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Sobre los usos de la libertad (y sus descontentos)

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Por Rafael Hernández

Hace unos días, leyendo la página oficial de la BBC ,[1] encontré un reporte acerca de un código de conducta para los blogs, propuesto por Tim O´ Reilly, uno los pioneros de Internet. Este proyecto de código se inicia con la siguiente introducción: «Celebramos la blogosfera, porque esta adopta la conversación franca y abierta».[2] Pero inmediatamente aclara que una cosa es franqueza y otra incivilidad. A partir del concepto «Aplicación de la Civilidad » («Civility Enforced»), propone un conjunto de normas éticas, que puedan asumirse de manera libre y consciente por cada bloguero: responsabilizarse con sus propias palabras; no permitir ningún comentario cuyo autor no se atreva a expresarlo personalmente; excluir los anónimos y los insultos. El código hace explícito que no debe admitirse los mensajes dirigidos a hostigar, asediar o amenazar; ni tampoco difamar, representar falsamente o atacar ad hominem, es decir, que en lugar de discutir puntos de vista, intente desacreditarlos mediante ataques personales a su autor. Entre las voces que lo apoyan se cuenta incluso Jimmy Wales, fundador de Wikipedia, quien afirma: «Usted no tiene que insultar a la gente para ser franco».

Por mi parte, lo digo francamente, tengo pocas esperanzas de que algo como este código para los blogs llegue a prosperar. Me alegra saber, sin embargo, que incluso figuras notables en el desarrollo de este medio de comunicación, expresen estas preocupaciones, especialmente en torno a asuntos tan trascendentes como los usos de la libertad y la cuestión de la responsabilidad.

Hace apenas un año, tuve la oportunidad de vivir de manera particular estas preocupaciones. A raíz de una charla sobre el debate académico y cultural en Cuba, al que me invitó una universidad del sur de la Florida, un par de reportajes difundieron por Internet una versión de mis palabras, que dieron lugar a un alud de reacciones inesperadas. Conservo todavía algunos de aquellos singulares comentarios, que se lanzaban precisamente contra lo que yo había llamado en mi charla «ciberchancleteo». Selecciono solo una pequeña muestra de lo que algunos ilustres intelectuales «del exilio» dijeron sobre mí en esos blogs que atesoran la libertad de expresión y la cultura cubana en el exterior: «él sortea siempre con habilidad torera, como un jabón humedecido -y reblandecido- que patinase por una bañera»; «es un miserable, un cobarde y un censor»; «acuérdense de ese impostor, que lo veremos en el futuro defendiendo cualquier causa para sobrevivir, incluyendo, si fuera necesario, lo opuesto a lo que dice hoy»; «un mercenario intelectual al servicio de la dictadura cubana»; «a estas alturas, ese lenguaje, dan deseos de vomitar»; «la máscara de «aperturista» con la que lleva años «tirando con el rostro»; «gilipollas o degustador de excrementos», etc., etc. Darían ganas de reír, si no fuera porque mucha gente les concede a algunos de estos blogs la categoría de fuentes confiables acerca de lo que pasa en Cuba.

Acabo de leer un comentario, el tercero, que el corresponsal en La Habana de la BBC , Fernando Ravsberg, le dedica al trabajo de la revista Temas. El hecho es que en los comentarios de este corresponsal, encuentro algunos puntos de convergencia con las preocupaciones de O´Reilly, Wales y otros muchos.

En un texto puesto en su blog «Cartas desde Cuba» el 25 de noviembre pasado, Ravsberg la emprende contra los debates mensuales de los Último Jueves de Temas. Califica como censura la norma establecida de no citar ni reportar estos debates sin que los panelistas lo revisen antes, y la considera parte de una serie de asedios personales en su contra, una especie de cerco que se ha venido estrechando en torno suyo en los últimos tiempos. Caracteriza estos asedios como obra de «Torquemadas en los extremos del abanico político», unidos «en sus despropósitos». Finalmente, identifica las normas de los debates de Temas como «autocensura» que «solo triunfa si logra infundir miedo. En realidad no simboliza el poder sino la debilidad, evidencia la incapacidad de los censores para rebatir los argumentos del censurado».

En su tercer comentario sobre Temas, titulado irónicamente «Lo que nunca ocurrió», Ravsberg se dedica precisamente a reportar sobre el contenido del más reciente panel de Último Jueves, dedicado a «Cuba en la prensa extranjera», celebrado en la UPEC , el pasado 28 de enero. Afirma que «el director del evento nos tiene terminantemente prohibido que contemos lo ocurrido,» hasta que se difunda «una versión oficial del debate». Cita a «un joven colega cubano que sintetizó el debate diciendo que fue un viaje al Moscú de Stalin». Y concluye exhortando a «los cubanos» a «decidir entre construir algo diferente o resignarse a vivir entre debates secretos, medias verdades y mentiras enteras.»

A continuación, procuraré ofrecer algunos argumentos, no desde la actitud represiva que Ravsberg me atribuye, sino como objeto directo de su invectiva. No me propongo, naturalmente, comentar acerca de los adjetivos personales que me dedica, como no lo hice tampoco ante la marea de los defensores del ciberchancleteo. Me interesa, eso sí, defender la revista Temas, puesto que resulta claro de las citas textuales hechas arriba, que se trata de un ataque en toda la línea contra su trabajo y lo que la publicación representa.

En primer lugar, en su rol de informador internacional, Ravsberg debería saber que el espacio de Último Jueves existe desde febrero de 2002. El primer panel estuvo dedicado a la violencia racial en la historia de Cuba; y de ahí en adelante, se han realizado más de 80, la mayoría de los cuales han sido difundidos en la propia revista o en forma de libro: por qué emigran los cubanos; cómo se forma un ciudadano; por qué cayó el socialismo en Europa Oriental; el debate en la radio; qué significa ser marginal; las ideas de libertad, igualdad y democracia; la pobreza y el envejecimiento en Cuba; el concepto del socialismo hoy; el pensamiento cubano en la emigración; problemas de la justicia, la ley y el orden; qué piensan y hacen los jóvenes; la burocracia como fenómeno social; homofobia y cultura cívica; el prejuicio racial. Vamos para diez años. En ningún momento, ni antes ni ahora, ha resultado una empresa fácil. Pero ha permanecido y se ha difundido, gracias al apoyo de muchos, a pesar de contar con adversarios de todos los colores, incluidos los que posan de enfants terribles o se ponen pelucas libertarias.

