Imprimir
Inicio »Opinión  »

En la Rusia de Putin: ¿Muerte del Feminismo?

| +

En la época del floreciente feminismo en Rusia se celebra el 23 de febrero del Día del Hombre. Hasta ahora se conocía el Día de la Mujer el 8 de marzo, pero ahora esta nueva fecha ha venido a adornar el calendario de las festividades eslavas. Según informa la corresponsal del diario francés Liberation, los escaparates de las tiendas de Moscú rebosan de ofertas varoniles, habanos a dos mil euros la caja, plumas de fuente, vodka, coñac, crema de afeitar, agua de colonia, relojes de pulsera. Desde al año 2002 Putin decr! etó que este día fuese feriado. Originalmente esa fecha era conocida como el Día del Defensor de la Patria, o sea que inicialmente fue una efeméride consagrada al Ejército Rojo.
El periodista Artemi Troitski escribió que una de las paradojas de la sociedad rusa es el papel dominante que continúan desempeñando los hombres, en una tradición de origen asiático. Según otro periodista, Alexander Malenkov, el hombre ruso continúa siendo pendenciero, irascible y el límite entre una discusión y una riña es muy tenue. La frontera entre una disputa airada y un balazo en el vientre se recorre con mucha facilidad. Esa agresividad acumulada hace que la vida en la sociedad rusa sea mucho más riesgosa que en cualquier otra parte del mundo occidental. 
Ca! da día aumenta el número de hombres que no se adelanta a abrir la portezuela del coche a su compañera o la ayuda a ponerse su chaqueta, o asume la cuenta del consumo común cuando salen a comer o se descubre cuando saluda a una señora. El prestigio en alza de los siloviki (cuadros administrativos o del partido, de la seguridad o del ejército) refuerza este mundo viril que descuida la galantería y favorece la aparición de la tosquedad en las relaciones entre sexos. 
Putin ha retornado a  una política de refuerzo de la autoridad estatal y terminó con la ingobernabilidad de Yeltsin y sus coqueteos con la ultraderecha. El poder se escapó del Kremlin en tiempos de  Yeltsin y surgieron centros alternativos de fuerza en el parlamento, los empresarios, las region! es, los medios de comunicación.  El pluralismo degeneró en el caos y el desconcierto.
Putin privó de sus facultades omnímodas a los gobernadores de los estados, obtuvo mayoría parlamentaria, despojó del control total de los medios de propaganda audiovisuales a los empresarios privados, aunque tolera en los periódicos cierta dosis de discrepancias como válvula de escape a las inconformidades. Los institutos militares y de orden público actúan ahora de manera coordinada. Los  siloviki  son un factor importante en el regreso a la cohesión patria y la simetría social.
Durante el desgobierno del corrompido Yeltsin el patrimonio nacional de Rusia se entregó a ávidos espec! uladores. Mediante arbitrarias mercedes, subastas fraudulentas y patrañas financieras  la riqueza nacional fue a parar a los bolsillos privados de forajidos de la economía. Se creo así una legión de facinerosos de cuello blanco que se disputaron entre sí el botín mediante la ley del más fuerte, una especie de "oeste" mercantil. Esos tiburones del capital se lanzaron vorazmente sobre el fruto del pillaje y las guerras de pandillas convirtieron a Moscú en una especie de Chicago de los años veinte. Algunos fueron especialmente afortunados, como Boris Berezovsky, quien controló Aeroflot y parte del petróleo y Vladimir Gusinzky, quien se  apoderó de los medios de difusión masiva.
Ahora se ha pasado a otra etapa: Putin e! stá despedazando las mafias para crear nuevas agrupaciones de poder económico que le sean adictas. El caso de Yukos y Khodorskovky es muy significativo del nuevo rumbo. Con él se abatió a los super empresarios que se creían por encima de la ley y acaparaban buena parte del patrimonio nacional.
No se trata del regreso al estalinismo, sino de una democracia condicionada a las necesidades nacionales que frene el capitalismo salvaje que instauró Yeltsin y devuelva ciertas normas levemente autoritarias a la armonización de la vida. El crecimiento económico se haya en un nivel de siete por ciento anual, lo cual está garantizando una mejoría del nivel de subsistencia. Rusia ha alcanzado la estabilidad. La principal meta de Putin es lograr que Rusia vuelva a ser una gran potencia respetada en todos los ámbitos internacionales.
! Este apoyo a la virilidad, que implica la celebración del Día del Hombre, entraña el encomio de la jerarquía, la ponderación del mando, la beatificación de la imagen vigorosa como fuente de poder, cualidades que son necesarias a la nueva Rusia que está construyendo Putin.
gotli2002@yahoo.com

Haga un comentario



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Lisandro Otero

Lisandro Otero

Novelista, diplomático y periodista. Ha publicado novelas y ensayos, traducidos a catorce idiomas. Falleció en La Habana en 2008.