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Analizan desempeño de la zafra 2021-2022, la producción más baja en más de cien años

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Presidente cubano llamó a diversificar las producciones azucareras. Foto: Estudios Revolución.

La agroindustria azucarera cubana dispone de una experiencia tremenda, y eso constituye una fortaleza para el salto tecnológico y organizacional que tenemos que dar en este sector, porque no podemos seguir haciendo lo mismo cuando han cambiado los tiempos y la vida nos está diciendo que tenemos que ir a otros conceptos.

Es esta una de las premisas que defendió el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, durante un encuentro, este sábado, con los participantes en un taller de tres días realizado entre directivos, técnicos industriales y productores cañeros.

El objetivo del seminario, que agrupó a más de un centenar de especialistas, se dedicó a analizar los principales problemas y desafíos del sector. Contó además con la asistencia de académicos, científicos y otros expertos vinculados al ramo, buena parte de ellos mujeres brillantes.

La agroindustria azucarera —enfatizó Díaz-Canel— cuenta con “una masa de obreros y trabajadores comprometidos, con sentido de pertenencia, que tienen confianza en que todavía el sector se puede recuperar, y esto es algo que está en nuestras manos, con todos buscando esa recuperación”.

En la zafra 2021-2022 se fabricaron, en números redondos, 480 000 toneladas de azúcar; 36 centrales molieron algo más de seis millones de toneladas de caña. Fue la producción más baja en más de cien años. El encuentro del Presidente de la República con las trabajadoras y trabajadores del sector para evaluar esos resultados, sin embargo, no fue, como podría haberse pensado, para “dar palos”.

No sin críticas y autocríticas, tanto de directivos como de especialistas, el ambiente de la reunión fue positivo, optimista, esperanzador, como ocurre cuando se está ante un momento de cambio.

La dirección del país, sin dudas, quiso enfocarse en lo verdaderamente trascendente, enaltecedor: la confianza de la Revolución en los hombres y mujeres que trabajan en una agroindustria que es cultura e identidad nacional y que no solo será salvada, sino también desarrollada para ocupar el lugar que tiene en nuestra economía y en nuestra idiosincrasia, ahora en tiempos donde la ciencia y la innovación tienen que ser la guía.

El encuentro en sí no, pero lo que se acordó en él, el consenso que al parecer generó de forma definitiva (y que no ha sido fácil alcanzar, pues se trata de una transformación radical en una tradición centenaria), debe ser un nuevo parteaguas en la historia de la producción azucarera cubana.

La agroindustria se inicia en un nuevo modelo de gestión, donde la producción exclusiva de azúcar no puede continuar siendo —ni lo será— el centro de todos los cálculos, estrategias, esfuerzos e incluso la fuente de los principales ingresos.

El azúcar no puede seguir siendo —ni ya lo será— el fin en sí mismo; una visión emancipadora que el Jefe de Estado defiende cada vez que aborda temas vinculados a la producción cañero-azucarera y que hereda del pensamiento más genuino de la nación, en especial el del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, hijo él mismo de una familia eminente y virtuosamente azucarera.

El sector se dirige hacia un modelo de negocios donde la diversificación y la economía circular (el aprovechamiento de todo lo que dé la caña —y las tierras donde están— y salga de las fábricas) le puedan ofrecer suficiente dinero, para así incrementar su rentabilidad, impulsar su desarrollo y garantizar el crecimiento sostenido del bienestar de las personas y familias que están vinculadas al ramo, tanto estatal como cooperativo y privado.

El azúcar seguirá saliendo de los ingenios, pero la estrategia es producir para satisfacer el consumo nacional (el doméstico y el industrial) y exportar otra parte, más o menos grande o pequeña, según como anden los compromisos y el mercado.

Ahora el objetivo es producir más alcoholes, más rones, más electricidad, más derivados para vender en el mercado interno y el foráneo; más comida, más de todo lo que pueda hacerse, y siempre desde una filosofía y conducta amigables con la naturaleza.

