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Intervención del Representante Permanente de Cuba ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU

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CONSEJO DE DERECHOS HUMANOS
ONCENA SESIÓN

Intervención del Embajador Juan A. Fernández, Representante Permanente de Cuba ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Señor Presidente:

Quisiera iniciar esta intervención con dos preguntas.

¿Quién acuñó la idea de que el tema 4 de la agenda de este Consejo es sólo para abordar situaciones de países? ¿Por qué debemos perpetuar el enfoque restrictivo del antiguo tema 9 de la desprestigiada Comisión, cuya historia de politización y dobles raseros todos recordamos y condenamos?

Señor Presidente:

En el mundo existen situaciones de derechos humanos de alcance global que no cuentan aún con la visibilidad y prioridad que demandan su gravedad y urgencia, y que requieren, por tanto, una mayor atención del Consejo.

Me refiero en concreto a dos graves crisis que hoy afectan devastadoramente a la humanidad:

1. La crisis mundial generada por los efectos combinados de las crisis económica, financiera, alimentaria, medioambiental y energética.

2. La seria crisis de la ética y los principios que hoy socava el respeto de valores universales de justicia compartidos por todos.

A pesar de haber sido abordadas en dos sesiones especiales, la crisis alimentaria y la crisis económica y financiera mundiales, continúan teniendo un severo impacto en el disfrute de los derechos humanos. Derechos básicos como educación, salud, acceso al agua potable, alimentación, sanidad, y vivienda, entre otros; siguen siendo una quimera para grupos históricamente marginados, y para millones de personas afectadas por el desempleo, la desesperanza y la inseguridad generada por la crisis.

La pobreza se extiende y profundiza. El subdesarrollo se hace crónico y estructural, mientras los países del Norte rico e industrializado mantienen como prioridad salvar a los bancos y las grandes compañías multinacionales. Se invierte más en rescatar un modelo económico agotado, que en salvar de la exclusión a las millones de víctimas que éste ha generado.

Asimismo, el mundo atraviesa una seria crisis de la ética y los principios, que se expresa en la impavidez y tolerancia con la que se observa el actuar de algunas grandes potencias, que no reconocen límites ni en el derecho, ni en la justicia, ni en la moral.

Escuchando las intervenciones de algunos países occidentales, parecería que ya están resueltos, esclarecidos y olvidados notorios problemas que han escandalizado al mundo, tales como las cárceles y vuelos secretos, el secuestro de seres humanos, los limbos jurídicos para supuestos “combatientes ilegales”, o la existencia de verdaderos campos de concentración donde se práctica la tortura, como Guantánamo o Abu Graïb. Parecería también que todos los derechos conculcados a millones de personas en nombre de una supuesta lucha contra el terrorismo están ya plenamente garantizados, y que los responsables han sido sometidos a la justicia, y han rendido cuenta de sus actos ante la humanidad. Esto, por citar sólo algunos ejemplos.

No permitamos que la hipocresía y los dobles raseros se adueñen del Consejo de Derechos Humanos. Como dijera José Martí, “la palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla”.

Muchas gracias

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Juan Antonio Fernández

Juan Antonio Fernández

Diplomático cubano. Es el representante de Cuba ante el Consejo Ejecutivo de la UNESCO.