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Las legiones del Tío Tom

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Desde unas colinas, los generales imperiales del neoconservatismo observan cómo marcha la batalla política contra la presidencia de Barack Obama que se desarrolla a sus pies. Sus legiones evolucionan por el campo y chocan contra las hordas bárbaras, contra esa turba de rojos, izquierdistas y liberales que intentan destruir al país desde dentro usando métodos tan arteros como garantizar, aunque sea tímidamente, ese elemental derecho de todos a la salud pública.

Lo que parecía un paseo, una confrontación de puro trámite, se ha tornado una batalla desesperada tras el pasado 21 de marzo, cuando el Congreso aprobó, por estrecho margen, la propuesta de reforma de salud presentada por la actual administración. Y ante la inminente debacle, que tanto recordaba la de las votaciones de noviembre del 2008, los generales del neoconservatismo  rampante no han dudado en lanzar al campo de batalla, no sin desconfianza y cierta repugnancia, a sus últimas reservas, las tropas auxiliares bárbaras. De esta manera, por obra y gracia de la imaginación imperial y  de su absoluta carencia de escrúpulos, se está convirtiendo a la guerra contra Obama en una guerra fraticida.

Roma siempre supo que dividir y vencer era lo mismo, dos caras de idéntica moneda. Esa lección de la razón imperial  logró supervivir por encima de los tiempos y anidar en todo esfuerzo hegemónico que viese comprometido su dominio ante una enconada resistencia nativa. Tanto como a los arcabuces, armaduras  y caballos debió Hernán Cortes su victoria contra los aztecas a los ejércitos auxiliares formados por otros pueblos americanos. La apoteosis del entreguismo al invasor fue la Malinche, a la vez,  intérprete, consejera y amante del conquistador. Los ingleses no se quedaron atrás al usar a los cipayos como carne de cañón en la pacificación colonialista de la India. De aquella gesta de la sumisión quedó en el cine de Hollywood el patético personaje de Gunga-Dhin. Y España tampoco fue remisa a usar los  servicios de cubanos desertores, tránsfugas y criminales de toda laya contra los rebeldes, durante las prolongadas guerras de independencia del Siglo XIX.

¿Debe extrañarnos que estos generales neoconservadores hayan ordenado a sus propias versiones de cipayos y malinches entrar al ruedo, sabiendo que en esta pelea les va el poder sobre una nación a la que tratan, desde la presidencia de Reagan, como a su botín de guerra?

En una misma edición del portal neoconservador Townhall. com, la del 6 de abril, aparecen, con delatora sincronización  dos artículos  debidos a la pluma de periodistas negros. En ambos casos,¡ oh, qué  casualidad!,  el tema central es la manera en que Obama   y sus partidarios estarían dividiendo racialmente a una nación  a la que se reputa casi como paradisíacamente integrada. No hay que ser muy avispado para apreciar la costura  de este sayo. Tampoco para adivinar por qué ahora, en este preciso momento, los alarmados generales neocons ordenan entrar en combate  a las siempre dóciles legiones del Tío Tom.

Para Joseph C. Phillips en su artículo “Post-Racial? Bah, Humbug!”, la víctima es el verdugo. Un acosado gobierno, como el de Obama, contra el cual se han empleado todas las tácticas inmorales de descrédito y erosión que han caracterizado los programas secretos de desestabilización y subversión de “gobiernos hostiles”, desde el de Mossadegh o Arbenz, hasta las revoluciones de Irán, Cuba o Venezuela, es culpable de las tácticas divisivas que contra él se fomentan. No busque el lector mención alguna en este texto a la tarea demoledora de esos fomentadores de la “Noche de los Cuchillos Largos” que son los revanchistas del Tea Party Mouvement, ni a los neo-confederados que se arman y entrenan bajo el paternal financiamiento de “millonarios patriotas”, ni a milicias de cristianos fundamentalistas, como la de Los Hutarees, actualmente perseguidos por el FBI por sus planes terroristas. Por el contario, para el seráfico Sr Phillips, “en vez de unir al país, este Presidente ha resultado ser el más divisivo y racialmente polarizado de los últimos tiempos”.

