Imprimir
Inicio »Opinión  »

Nuevo arte de la protesta

| +

  Lisandro Otero, Premio Nacional de Literatura  

Hace un par de días, informa un cable de France Presse, el fotógrafo Spencer Tunick ha logrado que Barcelona  se convierta por unas horas en un gran campo de cuerpos desnudos. A la cita han acudido más de 4.500 modelos, a pesar de que se habían inscrito inicialmente, a través de Internet, más de 12.000 personas. Este singular artista ha vuelto a escandalizar al mundo con sus fotos de desnudos urbanos masivos. Hace unos meses logró reunir en las calles de Santiago de Chile a cuatro mil seres humanos que se prestaron a posar ante su cámara, completamente desarropados, pese a que la temperatura era de tres grados sobre cero.

Tunick viene realizando estos experimentos plásticos desde hace algún tiempo y ya ha reunido multitudes desnudas en Nueva York, Londres, Roma, Buenos Aires, Sidney, Montreal y Sao Paulo. Lo interesante de este ejercicio es que los modelos se ofrecen gratuitamente, y se producen  aglomeraciones entusiastas y espontáneas. Las fotos están destinadas a un libro que se editará próximamente y tendrá un precio de mil quinientos dólares por ejemplar.

Pero no hay que equivocarse, no hay nada de erótico, lascivo o sexual en estas fotos. Los sujetos son retratados yacentes en el pavimento, con los brazos  unidos a su cuerpo, perfectamente alineados, lo cual da la sensación de sardinas en lata. En otras ocasiones se les retrata arrodillados. como bultos de carne,  o esparcidos desordenadamente como si fueran el resultado de una lluvia de humanos. Ver estas fotos inanimadas da la impresión de asistir al develamiento de una morgue gigantesca, o de estar observando cadáveres en un campo de concentración. El efecto es, en todos los casos, de una deshumanización impactante. Es el cuerpo cosificado  y desprovisto de toda sugerencia voluptuosa. Para subrayar ese efecto se prohíbe a los integrantes que usen lentes, aretes o cualquier otra pieza de adorno que singularice al ejemplar.

Quienes acuden a la cita son un muestrario abigarrado de las infinitas posibilidades morfológicas del cuerpo humano. Hay mujeres embarazadas con un vientre prominente,  o ancianas cubiertas de arrugas y pellejos, hay delgaduchos y enjutos que muestran su esqueleto como si lo portasen por fuera. O sea que no existe una motivación exhibicionista ya que también hay quienes no tienen una presencia estética que ofrecer. Estas sesiones fotográficas suelen realizarse al amanecer para evitar la curiosidad malsana de indiscretos y entremetidos. La policía suele cooperar en el  mantenimiento  del  orden en las inmediaciones.

Lo curioso es que el desnudo humano está recuperando los espacios que perdió con el pudor inherente al cristianismo. Cada vez advertimos con mayor reiteración que las protestas políticas contra el neoliberalismo son realizadas por disidentes desvestidos que mostrando glúteos, genitales y pechos demuestran su desaprobación del mal gobierno y  las estafas bancarias. La anatomía se está convirtiendo en un estandarte oposicionista que cobra un protagonismo creciente en las luchas políticas.

En Roma los baños públicos eran compartidos por hombres y mujeres en estado adánico sin que ningún impedimento de pudor obstaculizara este intercambio.  Hasta el siglo VI Cristo aparecía desnudo en todos los crucifijos. Hasta el siglo VIII se bautizaba a hombres y mujeres completamente desvestidos en la pila del sacramento. En las costumbres paganas el cuerpo femenino era sinónimo de fecundidad de la tierra, de cosechas abundantes y quien lo mancillara en las ceremonias de invocación a la fertilidad atentaba contra el proceso de la vida y la riqueza de la tribu.  La adoración pagana del cuerpo dio lugar al signo opuesto al desarrollarse la Cristiandad. El cuerpo pasó a ser el escenario de un combate entre el bien y el mal, por tanto se le respetaba y se le temía, por tanto se le ocultaba.

El experimento visual de  Spencer Tunick es una acción  niveladora que permite apreciar la homogeneidad humana, es una visión democrática del desnudo, un apunte hacia una socialidad  plástica en los albores de un siglo que promete mayores tolerancias y desenvolturas.

gotli2002@yahoo.com

Haga un comentario



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Lisandro Otero

Lisandro Otero

Novelista, diplomático y periodista. Ha publicado novelas y ensayos, traducidos a catorce idiomas. Falleció en La Habana en 2008.