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Un “asesinato” fabricado III

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Imágenes secuestradas

La cuestión de las imágenes que los satélites norteamericanos registraron sobre los sucesos del 24 de febrero de 1996, reclamadas sin éxito por la OACI para el informe que enviaría al Consejo de Seguridad de la ONU, reapareció durante el juicio de Miami. La determinación del lugar exacto donde ocurrió el incidente no era relevante para Gerardo pues él era totalmente ajeno al hecho dondequiera que éste hubiera ocurrido. Pero era decisiva para el Tribunal pues sólo tendría jurisdicción si el lamentable suceso hubiese tenido lugar fuera del territorio cubano.

En Miami se repitió la discusión sobre los datos contradictorios de los radares. Fue un experto del gobierno, alto oficial retirado de la Fuerza Aérea, quien destapó la olla. Pensando quizás resolver la disputa preguntó simplemente ¿por qué no vemos las imágenes de nuestros satélites?

De inmediato la Defensa respaldó la idea, la hizo suya y presentó una moción por la cual la Jueza habría instruido al Gobierno que presentase las imágenes. La Fiscalía tercamente se opuso. Ahora la disputa no era sobre la ubicación del incidente aéreo sino sobre la ubicación de las imágenes que supuestamente aclararían el asunto. La Corte se puso del lado del Gobierno y no accedió a la petición.

Desde entonces no han sido pocos los esfuerzos para encontrar las tan famosas como perdidas imágenes. El centro para el Derecho Constitucional y los Derechos Humanos, respetable institución privada de California, desde hace años lleva a cabo incontables gestiones para obtenerlas, hasta ahora infructuosamente. Amparado en la Ley de Libertad de Información (FOIA) las ha solicitado varias veces a los organismos oficiales de Estados Unidos que manejan los satélites de ese país. Todos se han negado a facilitarlas. El Centro ha recurrido también a la vía judicial y está a la espera de un pronunciamiento de la Corte de Apelaciones de California.

Semejante reclamo está incluido en el Habeas Corpus presentado a nombre de Gerardo Hernández Nordelo. Como seguramente habrá adivinado el lector, la Fiscalía en su respuesta se opuso ya a la presentación de las imágenes.

El Gobierno de Estados Unidos ha dado prueba de una rigurosa consistencia en su tenaz negativa a mostrar las imágenes tomadas por sus propios satélites. Sólo las examinaron, obviamente, las autoridades norteamericanas, quienes, al mismo tiempo, se han encargado de impedir que alguien más pueda verlas. No pudo conocerlas la OACI, ni el Consejo de Seguridad de la ONU, ni un tribunal federal, ni la sociedad civil norteamericana. Sólo el gobierno accedió a las imágenes. Nadie más. Han pasado más de 16 años de hermético ocultamiento. Las imágenes satelitales fueron, sencillamente, secuestradas, desaparecieron.

¿Cómo explicar esa conducta? ¿Qué otra explicación puede tener como no sea que los gobernantes norteamericanos, los únicos privilegiados que vieron las imágenes, saben que ellas prueban que el incidente ocurrió dentro del territorio cubano? Sólo eso puede explicar que las condenasen, también a ellas, al confinamiento solitario y las hayan hundido en un insondable “hueco”.

Vea además: Un "asesinato" fabricado II (12-09-12)
Un "asesinato" fabricado: El Plan (11-09-12)

Se han publicado 17 comentarios



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  • Pedro Véliz dijo:

    Parece increible pero es muy cierto y bochornoso... Las imágenes nunca las presentarán, es obvio que el gobierno norteamericano que sustenta a los grupos de Miami, que promueve las acciones terroristas contra Cuba como Terrorismo de Estado, que recoge en su territorio a terroristas como Posada Carriles, Guillermo Novo Sampol, José Basulto y otros que abiertamente han realizado y declarado acciones contra nuestro pueblo, estaba en contubernio con estos provocadores y a pesar de que se les había advertido que se les derribarian los aviones si cruzaban nuestro espacio aéreo, porque Cuba fue clara y consecuente con sus actos, los EE.UU. alentaron la provocación y quisieron formar un conflicto entre los dos países. Nunca presentarán las pruebas, las imágenes, las fotos porque tienen mucho que perder, porque viven de la manipulación y de la mentira, eso es lo que sustenta el bloqueo económico, la congelación de fondos cubanos en EE.UU y la prisión de los Cinco, sobre todo la supercondena que le impusieron a Gerardo Hernández.

