¿Liberarán al criminal?
La posibilidad de que el 24 de enero den luz verde a la libertad de un connotado criminal internacional como Luis Posada Carriles, mientras a los cinco cubanos luchadores antiterroristas los mantienen encarcelados en Estados Unidos en prisiones de máxima seguridad, son noticias que estremecen. Un reciente foro en Internet del influyente diario The Washington Post en el que participó Bernardo Álvarez, embajador de la República Bolivariana de Venezuela en aquel país, declinó colocar en la red la pregunta sobre tan delicado tema.
La interrogante para Álvarez fue precisa, señalaba que documentos desclasificados del Departamento de Estado apuntan hacia Posada, prófugo de la justicia venezolana, vinculado desde hace décadas a los mismos grupos que trataron dar el golpe en Venezuela en el 2002, los que intentaron ocupar la sede diplomática de Cuba en Caracas y profesan el magnicidio del Presidente Hugo Chávez.
¿Por qué ha cobrado tanta fuerza en el pueblo venezolano el pedido de extradición desde EE .UU. de este asesino para que sea juzgado en la hermana nación?, ¿qué opinión merece la inminente decisión de soltar a ese matón?, fueron más o menos las interrogantes expuestas.
Pero el Washington Post calló. Prefirió retirar el cuestionamiento de la red. Está claro: es un asunto demasiado escabroso y más vale no azuzar el fuego. Para los grandes medios es mejor la conspiración del silencio. Para la prensa norteamericana los Cinco, literalmente, no existen y Posada es "el militante anitcastrista", no el terrorista amparado y protegido por el gobierno de Bush, quien, a propósito, no hace mucho dijo -y de ello se hizo eco la prensa norteamericana- que "hay un enemigo al acecho, un grupo peligroso de gente que quiere hacerle daño al pueblo estadounidense y debemos contar con las herramientas necesarias para proteger al pueblo estadounidense", al establecer su férrea defensa de la llamada Ley Patriótica, escudo de la autodenominada guerra infinita contra el terrorismo.
En esta historia no cuadra la lista con el billete, popularmente hablando. Si el presidente afirma que no se detiene la lucha contra el terrorismo, contra aquellos "enemigos al acecho", resulta inadmisible que cada vez sea más inminente la libertad condicional de Posada Carriles. Lo aparecido el pasado 4 de enero en El Nuevo Herald, fue definitorio en cuanto a ese "haz lo que yo digo y no lo que yo hago".
Según el despacho noticioso el gobierno de Estados Unidos ya decidió -al parecer- qué hacer con su papa caliente: están considerando si otorgan libertad condicional Posada y aquí la palabra "considerando" tiene un peso singular al cumplirse los 90 días de una decisión judicial que echó por tierra esa solicitud de extradición, tan justamente realizada por las autoridades bolivarianas.
Sin embargo, con un cinismo fuera de serie el abogado del terrorista, Eduardo Soto, ha planteado que "el gobierno va a revisarlo absolutamente todo en relación con mi cliente: sus antecedentes, su servicio en el Ejército estadounidense, su trayectoria en Venezuela, hasta el lugar donde residiría y quiénes serían sus patrocinadores".
Catalogado como "el padre de todos los terroristas", por el confeso criminal salvadoreño Raúl Ernesto Cruz León, Posada Carriles fue el autor intelectual de la serie de sabotajes perpetrados contra hoteles de La Habana en 1997, que costaron la vida del turista italiano Fabio Di Celmo.
Un poco más atrás, cuando se produjo el magnicidio de JFKennedy en 1963, "casualmente" Posada estuvo en Dallas; cuando el fallido atentado contra la vida de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro en Chile en 1971, fue el siniestro personaje quien sirvió de "mula" para llevar los documentos falsos a quienes ejecutarían el crimen.
Fue Posada el que organizó otros fracasados intentos de asesinatos del Líder cubano, como el de Isla Margarita en 1997 o el de Panamá, en el 2000. Sobre su conciencia pesan 73 víctimas, civiles inocentes que viajaban en el Avión de Cubana el 6 de octubre de 1976. Posada, Posada, siempre Posada. Su nombre no ha dejado de reiterarse tampoco entre los torturados por la DISIP de Venezuela; sin embargo, "duermo como un bebé", ha manifestado sin ruborizarse.
¿Realmente, las autoridades norteamericanas revisarán ese historial para poder emitir su veredicto el próximo 24 de enero? Está por ver. Existen antecedentes peligrosos en este sucio juego por proteger al terrorista: recordemos el indulto otorgado en Panamá por la ex presidenta Mireya Moscoso, la "fuga" en 1985 de una cárcel venezolana y hace apenas tres meses fue objeto de la farsa judicial en El Paso, Texas, que le ha dado protección bajo el Convenio Internacional contra la Tortura.
Para este 24 de enero el representante legal de Posada deberá presentar documentación significativa para sustentar la liberación condicional de su cliente, a quien desean presentar como un manso viejito de 77 años, pobrecito, encarcelado desde el pasado 17 de mayo. No obstante, el abogado sostiene que si no se le deja en libertad, procederá entonces con la demanda federal para conseguirlo. La revisión del estatus de Posada llega justo cuando su principal "benefactor", el también terrorista Santiago Álvarez y uno de sus compinches, Osvaldo Mitat, cumplen arresto sin fianza, bajo acusaciones de posesión ilegal de armas.
¿Cómo explicará esto el gobierno de la Unión para desembarazarse de Posada? ¿Qué hará para justificar la violación sistemática de la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU, promovida por Estados Unidos a raíz de de los sucesos del 11 de septiembre?
Ese documento es puntual: "todos los estados se abstengan de proporcionar todo tipo de apoyo, activo o pasivo, a las entidades o personas que participen en la comisión de actos de terrorismo; que se adopten las medidas necesarias para prevenir la comisión de actos de terrorismo, inclusive mediante la provisión de alerta temprana a otros estados mediante el intercambio de información, denieguen refugio a quienes financian, planifican o cometen actos de terrorismo, o prestan apoyo a esos actos o proporcionan refugios".
Estados Unidos, después de Cuba, es la nación que más ha sufrido dentro de sus predios de atentados terroristas ocasionados por los grupos de la ultraderecha de origen cubano. Por lo tanto cada día que pasa protegiendo, amparando a criminales como Luis Posada Carriles, es una afrenta a la justicia, al pueblo de Cuba, a los familiares de los cientos de víctimas que pesan sobre él, es un agravio imperdonable a los norteamericanos asesinados el 11 de septiembre de 2001.
¿Puede Estados Unidos acoger, proteger, no decir cómo entró a su territorio, ponerlo en libertad condicional y hacerse el de la vista gorda con la 1373? No. Mientras, continúan el encarcelamiento injusto de los Cinco, quienes cumplieron entre sus misiones vigilar la actividad terrorista de "un enemigo al acecho, un grupo peligroso de gente que quiere hacerle daño al pueblo estadounidense" -y retomo las palabras del propio presidente Bush-.
Pero quizá, en cuanto a Posada la cosa sea diferente, al fin y al cabo, de darle la libertad condicional el gobierno norteamericano no estaría más que saldando su cuenta con alguien que bastante trapos sucios podría sacarles. Lo correcto, lo racional y justo, lo que está en correspondencia con el cumplimento de los propias resoluciones internacionales auspiciadas por Estados Unidos y a favor del clamor mundial: Posada, a la cárcel y para los Cinco la libertad ya.


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