Lo más difícil ha sido conseguir la presencia en los paneles de personas que desempeñan funciones institucionales. Por ejemplo, invitamos a una buena cantidad de periodistas, cubanos y extranjeros, a sentarse en este panel sobre «Cuba en la prensa extranjera», y la mayoría declinó cortésmente. Cuando hemos solicitado la presencia de personas que ocupan responsabilidades, la mayor parte de ellas se excusa. En la carta que les hemos hecho llegar siempre a los panelistas, les aseguramos que sus intervenciones son «a título personal», y que antes de difundirlo, «se requiere la revisión y aprobación de todos los participantes.» Sin embargo, en muchas ocasiones, antes de que esta revisión tenga lugar, aparecen en Internet versiones de periodistas profesionales o improvisados, que califican las intervenciones de los participantes y se explayan sobre el contenido del debate. Para evitar que esta fiebre blogueril afecte su realización, se estableció la norma de que no se cite ni se reporte sin autorización. Evidentemente, esta medida no se dirige a restringirlo o compartimentarlo, sino al contrario, a garantizarles a los panelistas las condiciones para expresarse con entera libertad y mantener el control sobre la difusión de sus palabras, ante la práctica indiscriminada de grabar, reportar e incluso filmar sin pedir permiso.

Los periodistas profesionales saben que esta no es una norma extraña, en ninguna parte del mundo. Tengo delante de mi una carta del Council on Foreign Relations (CFR), de Washington D.C., invitando a un debate sobre Cuba el pasado 7 de diciembre, que dice así: «Su panel sigue la política de no atribución del CFR. Esto significa que los participantes pueden hacer uso de la información recibida en la reunión, pero ni la identidad de los ponentes ni la de otros participantes puede revelarse; ni puede citarse como fuente de información una reunión del CFR». En la sala donde se celebró este panel había periodistas, incluso corresponsales en Washington de ciertas agencias de noticias británicas. Nadie se escandalizó en torno a esta práctica ni la calificó como censura. Nadie se dispuso a ignorar esta norma y a despotricar sobre el contenido de la sesión. ¿Por qué se asume que en Cuba toda regla similar es un acto de censura, o simplemente algo que se puede ignorar olímpicamente?

Debo añadir algo más sobre el panel de marras. Con el fin de no esperar mucho tiempo para informar sobre su realización y contenido, le pedimos a un periodista que suele concurrir a estas sesiones que escribiera una nota, para publicarla en el sitio digital de la UPEC , institución que lo acogió, con el fin de hacérsela llegar a los panelistas para que dieran su consentimiento y poder publicarla. El panel, y muy en particular la corresponsal extranjera invitada, pudo corregirla, y asegurar de esta manera que su punto de vista (lo que Ravsberg llama la «versión oficial del debate») estuviera reflejado de manera adecuada en la crónica, que se publicó al día siguiente, viernes 29, en el sitio Cubaperiodistas.[3]

Más allá de estas aclaraciones puntuales, que demuestran la inconsistencia de los cuestionamientos de Ravsberg, me pregunto, finalmente, cuál es la explicación de fondo de esta conducta: por qué la emprende en tandas sucesivas contra la revista Temas y su espacio de debate; a qué se debe su evocación de Torquemada y Stalin en relación con un panel de discusión real, que cuenta con la participación no solo de notables defensores de la crítica en la esfera pública cubana, sino de numerosos asistentes de todas las edades y diversos grupos sociales; en qué se basa para asociar el trabajo de Temas con «el miedo», «los debates secretos, las medias verdades y las verdades enteras». ¿A qué viene ese intento de desnaturalización y tergiversación?

O´Reilly propone, en su código de conducta, identificar este tipo de blogs con una etiqueta que diga «Todo pasa». Según ese código, esto querría decir: «Participate in this site at your own risk». Pero esa lógica coloca el problema del lado del lector. Me pregunto si O´Reilly estaría de acuerdo en que, en términos de la responsabilidad del autor, esta es realmente una solución. Por mi parte, lo dudo.

[1] El artículo original de BBC, «Weblogs ‘need content warnings'» está enhttp://news.bbc.co.uk/2/hi/technology/6540385.stm.
[2] El código de conducta de O¨Reilly citado por BBC puede encontrarse íntegramente en http://radar.oreilly.com/archives/2007/04/draft-bloggers-1.html
[3] Manuel Yepe, «Último Jueves de Temas: «Cuba en la prensa extranjera». Está enhttp://www.cubaperiodistas.cu/noticias/enero11/28/01.htm.

Se han publicado 27 comentarios



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  • Amarilys Montero Hernandez dijo:

    Excelente, Rafael. Y nadie puede reprocharte absolutamente nada. Temas en la revista más prestigiosa de este país, con una mirada siempre a profundidad. Nadie puede negar eso. Y hacía falta también poner las cosas en su lugar: cualquier desde blog pontifica de cualquier cosa, con una superficialidad que generalmente nadie ubica en su justo lugar. Te felicito por tu análisis y por tu valentía. Saludos, Amarilys

  • Max Lesnik dijo:

    Estimado Rafael :

    Decir que el debate de Temas sobre la visión de Cuba, como la ve la prensa extanjera fue algo así como un «Juicio de Moscú», no solo es falso sino que quien lo diga, a la mentira le añade mala intención.

    Yo si estuve allí. Me pareció el debate abierto y enriquecedor.