  • Gaabriel dijo:

    Para poder apreciar la forma de un elefante, hay que contemplarlo desde varios puntos de vista. Si lo miramos desde atrás, jamás nos daremos cuenta de que tiene trompa y colmillos.

    Está muy bien describir el incidente desde el punto de vista de Alarcón. Sin embargo, para captar una idea mas precisa sería necesario que Cubadebate aportase otros puntos de vista; por ejemplo, los de los familiares de las víctimas mortales.

  • DR. F. JUAN ÁGUILA-RAMOS dijo:

    A. LA SRS. HILLARY D. RODHAM.
    SEDCRETARIADE ESTADO DE EE.UU.

    ESTIMADA Y QUERIDA SECRETARIA DE ESTADO,
    COMO EN OCASIO9NES ANTERIORES LE ENVÍO MATERIALES QUE SUPONGO USTED NO CONOCE PARA MAYOR COMPRENCIÓN DEL CASO DE LOS 5 CUBANOS PRESOS EN SU PAÍS ACUSADOS DE ATENTAR CONTRA LA SEGURIDAD NACIONAL DE ESTADOS UNIDOS.

    ESTO ES DEBIDO A SSU PREOCUPACIÓN POR EL CASO DE GERARDO HERNÁNDEZ, EN PAERTICULAR, EL PASADO AÑO.

    CON EL RESPETO Y CARIÑO DE SIEMPRE
    JUAN ÁGUILA-RAMOS

  • DR. F. JUAN ÁGUILA-RAMOS dijo:

    A. LA SRS. HILLARY D. RODHAM.
    SEDCRETARIADE ESTADO DE EE.UU.

    ESTIMADA Y QUERIDA SECRETARIA DE ESTADO,
    COMO EN OCASIO9NES ANTERIORES LE ENVÍO MATERIALES QUE SUPONGO USTED NO CONOCE PARA MAYOR COMPRENCIÓN DEL CASO DE LOS 5 CUBANOS PRESOS EN SU PAÍS ACUSADOS DE ATENTAR CONTRA LA SEGURIDAD NACIONAL DE ESTADOS UNIDOS.

    ESTO ES DEBIDO A SSU PREOCUPACIÓN POR EL CASO DE GERARDO HERNÁNDEZ, EN PAERTICULAR, EL PASADO AÑO.

