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La inocuidad de los alimentos y las nueve vidas de los utensilios "desechables"

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Vasoa, platos y cubiertos "desechables". Foto: Foto: Ramón Barreras Valdés/ Vanguardia.

Un mes exacto transcurrió desde el día del asombro. Aclaro, no uno de cualquier tipo: asombro en su más puro estado, al strike, como un gancho de Savón, justo entre las cejas y con los ojos cerrados.

En su móvil, una amiga nos mostraba la secuencia de imágenes que tomó el pasado 25 de julio en el área del centro recreativo Arco Iris, de Santa Clara. Dos hombres “fregaban” —¡en las aguas conta­minadas del río!— los platos y vasos desechables que extraían de un par de sacos. Acto seguido los colocaban boca abajo sobre la hierba, aparentemente para escurrirlos, y continuaban con el próximo lote de vajilla y cubertería plástica.

Vasos y platos desechables sa­­lidos ¡sabrá Dios! si de la Conchinchina o de una cafetería por divisas. ¿Destino?: el más obvio posible, pues la venta oficial de materias primas en los puntos habilitados no exige requisitos de limpieza ni mucho menos. Para colmo, 30 días atrás se celebraron los carnavales y fiestas populares de Santa Clara, por lo que si algo tuvo demanda por esas fechas fueron, precisamente, los insumos para el expendio de comida rápida.

O sea, ¡que venga el reciclaje!, pues con barriga llena, corazón contento. Al menos, hasta hoy, nada indica un cambio responsable de actitud.

Descartable: la mala palabra

Testimonio gráfico que motivó esta investigación. Foto: La Vanguardia.

Los individuos de las fotografías se alejaron de la ciudad para hacer lo suyo, quizá como método de protección contra mirones o porque allí terminaban su circuito de recogida. Sin embargo, la venta y recepción de material descartable —latas cortadas a la mitad para hacer moldes de dulces, potes de helado en función de pergas para cerveza, cucharas y vasos plásticos con más horas de vuelo que Yuri Gagarin— constituye un detalle ya clásico en los momentos de disfrute nacional.

Personas lavan vajillas desechables en un río de Santa Clara. Testimonio gráfico que motivó esta investigación.

Háblese de fiestas masivas en Cuba —lo mismo si se trata de una feria agropecuaria, un carnaval in­fantil o el aniversario de la ciudad—, y no quedará cafetería en CUC cuyos desechos diarios no sean pesquisados con paciencia de relojero. ¿Lo peor?: son los más vulnerables de la sociedad quienes protagonizan escenas tan deprimentes.

Marley Pérez Moreta, jefa de turno del Rápido La Taberna, en Santa Clara, los observa en cada jornada de trabajo.

“Casi todos los que intentan recoger las mesas para aprovechar las latas, las botellas y el plástico, son casos sociales, ancianos, minusválidos y gente con problemas de alcoholismo o trastornos mentales. Por esa razón no les permitimos que se acerquen a los clientes ni que hurguen en los cestos dispuestos en el local para la recogida de desechos sólidos, pues fomentamos la política de acopiar toda la materia prima posible”.

— ¿Ustedes mismos la trasladan hasta la casa recolectora?

—Algunas personas se encargan de la basura, pero no son trabajadores nuestros, sino ciudadanos que sabemos se dedican a la venta de materias primas, es decir, vienen, la cargan y se la llevan.

—O sea, que nadie conoce cuál es la ruta real de los desechos de “La Taberna”.

—Suponemos que aprovechen lo valioso, el vidrio, el metal, los plásticos, y se deshagan de lo demás en algún vertedero. Nuestra responsabilidad es mantener la hi­giene y el orden internos, pero si le venden material reciclado a terceros, ya eso es un riesgo que asumen ambas partes y que no le compete a la unidad.

Con diferente ubicación, pero idéntico procedimiento, transcurre la rutina del punto de venta de Palmares localizado en el recién renovado parque recreativo Arco Iris. Iván Peñate Quintana, dependiente gastronómico, agradece el respaldo de la empresa, pues “aquí no se recicla nada, y no solo por las disposiciones higiénicas que lo prohíben, sino porque tenemos material de sobra para garantizar un servicio seguro.