    Afuera hubo un intercambio de opiniones entre los corresponsales extanjeros y yo.
    Invité a Ravsberg a venir a Miami para que vea algo, que aunque no llega a los juicios de Moscú, va en ese camino, si la Republiquita Bananera de Miami creada aquí por la extrema derecha cubana logra la independencia de Estados Unidos.

    Salud.

    Max Lesnik.

  • Veronica dijo:

    Ya era hora que alguien parara a este tipo. En su articulo sobre el Psiquiatrico de La Habana comparó a los bandidos que propiciaron la muerte de los enfermos, algo terrible y deleznable sin dudas, con los desaparecidos en Argentina. ¿Cómo puede llegar a semejante conclusión? Se pasa la vida apuntalando una de cal y otrra de arena, una donde superficialmente no deja piedra sobre piedra en la Revolución, y luego escribe otra cosa alabardera del gobierno cubano. Es el tipico camaleón.

  • paquitoeldecuba dijo:

    ¿Y porque «la norma de que no se cite ni se reporte sin autorización» no sea «extraña en ninguna parte del mundo», quiere decir que eso esté bien hecho?. ¿Y porque lo haga el Council on Foreign Relations (CFR), de Washington D.C., tenemos que hacerlo igual en Cuba?
    La verdad, no estoy de acuerdo con tanto secretismo. Si los panelistas quieren, pueden dar su versión; y los asistentes la suya; no veo nada malo en eso. Lo demás me parece inseguridad: citar a periodistas a un debate público y pedirles que callen es una falta de respeto a la cual, lamentablemente, en Cuba nos hemos habituado los profesionales de la prensa. Prefiero entonces que no me inviten o no me digan nada. De hecho, ya me he levantado de varios lugares donde me han convocado para luego decir que «no es para publicar». Si no son para publicar o son secretas, preferiría ni enterarme de las cosas. Y que conste, esto no tiene que ver con la responsabilidad en la manera y oportunidad de comunicar algo.

  • OLIMPIO RODRIGUEZ SANTOS dijo:

    Aunque no soy periodista me atrevo a asegurar que la Rev Temas es muy valiente y seria.

    Por mis buenas amistades de la comunicación, se cuanto desearian muchos tenerlas en casa. Sus valores resultan incuestionables.

    En una ocasión necesitaba evidencias sobre antivalores en la juventud cubana y donde unico encontré artículos de gran rigor, para poderlos acotar, fue en Temas.

    Por otro lado, aunque no tengo el placer de conocer personalmente a Rafael, en otras ocasiones, he seguido, con interés, sus puntos de vista.En estos momentos, me parece excelente y además oportuno el análisis que hace.

    Mis felicitaciones.

  • José Conde dijo:

    Me parece muy atinado el artículo de Rafael en lo referente a los Blogs, etc. Como los dioses griegos, Internet y sus hijos, no son más que el reflejo del mundo de los humanos. Y a veces no triunfan los mejores, una pena. Eso no dice que todo es negativo en ese mundo que nos ha abierto la tecnología, muy al contrario es fantástico y creo que Cuba está dando los pasos para darle el mejor uso posible. Espero que también el lúdico o de simple esparcimiento.

    En el caso de Ravsberg, casi siempre leémos sus cartas, para ver donde es que mete su veneno, realmente se ha especializado en ello, y ha encontrado su nicho en el mercado mundial. Siempre con una de cal y otra de arena, construye su visión «real» de Cuba. La imparcialidad e independencia, desde las torres del poder imperial es muy bonita y hasta edificante, para un lector ingenuo. Ravsberg y la BBC, es Churchill con la sonrisa, el tabaco y su don de pueblo como fachada, y en su interior algo más habilidoso.

    saludos,

  • Akata dijo:

    Yo lei el articulo de Fernando y no vi donde es que critica a la revista Temas. La mayoria de los posts aqui veo que se centran en defenderla de sus supuetos ataques, la tipica cortina de humo que hemos practicado tanto que ya nos sale por accion-reaccion.
    Si vi que Fernando dio su opinion referente, entre otras cosas, a la manera en que se manejan los debates, no la revista en si. Si lo necesitan, lean el articulo.
    La diferencia en «moderar» Los debates y requerir aprobacion antes de intervenir, en Cuba mas que en ningun otro lado se presta a la censura. Sino, cuando hemos visto algo diferente? Porque tendriamos que pensar que ese es Un marco en que moderacion no es igual a censura??
    No hay reglas o normas universales de blogs que se puedan aplicar conojos cerrados, cada lugar tiene sus caracteristicas. Y me queda Muy claro que esa regla, aplicada en Cuba, es caldo de cultivo para la censura y Fernando es un periodista acostumbrado a decir lo que piensa, se equivoca o no coincide con la mayoria en muchas ocasiones, pero se da el gusto de ejercer su profesion como lo Cree correcto. Que bien se debe sentir poder hacerlo eh??

  • maga dijo:

    Pues mire usted, Rafael, que al final no me he enterado muy bien de que ha querido decir con respecto a Fernando. Que lo que dijo fue mentira? O que no le gusto lo que dijo? Esta tratando de insinuar que el hecho de que los panelistas puedan «arreglar» lo que dijeron, es la mejor manera de asegurarse el poder traer a alguien? En fin… Y estoy de acuerdo con quien opino antes de que el hecho que se haga en otras partes del mundo no lo hace correcto… Vamos, que se le fue la catalina con esa comparacion.
    Desafortunadamente yo nunca he estado en una de estos encuentros, pero espero asistir dentro de poco. Pero una cosa si, Fernando Ravsberg (y me consta) no da ningun hecho sin tener confirmacion de alguna de sus fuentes, y si especula sobre algo siempre es muy claro al decirlo, para que nadie lo tome como la verdad absoluta. Para aquellos q dicen que es un camaleon, no me queda mas que pensar que el que lo dice es un extremista de una u otra ala, porque es lo que siempre hacen: atacar cuando se reporta imparcialmente un hecho. Dicho esto, cuando dice usted q fernando dice estar asediado, pues mire usted, que a lo mejor no es con armas de fuego, pero la verdad es que si se le ocurre hacer una nota sobre algo que va bien en cuba, la oposicion del gobierno cubano se pone furiosa, diciendo que su trabajo es financiado por el gobierno. Luego si hace una nota sobre algo que no funciona en cuba, pues ahi saltan los defensores de la revolucion a decirle desde neofito hasta que deberia salir del pais si no le gusta.
    Mire, que si hubiera mas periodistas cubanos que se atrevieran a denunciar lo que sucede en cuba, y no a hablar del sobrecumplimiento del plan de la papa, pues a lo mejor empezariamos a llegar a la gente y tratar de hacerlos entender que la libertad de expresion es para ser ejercida.
    Saludos.