    CON EL RESPETO Y CARIÑO DE SIEMPRE
    JUAN ÁGUILA-RAMOS

    ANEXOS

    Un “asesinato” fabricado
    7 SEPTIEMBRE 2012 31 COMENTARIOS

    Avioneta del grupo terrorista Hermanos al Rescate
    El 24 de febrero de 1996 se produjo un lamentable incidente frente al Malecón habanero. Dos avionetas pertenecientes a un grupo terrorista de Miami fueron derribadas por la defensa antiaérea cuando violaron el territorio nacional de Cuba. Decenas de violaciones semejantes habían ocurrido en el último año y el Gobierno había advertido públicamente que no toleraría su repetición.
    El hecho agravó seriamente las tensiones entre Estados Unidos y Cuba y fue objeto de intensos debates en la Organización de Aviación Civil Internacional y el Consejo de Seguridad de la ONU.
    El 7 de mayo de 1999 - luego que habían pasado tres años y más de dos meses - el gobierno de Estados Unidos, de modo irresponsable y caprichoso, utilizó el incidente y lo convirtió en el Cargo 3 (Conspiración para cometer asesinato) formulado sólo contra Gerardo Hernández Nordelo.
    El Cargo 3 concentró casi completamente el proceso de los Cinco. A esta acusación dedicó el Tribunal la mayoría de sus sesiones, expertos y testigos. En la sala de la Corte estuvieron presentes todos los días los familiares de los que perdieron la vida el 24 de febrero de 1996 quienes hacían demostraciones públicas y daban conferencias de prensa allí mismo frente a los miembros del jurado.
    El tema fue el eje central de la campaña mediática. Sobre él se produjeron miles de artículos y comentarios en la prensa escrita y en las emisoras de radio y televisión.
    Curiosamente los medios le prestaron gran atención al Cargo 3 antes de que éste existiera. Puede afirmarse sin la menor duda que la acusación fue resultado de una conspiración entre el Gobierno y los grupos terroristas responsables de aquel suceso en la que los “periodistas” pagados por el Gobierno tuvieron un papel decisivo.
    En septiembre de 1998 cuando el FBI apresó a los Cinco, la Fiscalía presentó los cargos de los que eran acusados. Allí no estaba el Cargo 3, no se hacía referencia alguna a incidentes aéreos o avionetas derribadas ni a nada por el estilo. La acusación contra Gerardo fue agregada más de siete meses después cuando él y sus compañeros estaban en confinamiento solitario, aislados del mundo, en su primera visita al “Hueco” que duró 17 meses.
    Una revisión de la prensa de Miami entre septiembre de 1998 y mayo de 1999 permite comprobar la afirmación anterior. Se pueden encontrar numerosas declaraciones de dirigentes de grupos terroristas, ampliamente difundidas y amplificadas por los “periodistas”, pidiéndole al Gobierno que agregase la nueva acusación. Entre otras cosas, puede leerse la información, profusamente desplegada, acerca de reuniones entre los fiscales y los terroristas de las que surgiría la llamada “Segunda Acta Acusatoria”, que sustituiría a la anterior incorporando el Cargo 3.
    La lectura de ambos documentos de la Fiscalía haría que cualquier periodista medianamente serio se sorprendiera y sintiera la obligación de averiguar. Según esos documentos el FBI había logrado descubrir quién era realmente y qué hacía en Estados Unidos Gerardo Hernández Nordelo, por lo menos, desde 1994, más de dos años antes del incidente de 1996. Habían conseguido descifrar sus comunicaciones con La Habana, sabían lo que hacía y lo que se le instruía hacer. Por eso no actuaron contra Gerardo y sus compañeros, porque les constaba que su trabajo no era en absoluto perjudicial para Estados Unidos ni para el pueblo norteamericano.
    Sabían también que Gerardo nada tenía que ver con los sucesos de 1996. En aquellos días fue grande el alboroto, no sólo en Miami sino también en Washington. Bill Clinton, quien era el Presidente, ha escrito que entonces se le propuso incluso un ataque militar contra Cuba. Los más agresivos grupos del Sur de la Florida vociferaban día y noche reclamando guerra. El contubernio de esos grupos con el FBI local es archiconocido. ¿Puede alguien creer que no habrían hecho nada contra el “culpable” por el derribo de las avionetas? ¿Qué no hubieran actuado contra él si lo hubiesen tenido allí mismo, y controlado por el FBI, en Miami?
    ¿Y Cuba? Ninguna de las comunicaciones entre La Habana y Gerardo, que posee el FBI y fueron presentadas en el juicio, sugieren siquiera que existiese la menor preocupación por su seguridad y por protegerlo frente a los riesgos que enfrentaría si él hubiese tenido alguna participación en aquel incidente. Gerardo continuó su labor en Miami durante casi tres años más. Vino a Cuba de vacaciones y a nadie se le ocurrió que aquí se quedase para proteger su vida.
    Cuando lo detuvieron en septiembre de 1998 no lo acusaron de nada relacionado con lo ocurrido en 1996 por la sencilla razón de que el FBI conocía, por lo menos desde 1994, lo que hacía Gerardo y sabía, por tanto, que él no tuvo relación alguna con aquella desgracia.
