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Israel pretende demoler 11 mil nuevas viviendas en Cisjordania

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Datos oficiales de la OCHA muestran cómo entre 2010 y 2014 únicamente el 1,5 por ciento de los permisos de construcción solicitados por palestinos fue aprobado por las autoridades sionistas.

Datos oficiales de la OCHA muestran cómo entre 2010 y 2014 únicamente el 1,5 por ciento de los permisos de construcción solicitados por palestinos fue aprobado por las autoridades sionistas.

La Oficina de la ONU para la coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) denunció el plan del Gobierno israelí que busca demoler más de 11 mil propiedades palestinas en Cisjordania, dentro del área C del territorio ocupado.

Para ese organismo internacional, la demolición de los inmuebles demuestran la vulnerabilidad en las cuales viven miles de familias palestinas en el territorio ocupado de Cisjordania y la posibilidad de que algunas se encuentren en riesgo inminente de un desplazamiento forzoso.

Datos oficiales de la OCHA muestran cómo entre 2010 y 2014 únicamente el 1,5 por ciento de los permisos de construcción solicitados por palestinos fue aprobado por las autoridades sionistas.

Datos oficiales de la OCHA muestran cómo entre 2010 y 2014 únicamente el 1,5 por ciento de los permisos de construcción solicitados por palestinos fue aprobado por las autoridades sionistas.

Más del 70 por ciento de las órdenes de derrumbe o demolición afectan a inmuebles situados en el área de parcelas palestinas privadas. El documento de la OCHA, titulado “Bajo Amenaza”, resalta cómo Israel, entre 1988 y 2014, ordenó más de 13 mil demoliciones en el área C, de las cuales dos mil 802 ya fueron ejecutadas.

Sólo el uno por ciento del área C de la Cisjordania ocupada ha sido destinado para construcciones de palestinos, quienes necesitan de permisos específicos del Ejecutivo israelí para iniciar la edificación de casas o asentamientos.

Datos oficiales de la OCHA muestran cómo entre 2010 y 2014 únicamente el 1,5 por ciento de los permisos de construcción solicitados por palestinos fue aprobado por las autoridades sionistas.

La Oficina de la ONU sostiene que bajo esta situación de contaste agresión y presión por el Estado israelí se impide el desarrollo adecuado de viviendas así como de los medios de vida para los palestinos del área C, la cual representa el 60 por ciento de la Cisjordania ocupada, con consecuencias significativas para todos los habitantes de la región.

 (Con información de Telesur)

Se han publicado 14 comentarios



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  • Cubano dijo:

    Ese territorio le pertenece a Israel…

    • Maria Elena dijo:

      No son de Israel, se apropio de ellas, que es otra cosa.

    • Yago dijo:

      “Cubano”, de dónde saca ud. que ese territorio le pertenece a Israel. Según Wikipedia: “El 29 de noviembre de 1947 la ONU aprobó en su resolución 181/11 el Plan de Partición de Palestina, que proponía su división en dos Estados, uno árabe y otro judío, otorgando aproximadamente la mitad de la tierra a cada uno, y un régimen internacional autónomo para la ciudad de Jerusalén, bajo la autoridad de las Naciones Unidas. A la comunidad judía, con alrededor de un 30% de la población, le adjudicaba el 55% del territorio (si bien el 45% correspondía al desierto del Néguev), y a la árabe, con el 67% de la población, el 45% restante.” Así que saque ud. sus propias conclusiones.

      • tiger dijo:

        la historia no a veces se cuenta la verdad
        y para que hablar de cosas que no se tiene conocimiento del mismo?
        Israel siempre sera aunque se oponga quien sea pues la historia nunca pudo borrar su existencia y aun asi sigue existiendo …roma , egipto , los mamelucos los moros, hasta los Nazis…evidencia que es un pueblo no como otro cualquiera, la evidencia de que de ellos se le debe mucho en la ciencia la economia y la cultura en general.
        un saludo para todos.

    • Aroldo dijo:

      Sí claro, porque lo dice usted.