Se trata, además, “de que haya una autonomía real de las empresas, donde los directivos, sus consejos de dirección y sus trabajadores tomen decisiones propias y no tengan que estar consultando “arriba”, defendió el viceprimer ministro Jorge Luis Tapia Fonseca, que participó en el encuentro junto al miembro del Buró Político y vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa, y el integrante del Secretariado del Comité Central y jefe de su departamento Agroalimentario, Félix Duarte Ortega.

“Los directores de las empresas agroindustriales azucareras tienen que pensar como empresarios y desarrollar ideas que les permitan incrementar los ingresos”, enfatizó Tapia Fonseca, para quien el modelo de gestión de estas entidades tiene que partir de la propia empresa, de sus directivos y trabajadores.

Julio García Pérez, presidente del Grupo Empresarial Azucarero (AZCUBA), se refirió por su parte a todas las potencialidades que ofrecen al sector las diferentes decisiones que ha ido adoptando la dirección del país para favorecer al sector empresarial (con sus 43 medidas), al sector agropecuario (63) y al sector agroindustrial azucarero en sí (con sus 93 medidas).

Salvar, transformar, avanzar

Tácticas y estrategias para la zafra 2022-2023 y las que están por venir.

Cerca de una veintena de directivos, especialista, expertos y científicos explicaron el trabajo que realizan en sus ámbitos. Abundaron en dificultades y limitaciones, pero también en los resultados. Ponderaron a su vez las potencialidades que tiene el sector, las cuales, señaló el Presidente de la República, “si las sabemos aprovechar iremos a un momento diferente en la producción cañera-azucarera y sus derivados”.

Díaz-Canel reiteró la voluntad política, del país, para salvar al sector, encontrar las soluciones que demanda y a partir de ahí salir a transformar y avanzar. “Entre todos hemos ido apropiándonos de un grupo de ideas que ahora tenemos que ser capaces de implementar, y tenemos que hacerlo bien y de manera rápida”, dijo.

En una síntesis sobre la situación actual del sector, el Primer Secretario del Comité Central del Partido explicó que para entender esta, lo primero es comprender que desde el inicio de la Revolución dicho sector ha sido muy afectado por el bloqueo del Gobierno de EE.UU., que lo ha hecho —denunció— con toda intención, “porque ellos saben lo que significa la agroindustria azucarera para nuestro país”.

Al hacer una caracterización del sector, el Jefe de Estado reflexionó, en primer lugar, sobre el estado de las plantaciones cañeras. “Con el período especial —repasó—, la escasez de insumos nos fue llevando a lo que yo considero ha sido un proceso de “involución tecnológica” y en el que empezamos a tener cada vez menos caña, aunque a pesar de ello, por voluntarismo, tratábamos de mantener los mismos niveles de producción de azúcar.

“En estos años nos fuimos “comiendo” más caña de la que se debía, y después no sembrábamos la que se necesitaba, y así hemos llegado a un momento donde las plantaciones están en una situación sumamente compleja.

“No hemos podido lograr los balances de siembra de primavera y frío que se necesitan, ni la adecuada composición de cepas para poder escalonar bien los cortes y que los centrales funcionen los días de zafra necesario para lograr estabilidad y eficiencia. Entonces —resumió— hoy la principal materia prima está totalmente deteriorada”.

Sobre las industrias, señaló que estas también se nos fueron deteriorando durante estos años. Las reparaciones cada vez fueron más incompletas, más malas, y (ahora) estamos en un momento en el que casi no reparamos bien ningún central, casi ninguno tiene balance de recursos, (pero a pesar de ello también) seguimos con un voluntarismo tremendo, tratando de hacer una zafra que desde que la planificamos sabemos que es imposible cumplir, dijo. Desde el año 2012 —expuso— no se cumplen los planes de zafra; y cada zafra en los últimos años da menos producción de azúcar.

Esta es —concluyó— “la situación que tenemos. Hemos llegado a un círculo vicioso. Queremos hacer más; queremos crecer, esa es la voluntad, pero cada vez tenemos menos caña y cada vez los centrales están más deteriorados”.