  • Pedro García dijo:

    Alguien podría abundar sobre Ravsberg.Creo que sería más útil para los cubanos y el resto del mundo que se dedicara a escribir sobre el imperio ingles, su historia de genocidio y muerte en el mundo entero a traves de los siglos de invasión y ocupación de otros territorios , los cientos de miles de ingleses deportados en sus experimentos «civilizados», la labor de los órganos de inteligencia que han provocado tantas muertes al culpar a etnias y grupos sociales em muchos países de atentados y actos terroristas para provocar que entre ellos perdure la guerra, etc, etc.Saludos y gracias por anticipado.

  • Jorge Torralbas dijo:

    Sigo normalmente a Cubadebate, pero no comento sus artículos habitualmente. Creo que ahora es necesario por la importancia que tienen los espacios de debates de Temas. Quisiera solo acotar 3 puntos esenciales:

    1. «Los UJ son un ejercicio de debate abierto y público y contribuye a movilizar el pensamiento a aspectos vitales de la sociedad cubana actual». El último número de la revista reproduce una carta de Gerardo Hernández. En ella se afirma «Creo que el hecho de que «turistas alemanas con pelucas» quieran sabotear sus debates, por sí solo dice mucho de la labor que están realizando». Esta frase es un buen argumento para entender el por qué de la cruzada de algunas y algunos contra estos espacios. Si no fueran efectivos, si no tuvieran un impacto positivo en pensar(nos) una sociedad mejor, pasarían desapercibidos.

    2. «La intención siempre de los paneles es la diversidad de criteriors». En el panel estaba una corresponsal extranjera. Planteó sus puntos de vista (unos divergentes y otros no tanto) con entera franqueza. Nadie la agredió, nadie se «ofendió». Se dialogó desde diversas perspectivas.

    3. «El panel es un espacio de debate abierto. En él cualquier asistente puede intervenir y poner sus puntos de vista sobre el tapete». Estuve en el UJ que se menciona. La sala estaba repleta de periodistas cubanos y extranjeros. Hubo cerca de 8 o 9 comentarios, no recuerdo exactamente, ninguno fue un corresponsal extranjero. Ellos lo podían hacer y no lo hicieron. Ahí estaba el micrófono abierto, lo digo por la preocupación de «Libertad Perdida» que jugó con esta metáfora. Es curioso que se hable de libertad y necesidad de expresión en comentarios que se refugian en seudónimos.

    Esta es mi postura. Es mi postura de joven, pero parafraseando a Silvio, tengo más motivos para creer en este proyecto que en el de sus detractores.

  • sencilla opinión dijo:

    Mi sencilla opinión es desde lejos, desde Chile y no sabiendo mucho sobre los nombres citados ni menos de periodismo me atrevo a decir una sola cosa de la que estoy segura; he leído varios comentarios de cubanos acerca de la poca libertad que gozan y el descontento y quisiera ante eso agregar una ribete que me parece que a tantos se olvida. El peso de la libertad creo que se mide con varas profundas, (en Chile por ejemplo, los «guanacos»(carros lanzadores de agua servidas a gran presion, los «zorrilos» (lanza gas lacrimogeno son una de las primeras medidas que ves a la media hora de marchar) y es que todos los paises, y sobre todo (y obviamente los latinoamericanos no gozamos de libertad). Los de izquierda estamos obligados a creer como si estuvieramos en libertad para no perder las esperanzas y construir tejido social autoconciente de ello. Es cierto tenemos historias idiosincracias dinstintas pero creo que algunos estan un poco más adelantados que otros, en algunos lugares de nuestra america el liberalismo golpeó mas duro impregnando las conciencias y la capacidad de decision.
    Lo que quiero decir en síntesis es que la vía hacia una vida mas justa, o creerse digno de la vida por la que se lucha, (libertad, justicia, empatía, solidaridad, etc) es una vía complejisima y para el mundo en el que estamos implica renuncias y avances. Pero por sobre todo creatividad y proactividad, regenerar la rearticulación social……cosa que observo más posible por su historia en la Cuba que trsitemente en Chile, y esto va más allá de Fidel en sí mismo…como se podría pensar…se trata de que hay tal punto de intolerancia muda, o de tolerancia naturalizada en mi país y creo que en el rest del mundo,,, un montón de categorias difusas que no contemplan al ser humano en sí mismo que todo, absolutamente todo me parece lujo.
    jei! aquí con toda la libertad que querais, los que se nos dice es lo mismo que lo que se quiere instalar. Leer entrelineas es una tarea obligada…Peor lo más atroz es la clase detrás de todo esto….que nunca ha sido y no es el pueblo de Chile. Son la punta más alta de la pirámide.