“Los viejitos sí resultan muy comunes en el área. Vienen, cogen las latas de encima de las mesas o de las bolsas que ponemos en los cestos para los residuos, y cuando finaliza el turno botamos lo demás en el basurero”.

Y el céntrico basurero adónde van a parar los desechos de los puntos de venta de la entrada del “Arco Iris” no es más que un rectángulo incompleto, con muros de tres bloques de altura.

— ¿Son comunes los “buzos” en esta zona?

—Cuando cae la tarde, el basurero se queda repleto con toda clase de desperdicios, muchos de los cuales no solo sirven como materia prima, sino que están aparentemente aptos para ser reutilizados. Mientras Comunales no recoge, cualquiera puede venir, seleccionar y guardarse lo que quiera. Nadie aquí está al tanto de ese asunto.

En este punto de la lectura los cabos se atan solos y el dedo acusador de la mayoría apunta, posiblemente, a las mil veces vapuleada figura del cuentapropista —cazador de gangas a fuerza de sobreponerse a la contradictoria realidad de hacer, pagar y cumplir, sin mercado mayorista en la retaguardia.

A Amada Bello Palomino, con su nieta de la mano, no se le ocurre que pueda haber alguien más beneficiado que el trabajador no estatal.

“Porque a ellos qué les podrán interesar los riesgos para la salud de los consumidores, si por cada vasito con churros te cobran 5 y 6 pesos, y lo mismo sucede con el helado, la piña colada y la ensalada fría que uno adquiere en los establecimientos particulares. ¿Quién me garantiza que no son los mismos que la gente deposita en los cestos de basura del propio negocio?”.

Los dependientes de La Casa del Helado de la calle Céspedes, en Santa Clara —una de las cremerías más populares y estables de la ciudad— se escandalizan ante sospechas de esa clase.

“Por una cuestión de higiene, y por respeto al prestigio de la heladería, no adquirimos vasos ya utilizados ni reciclamos los insumos de plástico. La seguridad constituye la garantía más firme que podemos ofrecerles a los clientes. Compramos los absorbentes en las tiendas de productos industriales, y lo demás, si no existe en Villa Clara, salimos a buscarlo en otras provincias. Uno se crea estrategias para obtener los suministros, pero en lo que sí no tranzamos es en lo relativo a la limpieza y la confianza que hemos construido”.

Entrampando el fraude

Foto: Foto: Ramón Barreras Valdés/ Vanguardia.

Muchas de las violaciones más frecuentes en lo referido a la inocuidad de los alimentos —entendida como el conjunto de condiciones y medidas necesarias durante la producción, almacenamiento, distribución y preparación, para asegurar que, una vez ingeridos, no representen un riesgo para la salud— incriminan a contribuyentes que, en apariencias, nunca se descarriaron de la línea del bien-hacer / bien-pagar.

Según el Decreto-Ley Nro. 272/2001, la cuantía más alta que se aplica por contravenciones higiénico- sanitarias es de 100 pesos para las personas jurídicas, y de 1500 en las personas naturales —este es el monto específico para los cuentapropistas, que se rigen por el Decreto-Ley Nro. 315/2014, (Capítulo II, artículo 5, inciso E).

En tiempos de crisis de toda clase, donde lo desechable “ya no lo es tanto” y su empleo indiscriminado no entiende de banderas estatales o privadas, el Lic. Lucián Pardillo Lauride, inspector del Departamento de Inocuidad de los Alimentos de Salud Provincial, enfatiza en las normas cubanas 452 y 456 del 2014. Ambos cuerpos legales se dedican a los requisitos sanitarios generales de los envases, embalajes, medios auxiliares, equipos y utensilios destinados al contacto con los alimentos.

“El nombre lo dice: cubertería desechable, o sea, de único uso. Una vez que se estrene hay que descartarla, y nuestros inspectores tienen que velar por que ello se cumpla. Está terminantemente prohibido reutilizar cubiertos en tales condiciones, o comprarlos a inescrupulosos que los revenden luego de un proceso de fregado de dudosa o ninguna higiene. Por tanto, si se comprueba un manejo inadecuado, procedemos de inmediato a retirar la licencia sanitaria, ya sea de forma parcial, temporal o total”.

— ¿Cuáles son las exigencias de las normas nacionales?

