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Los vínculos de Trump con Epstein: los secretos de Mar-a-Lago y sus fiestas de élite revelados en el libro de Giuffre

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Las memorias póstumas de Virginia Giuffre, que sobrevivió a años de abusos sexuales a manos de Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell, desvelan multitud de nuevos detalles, incluidas revelaciones relacionadas con los archivos de Epstein.

Publicado el martes, es el desgarrador, y a menudo gráfico, testimonio de Giuffre sobre cómo fue víctima de la trata sexual con decenas de hombres ricos y poderosos, en un mundo enrarecido que la puso en contacto con el expresidente William Clinton y multimillonarios, académicos y poderosos políticos.

Las mayores revelaciones afectan al príncipe británico Andrew, duque de York, que llegó a un acuerdo económico con Giuffre en 2022 y ha seguido negando con vehemencia cualquier mal comportamiento.

El príncipe se apartó de la vida pública hace cinco años a la luz de las acusaciones, y esta semana emitió una nueva declaración en la que afirma que ya no hará uso de su título ni sus honores.

La decisión de Giuffre de denunciar su terrible experiencia ayudó a desentrañar la trama de abusos sexuales de Epstein.

El financiero caído en desgracia murió por suicidio, en medio de sospechosas circunstancias, en julio de 2019 mientras estaba en prisión a la espera de un juicio federal.

Ghislaine Maxwell fue condenada en 2021 por cargos relacionados con su participación en la trama de abusos a menores.

Giuffre se suicidó en abril, a los 41 años. En la introducción del libro, Amy Wallace, colaboradora de Giuffre en las memorias, escribió:

“Quería que el mundo supiera quién era realmente, para que los supervivientes de abusos que leyeran sus palabras se sintieran menos solos”.

La lista de clientes

En el nuevo libro, Giuffre sugiere que Epstein podría haber chantajeado a amigos y socios poderosos grabándoles con chicas menores de edad en sus diversas casas.

Tenía una “enorme biblioteca de videocasetes” y una sala de control en su casa de Manhattan, Nueva York, desde la que controlaba las cámaras instaladas en sus propiedades, escribió Giuffre.

“Siempre me sugería que esos videocasetes que tan meticulosamente coleccionaba en los dormitorios y cuartos de baño de sus distintas casas le daban poder sobre los demás”.

“Habló explícitamente de utilizarme y de lo que me había obligado a hacer con ciertos hombres como forma de chantaje, para que estos le debieran favores”.

Se sigue especulando sobre la existencia de una “lista de clientes” de Epstein, en la que supuestamente llevaba un registro de nombres de ricos, famosos y poderosos implicados en su red de trata de personas.

En julio, el Departamento de Justicia del Gobierno Trump emitió un memorando en el que afirmaba que no había pruebas que respalden la existencia de una lista de clientes.

El memorando del Departamento de Justicia reiteraba anteriores afirmaciones de que Epstein había muerto por suicidio en la celda de una cárcel de Manhattan y que no estaba justificada ninguna otra investigación.

Pero Giuffre pareció dudar de esto en sus memorias: “Puedo ofrecer argumentos tanto para un suicidio como para un asesinato”, escribió.

Las memorias de Giuffre, que había denunciado los años de abusos que sufrió a manos de Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell antes de su muerte en abril, se publicaron el martes.

Por un lado, Epstein “alardeaba de su acceso al poder” y de su “autodenominada necesidad 'biológica' de sexo”, pero estar entre rejas no le permitía acceder ni a “las jóvenes de las que le gustaba abusar ni a los hombres poderosos con los que ansiaba codearse”, dijo.

Agregó que “eso ciertamente le habría hecho querer acabar con todo”.

Por otro lado, citó la recopilación de videocasetes por parte de Epstein como una razón por la que podría haber sido asesinado.

“¿Podría ser que alguien que temía ser expuesto por Epstein hubiera encontrado la forma de exterminarlo? Sé que las conclusiones oficiales, incluido un informe del inspector general publicado en junio de 2023, dicen que esto es imposible, pero nunca me convencerán del todo”, afirmó.