  • simplemente NO dijo:

    Debo reconocer que muchos de estos comentarios me confunden. Estan hechos con un lenguaje un poco «literario» y, por supuesto, con mas conocimiento de lo ocurrido que yo. He leido algunos de los articulos de Ravsberg y por lo que he asimilado en estos comentario concuerdo con uno de ellos en que su retorica oscila entre el este y oeste y entre norte y sur, segun la conveniencia. No vivo en Cuba y reconozco que todavia hay mucho camino por recorrer, creo saber lo bueno y lo malo y confio en que haya una solucion al fin pero considero que la solucion no esta en «amelcochar» la situacion con el unico proposito de justificar un salario. Creo que los unicos que tenemos derecho a hacer esos analisis tan profundos sobre la realidad de mi pais somos los que hemos vivido los episodios que conforman esa realidad y no que venga alguien a vivir bajo nuestro sol, disfrutar de la compañia de nuestro pueblo y presenciar su diaria lucha a verter veneno constantemente, aunque diga algunas verdades, tan solo para justificar el salario que recibe.Hasta hoy lei sus articulos

  • paquitoeldecuba dijo:

    Para Pedro García: oiga, no es al corresponsal de la BBC de Cuba a quien le toca escribir sobre la monarquía británica, es al de Prensa Latina que radica en Londres :-)Yo creo que tenemos muchos prejuicios en Cuba sobre el abordaje de nuestra realidad por la prensa extranjera, la cual, por supuesto, no es inocente, ni imparcial, pero a veces desde las posiciones revolucionarias contribuimos sin darnos cuenta a darles motivos para los cuestionamientos que se nos hacen. Como es este caso, de emprenderla contra la persona que escribe, en vez de contra la extraña práctica de vetar el reporte de una discusión pública. No he ido a esos debates de Temas, pero si esas son las reglas, espero no me inviten nunca.

  • Ernesto Martínez dijo:

    Esta no es una discusión entre censura y anti-censura. Definir los ideales que mueven a la gente es complejo, y las técnicas de manipulación mediáticas de Goebbels, implican que hay que reducir todo en un concepto simple. Así que todo lo que este en contra con el sistema establecido por los grandes centros de poder, se reduce a «antisistema» a «estalinismo». Goebbles sigue tan vivo como hace 70 años.

  • Barbara Ortiz dijo:

    Excelente artículo, estoy totalmente de acuerdo en todo, solo tenía que decir eso ;-)

  • Barbara Ortiz dijo:

    Muy acertada tu columna. En mi opinión, la tendencia general en los principales medios de comunicación es la de estigmatizar las actitudes que no interesan tildándolas de estalinistas. Gracias, Rafael, este es un análisis tan brillante como los que acostumbras.

  • F. JUAN AGUILA dijo:

    LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN CUBA SIEMPRE HA SIDO CUESTIONADA.

    CONOCI LA LABOR DEL PARTIDO COMUNISTA Y ÚNICO, QUE TANTO ES CRITICADO, CUANDO COMENCÉ A TRABAJAR DENTRO DE ÉL. Y QUE ME CRITIQUE QUIEN QUIERA. NO ME SONROJARÉ, NI MUCHOS MENOS.

    Cuando comencé a trabajar en la Sección de Salud Pública; primero y elevada a la categoría de Departamento después (añadiendo solamente dos compañeros nuevos a los dos que quedaron al ocupar un cargo administrativo un tercero que existía) y comenzar a participar en las supervisiones de todos los servicios de salud, acompañando a los especialistas más capacitados del país por su reconocido prestigio y condiciones políticas intachables, (Activistas de las 57 especialidades médicas existentes en número de 10 por cada una, bajo mi responsabilidad) durante casi 8 años (No sé cuantas veces lo he mencionado; pero es bueno recordarlo, como un chiste muy popular cubano, auque el tema es demasiado serio)
    Los resultados de las supervisiones llegaban al Ministro de Salud Pública, independientemente de su rango dentro de la Revolución y posteriormente al Primer Secretario del Partido (Fidel, me gusta también recordarlo)
    La misión era SATISFACER las necesidades de la población en el Sector.
    Paralelamente funcionaba lo que se llamaba en aquellos años «La Opinión de la población». Que consistía, y sobre lo cual también he escrito, en recoger en cualquier punto de la geografía las quejas verbales de la población /Paradas de «guaguas» y cualquier servicio) las cuales eran concentradas en las oficinas municipales del Partido, en las cuales debían ser solucionadas, dentro de sus posibilidades o enviadas al nivel inmediato superior hasta llegar a los departamentos del Comité Central donde eran analizadas por algUno de los activistas, y hablo en el caso de Salud Pública.
    Es por ello que se conocían innumerables y no pocas deficiencias que no eran publicadas porque la idea era darles solución y no publicarlas a los 4 vientos para que no se nos acusaran de que la población no tenía la posibilidad de expresarse.
    Estaban las Asambleas de servicios en los centros de trabajo, mensualmente, de los Comités de Defensa de la Revolución, y las de cuantos organismos y organizaciones existentes
    No voy a ocultar que muchas veces una deficiencia en un determinado nivel no era enviada al nivel inmediato superior por temor a ser juzgados como responsables de las mismas y posiblemente o lo más seguro, sancionados.
    El año pasado hice un comentario sobre un artículo que hablaba de las críticas de la Ministra de Justicia porque esa práctica se llevaba a cabo, TODAVÍA, en la región de la Isla de la Juventud (¡Año 2009!), dentro de una política generalizada de luchar contra estos y otros muchos males (Leí hace unos días a Raúl hablando de la lucha contra el despilfarro) y sobre los juicios por los hechos de lo que ha sido durante mucho tiempo (Felicitado por la OMS) uno de los mejores ejemplos internacionales, y el mejor nacionalmente, de atención a los «discapacitados mentales».(Ejemplarizantes juicios) publicados en éste sitio.
    Para continuar con este sitio que es el que más difusión tiene en el exterior con decenas de «Fans» y un número considerable de comentaristas sobre cuanto tema es tratado, he visto desde Septiembre de 2008, que sobre los problemas de Cuba no deja de publicarse nada y además, no deja de publicarse ni un solo comentario por muy crítico que sea (Particularmente a mi me han publicado de todo y no se puede decir que lisonjero a no ser con los Fotorreportajes, y los logros no siempre reconocidos en el exterior y muchas veces olvidados en el interior)
    Si los periodistas de muchos medios no tuvieran sus «Misiones con Cuba tan «Bien definidas», me parece que estaría de acuerdo en que hay más libertad de expresión que en muchísimos países.
    Después de las Asambleas del Verano de 2007, escribí una carta a dos personas nada afines con la revolución sobre lo que ví.
    A uno de ellos en un modelo de transición después de Fidel sin Raúl y Alarcón ya se lo había criticado y el próximo dejó a Alarcón; pero a Raúl lo eliminó como posible candidato.
    No olvidemos que ya tenían candidatos. Uno con el número 3, todavía Fidel en activo y muy activo, muy lejos de su enfermedad y Raúl que era el número dos.
    No se cansaban de publicar los méritos del número 3 que hasta él se creía, pienso yo, que sería el candidato ideal. Después vino la sangre jóven y fresca. Ante los elogios «se dejaban querer» y sonreían diciendo: «No, eso no puede seeeer» (Añado las e para intentar entonar) hay muchos más compañeros. Les decía pero tú eres de la nueva generación, etc. etc. (No quiero, no quiero, pónganmelo en el sombreo)
    Todos estos más los de las plumas contratadas creaban un estado de opinión en el exterior que es el que conocemos. Nunca había escrito sobre esto; pero todo e mundo sabe cómo escribo.
    En esa carta decía también escribí, que había recomendado a muchos amigos militantes que si alguna vez por tener un criterio discrepante alguien se les acercaba para tomarse un mojito y comer canapés en una embajada, las cuales les mencionaba, jamás lo aceptaran. Que el sitio para plantear las discrepancias era el núcleo del Partido (Aunque te den «palos», les decía).
    Por último que debían esperar los cambios que se produciría después de la computaciones de los millones de opiniones, que no eran encuestas de cruces muy fáciles de computarizar y dejar que Raúl hiciera los cambios necesarios, ya que estaba seguro que esa era la idea.
    Esa persona, por vez primera no me contestó la carta y el otro tampoco.
    Meses después publicó en un «periódico» Miami que había personas que todavía estaban ancladas en los años ’70.
    Y que a los ciudadanos se les advertía que no visitaran las embajadas porque podían caer presos.
    Realmente yo no conozco a ningún amigo militante o no que haya estado en el grupo de los 197 «Disidentes famosos».
    Además, le dije que dentro de la «Disidencia esa» tenían que haber «Un montón» asi dije, de agentes de la seguridad porque al MININT se lo había servido en «Bandeja de plata».