    Sin embargo en 1999 se aparecieron con la increíble calumnia de acusarlo por participar en un asesinato en primer grado - con premeditación y alevosía - y lo hicieron - el FBI, o sea, el Gobierno - para satisfacer los deseos de la mafia terrorista y sus corifeos en los medios que eran, a su vez, asalariados del Gobierno.
    Tan endeble era esa acusación que la propia Fiscalía reconoció después que no la podía probar y pidió retirarla, algo que hubiera sido noticia de primera plana si se tratase de otro caso y no el de los Cinco.
    Un “asesinato” fabricado: El Plan
    11 SEPTIEMBRE 2012 10 COMENTARIOS
    El Cargo 3, agregado en mayo de 1999 contra Gerardo Hernández Nordelo después que llevaba casi 8 meses preso, reposa sobre una premisa, más que falsa, absurda: la inventada existencia de un plan del gobierno cubano para atacar aeronaves de Estados Unidos en el espacio internacional lo que equivale a decir que Cuba quería una confrontación militar con su poderoso vecino. ¿Puede alguien creer que esa era la intención de un país que jamás había atacado a nadie y atravesaba en esos momentos la peor crisis económica de su historia? ¿Qué podía ganar en una guerra con Estados Unidos?
    El primer problema para fabricar algo tan delirante es que existe copiosa documentación que prueba exactamente lo contrario. Cuba, además de denunciarlo públicamente, protestó cada violación a su territorio mediante notas diplomáticas en las que solicitaba a Washington que actuase para impedir su repetición. Fueron más de una docena de planteamientos oficiales. Paralelamente hicimos gestiones discretas, a muy alto nivel, con el Departamento de Estado y la Casa Blanca, en las que transmitimos nuestra preocupación y les pedimos ayudasen a evitar una confrontación. El Presidente Fidel Castro intervino personalmente en esos esfuerzos. Bill Clinton prometió que las provocaciones no se repetirían.
    En respuesta a nuestras notas diplomáticas el Departamento de Estado nos informó que habían iniciado el proceso para retirarle su licencia de vuelo a José Basulto, el jefe del grupo provocador, y nos pidió informaciones adicionales que recibió y agradeció, formalmente, por escrito.
    El señor Basulto, por cierto, llevó su insensatez entonces a declarar abiertamente que el deterioro de la economía era tal que Cuba no tenía medios para proteger sus fronteras y prometió continuar las provocaciones.
    El 24 de febrero de 1996 era un día soleado y tibio. Un sábado agradable en el que nadie aquí vislumbraba la tragedia. A lo largo del Malecón muchos contemplaban una competencia de lanchas deportivas. Otros preparaban afanosamente el penúltimo desfile del Carnaval. No eran pocos tampoco los que se dirigían hacia el estadio para asistir a un juego decisivo en el que el equipo de pelota insignia de la capital enfrentaría a su principal rival. En la Universidad acabábamos de conmemorar el 40 Aniversario de la fundación del Directorio Revolucionario de la FEU (Federación Estudiantil Universitaria) y a mediodía, viejos combatientes y estudiantes celebrábamos la fecha también junto al litoral.
    Miles de habaneros participaban en esas actividades, despreocupados, sin tener la menor idea de que, en algún lugar más allá del mar alguien planeaba sobrevolar la ciudad para confirmar la peregrina hipótesis de nuestra indefensión.
    Otros, allende el Estrecho de la Florida, sí anticipaban lo que iba a suceder. Según la información que Washington entregaría más tarde a la misión de la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional) que investigó el incidente, el Departamento de Estado encargó a un funcionario mantenerse en contacto permanente con el aeropuerto de Opalocka desde antes de despegar el fatídico vuelo. Tiempo después, cuando la Junta para la Seguridad del Transporte Aéreo discutía el asunto – porque finalmente le retiraron a Basulto su licencia -, un funcionario de apellido Houlihan, responsable de monitorear los radares norteamericanos desde el centro de control en California, testificó que varias semanas antes y la víspera del 24 de febrero le habían advertido desde Washington que vigilase especialmente los vuelos que el grupo de Basulto haría ese día porque se iba a producir un incidente.
    Alguien estaba enterado de lo que podía suceder pero no hizo nada para evitarlo como era su obligación y tampoco alertó a Cuba.
    Sí, hubo un plan, pero a él eran totalmente ajenos el Gobierno de Cuba y por supuesto, Gerardo Hernández Nordelo.
    Gerardo probablemente estaba, como tantos industrialistas, esperando la victoria de su equipo. Nada conocía él ni nadie en Cuba de la provocación aérea que se avecinaba. No podía adivinar que lo que otros planeaban tendría tan graves consecuencias para él.
    Él nada sabía de lo que pasaría aquel día. Nunca pudo imaginar que aquella luminosa tarde de primavera anticipada sería transformada, años después, en la vulgar calumnia que lo condujo a un verdadero infierno.

