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Orden y desorden mundiales

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El mundo en que vivimos está movido por relaciones internacionales en las que destacan estadistas, ministros, organismos supranacionales y sobre todo el capital. El flujo y reflujo del dinero determinan el destino de las naciones. Con frecuencia se olvida el protagonismo de los pueblos en el escenario mundial. Ellos son siempre las grandes víctimas.

En la fase monopolista del capital, entre los siglos 15 y 19, el orden mundial estaba dirigido por potencias coloniales como España, Inglaterra y Francia. Se calcula que, sólo en América Latina y el Caribe, la presencia colonial dejó un rastro de al menos 18 millones de indígenas muertos. Otras fuentes calculan 100 millones (Población originaria, 1500. Eric Toussaint: La Mundialización desde Cristóbal Colón hasta Vasco da Gama).

En busca de mano de obra necesaria para la acumulación de capital se estima que cerca de 12 millones de africanos fueron secuestrados en sus tierras y esclavizados en el sur de los EE.UU., en el Caribe y en América Latina.

Los que sobrevivieron al genocidio colonial y se reprodujeron en el territorio americano asumieron el protagonismo de las luchas coloniales  que propiciaron, a partir de 1810, la independencia de América Latina y el Caribe. Sin embargo no se constituyeron en beneficiarios de las luchas emancipatorias que implantaron en nuestro continente la república y la democracia, salvo algunos ensayos de poder popular, como sucedió en el Haití gobernado por antiguos esclavos; en el Paraguay anterior a la guerra promovida por la Triple Alianza; en Cuba a partir de 1959 y, ahora, en las Constituciones que incorporan los derechos de los pueblos originarios y afrodescendientes, como sucede en Venezuela, Ecuador y Bolivia.

En su fase imperialista el capitalismo, en su lucha por mercados, promovió dos guerras mundiales. La primera creó las condiciones para el ascenso del nazismo y del fascismo y llevó a los EE.UU. a la bancarrota en 1929. La segunda forzó la migración de 60 millones de personas y causó la muerte de 72 millones, el 2% de la población mundial de la época. A todo ello súmense los traumas físicos y sicológicos causados por las guerras, las secuelas de los campos de concentración, la desarticulación familiar y los esfuerzos de adaptación a la vida civil de los soldados sobrevivientes.

Las víctimas que escaparon del holocausto, los comunistas europeos y los guerrilleros de los países ocupados fueron los protagonistas de la derrota del nazifascismo y los sujetos del orden mundial bipolar de la posguerra, con el surgimiento de la Unión Soviética.

Can la caída del muro de Berlín en 1989 regresamos a un mundo unipolar bajo la hegemonía del capitalismo que, con su carácter neoliberal, anuló importantes conquistas sociales, introdujo el Estado mínimo y la privatización del patrimonio público, promovió la flexibilización de los derechos de los trabajadores e hizo que la especulación financiera se sobrepusiera a la producción agroindustrial.

Iraq y Afganistán revelan hoy la cara más cruel de ese mundo unipolar en el que los EE.UU. se empeñan en asegurar para sí una preciosa mercancía cada vez más escasa: el petróleo. Murieron en esos países más de un millón de personas, la mayoría civiles, y por la parte del agresor 75 mil soldados usamericanos muertos o heridos.

En América Latina la principal víctima de la hegemonía unipolar es Cuba, sometida al bloqueo económico por los EE.UU., lo que ya le causó un perjuicio superior a los 50 mil millones de dólares.

El pueblo mexicano hoy sabe que fue víctima de la artimaña del Tratado de Libre Comercio firmado con los EE.UU., cuyo fracaso abortó la propuesta usamericana del ALCA. Se decía que los mexicanos alcanzarían la misma renta per capita que los estadounidenses. Hoy la renta per capita de los mexicanos equivale a apenas el 0,32 % de la renta de los canadienses y el 0,25 % de los estadounidenses. La economía mexicana se encuentra totalmente desnacionalizada y cada año cerca de 750 mil mexicanos emigran hacia los EE.UU. en busca de trabajo.

Según la Cepal la pobreza en México era del 39 % de la población antes del Tratado; hoy es del 50.9 %. Otras fuentes estiman el 70 % de la población en condición de pobreza (Ulloa Bonilla, 2007).

A pesar del amplio espectro de pobreza en el mundo, el monopolio mediático del capitalismo infunde en el imaginario popular la incuestionable superioridad del sistema de apropiación privada de los bienes y de la riqueza en su plena consonancia con la democracia y la libertad. A falta de pan, el circo provoca una especie de anestesia en la mente de quienes son las mayores víctimas del sistema.

Basta mirar alrededor para darse cuenta de los efectos del sistema: degradación ambiental, crisis energética, alza de los alimentos, escasez de agua, flujos migratorios, terrorismo, tráfico de drogas, de personas y de armas, manipulación de los medicamentos y de las patentes genéticas, y ahora la crisis económica iniciada en setiembre del 2008 y que afecta duramente al área del euro.

Las elecciones del 2010 en Brasil no pueden ignorar el protagonismo de nuestro país en esta conflictiva coyuntura mundial. Y el derecho a la soberanía y a la autodeterminación de los países de América Latina y el Caribe.