—Los utensilios y cubiertos que estén en contacto con los alimentos deben estar pulcros, y su óptima limpieza y desinfección se realizará con hipoclorito de sodio. El material de la cubertería desechable no admite la realización de un proceso de aseo semejante, con las pautas cualitativas que demanda.

Pardillo Lauride aclaró que utilizar cubertería y vajilla de reúso puede traer consigo enfermedades transmisibles por vía oral, como hepatitis, cólera, tuberculosis y gripe, entre muchísimas otras.

“Por ello, las administraciones de los locales, ya sean estatales o privados,  que expenden alimentos empleando dichos insumos deberán poseer la documentación del proveedor de esos utensilios”.

—Lo cual tampoco sería demasiado difícil de falsear…

—Resulta muy engorroso evidenciar las violaciones de esta clase, puesto que aunque conozcamos que se venden los alimentos con platos, vasos y cubiertos desechables de reúso, los infractores tienen a mano los óptimos para el consumo, nuevos, en su estuche, y los presentan oportunamente cuando llegan los inspectores.

"Pedimos a la población que si saben de personas que comercialicen vasos, platos y cucharas desechables “de segunda mano”, o centros gastronómicos que los empleen, los denuncien al Departamento de Higiene y Epidemiología de su área de salud más cercana", solicitó reiteradamente el inspector del Minsap.

Cualquiera podría suponer que ensuciarse las manos con una acusación de esta naturaleza constituye un acto, si bien responsable, muy poco efectivo. No obstante, en lo que va de año, la Dirección Integral de Supervisión (DIS) en Villa Clara ha detectado más de 4440 contravenciones en la actividad de higiene comunal, donde se incluye lo concerniente a la elaboración y expendio de alimentos.

Reinaldo Oms Pairol, director de la DIS en la provincia, especificó que “la contravención que más se revela radica en el empleo de vasos plásticos, reciclados una y otra vez, pues son más resistentes y se pueden recoger casi en cualquier cafetería por divisa de la provincia”.

Sucede que la impunidad encuentra en el silencio un aliado de lujo, y en Cuba la cultura de la denuncia ha perdido músculo. “Vive y deja vivir”, que ojos que no ven, corazón que no siente.

“De una plantilla total de 356 inspectores, laboran en el territorio 273. En Santa Clara, por ejemplo, solo tenemos 22 parejas de supervisores para hacerlo todo —la integralidad de la DIS abarca diez actividades diferentes por inspeccionar, tanto en personas naturales como jurídicas—, así que muchas veces dependemos de la denuncia oportuna para poder actuar, pues resulta imposible estar en todas partes y al tanto de cada problema”, declaró Oms Pairol.

Según explicó Berta Álvarez Díaz, supervisora provincial de la DIS, “de acuerdo con el Decreto-Ley No. 272/2001, la cuantía más alta que se aplica por problemas higiénico-sanitarios es de 100 pesos para las personas jurídicas y de 1500 para personas naturales —este es el monto específico para los cuentapropistas, que se rigen por el Decreto-Ley No. 315/2014 (capítulo II, artículo 5, inciso E).

“El DL 272 también aclara, en el inciso O del artículo 18, que la persona natural que remueva o extraiga desechos sólidos de los recipientes destinados a la recogida de basura ubicados en la vía pública, recibirá una multa por el valor de 50 pesos. Aunque hemos hecho operativos con la PNR, incluso, en el Vertedero Municipal, los llamados buzos no traen documentos casi nunca, por lo que no podemos multarlos. Una vez más, solo nos dejan la opción de recurrir a la conciencia ciudadana”.

Sin embargo, apenas una revisión a vuelo de pájaro del contenido de ambos cuerpos legales basta para confirmar lo que el análisis posterior corroboró: en un tema tan crítico como la inocuidad de los alimentos, normado meticulosamente en otras naciones, Cuba ni siquiera asoma la nariz en el horizonte.

Un solo inciso en el DL 272, y otro más en el DL 315. Basta. Súmele que, en el caso de los trabajadores del sector privado, las únicas autoridades facultadas para imponer las medidas son los supervisores de la DIS, pues el Minsap resulta el gran ausente, así se trate de una violación sanitaria grave. “El acabose”, diría mi abuelo.