Estrategia de zafra 2022/2023... Y para las que vienen

Julio García Pérez, presidente del Grupo Empresarial Azucarero (AZCUBA), se refirió por su parte a todas las potencialidades que ofrecen al sector las diferentes decisiones que ha ido adoptando

Al rechazar que se siga trabajando de la misma manera, el Presidente Díaz-Canel explicó que las zafras tendrán ahora un nuevo enfoque, y este empezará con la contienda 2022/2023. Esta zafra —dijo— será tal vez pequeña, pero se hará solo con los centrales que estén en mejores condiciones, de forma tal que tengan el mayor balance de recursos posibles.

Molerán los que tengan más posibilidades, los que tienen más caña, y con ellos vamos a producir el azúcar que necesita el país para su consumo. Al mismo tiempo —agregó—, en todos los centrales vamos a ir sembrando caña, recuperando plantaciones, estableciendo estrategias de diversificación y reparando de forma paulatina.

La zafra 2022/2023 tenemos que cumplirla; será decorosa, la haremos con dignidad y nos tiene que dejar un ambiente de victoria en el sector, reflexionó Díaz-Canel. Y los centrales que no muelan —reiteró— seguirán teniendo vida, se seguirán desarrollando, apostando al futuro, y así en cada zafra venidera iremos incorporando más y más centrales, porque habrá más caña, habrá más posibilidades de producir y estaremos entonces creciendo y desarrollándonos.

“Si no lo hacemos así —acotó—, seguiremos con el actual voluntarismo y en dos zafras no habrá caña para hacer azúcar en Cuba. Esa es la realidad, es una realidad dura, pero ese lujo no podemos dárnoslo, porque este país se distingue, entre otras cosas, por producir azúcar”.

El sector azucarero —agregó el Primer Secretario— tiene una importancia enorme para nosotros; primero es parte de la cultura de este país, de la historia; está en la tradición de lucha de nuestro pueblo, con líderes como Jesús Menéndez; forma parte de nuestras luchas contra la colonia, contra la neocolonia y de la lucha revolucionaria. Y los centrales han sido y son la vida de los bateyes azucareros, que son poseedores de una identidad, de un sentido de cubanía, de una pertenencia.

Azúcar: energía y potencia

En el intercambio con representantes del sector cañero-azucarero, el Primer Secretario del Comité Central del Partido enumeró algunas de las enormes potencialidades del ramo, que empiezan por sus más que demostradas capacidades para producir un sinnúmero de productos para la alimentación humana y animal, y la capacidad de generar decenas de derivados (más de cien están creados en Cuba), aunque —señaló Díaz-Canel sobre esto último— no hemos terminado de desarrollar la industria de derivados.

Esta agroindustria, además, continuó enumerado:

—Genera energía eléctrica a partir de fuentes renovables, con una capacidad instalada en turbogeneradores de 449 MW. Si ahora esos equipos estuvieran produciendo electricidad, no tuviéramos apagones; al contrario, nos estuvieran sobrando unos 200 MW, acotó Díaz-Canel. Y todavía no hemos llegado a aprovechar todo lo que nos pueden dar la biomasa, el bagazo, la paja, o los biodigestores...

—Genera fondos exportables. El azúcar no puede seguir siendo el único rubro que dé la producción cañero-azucarero; hay otros muchos que se pueden exportar o que pueden sustituir importaciones, aclaró.

—Genera empleo. El sector ocupa a más de 180 000 personas de forma directa; o sea, contando a sus familias, más de 700 000 cubanas y cubanos viven de la producción cañero-azucarero, subrayó el Presidente. Tenemos una potencialidad de recursos humanos tremendo, independientemente del éxodo que ha habido en los últimos años. En el sector hay técnicos e ingenieros, altamente calificados, innovadores, que están dando soluciones, casi sin recursos, a pie de industria.

—Genera insumos para encadenamientos con procesos productivos de otros sectores.

