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Próximo Encuentro de Lucha Contra el ALCA: una respuesta a la agenda de Bush en Monterrey

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El III Encuentro Hemisférico de Lucha Contra el ALCA que tendrá lugar en La Habana dentro de unos pocos días (del 26 al 29 de enero) promete convertirse en algo semejante a una Cumbre de los Pueblos, teniendo en cuenta el número, la diversidad y la representatividad de los delegados de todos los países del Continente que asistirán al evento para trazar estrategias y acciones de enfrentamiento al principal proyecto de dominación hemisférica que actualmente auspicia el gobierno de Estados Unidos.
Así lo afirmó Osvaldo Martínez, presidente del comité organizador  del encuentro y director del Centro de Estudios de la Economía Mundial, una entre las 15 organizaciones no gubernamentales que conforman el Capítulo Cubano de la Alianza Social Continental (ASC), esta última una importante  red que impulsa la lucha contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) no sólo en América Latina y el Caribe, sino también en Canadá y Estados Unidos.

ESPECIAL TRASCENDENCIA
Para Martínez, la especial trascendencia de esta tercera edición del evento tiene que ver con los cambios que han tenido lugar en las negociaciones y perspectivas del ALCA y con el fortalecimiento en el año 2003 de la corriente latinoamericanista e integracionista a la que se sumaron decisivamente los nuevos gobiernos de Brasil y Argentina.

Sobre el primer aspecto, Martínez sostiene que la política norteamericana, condicionada por el fracaso de sus posiciones en la reunión de la Organización Mundial de Comercio, la resistencia del triángulo Brasil-Argentina-Venezuela, y la creciente protesta antineoliberal y antialca de los pueblos, se adaptó en Miami a la perspectiva de un ALCA, "ligth", "a la carta", que parece no pretender en el corto plazo imponerle a todos los países la aceptación de unos mismos acuerdos y una misma disciplina, pero que tiene su plan B con los llamados tratados de libre comercio (TLCs), una fórmula para llegar a lo mismo por otro camino.

El TLC con Chile, ya está vigente, agrega Martínez, ya se firmó uno con Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala, pendiente ahora de la aprobación del Congreso estadounidense,  y solo falta Costa Rica para completar ese ciclo centroamericano. Por otra parte, los negociadores de Bush  hablan con regocijo sobre la proximidad de llegar a acuerdos de ¨libre comercio¨ con Colombia, República Dominicana, Perú y Ecuador.

"Yo creo, comenta Osvaldo Martínez, que los movimientos sociales de la región deben llevar a sus pueblos la certidumbre de que la lucha contra el ALCA tiene ahora una de sus principales líneas en el rechazo y la crítica a los TLC, no solo por que son tratados leoninos que arruinarán a sus propios países, sino porque ellos, según el plan B estadounidense, irían sumándose unos a otros, hasta llegar a aislar a los países que resistan. Si ese momento llegara, el proyecto original del ALCA se podría consumar con más facilidad. 

"De manera que uno de los peligros que debemos conjurar es que en alguna zona de los movimientos sociales pueda alimentarse la percepción de que el ALCA ha sido derrotada, lo cual dañaría la capacidad de movilización cuando más falta hace".

"En fin, si me preguntan cuál sería el sentido principal del III Encuentro, yo diría que reflexionar y readecuar nuestras tácticas de lucha en consonancia con los rediseños tácticos imperiales y teniendo muy en cuenta la actual ofensiva del gobierno de Bush, reflejada sin ambages en Monterrey, para tratar de evitar, de cualquier modo, que las crecientes  tendencias integracionistas, latinoamericanistas, antineoliberales y antimperialistas prosperen, se extiendan y se consoliden cada vez más como proceso político e ideológico."
 
EL ESCENARIO CUBANO

Según afirma Osvaldo Martínez, la celebración en La Habana del III Encuentro  Hemisférico de Lucha contra el ALCA pocos días después de la llamada Cumbre Extraordinaria de las Américas, es una casualidad, no es una  respuesta planificada, pero será inevitablemente la expresión contestataria de los movimientos sociales del continente, que en su inmensa mayoría contradicen la agenda presentada por  Bush a una Cumbre fuera de programa, convocada por él por motivos ajenos a los declarados,  que, finalmente,  sirvió sobretodo para mostrar que junto con la indocilidad de algunos gobiernos, hay todavía muchos, demasiados gobiernos latinoamericanos, dispuestos a inclinar la cerviz frente a las exigencias imperiales.

Y esta respuesta-dice--, que presumiblemente se vestirá con un lenguaje más radical que en las primeras ediciones del evento, no tiene nada que ver con que la reunión tenga lugar en Cuba, como seguramente argumentarán los voceros y lacayos de la política imperial.

"Se debe a que las contradicciones entre los dominadores y los que no quieren ser dominados están llegando al límite, a que los pueblos han redescubierto que sus protestas son capaces de cambiar gobiernos, de debilitar la gobernabilidad de aquellos que traicionan sus promesas, de llevar al fracaso a los que se ajustan al designio neoliberal;  y también que pueden, llegado el caso, apoyar y sostener a los gobernantes que se manifiestan en los hechos por la soberanía, la independencia y el mejoramiento social de los pueblos".

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Renato Recio

Renato Recio

Periodista cubano, colaborador de Cubadebate y uno de los fundadores del programa de la televisión "Mesa Redonda".