    Un “asesinato” fabricado II
    12 SEPTIEMBRE 2012 23 COMENTARIOS

    Una extraña investigación
    El 6 de marzo de 1996 en su sede de Montreal el Consejo de la Organización de Aviación Civil Internacional designó una comisión para que realizara una “investigación del incidente del 24 de febrero en todos sus aspectos, tomando en cuenta todos los factores que condicionaron el incidente y que llevaron a que ocurriera” y le encargó que le presentara su informe 60 días después. El 19 de marzo el presidente de esa comisión envió una comunicación a los gobiernos de Cuba y Estados Unidos en la que indicaba los datos e informaciones que requería al tiempo que solicitaba visitar ambos países.
    Cuba respondió de inmediato y recibió a los investigadores pocos días después, el 24 de marzo. La misión trabajó intensamente hasta el día 31 de ese mes. De aquí se fue a Washington – 2 al 4 de abril – y Miami – abril 14 al 19.
    Pero el 6 de mayo el Informe no estaba listo. La Comisión sólo pudo dar cuenta de lo que había hecho en sus visitas a los dos países y debió pedir un mes adicional para acopiar la información que aún le faltaba.
    ¿Qué había sucedido? Respecto a Cuba la comisión hizo constar lo siguiente: “para el 30 de marzo de 1996, las autoridades cubanas habían cumplido totalmente con todas las solicitudes formuladas por este equipo en relación con entrevistas y declaraciones por parte del personal civil y militar involucrado, entrevistas y declaraciones de testigos, informaciones civiles y militares, documentos y cartas, así como registros y transcripciones de comunicaciones.”
    En cuanto a Estados Unidos, sin embargo, mencionó que tuvo varios encuentros con las autoridades, se reunió solamente con un testigo – José Basulto – y estaba a la espera de recibir los datos de los radares norteamericanos. Ni siquiera éstos les habían sido entregados a esas alturas.
    La OACI, por supuesto, extendió el mandato de la comisión por un mes más, hasta el 6 de junio. Pero transcurrió la primera semana de ese mes y el informe no aparecía. El Consejo siguió esperando y la comisión no presentó su informe hasta finales de junio para ser considerado en la última sesión del Consejo antes del receso veraniego.
    Entonces se supo algo de lo que había hecho la comisión después que salió de La Habana, único lugar donde encontró toda la información necesaria tres meses atrás. Según el informe final la misión no regresó a Washington ni a Miami. Sólo se reunió con funcionarios estadounidenses, en Montreal, los días 2, 3, 6, 7 y 9 de mayo y nuevamente el 3 y el 4 de junio. No hay que ser un oráculo para imaginar que esos cónclaves secretos facilitaron la redacción final del documento.
    Aún los datos de las estaciones de radar norteamericanas eran sorprendentes. En una fueron destruidos, en otra se perdieron, otras ofrecían datos confusos aunque en general coincidían con la versión oficial de Washington, según la cual, el hecho habría ocurrido fuera del espacio cubano aunque muy cerca de él.
    En Cuba, por cierto, los investigadores no solo habían recibido a tiempo los datos de nuestros radares, también visitaron sus instalaciones, revisaron sus equipos y entrevistaron a sus operadores. Nada de eso pudieron hacer del lado norteamericano.
    En vista de las circunstancias, la comisión de la OACI decidió olvidar la información que daban los radares. En un gesto de extraña lucidez pidió a Washington que le entregase las imágenes tomadas por sus satélites espaciales. Pero la petición fue rechazada. Aunque no se quejó, la OACI dejó constancia de la curiosa negativa.
    Prefirieron usar al capitán - de origen noruego pero residente en Miami -, del Majesty of the Seas, un crucero turístico que, decían, estaba por allí el día del incidente. Lo conocieron gracias al amable concurso de las autoridades norteamericanas, quienes lo recomendaron y concertaron el encuentro. No entrevistaron a nadie de la tripulación ni a ningún pasajero. Escogieron, como en un juego de azar, la observación visual de una persona que decía que el derribo habría ocurrido fuera del espacio cubano.
    Tuvieron los investigadores la prudencia de aclarar que ellos no habían podido determinar independientemente la ubicación real del Majesty of the Seas. Pero no dijeron que ese navío pertenece a una empresa radicada en Miami y que sus dueños y ejecutivos están entre los fundadores y mayores contribuyentes de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA), la principal promotora del terrorismo anticubano y del grupo que provocó el incidente del 24 de febrero de 1996. Tampoco recordaron que en un reportaje sobre la FNCA publicado en 1995 por el New York Times el mismo patrón del Majesty of the Seas había dicho “queremos ayudar a la comunidad cubana en sus esfuerzos para derrocar a Castro.”
    El intrépido marino, en efecto, no tardó en cumplir su promesa.

