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Julio Labatud: ¡A la reja!

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Miami.-  Recientemente murió de cáncer en Miami, Julio Labatud, responsable de haberle pagado $25,000 a los asesinos de nuestro compañero, Carlos Muñiz Varela, miembro de la Brigada Antonio Maceo, por alevosamente matarlo una tarde de abril de 1979, hace 28 años, en San Juan de Puerto Rico.

Así fue declarado en 1987, en entrevistas diferentes, por Alejo Maldonado, ex coronel de la policía de Puerto Rico en cárcel entonces por hacer sido encontrado culpable de haber cometido graves crímenes, al periodista José Estévez y al analista político, Juan Manuel García Passalacqua.  Maldonado afirmó entonces haber recibido de Labatud los $25,000 para coordinar el asesinato y, además, dijo que Labatud le había posteriormente dejado saber que quienes ejecutaron el crimen "se encontraban a salvo".

A salvo porque las autoridades insulares y federales por 28 años se han negado a procesar -y no por falta de pruebas- a los asesinos de Carlos. Por las calles de Miami se pasean libremente terroristas de la extrema derecha cubano americana, entre ellos dos que todo indica fueron los ejecutores del asesinato de Carlos: Reynol Rodríguez y Pedro Remón.

Reynol Rodríguez es identificado en un documento desclasificado del FBI de 1978, de ser entonces el jefe en Puerto Rico de la organización terrorista CORU.  Pedro Remón, es de más reciente notoriedad por haber estado encarcelado -por un tiempito- en Panamá junto a sus consortes Luis Posada Carriles, Guillermo Novo y Gaspar Jiménez Escobedo -quienes también se pasean libremente por las calles de Miami- por intentar asesinar en Panamá al presidente cubano.

Remón, además, fue identificado por la organización terrorista de la misma calaña, Omega 7, de ser el asesino de Eulalio Negrín, miembro del Comité de los 75, en noviembre de 1979 en Nueva Jersey, así como de también ser el asesino del diplomático cubano, Félix García, en septiembre de 1980 -el 11 de septiembre- en la ciudad de Nueva York.

Labatud, millonario negociante radicado principalmente en Puerto Rico, nacido en Cuba, y estrechamente vinculado a sus consortes terroristas, también se paseaba impunemente por las calles de Miami y de San Juan, hasta que la semana pasada fue llamado, a la reja, por una Autoridad Mayor a entonces, ineludiblemente, pagar por sus crímenes.

Escandalosamente, son las autoridades federales las que, aquí en Estados Unidos, continúan brindando impunidad a los terroristas, asesinos de tantos inocentes.

Para brindar más ejemplos de esa impunidad: esta misma semana en la ciudad de Los Ángeles un tribunal condenó a  Robert Ferro, también terrorista de la extrema derecha cubano americana vinculado a la organización terrorista Alpha 66, a solamente cumplir cinco años de cárcel y ser multado $75,000, por habérsele encontrado por el FBI en el sur de California, en abril de 2006, el arsenal más grande jamás incautado por las autoridades en posesión de un civil en la historia de los Estados Unidos:
1,500 armas y explosivos.  Entre estos: 35 ametralladoras, pistolas,
130 silenciadores, 89,000 balas, explosivos C-4, granadas y lanza granadas…

¿Todo este arsenal encontrado en posesión de un terrorista previamente convicto en ese mismo estado en 1992 precisamente por posesión de otro arsenal de armas y explosivos y que haya sido condenado esta segunda vez a solamente cinco años de cárcel?

¿No es esto gravemente escandaloso y de peligro para la seguridad ciudadana y la seguridad nacional?

Gravemente escandaloso y de peligro también es el haber dejado en libertad en meses recientes en Miami, después de haber cumplido solamente menos de 20 meses de prisión, al también terrorista cubano americano Osvaldo Mitat.  A Mitat y a su consorte, el terrorista Santiago Álvarez -los que entraron ilegalmente en marzo de 2004 a Estados Unidos a su consorte Luis Posada Carriles en el barco Santrina-, les fue ocupado en el sur de la Florida, en noviembre de 2005, un grande arsenal de armas, explosivos y municiones.

Luego de un año, en noviembre de 2006, fueron condenados a solamente tres y cuatro años de cárcel respectivamente. Dos meses más tarde, de manera desfachatada, estos dos terroristas -con el propósito de llegar a un acuerdo con la fiscalía y el tribunal para reducir sus risibles condenas- entregaron un segundo arsenal de ametralladoras, pistolas, silenciadores, municiones, granadas, lanza granadas, dinamita, explosivos C-4 y detonadores, del cual también eran ellos dueños, que era mayor que el primer arsenal a ellos incautado.

Desfachatez que les dio resultado con la fiscalía y el tribunal. Porque apenas 6 meses después Osvaldo Mitat fue dejado ir libre. Él y sus consortes esperan que Santiago Álvarez sea puesto en libertad, en unos meses, antes que Santa Claus visite...

Es así como los gobiernos de Estados Unidos protegen y garantizan impunidad a sus terroristas. Mientras que injusta y arbitrariamente condenaron a cadenas perpetuas o a larguísimos años de cárcel a nuestros 5 compatriotas, Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René por precisamente proteger a inocentes de esos terroristas.

Terroristas a los cuales los gobiernos de Estados Unidos reclutaron, entrenaron, financiaron y dirigieron. Terroristas que han asesinado aquí en Estados Unidos, en Puerto Rico, en los cielos de Barbados, en Cuba y en otros países a casi dos mil inocentes.

Inocentes que se mantienen y se mantendrán reclamando que aquí en la Tierra se les haga justicia.

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Andrés Gómez

Andrés Gómez

Periodista cubano residente en Miami. Fundador de la Brigada Antonio Maceo, integrada por cubanos que viven en los Estados Unidos. Es el director de la Revista Areito.