Y para que no quede duda de que el Sr Phillips cumple obedientemente la tarea encomendada, se atreve, incluso, a desviar la atención de la dirección desde donde si soplan antiguos vientos racistas del sur, de esa Dixieland vencida por Lincoln, pero jamás convencida. “Son los mulatos y mestizos los que se resienten-afirma con tono canallesco-de que un negro tenga tanta inteligencia, poder y carisma, como tiene Obama”.

Para Star Parker, otra de las editorialistas negras de Townhall. com, el problema es aún más profundo y el peligro que Obama entraña es aún más tremebundo. Para demostrarlo nos regala esa pequeña pieza talentosa de manipulación reaccionaria que es su artículo “Racism and Obamacare”. Porque ha de ser reconocido: la Sra Parker escribe bien, aún cuando razone mal y sirva a una causa aún peor.

“Como un chiclet que Usted pisa y se pega a la suela de su zapato- comienza diciendo-así mismo el racismo siempre se ha pegado al discurso público norteamericano… Cuando el gobierno federal, por primera vez en nuestra historia, forzará a cada ciudadano a comprar, usando para ello una parte significativa de sus ingresos, un producto diseñado por los burócratas (la reforma sanitaria),y usa un ejército de inspectores de impuestos para que lo hagamos, los liberales intentan explicarnos el rechazo mayoritario de la población a ese intento, diciendo que como nuestro Presidente es negro, de lo que aquí se trata es de racismo.”

Tras reseñar los resultados de las encuestas que muestran que la aprobación a Obama ha descendido de un 70 % a un 50 %, y que en un año la desaprobación a sus políticas han pasado de un 10% a un 40%, sin mencionar la guerra sin cuartel a que enemigos, como ella misma, lo someten a diario, la astuta Sra Parker establece  un corolario: “La antipatía de los activistas contra Obama no se debe a su aspecto exterior, sino a lo que hace: ha escogido, y nos ha impuesto, el yugo de la burocracia”.

Para la Sra Parker, “los americanos que se rebelan, (como en los tiempos de la Guerra de Independencia Americana) lo hacen porque la libertad que disfrutaban, la que define a este país, les está siendo arrebatada por nuevas leyes e imposiciones”. Citando al historiador Jacques Barzum, quien alertaba sobre la inconveniencia de llamar “Revolución” a una contienda, como la llevada a cabo contra el dominio inglés, “en tanto los rebeldes que se alzaban en armas contra esas imposiciones no buscaban un nuevo gobierno, sino regresar al de viejo tipo, donde habían disfrutado libertades y fueros ancestrales”, la Sra Parker concluye en que “hoy está ocurriendo algo similar”. Y sin saberlo, y muy a su pesar, nos está entregando la clave de esta extraña situación.

En efecto, no es un impulso revolucionario, sino reaccionario, lo que anima a las huestes bárbaras o romanas que hoy combaten contra Obama. Tiene razón al decirnos, esta inefable Sra Parker, que no se trata de enfrentamiento de razas, sino de clases, lo que hoy tiene lugar en su país, y que lejos de apostarse al futuro, se prefiera la restauración del pasado. Ese mismo pasado en que el principio casi divino de la dominación clasista, más que racial, no podía ser desafiado, no ya por revolucionarios, ni siquiera por tímidos reformadores del cambio y la esperanza, como Obama.

Un pasado, que extrañamente olvidan estos memoriosos escribas negros de los neoconservadores, donde gente como ellos estarían sentados eternamente en las filas traseras de los autobuses o trabajando en las plantaciones de algodón de los amos, a quienes siempre había que agradecer por sus bondades y caridad cristiana. Y no solo por negros, sino por pobres.