    Un “asesinato” fabricado III
    14 SEPTIEMBRE 2012 HAGA UN COMENTARIO

    Imágenes secuestradas
    La cuestión de las imágenes que los satélites norteamericanos registraron sobre los sucesos del 24 de febrero de 1996, reclamadas sin éxito por la OACI para el informe que enviaría al Consejo de Seguridad de la ONU, reapareció durante el juicio de Miami. La determinación del lugar exacto donde ocurrió el incidente no era relevante para Gerardo pues él era totalmente ajeno al hecho dondequiera que éste hubiera ocurrido. Pero era decisiva para el Tribunal pues sólo tendría jurisdicción si el lamentable suceso hubiese tenido lugar fuera del territorio cubano. En Miami se repitió la discusión sobre los datos contradictorios de los radares. Fue un experto del gobierno, alto oficial retirado de la Fuerza Aérea, quien destapó la olla. Pensando quizás resolver la disputa preguntó simplemente ¿por qué no vemos las imágenes de nuestros satélites? De inmediato la Defensa respaldó la idea, la hizo suya y presentó una moción por la cual la Jueza habría instruido al Gobierno que presentase las imágenes. La Fiscalía tercamente se opuso. Ahora la disputa no era sobre la ubicación del incidente aéreo sino sobre la ubicación de las imágenes que supuestamente aclararían el asunto. La Corte se puso del lado del Gobierno y no accedió a la petición. Desde entonces no han sido pocos los esfuerzos para encontrar las tan famosas como perdidas imágenes. El centro para el Derecho Constitucional y los Derechos Humanos, respetable institución privada de California, desde hace años lleva a cabo incontables gestiones para obtenerlas, hasta ahora infructuosamente. Amparado en la Ley de Libertad de Información (FOIA) las ha solicitado varias veces a los organismos oficiales de Estados Unidos que manejan los satélites de ese país. Todos se han negado a facilitarlas. El Centro ha recurrido también a la vía judicial y está a la espera de un pronunciamiento de la Corte de Apelaciones de California. Semejante reclamo está incluido en el Habeas Corpus presentado a nombre de Gerardo Hernández Nordelo. Como seguramente habrá adivinado el lector, la Fiscalía en su respuesta se opuso ya a la presentación de las imágenes. El Gobierno de Estados Unidos ha dado prueba de una rigurosa consistencia en su tenaz negativa a mostrar las imágenes tomadas por sus propios satélites. Sólo las examinaron, obviamente, las autoridades norteamericanas, quienes, al mismo tiempo, se han encargado de impedir que alguien más pueda verlas. No pudo conocerlas la OACI, ni el Consejo de Seguridad de la ONU, ni un tribunal federal, ni la sociedad civil norteamericana. Sólo el gobierno accedió a las imágenes. Nadie más. Han pasado más de 16 años de hermético ocultamiento. Las imágenes satelitales fueron, sencillamente, secuestradas, desaparecieron. ¿Cómo explicar esa conducta? ¿Qué otra explicación puede tener como no sea que los gobernantes norteamericanos, los únicos privilegiados que vieron las imágenes, saben que ellas prueban que el incidente ocurrió dentro del territorio cubano? Sólo eso puede explicar que las condenasen, también a ellas, al confinamiento solitario y las hayan hundido en un insondable “hueco”.