Supongamos entonces que la fragua de las reformas generales que cuece el futuro inmediato de este país no pase de largo sobre las normas que garantizan la seguridad pública en materia de salud, que es lo mismo que hablar de derechos humanos, justicia y salvaguarda para todos.

(Tomado de Vanguardia)

Se han publicado 70 comentarios



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  • pedro pablo dijo:

    el domingo compre una pomo de tukola en la cafeteria del Lido y al abrirla casi explota regando refresco por toda la cocina,,,,he comprado helado en potes de las cafeterias en 100 y 51 y se convierte en espuma,,,,,,,ya no se puede comprar nada,,,incluso compre colonia violetas en el kiosko de trd de 42 y 9na y estaban alteradas no olian anada es una falta de respeto Somos privilegiados de no enfermarnos ante taanta vileza y falta de escrupulos

  • alberto dijo:

    Mas que triste diria yo y lo hablan en la ciudad de Santa Clara pero para nada es un hecho aislado ocurre con mucha frecuencia mas que la debria y ya todos sin querer , o sin darle la mas minima importancia somos parte de eso , vi lo mismo en el estadio latino americano , el domingo pasado cuando un sujeto recogia los vasos deschables ,de los granizados y los refrescos que vienen sellado incluso los escogia y los acomodaba muy bien y le hacia el comentario a mi hijo de 15 años para que viera el cuidado que hay que tener con los alimentos en la calle ( los recogia en las gradas del estadio aun sin acabarse e l juego) sin ningun prejuicio pero , no podamdemos dejar la cuilpa en el suelo o que alguien diga ahora que es culpa del bloqueo , donde estan nuestros inspectores sanitario y toda la cadena de funcionarios que tienen que velar por esto ,,, la respuesta todos la sabemos....

  • Bárbaro dijo:

    A los buzos que están por los basureros que no son multados por falta de identificación, que los recojan los lleven para la unidad de la PNR, los pasen por los registros y allí salen quiénes son y les impongan lo que les toca. Es muy fácil decir que por falta de documento identificativo no se pueden multar. La incapacidad e ineficiencia nos come por una pata.

  • Alberto dijo:

    La realidad absoluta. Y no ocurre solamente en los espacios particulares, en sitios estatales también lo hacen. En la cafetería estatal que hace esquina en el parque del curita, por un lado del palacio de computación compré arroz con pollo(harina de trigo con un pedacito de pollo) y vegetales y el cubierto plástico que me dieron para consumirlo me pidieron devolverlo. Una falta de respeto total por la cual jamás compro nada ahí, si de cara al cliente hacen eso sabrá dios como se hacen las cosas por ahí para adentro.

  • Marchávez dijo:

    QUE ASQUEROSO TODO ESTO, PERO NO HAY NOVEDAD TAMPOCO EN ESTE COMENTARIO, HACE MUCHO TIEMPO QUE EL PUEBLO LO ESTÁ DICIENDO Y NADIE HACE NADA, LAS INSTITUCIONES NO SE SABE PARA QUÉ EXISTEN, CUÁL ES SU PAPEL???, AL FINAL SOMOS LOS DE A PIES LOS QUE SEGUIMOS SUFRIENDO LOS MALTRATOS. QUE VERGUENZA.

  • grissel dijo:

    Cada persona debe velar x su salud, y saber donde y n que condiciones consume algun alimento, quien no sabe lo de los granizados , y sin embargo he visto a mamas con un nene de 1 añito dandole el granizado en esos vasos ufff que locura , pero ademas como aqui tu vas a un policlinico, a un hospital o le tocas a tu vecino q es medico y te consulta en la sala o te atienden sin costo alguno en cualquier centro asistencial por eso la mayoria de las personas no velan por el cuidado de su salud , si estuvieran en un pais donde desde q te sientas a esperar al medico q te atienda te estan tumbando del seguro o pagarlo al casch ,y entonces ese mismo medico te hace ir 3 veces asu consulta para decirte tomate esto o aquello, estoy convencida q tomarian mas responsabilidsad en el cuidado de su salud e exigieran mas las condiciones higienicas sanitarias en los lugares q visitamos, ademas quitando q muchos inspectores se hacen la de la vista gorda porq salen con sus jabitas gorditas tambien .

