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Héctor García Mesa, memoria de la Cinemateca

Por: Jann Naranjo González
En este artículo: Cine, Cuba, Cultura, Historia, Homenaje, Sociedad
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 Héctor García Mesa (La Habana, 1931-1990). Foto: Cubacine.

Escuché su nombre por primera vez en la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) de San Antonio de los Baños. Nunca antes lo había escuchado, quizás por fatalidad de no coincidir en tiempo y mucho menos en espacio. Héctor García Mesa, un nombre ajeno en su momento, después el tiempo me dio la oportunidad de establecer contacto, no físicamente, pero sí de una forma espiritual con su legado. Comencé a conocer su labor y dedicación cuando empecé a trabajar en la Cinemateca de Cuba, la suya, la cual dirigió hasta su muerte en 1990.

Nacido en La Habana un día como hoy, 26 de noviembre, pero hace ochenta y nueve años, Héctor fue un hombre extraordinario y apasionado de su trabajo. Cursó estudios de Literatura Hispanoamericana, Historia de la Filosofía e Historia de las Artes Plásticas. Vinculado siempre al mundo del arte fue un fiel colaborador en las secciones de teatro y de cine en la revista Nuestro Tiempo, órgano de la Sociedad Cultural de ese nombre que aunaba a los artistas e intelectuales más progresistas y en la cual publicaba críticas, artículos y entrevistas. Para finales de la década de los años 50´ fue miembro fundador del grupo Teatro Estudio, dirigido por los hermanos Revuelta.

Cuando se funda el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) en marzo de 1959, García Mesa figuraba entre sus fundadores. En el temprano año de 1960, Alfredo Guevara le da la tarea de crear y dirigir la Cinemateca de Cuba, institución nacida el 6 de febrero de 1960, hace seis décadas. Iniciada su labor como director, comenzó una misión de rescate, búsqueda, conservación, preservación y creación de fondos que convertirían a la Cinemateca de Cuba en una institución de gran prestigio a escala internacional.

El año fundacional fue crucial para crear las bases de lo que sería después una institución que vive para y por el cine. Una de sus iniciativas, desde mi punto de vista, más importante, fue la creación de los primeros equipos móviles de proyección en 1961, lo cual permitió que llegara el séptimo arte a los sitios más recoditos del país.

El desarrollo de esta actividad fue tan rápido que alcanzó gran connotación; enseguida devino en Departamento de Divulgación del ICAIC, separándose de la Cinemateca. Esa labor propició la exhibición cinematográfica en escuelas, centro laborales y lugares del país donde no se conocía el cine.

Fue tan ardua labor de Héctor, que el año 1961 es admitida la Cinemateca como Miembro Provisional de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) en el 17 Congreso de la organización celebrado en Budapest, Hungría, del 11 al 15 de octubre. Dos años más tarde, es aceptada como Miembro Permanente de la FIAF en 1963 en el congreso efectuado en Belgrado. Fue uno de los primeros méritos de Héctor por su trabajo denodado, en la búsqueda, restauración y divulgación del cine. Tan fue así que para 1961, inicia en el Cine Arte ICAIC (antigua sala Atlantic y hoy Charles Chaplin) la programación de la Cinemateca de Cuba con la proyección de un ciclo de filmes soviéticos que toma por nombre “Tres décadas de cine soviético”, inaugurado con el clásico El acorazado Potemkin (BronenósetsPotiomkin, 1925), de Serguéi M, Eisenstein.

Paralelamente a su cargo de director, García Mesa fungió como programador, no solo de las actividades de la Cinemateca en la capital, sino, que fraguó su deseo de que este arte llegara a las cabeceras provinciales y posteriormente a los municipios con una frecuencia semanal. Diseñó el espacio semanal “Cinemateca en TV” que se mantuvo al aire hasta mediado de los ochenta. Se dedicó a buscar y restaurar viejos equipos y piezas pertenecientes a la historia del cine para la creación del Museo de Cine en Cuba, sueño compartido aún no materializado.

Por su trabajo meticuloso e incansable, la Cinemateca de Cuba fue y es reconocida como una de las más importantes de América Latina. Su devoción por la causa de las filmotecas de esta área marcó la historia de la FIAF.

La huella de este extraordinario hombre no solo quedó en las fronteras de la Isla; como buen soñador, compartió toda su experiencia con otros colegas. Colaboró personalmente y así mismo brindó su apoyo y experiencia a países como Nicaragua, Angola, Panamá, Ecuador… a través de la intervención y asesoramiento en la creación y consolidación de esas cinematecas. Solo hombres con la valía, el amor por el cine, no solo de estos tiempos, sino, de todos los tiempos, son capaces de crear obras de una talla incuestionable y de un valor que sobrepasa todo limite.

Ese es y será siempre Héctor García Mesa, un hombre de creación y de fundación. En 1985 formó parte de la creación de la Coordinadora Latinoamericana de Archivos de Imagen en Movimiento (CLAIM). A través de sus ponencias, conferencias, seminarios, simposios sobre temas históricos y técnicos en gran parte de América y Europa, dio a conocer el trabajo de la Cinemateca de Cuba. Promovido por la FIAF y la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, formó parte del proyecto que llevó a cabo la preparación para la fundación de centros regionales de restauración y protección del patrimonio audiovisual latinoamericano.

Toda su labor al frente de la Cinemateca y de la salvaguarda del patrimonio fílmico cubano e internacional, se ganó con mérito propio ser elegido miembro del Ejecutivo de la FIAF en 1983 y en 1985 es elegido para ocupar una de las tres vicepresidencias de la FIAF, cargo que vuelve a ocupar en 1987 y 1989 desempeñado este cargo hasta su muerte en 1990.

El cineasta Humberto Solás, Premio Nacional de Cine 2003, dijo de Héctor: «El amigo García Mesa fue la extraordinaria fuerza que generó una Cinemateca a la altura de las más completas del planeta. Él contribuyó, de manera decisiva, a conformar un amor por el cine y por un determinado gusto vanguardista que formó parte de la generación de un cine cubano que surgía paralelamente a su Cinemateca.»

Muchas cosas quedan pendientes aún por decir, creo que poco conocen las nuevas generaciones de creadores y cinéfilos de este gran hombre de cine, cinematecario por antonomasia.

Cuando el pasado 20 de octubre, Día de la Cultura Cubana, se inauguró oficialmente la nueva sede de la Cinemateca de Cuba, en el documental Te recuerdo ICAIC del realizador Manuel Pérez, concebido expresamente para esta ocasión, sale la imagen en un primer plano de Héctor, sonriente, y con la mirada de hombre de creación, de fundación. Siempre será memoria viva de la Cinemateca de Cuba. ¡Gracias por siempre, Héctor!

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Jann Naranjo González

Director de comunicaciónde la Cinemateca de Cuba

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