    Esto se lo dije a su agente Marcos (Italiano), que coincidió conmigo durante 6 meses, diariamente en una biblioteca, mientras escribía, se lo escribí a Bush primero y a Obama después.
    En esos días cubadebate publicó unas fotos (a todo color) de los agentes reunídos en una fiesta (Actividad) con el Embajador de Estados Unidos en la Embajada de la Habana. Mr. Cason), quien salió a cazar y terminó cazado con toda su tropa de «daiquiriseros» y otros «Cocteles».
    La libertad de expresión ha sido puesta de manifiesto en la cantidad y calidad de los cables filtrados.

    Cuba tiene el problema que siempre le han querido dar lecciones de todo. Hasta de justicia (Remember Posada y otros); pero aparte a los 5 héroes.

  • Arnold August dijo:

    Rafael, he visto el último artículo del Sr. Ravsberg en su blog «Lo que nunca ocurrió». Tu respuesta, Rafael, es excelente, yo te felicito. Te conozco a ti y a la revista Temas. Ustedes como cualquier otra prensa escrita, digital o de la Televisión-Radio en Cuba no merecen esa desinformación por parte de BBC dirigida hacia periodistas y escritores que están luchando contra la guerra mediática de los EE.UU y Europa, incluyendo Inglaterra donde la BBC está radicada. No es la primera vez que el corresponsal de BBC está implicado en la desinformación en contra tu país. Existen muchos otros ejemplos; yo contesté ya a uno de sus escritos, este vez sobre las últimas elecciones municipales en Cuba. En Global Research, se encuentra el artículo, versión en español-
    http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=19270

    Saludos cordiales y suerte en tu trabajo.
    Arnold August
    Montreal, Canadá

  • David Urra Arias dijo:

    A veces parece que estamos mas preocupados por oirnos a nosotros que en leer lo que otros escriben.
    He leído con detenimiento tanto el articulo como los comentarios escritos. No quisiera referirme al tema sino a como se le aborda.
    1.- Algunos no parecen interpretar bien las razones que argumenta el redactor sobre las causas que provocaron la famosa medida, sino y en que consiste esta. Creo poder entender que no se trata de censurar, sino de ordenar los planteamientos. Pienso que si la revista organiza un encuentro tiene toda la potestad del mundo para ejercer su derecho de propiedad sobre lo allí dicho. La revista no quiere impedir que nadie hable sobre los encuentros, solo esta evitando el panfleteo liberal de muchos que están mas preocupados por sobresalir y dar «el palo periodístico» que porque se divulgue la verdad sobre los encuentros. La revista solo plantea que se deje primero publicar de forma organizada y respetuosa los criterios de los participantes (por cierto estuvo claro que el que no hablo fue porque no quiso)y después podrá haber el debate que se quiera y que ella misma esta propiciando.
    2.- Por otro lado se conoce que algunos, ejerciendo inclusive un alto nivel de intrusismo profesional, emiten criterios sobre cosas que otros dijeron y que desgraciadamente quedan como hechos consumados dichas por los supuestos autores.
    3.- Igualmente es perturbador escuchar a algunos rasgándose las vestiduras porque el autor critica al periodista, para después argumentar la falta de tolerancia por ejercer la critica. En que quedamos cuando se trata de criticar a CUBA cualquier hecho se convierte en un motivo político y si alguien en Cuba responde a la critica, somos «intolerantes», «prejuiciosos» y «censuradores». Que manera tan original de ver las cosas, si nos critican tenemos que callar y si respondemos es inaceptable.
    3.- Interpretar como censura la discrepancia es un error y ademas manipulador. No nos molesta que nos critiquen, lo que nos molesta es que nos calumnien.
    Creo que la sola existencia del foro es una muestra de honestidad de los organizadores, tratar de socavar su intención es malsano. Corregir sus puntos deficientes, necesario.Concentrémonos en lo que aporta y no en las nimiedades. Y si alguien quiere decir algo sobre los encuentros, que vaya y lo diga allí de frente a todo el mundo.