  • Mercedes del Risco Cabrera dijo:

    Tanto en lo estatal como particular no tiene otro nombre que FALTA DE SUPERVISION.¿DONDE TIENEN ALMACENADOS ESOS MATERIALES , que diariamente tienen para depositar el alimento,una dos y x veces, porque en las tiendas esos materiales no estan siempre- o acaparan o los reciclan,segura que ellos ni su famila comen en esos embaces reciclados y llenos de xxxx microbios?

  • manolito1386 dijo:

    Quien no sabe q si usted se compra un granifrio o un helado, una ensalada fría, en vaso plástico en el 90% de los casos es un desechable reutilizado como alguien mencionaba por allí algo como eso no debería ser caro y debería estar a la mano , muchísima gente se busca la vida con eso es un gran negocio y fácil , donde se complica esto a la hora de buscar la autoridad competente q deba hacerle frente al asunto q puede generar desde hepatitis hasta la tuberculosis, realmente hemos dicho sí a muchas cosas q hoy no estorban y no sabemos cómo hacerle frente , consejo sano no coma nada ni tome nada a no ser preparado en casa o de alguien conocido tengo muchos amigos con negocios particulares q compran los vasos new y si no es así no venden, así q no es problema de ser particular o estatal……Cada quien según su trabajo cada quien según su picardía…..

  • YoXL dijo:

    Todo esto tiene una solución mucho más sencilla, si en cada establecimiento antes de botar todos estos utensilios desechable partieran los cubiertos plástico y picaran o desfondaran platos y vasos nadie los podría reutilizar. Al igual que si cada uno de nosotros hiciéramos lo mismo. SALUDOS.

  • joloro dijo:

    Esta situación que se describe aqui es una epidemia que esta por todo nuestro país.Son personas inescrupulosas,sin dejar de considerar las necesidades reales que los empujan a esto,que es un crimén que queda impune.Desgraciadamente somo todos responsables,por que lo primero es cuando consumimos algún producto envasado o reenvasado en recipientes deschables romperlos y depositarlos en la basura,algo que no se hace.Lo que necesitamos que no sea desechable es la conciencia humana,que eslo que tenemos que rescatar por encima de todo y para el mal de todos se eta perdiendo.

  • mayabeque dijo:

    Esto sucede fundamaentalmente ya que en estos estableciminetos se incumple con la Ley 1288/76 donde dichas entidades no resgurdan el material reciclable que tiene que ser recogido en la entidad y permiten que estas personas los recolenten porque tiene que existir un local donde se guarde todo el material recuperable desde el cartton,cristal y otros.

  • na dijo:

    es Decreto 272 no Decreto Ley, lo de los vasos es facil de detectar.

  • Sembrando Conciencia dijo:

    A todos le preocupa la inocuidad de los alimentos y tienen razón, los primeros que tienen que garantizar las condiciones de higiene son los que expenden algun tipo de alimento, lo que se debe controlar por inspectores decentes y no corruptos, o por las entidades estatales de higiene y epidemiología.
    Pero a mi, me preocupa mas el destino de esos envases plásticos que no se reciclan y son altamente contaminantes del Medioambiente, el estado debe garantizar el reciclaje de los mismos y todos los envases que se utilizan en nuestro país, si es necesario con el concurso de la inversión extranjera.

  • sasy dijo:

    Inocuidad es inocencia y esto es barbarismo salvaje. Pedimos a la población que si saben de personas que comercialicen vasos, platos y cucharas desechables “de segunda mano”, o centros gastronómicos que los empleen, los denuncien al Departamento de Higiene y Epidemiología de su área de salud más cercana”, Donde quedan los gerentes, directores, administrativos que son los encargados de reubicar esta materia prima, para que no llegue a manos inescrupulosas, que falta de control, de exigencia, de chequeo etc., hasta cuando se le permitirá esto

  • Katanga dijo:

    Es horrible esto, el 100 % del granizado se vende en vasos recogidos con suerte de la calle. Y lo peor en las tiendas estatales se venden productos reinventado y reenvasados, Hay fabricas clandestinas casi de todo, desde refresco hasta picadillo, he conocido personas que trabajan en ellas o comercializan sus productos. Prácticamente todo el refresco, malta y cerveza de producción nacional que se vende en las dependencias estatales y algunos cuenta propia son de fábricas clandestinas, producidos con agua de charco y sirope robado de la fábrica y luego envasado en latas y pomos recogidos de la basura y sellados con las tapas y etiquetas originales robadas también de la fábrica, bajo condiciones de higiene del S/XVIII y así hay miles de historias. Creo que es hora de que el país haga algo para desmontar estas barbaridades.

