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Aznar, Faes y el Neconservatismo Folclórico (II y Final)

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A Aznar se le conoce bien, no solo por su incondicionalidad a las guerras desatadas por George W. Bush tras el 11 de septiembre del 2001, sino por su cipayismo chocante, que ni siquiera podría justificar aquel llamado de los firmantes del Proyecto para Un Nuevo Siglo Americano. En junio de 1997, esos visionarios doctrinarios de la derecha rampante yanqui, reclamando la herencia de Ronald Reagan, definieron la condición neoconservadora  como una mezcla de “claridad moral (en el discurso político) y fortaleza militar”, en la práctica de las relaciones internacionales.

En rigor, el señor Aznar no podría reclamar crédito en uno u otro sentido, a menos que tomemos por tal su balbuceante epigonismo pro imperialista, lleno de amenazas y manipulaciones, antes que de razones. O ese dedito en gesto pretendidamente obsceno, levantado ante un grupo de estudiantes que lo abucheaban, un gesto copiado de la misma calle que un señorito teme y odia a la vez, mostrado en una fotografía que acaba de recorrer el mundo.

También hace apenas dos meses, Aznar estuvo en Tel Aviv, representando a FAES en la clausura de una jornada del Foro Herlzyía, bajo el nombre de “Rising to the Challenge of Radical Indoctrination”, nombre que bien hubiese sido atribuido al propio Edmund Burke, desvelado para siempre con los radicalismos y las revoluciones. No hizo otra cosa que musitar en castellano la plegaria antes escrita en inglés por la misma mano neo que ha lanzado ejércitos hacia esa región: “El enemigo común es el islamofascismo”-dijo, y fue como si hubiese hablado David Frum, uno de los neo-guionistas de los discursos de Bush, el mismo que pergeñó para su amo aquello de “Eje del Mal”.

Nada más y nada menos que se nos aparece ahora el señorito hablando con lengua prestada el mismo lenguaje de los más furibundos neoconservadores norteamericanos, de por sí racista y pro-sionista, como es por naturaleza, desde la cuna, esta corriente de pensamiento imperialista. Ni sombra de respeto hacia la poderosa herencia islámica  en su propia tierra, donde los árabes se asentaron por más de 8 siglos, y donde existió el Califato de Córdoba, gracias a cuyo respeto por la ciencia y su tolerancia religiosa, pudo sobrevivir la filosofía occidental, especialmente la griega, en tiempos oscuros de intolerancia  y  fanatismo en la Europa medieval.

Si un partido como el Popular español se caracteriza más por lo furibundo de  sus ataques irracionales contra el gobierno del PSOE y su populismo de opereta, mucho se debe a que FAES es su “laboratorio de ideas”. Esta versión torera de un tanque pensante anglosajón ha copiado de estos hasta la estructura de su página web y su maniática manipulación del dinero para aumentar autoridades intelectuales microscópicas. Tanto como en aquellos, FAES no fomenta el debate intelectual sino lo encierra en el callejón sin salida de la ofensa y la mordedura, marcado por un tono perdona vida y chulo tan de la Falange en Salamanca o de la Legión de canallesca de Millan de Astray. No hay debate real en FAES sino la monótona repetición de los mantras liberales que caracterizan al neoconservatismo anglo y que se resumen en la defensa a ultranza de Dios, Patria y Familia, la guerra contra cualquier estado central y poderoso, la defensa del neoliberalismo ortodoxo ya fracasado, el fomento de una política exterior intervencionista y apegada a los dictados norteamericanos, el recorte de las libertades y los derechos ciudadanos, arrinconados por su maniática propensión a la mano dura y al restablecimiento de la Ley el Orden, su postura obcecada y discriminatoria en materia de inmigración o delincuencia, la idealización de las grandezas del pasado imperial español y la postura, contraria a la sensibilidad dominante en España y en buena parte del mundo, de que “es confortable ser de derecha”.

FAES se constituyó en Madrid el 11 de noviembre del 2002. Fue el resultado de la fusión de varias fundaciones del PP, entre ellas, la Canova del Castillo, la Fundación Popular Iberoamericana y el Instituto de Formación Política. Según sus propias palabras, su objetivo es… “el fortalecimiento de los valores de la libertad, la democracia y el humanismo occidental, creando y defendiendo ideas basadas en la libertad política, intelectual y económica, ideas que sean alternativas al socialismo y que se puedan transformar en acción política.” Para cerrar con broche de oro, esta definición tan científicamente fundamentada, que por inevitable comparación ubica en las cumbres al marxismo al que pretende combatir, FAES nos regala la perla de considerarse  como “una organización liberal conservadora”.

