FELICITACIONES...........
Oni estoy de acuerdo contigo que el problema es la piramide invertida. Desgraciadamente los que escojen la musica son los que pueden darse el lujo de ir a un lugar nocturno y desgraciadamente los que pueden ir a esos lugares no son los mas preparados culturalmente para asimilar la musica cubana. Yo no soy de censurar. Me parece que es algo totalmente fuera de lugar. Donde cualquiera con una computadora puede convertirse en un casa disquera, lo mismo quemando discos que copiando para memorias. A lo mejor podras lograr que las casas disqueras no los promocionen pero los clubes nocturnos, donde trabajan personas que estan luchando para poder sobrevivir, tendran que ponerlos, aunque sea escondidos, porque es lo que las personas con poder adquisitivo va a pagar para escuchar y como tu dejaste claro esas personas no son las mejores preparadas para entender de buena musica.
Por supuesto que este tipo de articulo no se discutira en la Mesa Redonda, ni se llevara a mas ninguna parte porque queda muy claro que el problema no es del musico mediocre, ni de los medios de difusion, el problema esta en las personas que consumen esa musica y como nosotros nos damos la patada de que somos de los paises mas cultos del mundo, no pueden decir que la sociedad es muy ignorante en temas de musica ni que los que pueden darse el lujo de decidir que musica poner son personas para nada preparadas.
Yo realmente considero que el culpable es el medio social donde se desarrolla esa musica. No se lograra nada haciendo que los medios de difusion dejen de ponerla, simplemente se oira en Mp3, Ipods y DVDs en la casa de las personas o se pondran clandestinamente en los locales del estado o en los muchos bares y restaurantes que se han abierto con el aumento del trabajo por cuenta propia. La solucion esta en la educacion y la apreciacion cultural trasmitida a los consumidores. Cuando las personas sepan de musica y puedan apreciarla, la mala musica morira sola. Saludos a Oni por su programa que es muy interesante.
Muchas palabras y poca concreción para tantos días de desvelo trabajando en el artículo, buen arranque pero muere en la orilla después de perderse en el gran océano.
Valiente artículo el de Oni para poner en evidencia la crisis y el proceso de decadencia por el que atraviesa la música popular cubana. Estamos en presencia de un dragón con dos cabezas. Por una parte la vulgarización de la demanda y por la otra la mercantilización de la oferta.
Para descabezar la primera hay que entrar de lleno a resolver el problema de la pirámide invertida. Es imprescindible un mecanismo económico que reconozca que es muy superior el valor social del trabajo de un profesional (profesor, médico, ingeniero) al de un merolico o chinchalero. El cambio de mentalidad pasa por reconocer que esto no es un problema de conciencia sino de realismo económico.
Cortar la segunda puede ser más sencillo si se elaboraran políticas de estado tendientes a promover nuestros valores culturales, la profesionalización del arte y la cultura y verlos no solo como un derecho del pueblo sino también como un recurso al servicio del turismo y el desarrollo nacional. Yo no estoy en contra de la empresarización de la gestión cultural pero esta debe guiarse no solo por criterios de rentabilidad económica sino también de rentabilidad social y esto último no se logra solo con dejar actuar a las fuerzas del mercado, se requiere además de políticas públicas transparentes, eficaces y efectivas.
EXELENTE BRILLANTE Y FENOMENAL ARTICULO .FELICIDADES ONI.QUE MAS PUEDO DECIR???...solo que se convierta en realidad todo.
Oni, fantástico articulo, no hay que añadir, lo dijiste en blanco y negro y mas claro que el agua.
excelente, felicidades por la calidad critica.