  • user dijo:

    Creo que es un poco radical lo de no comer o tomar nada en la calle, no me gusta hacerlo pero alguna que otra vez uno se ve muerto de sed y lo unico a mano es un granizado. Todo el que use un vaso o plato desechable debería estrujarlo y romperlo antes de botarlo, igual con las latas de refresco, si todos hicieran eso no quedaría más camina que materias primas. Por otro lado es curioso como en Cuba todo el mundo ve todo menos los inspectores...

  • habanera100porciento dijo:

    señores la unica forma de eliminar esto es PROHIBIR TANTO PARA LOS TPC COMO LOS ESTAABLECIMIENTOS ESTATALES EL USO DE UTENSILIOS DESECHABLES. SE LO ASEGURO.Ademas visiten la tienda de cimex de neptuno y aguila, muy buena en surtidos pero superbuenas en cucarachas.

  • Felipe dijo:

    Ayy los inspectores de la DIS y del DHE, son los primeros corruptos, si no, que le pregunten a sus amigos de Comercio y Gastronomía, a los carniceros, a los puesteros y todos los que son objeto de sus inspecciones, cuánto cuesta salir ileso de las mismas. A mi que no me hagan cuento que eso lo estoy viendo desde hace años muchos, entran a los establecimientos, hacen sus señalamientos, el dueño (Administrador), los invita a compartir un refrigerio mientras llenan los papeles o ponen alguna multica para cumplir con el plan y luego a la parte de atrás. Si hay muchos problemas o alguna denuncia, a pasmar plata; comienza la negociación y el regateo. Si es una inspección de rutina 10 cuc para cada inspector y la vida sigue igual. ¿Quién le pone el cascabel al gato? Ojala me publiquen y ojalá supiera los nombres de algunos de los que he visto en estos trajines para publicarlo.

  • Alina López Ochoa dijo:

    Excelente trabajo periodístico que muestra, sin ambages, parte de nuestra realidad. Alberguemos la esperanza que la "fragua de las reformas generales que cuece el futuro inmediato de este país no pase de largo sobre las normas que garantizan la seguridad pública en materia de salud, que es lo mismo que hablar de derechos humanos, justicia y salvaguarda para todos". Confiemos!!!

  • Garib Piñeiro Valdés dijo:

    ¿Es responsabilidad del Estado?, si hemos leído la Constitución, el Estado somos todos. En un establecimiento de un cuentapropista; en una cooperativa; en una cafetería del estado; en un hospital; en una tienda; en la fiscalía y en el control y supervisión, trabajan cubanos naturalizados.
    Ahora, que no exijamos; que no denunciemos; que permitamos; nos justifiquemos; no cumplamos con lo que nos corresponde y reclamemos solamente, no resolverá el problema. Considero que todo parte de la base economía, problema pendiente y que en muchas cosas no dependen de nosotros los cubanos poder resolver, pero si, en muchas otras, como los valores; la decencia; el respeto a uno mismo como ser humano; la combatividad, el hacer con eficiencia lo que nos corresponde hacer y la crítica respetuosa a todo lo mal hecho. Nosotros los cubanos nos hemos vanagloriado toda una vida de lo sociable, respetuoso, educados y defensores de la justicia, es por ello que a Cuba se le respetada en el Mundo. Ahora bien, ¿Por qué permitir que estas cosas pasen?, ¿Dónde está la sensibilidad de los cubanos? A aquellos que, cometen hechos tan indecorosos, deben sentir el repudio generalizado de todo un pueblo, de todo un barrio y de toda una nación; los organismos responsabilizados en el control y de tomar las medidas con los infractores, tienen que hacerse sentir y respaldar a ese pueblo, barrio, o nación y opino que, cuando se le de publicidad, o se haga público el repudio a esos transgresores allí donde cometieron el delito, que se les multe, no con 50 pesos, eso lo buscan ellos en 2 minutos y, donde quiera que estén se les repudie. Cuando eso ocurra, muchas cosas, creo yo, se enderezarán; pero denunciar sin hacer, sin combatir, no ha sido de cubanos. Es verdad que en muchas ocasiones (+ del 98 %) de las veces, no tienes para donde virarte, o no recibes el apoyo de tu propio barrio y de los organismos. Entonces volvemos al inicio ¿Es el Estado o somos los cubanos todos, responsables? Piénselo.