Pero en rigor, FAES no miente. ¿Qué es el neoconservatismo que copia sino la mezcla de un discurso engañosamente liberal a veces cercano al de la izquierda, antes vaciado de contenido, para defender políticas reaccionarias y de derecha? Lo perverso de la herencia neo, a la cual FAES pertenece es, precisamente, lo que en esta misión de FAES se trasluce: la apoteosis de la manipulación ideológica del imperialismo decadente, que intenta volver contra sus oponentes su propio discurso, carente ya de argumentos propios para justificar sus políticas y su existencia.

Por eso FAES y Aznar en el fondo, no están interesados en un debate  real y fomentan uno ficticio, alambicado. No pueden ser promotores del verdadero diálogo, ni de la discusión científica quienes repiten hasta la saciedad un puñado de consignas que ofenden a la realidad que las circunda, que eluden los datos que los condena y que aburren, a fuerza de monocordes.

Las credenciales científicas de los neoconservadores folclóricos calcan también las de sus ancestros anglosajones, satélites en la órbita del complejo-militar, las grandes corporaciones, las agencias de inteligencia y el sionismo pensante y actuante. En el libro, “¿Qué piensan los neocons españoles? Veinte años de análisis estratégico”, publicado en el 2007 por la editorial Ciudadela de Libros, de Madrid, un eufórico Rafael L. Bardají, seguro de estar tuteando a la Historia, describe los orígenes de los miembros iniciales del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), junto a COPE Y Libertad Digital, miembros de la familia ideológica  de FAES: oficiales del ejército y la inteligencia, un Jefe de Gabinete de la Guardia Civil, actual senador del PP, un asesor de dos Ministros de Defensa, el propio Bardají.

Y para no perder las oportunidades, porque si algo caracteriza a los neoconservadores del planeta, no solo españoles, es esa extraordinaria capacidad de ventear los verdes pastizales, el propio Bardají se ocupa de declarar, como quien dobla con acento de zeta un film de John Wayne, que acusan a los neoconservadores españoles de ser pro-Bush… ” y en buena medida lo somos; de ser pro-Israel, que también lo somos, y de adoptar una postura dura en todo lo que afecta a nuestra identidad, que lo hacemos… (Y lo decimos sin complejo) porque somos mucho mejores que nuestros enemigos…”(Oport Cit, p. 19)

En la propia estridencia de estos clones del vodevil neoconservador queda en evidencia la chapuza de la clonación. Se echa de menos, para quien ha leído a Kristol, Podhoretz, Trilling o Wolhstetter, cierto calado intelectual y una como que elegante contención en la expresión. No importa que FAES haya contado en el 2007, por ejemplo, en su presupuesto anual con más de 3 millones de euros, solo contabilizados a partir de los aportes del propio estado español, sin contar otro 40 % del total, que proviene de aportaciones privadas. “Lo que natura non da, Salamanca non presta.”

Otro día hablaremos de la red clientelar que FAES ha recibido la misión de fomentar y amamantar en América Latina, especialmente después que en la región comenzaron los cambios políticos y los procesos revolucionarios  transformadores que la han caracterizado en los últimos años. Esta maquila de segundo orden abarca desde México a Argentina o Chile, pasando por Cuba y Venezuela. En ella se ha ocupado a un enjambre de clones criollos, de tercera generación, copiados de aquellos clones folclóricos de la Madre Patria.

Y luego hay quien critica a la globalización por su impacto sobre los empleos nacionales, cuando se instala en un país latinoamericano una  maquila foránea.

Malagradecidos que son algunos.

Se han publicado 2 comentarios



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  • Argimiro dijo:

    Genial.

  • mario oriani dijo:

    AZNAR ES CADAVER Y EL LO SABE LO QUE ESTA HACIENDO SON PATADAS DE AHOGADO Y RECUERDEN QUE NO HAY ENANO BUENO!!!!!!!

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Eliades Acosta Matos

Eliades Acosta Matos

Filósofo y escritor cubano. Es el autor del libro “El Apocalipsis según San George”.

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