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Alfonso Sastre: Lo peor de España son sus políticos

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  Alfonso Sastre  

Alfonso Sastre es mucho más que un nombre imprescindible en la escena teatral española de las últimas seis décadas. Es la viva encarnación de la lucidez intelectual de larga tradición en el ámbito cultural hispanoamericano y que ahora, como nunca antes, se nos hace necesaria para iluminar esas zonas de silencio, complacencia y laxitud comprometidas con el pensamiento único que se pretende imponer.

A pocos días del XI Festival Internacional de Teatro de La Habana, que se efectuará en la capital cubana entre el 18 y el 28 de septiembre, Sastre, desde Hondarribia, accedió a dialogar con los lectores de nuestro portal digital.

-Para alguien que ha vivido tantas y una misma España, ¿qué reflexión le merece la que tiene ante su vista en este 2003?

- Esta España de hoy es la cristalización de las más reaccionarias ideas que uno pueda imaginar, de manera que quienes disienten de la ideología oficial -en la que incluyo al Partido Socialista, que formalmente está en la oposición- son sospechosos y con frecuencia perseguidos como "terroristas".

Esto se ha agravado después del 11 septimebre 01, pero ya era así antes. La España que salió victoriosa de la guerra civil (el franquismo) está hoy instalada en el poder político, militar y económico, con el apoyo de una gran parte de quienes la perdieron (así, los socialistas), y ello después de una transición, a la muerte del Dictador, en la que algunos españoles ingenuos y/o mal informados depositaron su esperanza en la "democracia" (representativa), que se instaló sin pedir cuentas de nada a los dirigentes y colaboradores (desde los políticos hasta los torturadores policíacos) del franquismo.

El Partido Comunista, cuyo heroísmo fue indudable y solitario durante la dictadura, colaboró dócilmente en que no se produjera la deseada "ruptura democrática", y el período "socialista" trabajó al servicio de la política económica de la derecha española. Esto quiere decir que, una vez más, estamos -o, mejor dicho, seguimos- en una mala situación. Especialmente el País Vasco está siendo sometido a las mayores arbitrariedades, como la ilegalización de organizaciones políticas y culturales, y el cierre de periódicos.

-¿Considera la España de hoy más culta, abierta y democrática que la que vivió en los tiempos en la que fundó el grupo Arte Nuevo?

- Podría decirse algo así: "que esta España es más culta, abierta y democrática" que aquella; pero no estoy tan seguro de eso, tal es la domesticación, larvada o directa, a que son sometidos los ciudadanos. Sin embargo, como nota muy positiva, podemos recordar ahora, por ejemplo, que hace unos meses más del 90 por ciento de su población se manifestó en las calles contra la guerra, cuando se anunció la agresión imperialista a Iraq. Lo peor de España son sus políticos y sus superestructuras políticas y culturales. El espíritu justiciero de nuestros pueblos no fue derrotado en nuestra guerra civil, y nace y renace en las grandes ocasiones.

-Si como dramaturgo tuviera que armar un retablo con tres personajes, Aznar, Bush y Blair, ¿qué papeles le concedería?

- Glosando a Valle Inclán (en su "Retablo de la Avaricia, de la Lujuria y de la Muerte"), esa obra podría titularse, siguiendo el orden en que, en la pregunta, figuran esos líderes, "Retablo de la Indigencia Mental, de la Ignominia Imperialista y del Vergonzoso Servilismo". Más "valleinclanescamente", pondríamos a Bush en el Papel de la Avaricia, a Blair en el de la Muerte y a Aznar en el de la Lujuria (del Poder).

-¿Cómo conciliaría usted pensamiento y acción para hacer realidad la utopía de "otro mundo posible"? En otras palabras, ¿cómo salvaría la brecha entre la retórica y la praxis?

- ¡Si yo tuviera alguna idea feliz al respecto no dejaría de proclamarla ya! Precisamente he tratado este tema en un libro grande (en número de páginas) con el título Imaginación, retórica y utopía. En él me afirmo en la necesidad de la Utopía y en la posibilidad de otro mundo, pero para conseguirlo no veo, de momento, otra vía que la de ir articulando en organizaciones inter-nacionales (que no cosmopolitas) los numerosos núcleos "antisistémicos" (de resistencia) ya existentes y cuyas actividades se extienden y complejizan hoy en todo el mundo.

-Usted que ha reflexionado sobre la responsabilidad intelectual en nuestra época, ¿qué lugar cree que ocupan la inteligencia, la lucidez y la honestidad de cara a las realidades contemporáneas?

- Hoy por hoy un lugar todavía reducido y marginal ante la envergadura mundial, asfixiante, de la operación mediática del imperialismo, apoyado por una gran Corte de intelectuales, ya decididamente orgánicos (con visibles salarios), ya perceptores secretos de "fondos de reptiles", que en gran escala apoyan al Imperio, como trabajadores, mercenarios en todo caso, al servicio de esta magna operación que se ha definido (por ejemplo, Chomsky) como manufactura de la opinión pública o "fabricación del consenso"; pero la sociedad está generando ya sus propios anticuerpos, y "la inteligencia, la lucidez y la honestidad" están ocupando cada día que pasa nuevas y mejores posiciones en el escenario mundial, de cara a las nuevas batallas que se avecinan. Entre nosotros, hechos periodísticos como el periódico Rebelión en Internet potencian con gallardía este espíritu justiciero, crítico, inconformista.