  • Moises dijo:

    Este asunto no es nuevo y todo esta regulado respecto a la inocuidad d elos alimentos, pero la realidad es que los responsables de hacer cumplir con las leyes y regulaciones no lo hacen. Yo he visto a un carnicero fumar mientras vende el pollo agarrandolo con sus manos, acaso eso no lo sabe el administrador del mercado? pero donde esta ese administrador, esta en su oficina y no atiende lo que debe hacer. Y ese es un solo ejemplo. Hay una cosa importante en mi opiníón, tenemos mucho nivel de educación en el país pero hemos perdido la percepción del riesgo y no ejercemos nuestro derecho como ciudadanos en muchos lugares que podemos hacerlo. Hay que hacer lo que diecn otros foristas, cuando consumamos algo en alguna entidad que oferta platos, vasos y cubiertos desechables, asi como latas de serveza pues romperlos e inhabilitarlos para que no puedan ser empleados nuevamente.

  • Paumier dijo:

    Cuando esto sucede con absoluta impunidad significa que la crisis institucional es cierta.

  • yordanis dijo:

    realmente este artículo nos toca las fibras de la sensibilidad, y a la vez, como sentimiento encontrado causa repulsa, indignación, molestia, al ver tanta miseria humana.
    creo de de tal crónica se pueden realizar varias interpretaciones.
    Primero: es un llamado de alerta que se nos hace como sujetos parte de la sociedad, de la actitud enérgica que debemos asumir para enfrentar tan desagradables actos.
    Segundo:el llamado a la reflexión de las administraciones gastronómicas estatales y privadas para que le den cumplimiento a las normas que reglan la recolección, la seguridad y destino final de los desechos sólidos.
    Tercero: es poder tener análisis crítico de lo vulnerable que puede resultar la población y el peligro potencial- objetivamente hablando- que corre de ser contagiada con una enfermedad, que puede expandirse a niveles inimaginables.
    Cuarto: La necesidad de que se creen los mecanismos oportunos y eficaces para implementar un mercado mayorista que pueda servir como única e ideal via para la comercialización de estos útiles (vasos, cucharas, platos, etc... ), los cuales ciertamente están diseñados para ser utilizados por una sola vez, en tal sentido se debe implementar y fomentar un mercado mayorista para la venta de estos.
    Quinto: No por último es menos importante, se trata del comentario de la reportera al exponer que las personas que inciden en este tipo de prácticas son aquellos que pertenecen al sector más vulnerable de la sociedad- lo que para nadie es un secreto, (...son casos sociales, ancianos, minusválidos y gente con problemas de alcoholismo o trastornos mentales...) sin embargo no se advierte el actuar mancomunado - instituciones sociedad- para enfrentar esta problemática tan grave que es visible desde el Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí, y sin embargo hacemos mutis de ello. Incluso, si al respecto se están llevando a cabo acciones entonces las mismas no son eficientes, no se están tomando con la debida diligencia y seriedad. Al final estamos exponiendo a etas pobres personas que forman parte del eslabón más débil y vulnerable de nuestra sociedad, estamos propiciando que sus vidas se hagan más difíciles; no solo me refiero a este hecho en particular, se puede ver la degradación humana en este sentido en las cercanías o alrededores de cualquier establecimiento gastrónomico, el las terminales, en los agromercados, hoteles, etc..., pero también podemos advertir conductas de mendicidad (igualmente..son casos sociales, ancianos, minusválidos y gente con problemas de alcoholismo o trastornos mentales...), casos de indigencia (estas mismas personas abandonadas a su suerte, durmiendo en parques, terminales de omnibus, el terrazas, portales o balcones de instituciones públicas o viviendas particulares), y no pasa nada; hechos y situaciones de la cual se derivan varias interrogantes.

