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HBO se ha dejado vencer por el eje Washington-Miami

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En la lista de documentales de estreno de la cadena televisiva norteamericana Home Box Office (HBO) para la temporada otoñal figuran los más diversos títulos y temas. Nada se dice, sin embargo, de Comandante, la película que el notable realizador Oliver Stone rodó sobre el presidente cubano Fidel Castro. O casi nada, apenas en el catálogo de documentales se le cita como una referencia entre las producciones auspiciadas por .HBO. Ni siquiera, por elemental sentido del pudor, se menciona el hecho de que estuvo alguna vez programada para su estreno y luego suspendida con la promesa de que si su realizador reconsideraba su factura, volvería al cartel.

Silencio absoluto sobre Comandante. Stone regresó a Cuba el último mayo, entrevistó nuevamente al mandatario y, como solicitó la dirección de la cadena, accedió a otros puntos de vista, entre ellos a los de Osvaldo Payá, uno de los personajes que lucra con el negocio de la disidencia interna y que se sabe mover muy bien en el plano histriónico, tanto que cuando Stone le pidió un refresco o agua embotellada, sacó una jarra de agua tomada directamente del grifo y se quejó de su «pobreza de medios», según contó un miembro del equipo de filmación.

Es decir, que ni siquiera con la actuación de Payá -todo el mundillo de la «disidencia» sabe que detrás de la modesta fachada, este individuo esconde un íntimo paraíso forjado con el estipendio de fundaciones y organizaciones norteamericanas y europeas- ni con los desplantes de las esposas de los empleados de la Oficina de Intereses de Estados Unidos detenidos en marzo, Comandante merece crédito en Norteamérica.

El problema no es Stone sino el presidente cubano. Como el director de JFK, por respeto a sí mismo, no ha demonizado a Castro, no es elegible su documental. Castro es una obsesión para el eje Washington-Miami empeñado en hacerlo desaparecer del mapa y la memoria. No se puede pensar de otro modo cuando uego de Comandante, Stone se involucró en la filmación de Persona non grata, un documental sobre la explosiva situación del Medio Oriente y la personalidad de Yasser Arafat. Entrevistó al líder palestino, pero también a Ariel Sharon y Simon Peres. Levantó ronchas y resquemores, pero Persona non grata fue promovido en Estados Unidos. Otro ejemplo de la obsesión contra Castro acaba de darse en Nueva York, al margen de Stone.. Un editor del diario en español La Prensa quiso publicar un artículo escrito por Fidel Castro sobre las realidades de la educación en la isla y tuvo que renunciar ante la negativa de los directivos de la publicación, amedrentados por la avalancha de presiones provenientes de la mafia terrorista anticubana.  

  
Esa misma mafia ejerció el poder que le ha concedido históricamente la extrema derecha norteamericana, mucho más ahora con la presencia de W. Bush en la Casa Blanca, para que HBO cancelara indefinidamente la proyección de Comandante. Jorge Más Santos, heredero de la Fundación Nacional Cubano-Americana encomió la decisión de HBO con un lenguaje cavernario y apocalíptico: «Haber brindado a Castro un foro para tratar de limpiarse de sus pecados habría sido un insulto imperdonable para los millares de hombres y mujeres que sufren en su gulag tropical». Judicial Watch, una organización que no pierde la menor oportunidad para armar un tinglado anticubano, envió cartas de todos los colores para impedir la proyección.

En estos círculos cundió sencillamente el pánico. En el Festival de Berlín la proyección del documental había sido un éxito. Y el rostro humano, las íntimas confesiones y la aproximación objetiva a la personalidad del líder cubano podían arruinar el negocio de la industria anticastrista.

Por eso la mafia también presionó para que los organizadores del Festival Tribecca, en Nueva York, no solo suprimieran su exhibición, sino lo sustituyeran por un mediocre documental sobre Payá, que no tuvo en la crítica y el público la más mínima repercusión.
Si los directivos de HBO quisieran hacer valer una posición desprejuiciada e independiente, todavía están a tiempo. Comandante merece un espacio.. Y Stone y su público merecen respeto. .

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Pedro de la Hoz

Pedro de la Hoz

Periodista cubano, jefe de la página cultural del diario Granma.