Las palabras de Giuffre echarán más leña al fuego de la indignación en torno a la gestión de los archivos de Epstein por parte del Gobierno de Trump, que han provocado llamamientos a una mayor transparencia desde todos los rincones del mundo político.

Donald Trump y Melania Knauss, su novia y futura esposa, junto a Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell en el complejo Mar-a-Lago de Trump en 2000. Foto: Getty Images.

La fiscal general de EE.UU., Pam Bondi, informó al presidente Trump en mayo que su nombre aparecía en los documentos, según el Wall Street Journal, pero esto no se mencionó en el memorando de julio.

Una mención en los archivos no implica que se hayan cometido delitos, y también se mencionaron docenas de otros nombres de alto nivel. El presidente nunca ha sido acusado formalmente de irregularidades en relación con

Un grupo bipartidista del Congreso de EE.UU. está presionando para que se publique la totalidad de los archivos de Epstein.

Sin embargo, esta medida está siendo obstaculizada por el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, que se ha negado a tomar juramento a la congresista demócrata electa por Arizona Adelita Grijalva, quien prometió que añadiría la última firma necesaria en una petición de aprobación para forzar la publicación de los archivos.

Las memorias de Giuffre contienen algunas referencias a Trump. Contó que conoció al magnate inmobiliario en el año 2000 con su padre, Sky Roberts, mientras él trabajaba como encargado de mantenimiento en el club Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida.

Ocurrió en la oficina de Trump en el complejo turístico, donde ella acaba de empezar a trabajar como encargada de vestuarios por nueve dólares la hora, limpiando baños, reponiendo toallas y preparando té.

“[Mi padre y Trump] no eran amigos, exactamente. Pero papá trabajaba duro y eso le gustaba a Trump; había visto fotos de ellos posando juntos, dándose la mano”, escribió y agregó: “Trump no pudo ser más amable; me decía que era fantástico que yo estuviera allí”.

Trump preguntó a Giuffre si le gustaban los niños y le comentó que tenía amigos con hijos viviendo cerca que necesitaban niñeras, según el libro. La joven aceptó la oferta de Trump de trabajar de niñera para ganar un dinero extra.

“Dije que sí, que me había desempeñado como niñera antes, pero omití el hecho de que la última vez que lo había hecho, me habían reprendido: en un intento de entretener a los niños a mi cargo, había encendido una enorme provisión de fuegos artificiales que había encontrado en la casa. Está claro que hice bien en omitirlo, porque pronto estaba ganando un dinero extra algunas noches a la semana, cuidando a los hijos de la élite”, relató.

El caso de Jeffrey Epstein ha sido el centro de la atención de varias teorías de conspiración en línea desde hace años.

Giuffre también cuenta haber visto a Trump y a su esposa Melania en una fiesta de Halloween en el 2000, organizada por Heidi Klum en el hotel Hudson de Nueva York, a la que también asistieron el príncipe Andrew y

La amistad de Trump y Epstein entre la década de 1990 y principios de los 2000 ha sido bien documentada en fotos y filmaciones. El nombre de Trump ha aparecido siete veces en los registros de pasajeros de los aviones de Epstein.

Giuffre acusó al príncipe Andrew de abusos sexuales. El miembro de la realeza británica ha negado todas las acusaciones en su contra, llegó a un acuerdo financiero en 2022 con ella. Desde entonces, se ha retirado de la escena pública y ha dejado de utilizar su título y honores.

La relación entre Trump y Epstein se disolvió hacia 2004. Un miembro de Mar-a-Lago dijo al Miami Herald que Trump había hecho expulsar a Epstein de Mar-a-Lago en 2007 después de que el difunto financiero “acosara a la hija de un miembro”.

En 2019, cuando se presentaron cargos de tráfico sexual contra Epstein, el presidente dijo que no había hablado con él en 15 años.

Reuniones en Mar-a-Lago

Giuffre conoció a Maxwell, miembro de la alta sociedad británica, en Mar-a-Lago, pocas semanas antes de cumplir 17 años, según escribió en sus nuevas

“Me gustaría poder decir que sentí que algo maligno me acechaba, pero cuando entré en el edificio no tenía ni idea del peligro que corría”, contó Giuffre. En cambio, el acento de Maxwell le recordó a Mary Poppins.