  • Enrique R. Martínez dijo:

    Cada quien, como se dice, ve la paja en el ojo ajeno, y muy pocas veces la viga en el propio. Por razones que todos conocemos, es cierto que nuestra prenaa a veces es lenta ante problemas que debiera informar; ese «secretismo» del que hablaba Raul. Tal no es el objetivo de la Prensa Internacional; su principal objetivo es «vender» la noticia, de forma atractiva y sensacional. La mayor parte de los corresponsales extranjeros que vienen a Cuba esperan poder «cubrir» la caída de la Revolución; todos sueñan con un Pulitzer. Pero además tienen que ganarse sus dólares. En el caso que comenta, si en algo son muy eficientes los hijos de la pérfida Albión es en escoger a sus servidores. No basta con que, por unas cuantas libras esterlinas mas, sean capaces de vender su progenitora a una tribu de caníbales, incluidas las especias y condimentos para darle el mejor sabor (probablemente adicionen también el bicarbonato para hacer mas ligera la digestión). Deben tener talento y habilidad para ofrecer las verdades convenientes a los intereses de sus amos de forma amena; amén de saber modular las verdades inconvenientes a quienes sirve, y siempre contrastarlas con otros criterios para darles un matiz dudoso. Son hábiles en ganarse la confianza de los incautos, ofreciendo una imagen de candidez bonachona, similar a la del lobo disfrazado de abuelita; deben ser capaces de, con infinita dulzura y cierta melancolía, clavarte el puñal a la espalda y dejarte desangrar, en tanto entonan un dulce miserere, y derraman alguna que otra lágrima de c. acutus, o mas bien de yacaré overo (Caiman latirostris, muy abundante en Uruguay). Y algunos, por lo visto, también tienen una sutil habilidad para empujar a los que pelean, sin tirar un golpe; lo que se llama en el lenguaje popular cubano “dar cranque”. Supongo que el bueno de Machiavello debe de estar entre sus autores favoritos.

  • Pedro García dijo:

    He leído algunos artículos de Fernando y sencillamente he sentido asco por la forma de manipular, mencionando relaciones siempre anónimas de funcionarios del gobierno e inclusive del PCC,no tengo dudas de que espera la caída de la Revolución, se relaciona con lacras y después se inventa todos los cuentos posibles, claro veneno por todas partes, morirá envenenado esperando lograr sus sueños porque podrá engañar a 4 ilusos pero jamás al pueblo que sabe lo que es independencia y soberanía.Quizás sea mejor que escriba sobre las manifestaciones de los estudiantes ingleses, la forma violenta conque los reprime la policía ó pudiera ser sobre las imputaciones a Tony Blair para que pague por los muertos ingleses en Irak, guerra ilegal y genocida.

  • paquitoeldecuba dijo:

    Para David Urra Arias:
    Creo que de tanto «ordenar los planteamientos» y «publicar de forma organizada y respetuosa» las cosas que hacemos, los medios de prensa en Cuba somos muchas veces lentos, inefectivos y a la larga perdemos credibilidad cuando eso sucede.
    Me gustaría, además, que me aclarara dónde está recogido ese «derecho de propiedad sobre lo dicho» en un debate público, al cual se invita a la prensa.
    El fenómeno del «intrusismo profesional» no tiene nada que ver en mi opinión con el derecho de cualquier ciudadano cubano de «emitir criterios sobre cosas que otros dijeron», sea periodista o auxiliar de limpieza, lo cual por cierto, es la política del Partido Comunista de Cuba donde milito, según ha ratificado su segundo secretario y presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro: «No hay que temerle a las discrepancias de criterios y esta orientación, que no es nueva, no debe interpretarse como circunscrita al debate sobre los Lineamientos; las diferencias de opiniones, expresadas preferiblemente en lugar, tiempo y forma, o sea, en el lugar adecuado, en el momento oportuno y de forma correcta, siempre serán más deseables a la falsa unanimidad basada en la simulación y el oportunismo. Es por demás un derecho del que no se debe privar a nadie.»
    Espero que no se refiera a mí con eso de que «es perturbador escuchar a algunos rasgándose las vestiduras». No es mi estilo hacerlo.
    Estoy de acuerdo con usted en que «interpretar como censura la discrepancia es un error». El error, la crítica y hasta la calumnia si para usted la hay, nacieron esta vez de las reglas que restan espontaneidad a un debate público, y pudieron ser evitadas si no pretendiéramos organizarlo todo a nuestra imagen y semejanza.
    Las nimiedades para unos, pueden ser esenciales para otros ¿por qué atribuirnos la potestad de decidir sobre qué debe alguien «concentrarse o no».
    Si usted se entera de cuando será el próximo debate de la revista Temas, y ya no tuviéramos que esperar a la transcripción oficial para escribir algo si nos motivara hacerlo, por favor, avíseme a mí también. Allí nos vemos. Por lo que he oído, son muy buenos esos encuentros, no tengo nada que decir sobre lo que no conozco: solo doy mi opinión de lo aquí publicado :-)

  • Omar Pérez Vidal dijo:

    Reglas de urbanidad parece que falta a algunos en este forum, aquí se dicen las cosas sin anónimos y quien los utiliza deja estelas de incredibilidad.

