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Una vida que valió la pena

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Stephen y Ricardito.

Stephen Rivers abandonó este mundo el lunes 7 de junio. Le vamos a echar de menos. Más que nada por lo mucho que hizo y por lo mucho que le quedaba por hacer.

Stephen comenzó su carrera de activismo político durante el primer e inicial movimiento Yo Sí Puedo organizado por el destacado activista chicano César Chávez en defensa de los trabajadores agrícolas de la Costa Oeste de los Estados Unidos. De esa época hay fotos en la página de la red social Facebook de Stephen con una larga melena rubia y para aquel que lo haya conocido la idea de verlo con paso largo y ágil a tono con los tiempos y el movimiento con el cual se involucró es fácil  de imaginar.

Para muchos Stephen había trabajado la mayor parte del final de su vida como un ejemplar “constructor de puentes” entre Cuba y los Estados Unidos, pero el era mucho más que un puente, también era una persona capaz de entender la verdadera necesidad por la soberanía y la independencia de cualquier forma de poder imperial, muchos de los que vienen con la idea de los intercambios culturas no entienden ese aspecto, pero Stephen si.

No solo eso, sino que nunca le dio la espalda a la Revolución cubana, y les garantizo que hizo saber sus opiniones cuando se le solicitaban y por ello yo personalmente le estaré por siempre agradecida. Ayudó con las causas que para muchos otros era tema prohibido, como en el caso de los Cinco Héroes, no solo por la connotación política sino precisamente por la flagrante violación de los procesos legales estadounidenses en si y ese era el tipo de cosa que Stephen no dejaba pasar.

Recuerdo específicamente una noche en el Hotel Nacional durante una velada que incluía a dos congresistas de los EEUU, estaba también Leonard Weinglass el ilustre abogado de Antonio Guerrero uno de los Cinco Cubanos presos injustamente en los Estados Unidos y otros pensando como hablarles a los congresistas sobre le Caso sin parecer que estaban haciendo proselitismo político. Stephen sin perder un compás y lo que es mejor, sin que nadie le pidiera nada, agarró a uno de los miembros de cuerpo más alto legislativo de Estados Unidos y le dijo “Déjame presentarte a Lenny Weinglass, el abogado de los 8 de Chicago que ahora está involucrado en el caso de los Cinco Cubanos presos en EEUU.” Con un pie forzado como ese, ¿quién puede pedir más?

El veía la vida como un acto donde todos debemos jugar un papel constructivo y positivo tal que lo que legamos a este mundo sea algo que valga la pena recordar. Ese es el legado de Stephen. Cuando hacía un regalo no era solo un gesto de amistad sino un planteamiento político, ya fuera por la causa de RED liderada por su gran amigo Bobby Shriver o haciendo un regalo de educación ambientalista como el que le dio a mi hijo una navidad al “regalarle” un oso panda gracias a una campaña de conservación maravillosa dirigida por la WWF (Fondo Mundial para el Medio Ambiente).

Su pasión por Cuba no tenía fin. Fungió como representante de relaciones publicas de Juanes antes de su concierto de Paz sin Fronteras en La Habana y cuando este cometió la infame imprudencia de insultar al presidente Hugo Chávez, Stephen le mandó una nota al cantautor colombiano dejándole saber que “había cometido una franca estupidez.”

Pero mejor que su capacidad para ver el bien y el mal, están sus deseos de vivir y de hacer el bien. Quedándole poco menos de un mes de vida supe por la cineasta y activista política Vivien Lesnik Weisman,  una amiga mutua que Stephen le había prometido “en cuanto salga de esta recaída, me sumo contigo en este tema de la Ley de Arizona”, y no hace ni 20 días me escribió pidiendo ayuda para ver si podían facilitarle un asiento para minusválido para poder asistir al concierto de Silvio Rodríguez en California. No estará físicamente, pero algo me dice que hará lo imposible por servir de ángel de la guarda esa noche.

En lo personal, a mi me ponía a pensar, me obligaba a “despertar” ante cosas y me instaba a avanzar en temas que quizás sin su impulso hubiera dejado de la mano.

La lista es muy larga…

Descansa en paz amigo querido, nos sentimos más seguros porque estás de nuestro lado.

Se han publicado 2 comentarios



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  • Chukay dijo:

    Que Dios lo bendiga.

  • wafy dijo:

    Realmente valió la pena su vida. Al igual que muchos amigos que se acaban de conocer parte de su vida con este articulo, me duele pensar que no vamos a poder conocerlo físicamente, siendo norteamericano y a la vez fiel amigo de la justa causa de la libertad de nuestros Cinco hermanos. Aunque su partida deja un dolor en el alma, porque nuestra batalla es dura y larga y mucho necesitamos de esfuerzos de personas desinteresadas y entusiastas como era el, debemos ir pensando, como lo describe Margarita en su articulo con tanta ternura, que su ángel de la guarda estará junto a nosotros en cada pauta y en cada reto y en cada amigo nuevo sincero que se suma a nuestra causa. Así nos sentiríamos reconfortados.
    En nombre de los amigos de los Cinco en el mundo árabe te decimos: Que tu alma Stephen descanse en paz porque seguiremos fieles el camino que tu tenias trazado y tu causa, que es nuestra, será defendida a cualquier precio y hasta las últimas consecuencias.
    Comité Libanes de Solidaridad por la Liberación de los Cinco Héroes
    “L4C5”

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Margarita Alarcón Perea

Margarita Alarcón Perea

Filóloga y especialista en temas de política internacional, particularmente de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. Es colaboradora habitual de Cubadebate. En Twitter: @Maggichu

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