-Su reciente consideración acerca de que "los intelectuales malos estamos contra toda violencia, que nos parece siempre indeseable, pero no lo estamos de la misma manera cuando se trata de la violencia de los ricos contra los pobres que cuando se trata de la violencia de los pobres contra los ricos", ¿le ha granjeado antipatías ante ciertos intelectuales "políticamente correctos?

- Antipatías y hasta algunos insultos, pero ninguna idea que merezca la pena.

-¿Cómo se siente en el mapa cultural español de hoy? ¿Integrado o marginado? ¿Potencialmente activo o definitivamente consagrado?

- Marginado y sin embargo, reconocido: ¡Una paradoja! Mis obras no se representan apenas, pero la Sociedad General de Autores y Editores me ha distinguido este año con su mayor premio (por lo cual ella también ha sufrido algunos ataques). La figura de lo que antes, en el teatro, se llamaba "un autor consagrado" ha desaparecido en España y hoy por hoy las relaciones entre la literatura dramática y el teatro que se hace todos los días no son buenas. En los últimos años he escrito varias obras teóricas, algunas de las cuales ya se han publicado.

-Hay un hecho mágico que se dará en su próxima visita a Cuba. Adolfo Marsillach fue uno de los intérpretes de sus obras más representativas en los años 50. A Marsillach se le dedicará el Festival de teatro de La Habana. ¿Cómo usted valora esa circunstancia? ¿Cómo la relacionaría con su llegada a Cuba en momentos tan cruciales para la isla?

- Es una buena noticia. ¡Cuánto me alegro! Él fue intérprete de varias de mis obras, Escuadra hacia la muerte, El pan de todos, La sangre de Dios, La cornada... Pero sobre todo hizo, a finales de los años 60, una magnífica producción, puesta en escena e interpretación del papel del Marqués de Sade, de mi versión del Marat/Sade de Peter Weiss. En plena dictadura, fue un acto de rebelión política que Marsillach -un gran director y excelente actor, además de escritor muy inteligente- llevó a cabo con sus propios medios financieros.

La censura no permitió que mi nombre apareciera en los programas y carteles, y Adolfo Marsillach se enfrentó valerosamente a aquella difícil situación. Me parece un homenaje muy merecido y felicito por ello a la organización del Festival. 

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Alfonso Sastre (1926). Sastre goza ya de un reconocimiento universal como dramaturgo
clave del siglo XX y como escritor de amplísimo espectro de géneros literarios. Desde muy joven decide encaminar su vida por los rumbos del teatro y se plantea la necesidad de dar a su obra una dimensión crítica, social y de agitación revolucionaria.

En 1946 funda, junto con otros compañeros, el grupo de teatro de vanguardia Arte Nuevo. En aquellos años inicia también su obra como dramaturgo, con títulos como 'Comedia sonámbula', 'Uranio 235' o 'Cargamento de sueños', entre otros. En 1950 firma, junto con José María de Quinto, un manifiesto que anuncia la fundación del Teatro de Agitación Social.

En 1953, año en el que acaba sus estudios de Filosofía, estrena 'Escuadra hacia la muerte', obra censurada después de su tercera representación en Madrid (Teatro María Guerrero) por un grupo de teatro universitario.

Tras una primera etapa vanguardista, la obra dramática de Sastre se orienta hacia el tema de la transformación revolucionaria del mundo y a 'Escuadra hacia la muerte' le siguen importantes obras, de las cuales sólo se le autoriza a poner en escena unas pocas; en unas el tema es la revolución ('El cubo de la basura', 'El pan de todos', 'Guillermo Tell tiene los ojos tristes', entre otras) y en todas aparecen elementos como la libertad, la culpabilidad o la responsabilidad, con una acción situada en España ('Muerte en el barrio' o 'La cornada'), o en otro país con una clara significación española (como en los casos de 'La
mordaza' o 'Asalto nocturno').

En 1961 crea el Grupo de Teatro Realista, modelo del teatro de urgencia que preconiza. Su obra dramática es muy extensa y también escribe otras obras como 'Ana Kleiber', 'La sangre de Dios' y 'El cuervo'.

Durante los últimos años se ha representado en España 'La gitana Celestina' (1985), 'La taberna fantástica' (1985), 'Historia de una muñeca abandonada' (1989), 'Los últimos días de Emmanuel Kant' (1990), 'Los hombres y sus sombras' (1991), 'El viaje infinito de Sancho Panza' (1992), '*Dónde estás, Ulalume, dónde estás?' (1994) o 'Los dioses y los cuernos' (1995).

Entre sus últimas obras narrativas publicadas figuran: 'Necrópolis' (1994) e 'Historias de California' (en lengua gallega, 1995); entre sus últimos libros de poesía, 'Vida del
hombre invisible contada por él mismo' (1995) y 'El evangelio de Drácula' (1997).

El conjunto de sus obras está en curso de publicación en Hiru Argitaletxea, y en el libro 'Alfonso Sastre o la ilusión trágica' (Hiru, 1997), publicado en conmemoración de los
cincuenta años de la aparición del grupo Arte Nuevo, han sido resumidas su vida y su obra.

El comité organizador de los Premios Max de las Artes Escénicas le concedió por unanimidad en el 2003 el Premio de Honor de su sexta edición.

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Pedro de la Hoz

Pedro de la Hoz

Periodista cubano, jefe de la página cultural del diario Granma.