  • Eduardo González dijo:

    Debo decir que no me extraña en lo absoluto el comentario de Fernando Ravsberg, el corresponsal en La Habana de la BBC, pues tengo sobrados ejemplos de la clase de periodismo “objetivo” que practica, y voy a ilustrar con uno de ellos:
    Hace algunos años, el señor Ravsberg y yo coincidimos en la cobertura informativa de la visita a Cuba del entonces presidente de México, el tristemente célebre Vicente Fox, quien fuera acompañado, prácticamente todo el tiempo, por el Comandante en Jefe Fidel Castro.
    Estuvimos todo el tiempo Ravsberg y yo, codo a codo, grabando el audio de las visitas a múltiples lugares de gran interés, como la planta Energás, un alojamiento de enfermos mexicanos que recibían atención médica especializada y gratuita en Cuba, y numerosos actos oficiales.
    Durante esos días, hubo abundante material de importancia noticiosa, conmovedores ejemplos de solidaridad, declaraciones y discursos, todos los cuales grabamos, minuto a minuto, el señor Ravsberg y este servidor, entre otros periodistas acreditados.
    Por entonces, solía yo consultar, diariamente, varias páginas informativas en Internet, entre ellas, la de la BBC, y me llamó la atención no encontrar en ella ni una letra de todo aquello.
    Al final de su visita a Cuba, el presidente Fox se encontró, muy brevemente, con algunos representantes de grupúsculos contrarrevolucionarios. Prácticamente, no abrió la boca. No tuvo respuesta alguna a las venenosas demandas de los mercenarios.
    ¡Ah! Esta “reunión” sí fue ampliamente reportada por Fernando Ravsberg, en la página oficial de la BBC, de forma tal que, de acuerdo con su trabajo, pareciera que Vicente Fox había venido a Cuba, exclusivamente, a encontrarse con los cabecillas contrarrevolucionarios.
    Ese es el reflejo de los conceptos de libertad de prensa y de ética periodística que exhiben varios corresponsales de medios extranjeros acreditados en Cuba, no solo Fernando Ravsberg, aunque, en mi modesta opinión, él es el más representativo del antiperiodismo y la antiética que caracterizan a la guerra mediática contra nuestro país.
    Por eso, no me extrañan sus ataques contra “Último Jueves”.

  • Pedro García dijo:

    Muchas gracias Eduardo, creo que ya todos sabemos más sobre Fernando, espero que con este ejemplo bien objetivo y documentado no hayan réplicas y dudas del trabajo del antiperiodista del imperio inglés en Cuba: Fernando Ravsberg.

  • angelito dijo:

    Es dificil creer que podemos aceptar como guia y propuesta a seguir, la forma en que (en contadisimas ocasiones) se pone a debate un asunto y es que, en primer lugar, un debate a nivel de intranet, no es ilustrativo ni expandido, porque el alcance de la sociedad cubana a los medios es bien escaza y por otra parte, los blogs y los sitios, si no son del gobierno, estan en manos de personas que ya tienen de antemano, su posicion definida: son del gobierno mismo. Entonces, para el cubano medio los medios tradicionales son (o serian, porque no lo son) donde se pudieran establecer las bases para permitir los debates, que en definitiva, son para cualquier sociedad, como el aire a la forja: sin oxigeno, el acero no se templa.
    Habria que romper con las reglas, los periodicos, la radio, las calles, las plazas, serian lugar ideal para debatir, pero sabemos que en nuestro pais, la posesion gubernamental de los medios excluye cualquier uso que se considere «contrario»…este mismo comentario, seria muy dificil que fuera publicado, como ejemplo de lo que acabo de exponer.

  • Carlos dijo:

    Sobre los usos de la libertad (y sus descontentos)
    Me uno a los comentarios de Akata, maga y paquitoeldecuba y además quiero agregar que es muy difícil «cambiar las mentalidades» de personas que se han adaptados a no ser receptivos con las criticas, y nos sucede a todos los cubanos ya que no hemos sido educados en una sociedad de debate, es la consecuencia de medio siglo de unanimidad falsa y de desestimar los criterios diferentes a los oficiales.

    Por otro lado los secretismo (no por gusto Raúl Castro ha hecho un llamado a eliminarlos) minan nuestro sistema y afectan nuestro periodismo que pierde credibilidad cuando no trata algunos temas, dejando un vacio que vienen a llenar periodista de medios extranjeros, un ejemplo clásico de esto es el hecho de que al cumplirse en febrero pasado el primer aniversario de la llegada a cuba del cable de fibra óptica de Venezuela, el cual debía mejorar la conexión de cuba a la red de redes, ningún medio nacional se ha pronunciado al respecto, mientras que los medios extranjeros dan sus versiones.

    Continuar con los secretismos hace que como dice el autor de este articulo:”…mucha gente les conceda a algunos de estos blogs la categoría de fuentes confiables acerca de lo que pasa en Cuba…»,

    Y es que nuestras fuentes se convierten en no confiables cuando tratamos de esconder cosas, de no tocar temas que nos son incómodos, dándole confiabilidad a estas que el autor critica.

    Yo soy seguidor de los artículos de Ravsberg y por su puesto leí este articulo, no me parece que como dijo el autor: «Ravsberg la emprende contra los debates mensuales de los Último Jueves de Temas», simplemente dio su opinión acerca de lo que creyó que ocurría allí, como lo ha hecho en otras ocasiones con artículos en los que condena el bloqueo (los cuales Cubadebate publicado íntegramente) o los que hablan del marabú o del primer secretario de Santiago de Cuba Lázaro Expósito (Clonemos a Expósito) entre otros y lo hace con objetividad.

    Pero también soy seguidor de la revista Temas y del boletín Catalejo cuyo nombre me recuerda una canción de Buena Fe (de los que también soy seguidor) que nos invita a mirar hacia dentro, creo que la revista es la que más se acerca en la actualidad a este objetivo de cuestionarnos nuestra realidad y de debatir nuestros problemas, aunque lamentablemente el gran público no tiene acceso a ella.

Se han publicado 27 comentarios



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Rafael Hernández

Rafael Hernández

Sociólogo cubano. Director de la revista «Temas».

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