Luego de enumerar otras potencialidades, concretas, tangibles, que tiene el sector, el Presidente de la República señaló que todo esto lo podemos y lo tenemos que hacer aplicando los conceptos de desarrollo sostenible a todo lo que hacemos.

La agroindustria azucarera —reflexionó— posee unas posibilidades tremendas para desarrollar un sistema productivo que favorezca el medioambiente, que sea compatible con él; que sea totalmente sustentable en lo económico y también que aporte a lo social, a lo cultural de nuestra nación.

Por otra parte —continuó analizando—, tenemos una enorme potencialidad en las tierras. Hoy disponemos de menos tierra dedicada a la caña que en otros momentos, pero hay una parte que ni tiene caña ni la destinamos para otras producciones. Hoy hay más tierras improductivas que en otros momentos; y en esas tierras hay potencialidades para producir caña y para producir comida.

También hay muchas potencialidades —agregó— en el aprovechamiento óptimo de las semillas de caña y sus variedades, porque disponemos de valiosos estudios en esta materia; en el uso de las biofábricas, en la aplicación de los resultados biotecnológicos en la caña de azúcar. En Cuba —agregó— tenemos potencial científico suficiente para dar respuestas a los problemas de la producción cañero-azucarera, pero no lo hemos sabido aprovechar. Entonces, también hay que apoyar a los centros de investigación y a sus científicos.

Por otra parte —agregó— en momentos como los actuales, cuando tenemos poco dinero para comprar, para invertir, para importar, no podemos sentarnos a esperar fertilizantes, ni herbicidas. En el sector cañero tenemos que ir a la agroecología, y la vida está demostrando, con investigaciones que se han ido aplicando en otros cultivos, que se pueden lograr buenos rendimientos cañeros con prácticas agroecológicas y el uso de bioproductos.

Al mismo tiempo —sumó a la lista de potencialidades que tiene el sector— tenemos un sistema de gestión de gobierno basado en ciencia e innovación que puede potenciar muchísimo al sector azucarero y que puede lograr, con la participación de todos, fortalecer una verdadera interconexión entre las universidades, los centros de investigación, las empresas cañero-azucarera, los productores de todo tipo de gestión y propiedad, y el desarrollo local.

Por otro lado —explicitó—, tenemos que buscar una cultura del detalle en nuestras fábricas de azúcar; en ellas lo que se producen son alimentos; entonces, no pueden ser lugares sucios, feos. La azucarera tiene que ser una industria más ordenada y bella, tiene que tener un buen ambiente, tiene que mostrar cultura.

Las prioridades primero

Productores y especialistas participaron en el debate.

Al enumerar un grupo de prioridades que tiene que defender el sector y que son consenso, Díaz-Canel enunció:

—Sembrar y resembrar mucha caña.

—Demoler en este año las plantaciones de cañas viejas, de muy bajos rendimientos en azúcar, y utilizarlas para la producción de energía, alcohol, guarapo u otros fines.

—Fortalecer la capacitación del personal, en especial a los nuevos trabajadores. En este año, cuando no van a moler determinados centrales, tenemos —orientó Díaz-Canel— que capacitar a los que van a hacer las próximas zafras y hacerlo con programas bien diseñados, teórico-prácticos, con las mejores experiencias, y que la impartan los mejores especialistas.

—Diversificar las producciones. En las unidades cañeras —señaló— también hay que sembrar cultivos varios, frutales, producir madera, establecer módulos pecuarios y producir alimento animal. Y en los centrales, dar servicios a la población. También tenemos —añadió—  que desarrollar la acuicultura, la industria de materiales de la construcción, la construcción de viviendas para los trabajadores; las minindustrias para producir todo lo que se pueda, desde helados a guarapo y raspaduras.

—Mejorar el entorno de los bateyes y las comunidades agrícolas, porque —enfatizó— no puede hablarse solo de lo productivo y dejar que lo social se nos quede detrás; los bateyes tienen que ser lugares bonitos, donde haya todo tipo de servicios, que tengan una buena arquitectura.