  • Francisco Miguel dijo:

    Recordemos,fue Roque, nuestro agente infiltrado en hermanos al rescate, quién regresó a Cuba un dia antes del derribo y manifestó el intento de esos contrarrevolucionarios de repetir la acción que él había realizado anteriormente.
    Gerardo, nada tuvo que ver con ese derribo, él desconocia la actividad de Roque, por lógica compartimentación
    Ricardo, desconozco si eso fue expuesto en el juicio

  • Leandro dijo:

    En el caso de los Cinco, la verdadera conspiración para cometer asesinato es la realizada contra la justicia estadounidense entorno al proceso judicial de los antiterroristas cubanos. Resulta nauseabundo observar tanta injusticia en el país que se proclama como paladín del orden judicial en todo el mundo. Con o sin imágenes Gerardo es inocente, pues nada tuvo que ver con el hecho de la avionetas.
    En cuanto al derribo de las avionetas, Cuba tiene todo el derecho a defender su soberanía. Convencido estoy que las avionetas fueron derribadas en aguas jurisdiccionales cubanas. Pero ¿Respetarian el territorio cubano los EE.UU si aviones de otro Estado violaran la soberanía de su país? ¿Esperarían tan pacientemente como lo hizo Cuba advirtiendo una y otra vez sobre la violación que reiteradamente se cometía? La conducta histórica y reciente de los EE.UU me hacen sospechar que las aeronaves que violasen su soberanía serían derribadas desde la primera ocasión y muy probablemente las bases desde donde salieron serían bombardeadas entre muchas otras medidas de escarmiento contra el país desde donde salieron las aeronaves.

  • lazaro dijo:

    Que linda se ve Cuba desde el espacio.

    Aclaracion,,,,,ese satelite de la foto es ruso.

    Saludos a todos.

  • Ania dijo:

    No podemos permitir que sigan pensando que nosotros estamos para admitir todo lo que quieran. Esta no es la primera vez, ni la única en que nos provocan por lo que nosotros tenemos que defendernos y enseñarles a respetarnos. Nosotros somos un pueblo que escogió, decidió ser libre y eso únicamente borrándonos de la faz de la tierra pudieran evitar.Nada más hay que ver cómo tenemos muy buenos cubanos que sin paga alguna por ello arriesgan su vida y se meten dentro de ellos para defender esta tierra. Nosotros no somos mercenarios como ellos y todos los que los defienden incluso viviendo aquí, como ahora los grupusculeros que están en huelga de hambre haciendo exigencias cuando ellos no aportan nada a este país. A esa gente ni les hagan caso y si se tienen que morir que lo hagan, nosotros no vamos a permitir presiones de nadie.