“¿Te interesan los masajes?”, le preguntó Maxwell, explicándole que conocía a un “hombre adinerado (miembro de Mar-a-Lago desde hace mucho tiempo, según ella) que buscaba una masajista para viajar con él”.

De acuerdo con las memorias, Maxwell le preguntó a Giuffre si daba masajes “aparte”, a lo que la adolescente respondió que no lo hacía y que no tenía formación.

“Estoy segura de que lo harías estupendamente”, insistió Maxwell y añadió que el hombre le pagaría el entrenamiento si quedaba impresionado con ella.

“Le encanta ayudar a la gente”, dijo Maxwell, según las memorias.

Giuffre describió su primer encuentro con Trump en el verano de 2000 en el complejo turístico de Mar-a-Lago, propiedad del ahora presidente de EE.UU., donde trabajó hasta que empezó a laborar para Epstein a tiempo completo.

Acudió ese día a la propiedad de Epstein en Palm Beach después del trabajo, vistiendo aún su uniforme de

Cuando conoció a Epstein, este estaba desnudo y acostado en una camilla de masajes de color verde turquesa. Mientras Maxwell le daba instrucciones para realizar el masaje, Epstein le hacía preguntas, incluida al menos una “rara”: si tomaba anticonceptivos.

Giuffre contó que fue abusada por Epstein y Maxwell en esa primera reunión.

Dos semanas después de ese primer encuentro, Epstein preguntó a la adolescente si quería trabajar para él a tiempo completo. Giuffre escribió que la petición iba acompañada de una amenaza: una foto de su hermano pequeño, Skydy, en su escuela.

“Sin embargo, Epstein debió de percibir mis reparos, porque se acercó a su escritorio, cogió una fotografía granulada y me la entregó. La imagen había sido tomada a cierta distancia, pero era inconfundiblemente mi hermano pequeño”, relató.

“Sabemos a qué colegio va tu hermano”, le dijo Epstein y añadió: “Nunca debes decirle a nadie lo que pasa en esta casa”.

Donald Trump y sus hijos, Eric e Ivanka Trump, son vistos con Jeffrey Epstein en la inauguración del Harley Davidson Cafe en Nueva York en 1993. Dafydd Jones

El financiero también afirmó que era “dueño” del Departamento de Policía de Palm Beach, por lo que ella tampoco podía acudir al cuerpo policial. Ella sostuvo que había entendido sus palabras como una amenaza de que haría daño a su hermano si hablaba.

Giuffre describió los abusos sexuales cometidos no solo por Epstein, sino también por Maxwell, que actuaba como intermediaria, compañera sentimental y “matrona” en el sórdido mundo del financiero.

Maxwell dijo a Giuffre, y a las demás menores de edad de la órbita de Epstein, que la llamaran “G-Max”, según las memorias.

Durante la primera agresión de Epstein, Giuffre recordó a Maxwell de pie detrás de ella, bajándole la cremallera de la falda y quitándole el uniforme de Mar-a-Lago. Tanto ella como Epstein “se reían de su ropa interior, que estaba decorada con corazoncitos”, contó y añadió que Epstein dijo: “Qué tierna, todavía lleva calzones de niña”.

A continuación, Epstein tomó un vibrador eléctrico, que forzó entre sus muslos, mientras Maxwell le ordenaba que pellizcara los pezones de Epstein mientras ella frotaba sus propios pechos, y los de Giuffre, afirmó la mujer.

Más adelante en el libro, Giuffre escribió: “Si Maxwell estaba allí, a menudo me ordenaban que también la atendiera sexualmente. Para estas sesiones tenía a mano una caja de vibradores y juguetes sexuales. Pero nunca me exigió tener sexo solo con ella; ocurría solo cuando estábamos con Epstein”.

Giuffre señaló que Epstein parecía valorar las conexiones de Maxwell con las altas esferas de la sociedad británica, que incluían a la familia real.