—Continuar desarrollando la mecanización, pero también retomar e impulsar la tracción animal.

Al fijar otras prioridades, el Presidente se refirió al necesario fortalecimiento de la empresa estatal cañera-azucarera y su adecuada relación con las formas productivas cooperativas y privadas, que no pueden ser —aclaró— de ordeno y mando. También debe ser prioridad la atención a las trabadoras y trabajadores, en especial a los jóvenes.

Finalmente, el Primer Secretario del Comité Central del Partido retomó ideas y pensamientos del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, incluyendo lo que calificó —a pesar de que el Comandante en Jefe la dijo en los años 60 del pasado siglo— como una sentencia que abarca todo lo que se necesita y hay que hacer en la agroindustria azucarera en los momentos actuales:

“Lo que sí le importa al pueblo —señaló Díaz-Canel citando a Fidel— es que haya alimentos, eso sí le importa al pueblo; que haya carne, que haya grasas, que haya huevos, que haya granos, que haya ropa, que haya zapatos; es decir, que haya medios para vestirse, calzar, educarse (…) para eso lo que hay es que producirlos (…) es decir que tenemos que garantizarlo nosotros, trabajando, produciendo, prestando el máximo empeño en explotar los recursos que están en nuestras manos”.

A esto, agregó el Presidente de la República, “es a lo que yo le digo resistencia creativa. Y está dicho desde los años 60 por Fidel”. Y “creo que si trabajamos así —agregó— vamos a tener más caña, una zafra más larga y más eficiente, más derivados, más producciones, más comida, más exportaciones, más satisfacción, más bienestar para los trabajadores, más desarrollo del país; y, en fin, más socialismo, y para eso contamos con ustedes”, señaló el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República a los trabajadores azucareros.

Se han publicado 172 comentarios



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  • Asdrubal Freire dijo:

    Misión imposible de lograr, ya no contamos con la experiencia, los tecnicos y pobreros azucareros en su mayoria estan fallecidos o envejecidos, las 120000 caballerias de caña ya no existen, y las pocas decenas de miles,son puro caguazo con enyerbamiento de aroma y marabú, los sistemas de riego desaparecieron, no existen caminos cañeros y vias ferreas, no hay gruas ni centros de acopio, no hay ingenios y lo principal no hay fuerza de trabajo que quiera insertarse en esta agroundustria, hoy las condiciones de nuestra juventud y sus deseos son otros, esto sin contar el nivel de inversiones, que debe estar en el orden de los 10000 a 50000 millones de dólares, quién lo va a prestar?

  • Yanelys González Oliva dijo:

    Concidero q el tema de la agroindustria azucarera bien complejo como la vida misma de cada cubano en el panorama actual tiene muchas afluentes primero y muyyy importante los planes de producción los cuales se sabe desde q se planifican q el listón está demaciado alto y no son eficientes además los insumos para la base productora para lograr el rendimiento la motivación y nivel de preparación de todo el personal es complicado el tema no creo q valla a tener un vuelco positivo en corto o mediano plazo

  • Rafael Castillo dijo:

    Comiencen hacer el análisis de la industria tabacalera ya, una caja de cigarros en el mercado informal y cuentapropista 300 pesos cubanos, en moneda nacional una vez a la semana 100 ruedas para cerca de 3000 clientes y en MLC tampoco hay

  • Zenys dijo:

    La agroindustria azucarera cubana dispone de una experiencia tremenda, y eso constituye una fortaleza para el salto tecnológico y organizacional que tenemos que dar en este sector,No estamos deteriorando y perdiendo tanta fuerza de trabajo que dentro de unos años , si no volvemos a capacitar no no se quien sabra hacer azúcar . Fuerza y avanzremos.

