El Terror y la peor Europa
La guerra de Bush en Iraq: Reino Unido, Alemania, España y los demás, siguen en ella aunque casi todos simulan estar fuera
Insurgente
Las reacciones en Europa ante el reforzamiento de la estrategia de ocupación y de guerra, de Bush, en Iraq, han sido distantes. Como si nada le fuese a la Vieja Europa Capitalista y Colonizadora -cuyos representantes gobiernan en todas partes- en la barbarie de EEUU en Mesopotamia.
Dentro de ese distanciamiento, conveniente para convencer a los ciudadanos de que aquí reina la civilización y no el más despiadado e inhumano capitalismo consumista, depredador e insolidario, se han manifestado diversos matices.
Es la reconocida riqueza democrática y el pluralismo europeo. Vean ustedes.
El Reino Unido respalda a Bush por las mismas razones por las que Bush se respalda a sí mismo. Alemania desconfía de la capacidad del gobierno americano para "pacificar" la zona, y Francia simula emitir suaves gruñidos de protesta pero cumple a gusto de Washington su papel en el Líbano.
Todos mantienen los contingentes militares en Afganistán que les permiten a Bush enviar 20.000 soldados más a Iraq, es decir, sostienen la misma guerra en su segundo frente.
La cuestión no es baladí puesto que es el sistema de reclutamiento el que está limitando los impulsos guerreros y genocidas del presidente de los EEUU. El Pentágono, ahora en manos de un ex director de la CIA, no puede cubrir -ni siquiera con la ayuda del reclutamiento irregular del ejército de mercenario, y de las milicias de Miliki- las necesidades de soldados para aumentar la barbarie.
Europa reconsiderará la posibilidad de enviar más soldados a la "guerra lícita" de Afganistán para que Bush pueda aumentar el ejército ocupante en Iraq.
En España, Zapatero le seguirá sacando brillo a la retirada de tropas de Iraq mientras rompe los límites legales al envío de más soldados a los frentes de guerra del Imperio. Para la opinión pública -manejada virtuosamente por Falsimedia- el país trabaja por la paz en la "Alianza de civilizaciones". En realidad, una cuota de los más de 600.000 muertos iraquíes, y de los miles de muertos afganos, le corresponde ya al sonriente y tierno presidente del gobierno español.
Zapatero es experto en encubrir la política fuerte y asumir sus riesgos simulando no enterarse de nada. Mientras los militares británicos han alertado a Blair sobre el incremento de la inseguridad ciudadana que suponen las guerras de Iraq y de Afganistán, aquí todos nos mantienen en el limbo.
Una repetición del 11-M sería una tragedia con consecuencias terribles. Zapatero la espera con una sonrisa.


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