Para que los Estados Unidos regresen a esa Edad de Oro de la  explotación capitalista y al quietismo del dominio clasista absoluto, más que al de la segregación humillante, y por sofocar y borrar para siempre hasta la apocada herejía de Obama, es que trabajan jubilosamente estos tíos Tom del neoconservatismo.

En efecto: lo que menos importa aquí es el color de la piel. Por eso entre los 439 comentarios enviados a este último artículo, vale la pena citar el de “Jim, de Virginia”: “La América blanca ve lo que la América negra no quiere ver: que (más que negro) el Presidente es un comunista que odia al capitalismo…”

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  • F. JUAN ÁGUILA dijo:

    OBAMA EL ANTICRISTO.

    Así lo “Demonizó” y denominó un grupo “Neokukluxklanero” que con una amplia cantidad de armamentos se entrenaba en un lugar apartado para asesinar a un Policía y durante el sepelio perpetuar una Masacre que comenzara a crear un clima propicio para la cruzada contra Obama.

    Las políticas que suelen ser calificadas de: “Izquierdistas”, “Centro-izquierdistas” (un matiz algo más “Light”), Socialistas o finalmente, para la Guinda, “Comunistas” son generalmente, aquellas a las que “Van a por ellas”

    Desde el principio Obama fue calificado de Socialista o más.

    El Presidente tiene dos problemas de índole “Cromático” con el “Rojo” (Político) y aunque muchos no creamos en la razas, con el Negro, en cuanto al color de la piel.

    Hace un tiempo cuando era introducido el nombre de la Primera Dama (Michel) se obtenía una distorsionada; pero bastante clara imagen de un Simio, con el peinado que muchas veces muestra y otros rasgos etc.

    Google se disculpó; pero también dijo que no podía “Descolgarla”

    Es que la “Libertad de Expresión” tiene matices, indudablemente.

  • Samosisimo dijo:

    Mi estimado Eliades su análisis esta muy certero. La extrema derecha ha tenido que vilificar al Presidente Obama por tener intenciones y posiciones a favor del populo. La reforma de salud ha sido y sigue siendo un campo de batalla bastante contencioso. Tengo 34 años de práctica como trabajador social en el campo de la salud publica. He presenciado como las compañías de seguros de salud han explotado cada año más a la población. El negocito de la salud es multi-billonario así también como el de las compañías farmacólogas. ¡El tener a alguien que los confronte y los haga soltarle la teta a la vaca los tiene histéricos! ¡El colmo del colmo es que también sea negrito… horror!

  • elpidio valdes dijo:

    La Gran Democracia y sus contradicciones irreconciliables

    Plantear que Obama es un comunista que odia el capitalismo, es una aberracion de tal magnitud, que solo puede venir de las bocas de los Fundamentalistas Cristianos de los Estados Unidos, estos son individuos que no se diferencia en algo de los terroristas a los que ellos dicen estar luchando por destruir.

    No tengan duda alguna, que estos Fundamentalista Cristianos, que residen casi todos en el sur de los EEUU, deben estar preparando una de las suyas, desde un ataque masivo terrorista (para lo que cuentan con bastante dentro de los Estados Unidos) hasta un magnicidio, como el ocurrido con Kennedy. Por supuesto el tirador sera un negro que esta en contra de todo lo que Obama ha estado tratando de hacer por la salud publica para los pobres, gentes sin viviendas, sin empleo y sin posibilidades de una vida digna.

    Como dice el viejo adagio, NO HAY PEOR ASTILLA QUE LA DEL MISMO PALO.

    Que Olubdumare y Obatala me protejan y que eviten que se cometa un magnicidio contra Obama como el ocurrido a Kennedy en 1963, aun cuando no conicidamos con Obama en su politica hacia la Isla.

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Eliades Acosta Matos

Eliades Acosta Matos

Filósofo y escritor cubano. Es el autor del libro “El Apocalipsis según San George”.

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