  • Domingo de leon reyes dijo:

    Los cuatros problemas que hay que resolver en la agro industria azucarera.. no 1 Los cuadros a nivel de empresa y bases productoras .no 2 LA PRODUCCION DE SEMILLA SE PERDIO LA CADENA DE SEMILLA ,LA BASICA,REGISTRADA Y CERTIFICADA ,HOY NO HAY SEMILLA DE CAÑA CERTIFICADA EN EL PAIS.NO 3 EL RIEGO ELECTRIFICADO DEL TOTAL DE MAQUINAS INSTALADA DE RIEGO NO FUNCIONAN EL 90 POR CIENTO NO 4 LOS AUTOCONSUMO PARA LOS TRABAJADOREAS , HOY NO CUENTAN CON ALIMENTOS NI `PARA TENER FUNCIONANDO SUS COMEDORES . ES VERDA QUE FALTAN RECURSO RESOLVAMOS ESTOS PROBLEMAS Y LO DEMAS SE RESUELVE , NO SE LE DE MAS VUELTA AL PROBLEMA.

  • Ignacio dijo:

    Trabajé más de quince años en el azúcar y hace el mismo tiempo que lo hago en la generación eléctrica y les puedo asegurar que en los dos sectores pasa lo mismo.Los problemas tienen su origen en el mal funcionamiento de nuestras empresas.Problemas que no son nuevos y que se han enquistado en nuestra economía. Al principio de la revolución la centralización de las deciciones en el ámbito económico era necesaria y resolvió un problema, pero con el paso de los años eso se fue convirtiendo en freno para el desarrollo.Ya en el 70, cuando yo nací, me contó mi padre que lo mandaron a sembrar caña en un terreno cenagoso que todo el mundo sabía que no produciría nada, pero había que hecerlo porque era la indicación.Así fue como muchos se fueron acomodando y aparecieron los jefes expertos en justificaciones y complacientes, mientras el emergente potencial científico técnico del país se desaprovechaba al máximo.Toda esta basura estaba debajo del tapete porque el momento que se vive hoy es diferente, la situación internacional es diferente y si como economía queremos sobrevivir tenemos obligatoriamente que ser eficientes en todo lo que hacemos para poder superar el bloqueo y, más importante aún, hacer que la gente crea en un proyecto social llamado revolución. Yo siempre he trabajado como especialista de mantenimiento y recuerdo que cuando mejor andaba era cuando falseaba las informaciones. Y esta situación ahora mismo no ha cambiado nada. Hay quien dice, inversión extranjera, pero el dinero que se ponga así es dinero que se echa en saco roto.Hay que cambiar el modelo de gestión, el modo en que se gestiona cada peso en el sector, tocar la esencia porque de lo contrario pueden aprobar no 63 medidas, 800 no resolverán el problema.

  • José Francisco Merino Gómez dijo:

    En el 1986 el coloso habanero solamente produjo más de 100 000 tn métricas de azúcar con rendimientos promedios de más de 100000 arrobas /cab de caña y por razones del Orinoco molieron al director hasta que lo hicieron polvo porque a alguien de las altas esferas no le convenía lo que planteó a cerca del sistema contable y financiero

  • Kilombo Pérez dijo:

    Lo que tiene que hacer el país es asociars a una empresa extranjera econocedora del tema de la producción de azúcar, y dejarlos explotar, modernizar, automatizar, y lo que decida hacer, para mejorar el comportamiento de los centrales. Además, dejarlos dirigir la parte agrícola del asunto, o sea que ellos le compren la caña al productor(en la moneda que entiendan) según sus propios canones, así como que decidan las variedades a sembrar y de donde las van a traer o a quien se las van a comprar.
    En fin que la empresa extranjera decida la mejor manera de echar pa'lante con lo que se tiene a la mano.
    Eso permitiría comparar resultados con los centrales y parcelas cañeras manejadas por AZCUBA, y veremos que anda mal de manera objetiva, y que es subjetivo dentro de este fracaso monumental que es la producción azucarera y sus derivados.

  • Rene dijo:

    Qué vergüenza nacional!!