– Frei Betto es escritor, autor de “El amor fecunda el Universo. Ecología y espiritualidad”, junto con Marcelo Barros, entre otros libros. www.freibetto.orgm<http://www.freibetto.orgm> – Twitter:@freibetto

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  • Luis M. Domínguez Batista dijo:

    Un negro bueno caritativo y romántico parecía que iba a ser Obama y cuando en sus prédicas por toda la unión americana salía con el cartel de cambio. Se fue al Africa, de donde vino un día y conoció a la madre el padre senegalés, y de lo que resultó una tal eminencia que en su primer mandato y en pleno gose de la madurés y la juventud asciende a presidente de los EE.UU. y allí se le vio entre niños y parientes de todos los tipos por las calles arropando niños y con lágrimas de nobleza.Busquen y vean los videos y refresquen la memoria para que no se fijen solo el tamaño de hipocríta que reflejan los cables de hoy.

    Hace falta de verdad un Obama que quiera a los seres humanos tengan estos el color que tengan. Creo que sus intenciones son de buena voluntad, pero sus apiraciones chocan un poco con sus posibilidades frente al muro del capitalismo. Pesan sobre el el color de la piel, aunque Condolisa piense lo contrario, pesan sobre el los prejuicios de no haber surgido de los magnates y de ser poseído de un carisma no normal para esta época. Obama es un poco su época de prepotencia y humildad mezclada. No quiere ceder el imperio, pero quiere un poco tener vestimenta de oveja.

    Que feo y aspero resulta ver andar por calles americanas a Posada Carriles rodeado de sus amigos u observarlo pintando uno de los cuadros que supuestamente pinta como entretenimiento semajando ser artista. El artista del crimen un día pudiera retratarse junto al artista de la hipocrecía. Solo cabría que la prestigiosa academia le otorgara un premio nobel a Posada Carriles, antes del juicio en enero del 2011. Este Obama resulta ser un tipo que no gusta de buscarse problemas.

    No hace falta un Obama con tanto poder, sino un Obama que utilice el que tiene para apocar el crimen y con eso bastaría.

    Los regímenes sociales no aparecen o desaparecen por arte y magia de los hombres, sino que son virtud del tiempo y los hombres van pareciendose a la época que los reclama. Obama es un caso de tránsito. Ya antes hubo un Luther King, un Malcon X y tantos que han resultado también de tránsito y vendrán otros con rostros aún más radicales o más melancólicos, según esté de contaminada la atmósfera, o el Golfo.

    Para que aparezcan los verdaderos hombres que conformarán el futuro tendrán que aparecer relojeros como el de París que sin saber ni como ni cuando comandaban el porvenir y luego siguió reparando relojes o como aquellos apóstoles que acompañaron a Cristo o como el indio que en Cuba se negó a ir al cielo para no ver a los españoles que eran tan crueles o como tantos hombres que andan por el mundo como nuestro José Martí salvando estrellas y sembrando huertos con todos y para el bien de todos sin mirar el color de la piel o el lado de vivir mejor.

    Cuando alguien creyó que Lincoln, Abraham, como el apósol, el presidente de los EE.UU. se iba a poner de acuerdo con los pobres y que estaba a favor de los negros planificó y llevó a cabo su asesinato. Ahora que está amaneciendo y el ALBA en América anuncia sus primeros rayos y alguien anuncia un Detroit distinto dentro del vientre mostruoso del capitalismo me pregunto si los pueblos podrán vencer al mostruo que lleva siete legua en las botas y que con su sola sombra puede opacar el sol.

    Hay que levantar la bandera mística y estar dispuesto a morir en el fuego, a ser hereje, a ser una especie de rebelde del tiempo e ir fundando ciudades, donde los niños dibujen la mañana y retorne el flautista con su carga de niños y de ratones y se vuelva a soñar en el universo en contra de los que aparecían en los cómic de principioos del siglo XX con grandes panzas y con automóviles ruidosos por calles de adoquines.

    La teoría de los que asocian la libertad al trabajo y ven como única la razón de la creación universal, el poder creador de los hombres y el iluminismo de las ideas, será la única teoría que llevará por el sendero en que se apreciarán las montañas azúles y los campos floridos y las ciudades ruidosas mezcladas con la miel de la existencia humana entonces habrá bajado el creador a la tierra y en cada palmo un ser hmano saludará sin temor al egoismo de su prójimo.

    Se hace necesrio conquistar cada asteroide, sentarse a pensar cada mañana en cómo es que se traspasa por el Canal de Suez con un séquito de naves de guerras y se llega hasta la virtuosa concepción de la guerra sin que se pueda asociar con esto la destrucción del mundo y se pueda dormir tranquilo donde hay un loco suelto con miles de armas nucleares que pueden destruir el mundo en minutos y no haberse fugado en la misma nave en que se extravió una noche el que fabricó al principito e iluminó las mentes infantiles, cuando en Rusia o en China no han salido a las calles los niños a pedirle a los presidentes que apliquen el veto para que no se produzca la guerra o se vista el mundo de luto y todas las madres vayan de negro por la posibilidad de la muerte de la especie y el libertador los salude y los recomiende con el plato de maíz del indio americano porque ya la tierra no exista.

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Frei Betto

Frei Betto

Teólogo brasileño y uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación. Es el autor del libro “Fidel y la Religión”.

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