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Resolución 59/11

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En 1992, hace poco más de dieciocho años durante un verano típico neoyorquino con un calor intenso a punto de derretir el centro de Manhattan y la vecindad de Murray Hill y el ardor producía un letargo que imposibilitaba incluso levantar el peso de un duro frío, cuatro hombres a los que habían descrito jocosamente como los Cuatro Jinetes del Apocalipsis concibieron un plan de trabajo para llenar esos largos y lentos días de verano. En verdad no había mucho que hacer, la primera Guerra del Golfo había "terminado", las sanciones contra esa nación ya estaban impuestas, Saddam Hussein seguía siendo presidente, el pueblo iraquí padecían los efectos de una guerra tal como lo harían hasta nuestros días, el conflicto israelí palestino iba a continuar estando en la palestra quisieran uno o no, la independencia de Puerto Rico no se había logrado (aún), y Corea del Norte e Irán no habían dicho ni esta boca es mía respecto al uso de la tecnología nuclear. Las cosas iban lentas. Al menos para algunos.

Todo parecía tan completamente descabellado que daba risa, pero así prosiguieron estos cuatro hombres dispuestos a enfrentarse a los molinos de viento armados solos de sus ideales, su papel y su pluma. A muchos les resultó una locura total, casi lunática dada las circunstancias extremas y teniendo en cuenta contra qué se enfrentaban. Para otros lo increíble era que nunca antes se hubiera presentado este tema en particular. Para el final del verano, justo cuando el otoño se asomaba, presentaron su plan ante la audiencia más grande del mundo, las Naciones Unidas. Y fue así que la resolución 59/11 de la Asamblea General de las Naciones Unidas fue aprobada en el otoño de 1992.

La forma en que se adoptan las resoluciones de la ONU es bastante sencilla. Una nación o grupo de naciones se aúnan, presentan un proyecto de resolución y el cuerpo entero de la ONU vota. Si obtiene la suficiente cantidad de votos a favor (por encima de los que irían en contra), entonces entra en lo que es la Agenda de las Naciones Unidas de ese año. Si continua recibiendo los votos continúa en la Agenda de la ONU. No es muy complicado, básicamente es sencillo -vaya, que no es física nuclear. Según los estatutos de la Carta de las Naciones Unidas, los estados miembros tienen derechos y deberes, y uno de sus deberes es adherirse al proceso democrático de votación de la organización y de su Consejo de Seguridad. Los Estados Unidos de Norte América es una nación miembro fundador, tanto de las Naciones Unidas como de su Consejo de Seguridad y ha disfrutado de los privilegios que eso trae en numerosas ocasiones.

Lo que durante dieciocho años pareció comenzar con un progreso lento llegó rápidamente a convertirse en constante: la Asamblea General ha estado votando a favor de la resolución 59/11 por más de una década continuamente. Y cada año obteniendo más votos a favor que el anterior y perdiendo en abstenciones, con las mismas dos naciones votando en contra, y con un tercer compañero, rotativo, para completar la triada de los "No".

187 - 3 - 2

La votación de este año sobre la resolución 59/11 llevada a cabo el 28 de octubre pasado, fue calificada por los medios como "una inmensa mayoría" a favor de la resolución. De los 192 estados miembros de la organización, 187 votaron a favor de la resolución. Otros 3, Israel, Palau y los EEUU votaron en contra, y aquí es donde viene el chiste mayor para aquellos lectores aficionados a la geografía, las Islas Marshall y Micronesia decidieron abstenerse.

La resolución 59/11 se titula "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero que tiene los Estados Unidos contra Cuba". Esto es una manera más fina de decir el bloqueo de los EEUU contra Cuba.

Desde hace unos meses algunos se refieren a esto como el bloqueo de Obama. Yo quisiera pensar que no. Después de todo ni siquiera tenia edad para votar cuando el castigo absurdo se puso en práctica, aunque a decir verdad no fue hasta el año 1996 en que el presidente William Clinton, cumpliendo los deseos de la Fundación Nacional Cubano Americana y de algunos legisladores, firmaría la Helms Burton que convirtiera al bloqueo en Ley. Ya para entonces el Presidente Barack Obama tenía suficiente edad para votar, pero no lo voy a condenar por eso y espero que ustedes tampoco.

El tema es el siguiente, sí va a ser el bloqueo del presidente Obama si luego de la votación del 28 de octubre, lo deja tal cual y no hace nada para poner fin a 50 años de una Guerra ilegal contra un pueblo humilde y pacífico del cual Estados Unidos tiene alguna que otra cosa que aprender. Por ejemplo, en materia de educación y salud pública alcance de todos. Frente a eso, EEUU ha instaurado un bloqueo que equivale a un acto genocida, de acuerdo con la Convención de Ginebra sobre la prevención del crimen de genocidio (9 de diciembre, 1948), que usa esa definición, recrudecido implacablemente bajo la administración del Presidente George W. Bush. [2]

La ironía estriba en que a pesar de todo esto, a pesar de ser una nación del Tercer Mundo, y de no poder adquirir prácticamente nada en el mercado mundial tal como lo hace cualquier otra nación del mundo, esta isla ha logrado una expectativa de vida de 78 años y cifras de mortalidad infantil al nacer que son la envidia de cualquier nación del mundo desarrollado. [3]

Por esto, pido a los lectores norteamericanos que le insistan a su actual Presidente que urja a su Congreso a reparar esta injusta, insensata e internacionalmente condenada política que no lleva a ningún lado. No permitan que el trabajo arduo de esos cuatro jinetes originales haya sido en vano durante esos meses de verano. No acepten que este presidente se convierta en el onceno jefe administrativo responsable de otro año más de un castigo cruel e injusto, por el simple deseo de independencia y soberanía, algo que dicho sea de paso los próceres de vuestra gran nación también lograron a través de esa temida palabra: Revolución.

[1]http://www.scoop.co.nz/stories/print.html?path=WO0510/S00197.htm
[2]www.cubavsbloqueo.cu/.../indexing.html
[3]http://www.thewashingtonnote.com/archives/2009/10/un_vote_to_cond/

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Margarita Alarcón Perea

Margarita Alarcón Perea

Filóloga y especialista en temas de política internacional, particularmente de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. Es colaboradora habitual de Cubadebate. En Twitter: @Maggichu

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