La propia Maxwell parecía “orgullosa de sus amistades con gente famosa, especialmente hombres”, y presumía de que podía conseguir “fácilmente” una llamada con el expresidente Bill Clinton.

El expresidente ha negado tener conocimiento de los delitos de Epstein y nunca ha sido acusado en relación con ningún delito. El Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes citó a Clinton en agosto en relación con los archivos de Epstein, y el representante republicano James Comer dijo el jueves que el panel estaba “trabajando para convocar al expresidente Clinton para una deposición”.

Maxwell también compartió su alegría por haber practicado una vez sexo oral a George Clooney, según las memorias.

“Maxwell también disfrutaba repitiendo que una vez, en un evento cualquiera, había llevado al actor George Clooney a un cuarto de baño y le había hecho sexo oral. Si era cierto o no, nunca lo supimos”, relató Giuffre.

Jeffrey Epstein es visto en la boda de Donald Trump y Marla Maples en el Hotel Plaza de Nueva York en diciembre de 1993. Foto: Dafydd Jones

Giuffre escribió que Epstein y Maxwell la habían “prestado” a una “veintena de personas ricas y poderosas”.

La primera vez que fue víctima de trata fue con una pareja anónima a la que se refirió como el “multimillonario N.1” y su esposa embarazada, quienes se alojaban en el complejo turístico The Breakers, en Palm Beach.

Primero masajeó a la mujer desnuda —cuyo embarazo estaba tan avanzado que parecía que se había “tragado un balón de baloncesto”— durante 45 minutos, antes de que esta se fuera a dormir.

Entonces empezó a masajear al hombre, que también estaba desnudo. “¿No estarías más cómoda trabajando sin ropa?”, preguntó él. Giuffre mantuvo relaciones sexuales con él en el suelo y el hombre le dio una propina de 100 dólares, según escribió.

El segundo agresor fue un profesor de psicología “cuya investigación Epstein ayudaba a financiar”, escribió Giuffre.

Giuffre describió a un profesor, cuyo nombre se desconoce, como un “hombrecillo estrafalario con una calva de pelo blanco que, por su nerviosismo, parecía que no estaba acostumbrado a estar con mujeres”.

Este hombre era uno de los “muchos académicos de prestigiosas universidades a los que [se había visto] obligada a atender sexualmente”, según reveló Giuffre.

Dijo que también había sido víctima de trata con un candidato estadounidense a gobernador, poco después de que ganara unas elecciones en un “estado del oeste”; un “respetado” exsenador estadounidense, y el fallecido agente de modelos francés Jean-Luc Brunel.

Brunel, que dirigía la agencia MC2 Model Management, que Epstein ayudó a financiar, la violó en Nueva York y en la isla de Epstein, de acuerdo con Giuffre. También afirmó que Epstein se jactaba de haberse acostado con más de 1 000 chicas “suministradas por Brunel”, incluidas unas trillizas francesas de 12 años que el agente le envió por su cumpleaños.

Giuffre también escribió sobre el inquietante momento en que Epstein le preguntó si quería tener un hijo suyo con Maxwell. Epstein hizo la petición a Giuffre, a quien llamaba “Jenna”, mientras se encontraban en su isla privada, Little St. James, en 2002.

“Jenna, quiero que tengas a nuestro hijo”, recordó que le dijo Epstein. Maxwell intervino entonces y aclaró que Giuffre tendría “niñeras las 24 horas del día”, una mansión pagada y una asignación mensual de 200 000 dólares.

Pero la pareja quería que Giuffre cediera “todos los derechos legales” sobre el niño, que viajara con él cuando y a donde Epstein quisiera, y que pusiera por escrito que Epstein y ella no eran pareja y que el bebé se quedaría con él si alguna vez tenían un desencuentro.

Giuffre continuó: “¿Y si el bebé fuera hembra? ¿Y si el plan de Epstein y Maxwell era que yo criara a esa niña hasta que llegara a la pubertad y luego entregársela para que abusaran de ella? No quería tener nada que ver con eso”.

(Con información de The Independent)

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  • Omar llanes dijo:

    Increíble historial de estos millonarios locos que dirigen los EEUU Y otros centros de poder.

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