  • Yoelis Rafael Saantana Zanches dijo:

    Si quieren que el pais marche asia un rumbo economico productivo tanto en la industri asucarera como en cualquier otra rama, debemos dejar atras la ideologia retrograda de " aser mas con menos" para ser rentables en cualquier negosio , se debe inbertir ...y invertir en cosas que tealmete son indispensables.el sector azucarero esta y estara deteriorandose gradualmente de forma aselerada por el defisis de muchos insumos como hervisidas ; tanto hormonales y residuales ademas que no se cultiva bien la caña a tiempo.y por la parte tecnica, si no hay piesas para reparar tanto los centrales y los medios de traansporte y las combinadas.no se puede yebar la caña con eficiensia al ingenio.Hacer mas con menos no es ni sera la solucion.planificar e inbertir en lo que realmente es nesesario es la clave.

  • Alexis dijo:

    Excelente artículo. Pero a mi experiencia personal el el sector y ser parte de una familia calera azucarera, en un coloso que molia un millón de arrobas diarias y producía 90,000 toneladas, les puedo decir que ya pasamos el punto de no retorno en esta industria. La inversión extranjera puede ser una oportunidad pero con el tema de la Ley Helms Burton nadie se va a enrredar el temas de reclamaciones. Una reparación de un central debe estar en el orden de 350 millones de dólares incluyendo la parte agrícola y hacerlo nuevo 600 millones, ojala y alguien invierta porque nuestro estado no posee recursos para tan elevada inversión.

  • marizelen dijo:

    Los azucareros vamos con todo, siempre procurando lo mejor para el sector azucarero

  • rccc dijo:

    Interiorizando las 170 opiniones formuladas sobre este crucial tema hasta este momento, se denota mucha improvisación y opiniones impensadas expuestas con la premura de aprovechar la oportunidad que de repente se presenta para descargar una mezcla de resentimiento con nostalgia y hasta de frustración, acumuladas. Reflejados de muy diferentes maneras, se apela a anécdotas, apreciaciones sesgadas, imaginaciones críticas, exaltaciones desnaturalizadas, que, si bien todo ello está humanamente justificado, y por consiguiente, válidas, para complementar los análisis bien profundos que se requieren. Pero que, en mayoría, no llegan a aportar sustantivamente al balance genuinamente crítico que las adversas circunstancias nos están exigiendo a todos quienes se sienten militantemente comprometidos a intervenir en su reversión; seamos o no cañicultores. Las cosas no son ni tan fáciles, ni tampoco tan difíciles como algunos se empeñan hacérnoslo ver; incluso en tonos de apotegmas. Hasta se enfoca abusivamente algo tan importante para cualquier país en vías de desarrollo como es la inversión extranjera; y no faltan los que esgrimen la varita mágica de la privatización como la panacea que lo resuelve todo de un janazo.
    Pero, ciertamente, peor que pasarse, sería no llegar. Y, además, escuchar con interés todas las opiniones tiene un invaluable impacto en la consolidación de la idea propia de quien las lee, puesto que se acrecienta tanto con las opiniones afines con las que está de acuerdo, total o parcialmente; como por aquellas con las que está en franco desacuerdo. Todas son útiles y cuánto más haya, tanto más afianzamiento suscita sobre la idea o versión propia. Se puede decir, también en este caso, “que siempre que sucede igual pasa lo mismo”.
    La premisa primigenia, diríase: rectora, para entrarle de frente a este o cualquier otro asunto y luego emitir un juicio propio, “es que nadie tiene la verdad absoluta en la mano”, porque, aun cuando por lo general, exista real consenso en ¿el qué? del tema; la verdadera dispersión de los criterios empieza cuando toca el turno ¿al cómo? y es aún más discrepante, cuando entra en la ecuación ¿el con qué? Y el hecho de que, todo ese crucial contenido, tenga que exponerse con pocas palabras en poco espacio, es entonces cuando la conflictividad sube de tono.
    Por experiencias (buenas, regulares y malas) en el desempeño de la profesión ya por casi 57 años cañeros, y sobre todo, por el pormenorizado estudio de la magnánima producción científica de Álvaro Reynoso Valdés; las de otros autores de textos clásicos de caña; audiovisuales, etc. durante los últimos siete años, puedo ahora exponer firmes convicciones, como modesta y comprometida contribución a las resoluciones de los variados desafíos que tocan enfrentarse en este muy complicado contexto que nos ha tocado vivir. Estos son:
    1. Los cinco cuerpos de la composición vegetativa de la caña ostentan rol determinante, porque son los que forman el azúcar y constituyen las fuentes primarias de una amplia gama de productos derivados. Por eso, precisamente, es lo más importante o primario, determinando el monto y eficacia de todos los eventuales encadenamientos productivos; incluyendo los relativos a la economía circular. Pero, dado ese clarísimo y singular carácter, repleto de innumerables especificidades de su propia naturaleza que deberían atenderse idóneamente con absoluto esmero, es por lo que resulta inadmisible el enmarañamiento que suele hacerse con otras fases de los encadenamientos que algunos siempre han pretendido introducir, para complicando las cosas, el análisis termine desatendiendo precisamente la parte que es determinante. O sea, que la caña haya salido siempre perdiendo. Y, a mi criterio, hoy, en esa mahomía llevamos los mismos 506 años de existencia de la caña en Cuba, que los cumplió el pasado 13 de mayo.
    2. La transportación, que incluye la recolección de los tallos molibles, así como el procesamiento posterior de esta masa y la de los demás cuerpos, son fases muy importantes y que contienen sus propias complejidades. Pero, también tengo la convicción de que la mejor e insustituible manera de potenciar las respectivas eficacias de ambos importantísimos procesos y allanarles complicaciones específicas, es disponer de una cantidad colosal de caña establemente y segura; que, pudiera incluso decirse: “sobrante” como para “dejar en barbecho” obrando a favor de la resiliencia intensificada en el agroecosistema donde se asiente dicho cañaveral, como no se pudiera alcanzar con cualquier otra especie de reino vegetal en nuestro país.