    Dónde están nuestras instituciones públicas (con todo su mecanismo y andamiaje) encargadas en la solución de estos problemas?

    Hasta dónde lo que ha sido una conquista del Estado Socialista (seguridad y asistencia social) ahora se ha convertido en un retroceso? Cada día vemos más indigentes, mendigos, más de estas personas en las calles, y con el mayor respeto de quien pueda tener una opinión distinta, pero quien no lo ve es porque se está haciendo el ciego.

    Qué hacemos como sociedad para impedir que estas conductas tan negativas pululen a todo lo largo y ancho de la isla? Hasta donde llega el papel del Estado y la familia? Es necesario hacer esta interrogante, ahora en el marco de la consulta popular que se lleva a cabo y donde al sector más vulnerable de la sociedad se le quiere dar un tratamiento diferenciado, en el que debe jugar un rol esencial El estado, sus instituciones y la familia.

    Será suficiente el estipendio, la pensión, que perciben estas personas? considerando que en su gran mayoría, me refiero a los viejitos principalmente, estas personas están acogidas a determinado sistema de seguridad o asistencia social, y es una realidad lo que perciben no les alcanza para subsistir, viéndose obligados a practicar estas conductas (mendicidad, recolección de desechos sólidos, reventa de periódicos, etc...), sin tener la intensión de lesionar ningún bien jurídico, ni causar un daño a la sociedad, siendo sus comportamientos generalmente irresponsables y no dolosos.

    Qué hacer con esos inescrupulosos que se valen de estas personas para lucrar a título personal, y actuar en detrimento de la sociedad, contra de la salud del pueblo, movidos solamente por el ánimo de lucro? (cuentapropistas y trabajadores estatales).

  • dvillegas dijo:

    asi mismo, es lamentable que todavia no tengamos mejores formas de controlar algunas fisuras en la actividad de gastronomia, porque una solucion seria poner a un trabajador a picar vasitos y partir cucharas y platos que ya han sido utilizados, pero eso no estrabajo para nadie. por lo que yo tampoco como nada en particulares que brindan comida en estas vasijas, por lo menos en la Isla escacean en las tiendas y no existe una especifica para ello. Aqui venden mucho granizado y veo a los niños comprando, sabra dios de donde salen los vasos.

  • ElQbanolibre dijo:

    Hay de todo, no se ha hablado de la cerveza dispensada, igual, en Santa Clara,( lo he visto en frente a la Terminal de trenes y en el Sabor), los empleados que venden esa cerveza en esos lugares y sabe dios en otros también enguagan los vasos y los vuelven a utilizar, lo he visto con mis propios ojos.
    Realmente los cubanos tenemos tremendos anticuerpos, hemos pasado por el dengue, el cólera, etc, y seguimos resistiendo, pero aunque los inspectores de Pairol están al 76,00 % no creo que sea tan difícil dar una buena batida para que estas cosas se eliminen, a mi juicio falta voluntad y leyes que sean más drásticas, como las de la protección al consumidor.

  • argelionomas dijo:

    Muy buen artículo; y bochornoso además para un país que se gasta millones en la salud del pueblo. Creo que la DIS de Santa Clara, el Minsap y el Minint tienen que ser más enérgicos, más certeros y más astutos que los que violan a diario nuestras leyes y que cada ciudadano sea más cuidadoso de su propia salud y salgan a la calle con sus utensilios, así al menos, aunquie pasen un poco más de trabajo, saben que se toman o comen los alimentos en vasos y con cucharas seguras.
    Otro tanto deben ver los factores que mencioné anteriormente y es la cantidad de comestibles particulares que venden en establecimientos estatales, por ejemplo embutidos, coditos, espaguetis, traidos de fábricas particulares, eso, hay que verlo también, como hay que ver la cantidad de personas que trabajan por la izquierda en panaderías y dulcería, ya que en horas de la madrugada, saben que duermen los inspectores de la DIS, los de salud y los del Minint, y ahí se aprovechan, si ellos fueran la pupila insonne que fue Díaz Canel en Santa Clara y Lázaro Exposito, a lo mejor esas cosas no pasarían en lo que fue la Ciudad más Limpia de Cuba.

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