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Mireya Moscoso caza la plata de los terroristas (V)

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posada-carriles-terroristaLos terroristas de Miami contra Panamá

El indulto ilegal e inconstitucional de los terroristas en Panamá, financiado por la contrarrevolución cubana en Estados Unidos generó, además, una cadena de delitos colaterales y manejos turbios por parte de la administración de Mireya Moscoso.

Los criminales Gaspar Jiménez Escobedo y Luis Posada Carriles penetraron en territorio panameño portando documentos identificativos falsos. El primero con un pasaporte a nombre de "Manuel Díaz" y Posada Carriles con uno salvadoreño obtenido de forma fraudulenta a nombre de "Franco Rodríguez Mena".

Durante la detención en cárceles de Panamá, ambos fueron habilitados con documentos nuevos para preparar sus salidas del país. El terrorista mayor se convirtió en "Melvin C. Thompson", identidad suplantada de un piloto naval norteamericano derribado en Vietnam del Sur en 1973, que pertenecía al Escuadrón de Patrulla 26, radicado en la base aeronaval de Tapao en Tailandia y cuyo cuerpo no ha sido encontrado. Se le considera "perdido en acción".

Al amparo de la noche, con nocturnidad y alevosía, a los terroristas se les dispensó un tratamiento especial por parte de las autoridades involucradas. El operativo de extracción comenzó a la medianoche, unidades élites del Servicio de Protección Institucional cuerpo creado después de la invasión criminal de Estados Unidos a Panamá en diciembre de 1989, cuyos hombres han sido entrenados por asesores norteamericanos y con el Jefe de la Policía panameña como líder crearon, en el mayor hermetismo, las condiciones en la prisión de El Renacer para el traslado de los terroristas de Miami.

A las 4.30 de la madrugada Carlos Arjona director de la prisión ubicada a unos cuarenta kilómetros al sureste de la capital panameña dispuso la partida hacia el aeropuerto local de Albrook, otrora base norteamericana, allí tomaron una avioneta que los llevó al aeropuerto internacional de Tocumen, donde les esperaban dos aviones ejecutivos procedentes de Miami, alquilados con financiamiento de la contrarrevolución. El refuerzo de seguridad fue dirigido in situ por Carlos Barés, de la Policía Nacional panameña.

Los aviones fueron fletados y pagados por Leopoldo Fernández Pujals, Jorge Mas Santos, de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA), el terrorista Santiago Álvarez y miembros del llamado Consejo para la Libertad de Cuba, grupo de extremistas de derecha, batistianos y terroristas escindido de la FNCA, en el año 2000.

Los terroristas abrazaron a sus liberadores y partieron con destino a San Pedro Sula, Honduras donde otro operativo los esperaba, dirigido por el mercenario cubano Rafael Hernández Nodarse, quien había organizado el comité de recepción para sus compinches. Posada Carriles travestido en ciudadano norteamericano salió de manera expedita del aeropuerto y el resto de comando terrorista partió hacia Miami, donde las autoridades los esperaban.

El indulto dadivado

Una vez que Ruby hermana y gestora de los negocios de Mireya Moscoso, le confirmó el recibo de la transferencia del botín, esta puso en marcha el proceso del indulto.

Su mandato concluía el 31 de agosto de 2004, el 25 de ese mes firmó el Decreto 317 para cumplir su parte pactada para dar la liberación a los criminales de Miami.

Después de la firma, la Moscoso convocó, en la mañana del mismo día 25, una reunión ejecutiva con pocos participantes en el Palacio de las Garzas, sede del Gobierno, donde se determinaron los detalles del operativo de la salida acordada para el amanecer del siguiente día.

Este sería el último paso de una conjura que había comenzado varios años antes y en la cual participaron funcionarios de alto nivel de la administración de George W. Bush, que cumpliendo indicaciones hicieron saber a la Presidenta panameña el interés en que los terroristas fuesen liberados.