    Y aunque soy muy consciente de que en la primera impresión pudiera resultar, por lo menos extraño, debo terminar compartiendo la convicción, sólida, de que una persona que se empeñe conscientemente, en hacer suyas propias, las enseñanzas de Reynoso y las aplique con el rigor exigido en una pequeña cantidad de terreno sembrado de caña, conseguirá igualar o superar el extraordinario rendimiento cañero obtenido por Reynoso en el siglo XIX de 417.377t*ha-1 = 487060.81@/cab que reportó en la tercera edición de su obra cumbre: “Ensayo sobre el cultivo de la caña de azúcar” impresa en París en 1878. Esto significa unas 48 a 62 t de azúcar * ha-1
    Y si, además, poseyera las habilidades y pericias para trabajar con tracción animal, entonces el mérito sería doblemente mayor, toda vez que tal propósito lo alcanzaría, por una parte, con la independencia absoluta del bloqueo genocida que nos impone el hegemón para destruir todo cuanto hemos construido y por la otra parte, que aplicando el cultivo intensivo de caña creado y practicado por Reynoso se alcanza el efecto de lucro en su máxima expresión a través de lograr el máximo de producto al más bajo costo. Por consiguiente, representa un golpe mortal a ese mismo bloqueo, porque nos permite producir la libra de azúcar al más bajo precio de costo, venderla con el precio más barato del mundo, y, sin embargo, con lucrativas ganancias; adaptable a cualquiera fluctuación de precios en el mercado.
    La producción científica legada por Reynoso en síntesis constituye las herramientas conceptuales para conseguir la máxima baratura del precio de costo de libra de azúcar. Transitivamente aplicable a los derivados y con énfasis en la economía circular.

  • Luis dijo:

    Todo está muy bien pero todos los años muelen menos céntrales y se hace menos azúcar el objetivo no es cerrar los centrales porque una ves que cierras una unidad más nunca muele solo queda para la historia lo qué hay que sembrar caña y ponerle combustible para que se traslade esa es la solución. No seguir eliminando centrales azucarero al paso que vamos en el año 2025 molerán en cuba 5 centrales

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René Tamayo

René Tamayo

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