    !LIBERTAD PARA LOS CINCO!
    !VIVAN FIDEL Y RAÚL!
    !VIVA LA REVOLUCIÓN!
    !VIVA CUBA LIBRE, C…!
    !AQUÍ NO SE RINDE NADIE,C…!

  • JOSE dijo:

    ..pero como es eso???????????

  • Mercedes dijo:

    El gobierno de Los Estados Unidos-Acostumbra a ocultar LA VERDAD.
    ¡¡¡¡GRITEMOS –LIBERTAD PARA GERARDO, ANTONIO, RAMÓN, FERNANDO Y RENÉ!!!!
    ¡¡¡¡BASTA DE MENTIRAS E INJUSTICIAS!!!!

  • Noel dijo:

    ___cubadebate esta casi bloqueada en varias computadoras en virginia usa_____ Ojo con ello......!

  • jose ginarte sardina dijo:

    El Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica desde que nació es campeón en decir muchas mentiras y en ocultar y tergiversar la verdad. De ahí que sea el responsable de tantos actos engaños e injusticias repartidos por todo el mundo,entre los que se incluye el caso de los Cinco antiterroristas cubanos que estan injustamente presos hace 14 años en cárceles norteamericanas.

  • Natalia dijo:

    Noel, el problema es que esa es la forma que siempre han usado los americanos, la bajeza, en todos los casos.....Parece que están tratando de probarnos, pero lo que pasa es que aquí nunca se ha rendido nadie.....y la mentira tiene patas cortas, siempre las ha tenido.

  • Ernesto González dijo:

    Si es verdad que hay que ver la opinión de los familiares de las victimas mortales que no quieren ver ni en pintura a Basulto...

    Y ver que piensan cuando le dicen que porque el gobierno norteamericano dejó volar las aeronaves después de 25 advertencias por parte de Cuba...

    Cuantas veces la capital del imperio permitiría a una aeronave violar su espacio aéreo...

  • Victor Manuel Sanchez Arteaga dijo:

    ME PARECE QUE EN LA REUNION DE LOS PAISES NO ALINEADOS SE TENIA QUE BUSCAR EL APOYO DE LOS MISMOS PARA TRATAR DE QUE SE LIBEREN A NUESTROS 5 HEROES POR EL MEDIO QUE FUERE Y SI SE PLANTEO YO EN VERDAD NO LO SABIA ,PERO SE HACE NECESARIO BUSCAR TAMBIEN EL APOYO DE PRESIDENTES DE OTROS PAISES COMO LO HA HECHO EL PRESIDENTE EVO MORALES MUCHAS GRACIAS

  • MANOLOGLEZ dijo:

    Por supuesto si las aeronaves de Hnos al Recate hubieran sido abatidas en aguas internacionales,hace 16 años el gobierno de Estados Unidos las habria hecho públicas,pero como todo el mundo sabe,muchos capitalinos recuedan esos vuelos y los volantes que tiraban, ya eran frecuentes esos vuelos por el litoral habanero y estaba el gobierno de EEUU mas que advertido de que no se permitirian la continua violación del espacio aereo cubano.
    Que ud cree de esta opinión Gaabriel?

  • ATENEA dijo:

    LA JUSTICIA EN ESE PAIS ES REHEN DE LA MAFIA QUE HACE MUCHO MUCHO TIEMPO USURPÒ EL PODER EN USA Y GOBIERNA ENTRE BAMBALINAS. A VECES EMCUBIERTAMENTE Y OTRAS SE QUITAN EL VELO COMO ES EL CASO.

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Ricardo Alarcón de Quesada

Ricardo Alarcón de Quesada

Doctor en Filosofía y Letras, escritor y político cubano. Fue Embajador ante la ONU y Canciller de Cuba. Presidió durante 20 años la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba (Parlamento).

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