Fuentes diversas han aseverado e incluso ha trascendido a los medios internacionales de prensa que el entonces Secretario de Estado Colin Powell en su visita a Panamá en el 2003 le manifestó a Moscoso que era interés del Gobierno norteamericano que los terroristas fueran "favorecidos en el proceso legal".

Powell, "fue para comunicarle 'de boca a oído' que al presidente Bush le interesaba que los cubanos presos fueran juzgados como reos en ausencia". Esta información fue reflejada entonces por el diario panameño El Siglo. Anteriormente, en una reunión del Consejo de Seguridad Nacional (CSN) panameño celebrada a finales del 2003, la embajadora norteamericana, Linda Watt, intervino a favor de una solución al caso de Posada Carriles y de los otros terroristas.

El 20 de enero del 2004, Otto Juan Reich, secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, se reunió en la Embajada norteamericana en Panamá con el coordinador del CSN, quien le aseguró "que la presidenta Mireya Moscoso indultaría a los terroristas antes de septiembre", cuando concluiría su mandato.

Moscoso se reunió con Reich el 21 de enero. Uno de los abogados de Posada afirmó luego que el canciller Harmodio Arias le había confesado que Reich solicitó que los malhechores fueran liberados.

En otra oportunidad, Omayra Mayín Correa, ex alcaldesa y locutora de la emisora KW Continente, confirmó esa información, precisando que Mireya Moscoso se había comprometido a ponerle fin al proceso judicial una vez que fuera dictada la sentencia. Correa ha sido durante décadas vocera de los contrarrevolucionarios cubanos en Panamá y fue protectora del impresentable Juan Manuel García Cao, devenido en "periodista independiente" en Miami con el artístico nombre de Juan Manuel Cao.

En ese mismo período se aseguraba en el medio terrorista de Miami, que según Reich él había "arreglado todo". Sospechosamente la Moscoso y su hermana Ruby realizaron una rápida y repentina visita privada a Miami en junio de 2004, donde se ultimaron los arreglos finales del indulto. Esta ciudad es un hábitat natural para la panameña, quien estudió y residió allí por varios años, junto a Arnulfo Arias Madrid, su esposo amado.

El paquete codicioso para lograr el indulto, además del dinero en efectivo contenía un automóvil marca Lincoln Town Crown 2005, valorado en 125 000 dólares.

Apenas semanas después de haber concluido su mandato, la Moscoso comenzó a ser objeto de varias acusaciones por la malversación y mal manejo de caudales públicos, entre estos $23,4 millones de dólares desviados o mal utilizados de los fondos discrecionales de la presidencia y por el destino final de $45 millones de dólares donados por el gobierno de Taiwán a la administración panameña en su mandato.

La prensa panameña ha publicado parte del despilfarro en gastos exorbitantes que hizo la Moscoso, entre los que aparecen compras de joyas y finos vestidos, viajes y regalos, así como "gastos invisibles", que según cifras conservadoras superarían los $23 millones de dólares. A esta cifra no se le suman las coimas recibidas indirectamente por el tráfico de influencias, licitaciones y otras vías de ingresos ilegítimos

El presunto peculado de la Moscoso está aún impune en Panamá, de ser real demuestra que a ella el dinero la desvive, tal vez esa sea la explicación de su inmediata aparición el 17 de enero junto a los terroristas. Sobre su personalidad carismática esta saga histórica continuará...

Se han publicado 3 comentarios



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  • Carlos Valdés Sarmiento dijo:

    Apretó la Moscoso.

  • granito de arena dijo:

    Dicen que por dinero baila hasta el perro. Si la Moscoso pertenece a la misma fauna ¿cómo no bailar por dinero? Poco valen para ellos los principios y el decoro.

  • EddySS dijo:

    “Dime con quién andas y te diré quién eres”, reza el refrán.

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José Luis Méndez Méndez

José Luis Méndez Méndez

Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, "La Operación Cóndor contra Cuba" y "Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba". Es colaborador de Cubadebate.

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