  • Antonio dijo:

    No hay que ser muy listo para entender que esas demoliciones son mas
    terribles que las del Estado Islamico pues dse deben desahuciar personas
    que viven en ellas.

  • Cubano de Verdad dijo:

    Lo más inteligente sería crear un estado multinacional para palestinos e israelíes, pero si esas son las cartas, sería mejor mandar a Israel a volar con un bombazo y que los palestinos recuperen su tierra.

  • Julio Armando dijo:

    Es obvio que Israel está cometiendo un genocidio sin par, está catalogado como crímen de lesa humanidad. No obstante a pesar de no estar de acuerdo con lo que está haciendo Israel con los palestinos; creo que debemos leer la verdadera historia de Palestina y de Israel, y para ello debemos estudiar quienes son los judíos, qué cosa es el sionismo como política de estado llevada a cabo por el gobierno israelí.
    De la misma forma debemos estudiar como surgió el estado de Palestina, la OLP y Alfatá entre otras organizaciones.
    Cuando sepamos bien sobre tales orígenes, estaremos en mejores condiciones de evaluar el por qué de ese triste suceso, en el que a todas luces Israel es el genocida y Palestina la población desplazada y despojada de sus legítimos derechos.

    • SHALOM dijo:

      Julio Armando dijo:
      ´´…….Palestina la población desplazada y despojada de sus legítimos derechos……´´

      Julio me parece que tu comentario empieza muy bien y con la recomendacion que siempre hago a quien comenta este tema y veo que de el no sabe nada, o se manifiesta influenciado por lo que a la politica reinante y la opinion publica quiera hacer ver. Pero ese final no me parece correcto si es que quiso decir lo que entendi, o que historia fue la que usted estudio?
      Si soy de ascendencia judia pero de Fe Cristiana, no justifico las ATROCIDADES que esta cometiendo el ESTADO Isrraeli con su politica ASESINA y GENOCIDA, pero conozco bien la historia de mis ancestros y es la que no conviene (a pesar de se la verdad) decir en estos tiempos.
      Lo lamento profundamente por el pueblo palestino y daria hasta mi ultima gota de sangre por defender aunque fuera solo a uno, pero ´´NO ES SU TIERRA´´ ,y pregunto:
      ¿ Como sacamos nosotros a los Españoles de aqui ? no fue cortandoles la cabeza con nuestras cargas al machete ?
      ¿Que dirian Marti o Maceo si les dijeran que eso es muy brutal para la opinion publica? Tenian que sacarlos de esta tierra que no era suya invitandolos a subir a sus barquitos y chao chao, para que le gustara a los derechos humanos.
      Es solo una humilde opinion, por favor no se ofenda. Saludos

      • maria palomo dijo:

        El que esas tierras fueran de los judios en la antiguedad no les da derecho a ellas ahora, sino, muchos paises tendrian que dejar sus tierras a los dueños anteriores. Luego del holocausto, se le dio el terreno a los judios para que pudieran crean una nación. Es cierto que los palestinos que eran los dueños en ese momento no estuvieron de acuerdo, pero una cosa es que los judios defiendan el territorio que le habían dado a ellos y otro intentar quitarle el que le habían dejado a Palestina. Al fin y al cabo ellos vivian allí hace años.

      • Aroldo dijo:

        O sea que si esa tierra no es de Palestina debe ser de Israel entonces, mira que se aprenden cosas todos los días, creo que ya he visto todo en este mundo, ahora yo te hago la misma pregunta, ¿qué historia te enseñaron tus ancestros?

    • Arista// Breve historia I dijo:

      Breve historia de Israel y Palestina (1) Por Marcos Aguinis
      Escritor. Columnista de La Nación (Argentina). Caballero de las Letras y las Artes (Francia) y doctor honoris causa por las universidades de Tel Aviv (Israel) y San Luis (Argentina).

      “No es fácil reducir una historia larga a un artículo corto. Lo intentaré.

      El pequeño espacio que se disputan árabes y judíos se encuentra ubicado en un conflictivo lugar.
      Las crónicas más viejas documentan pulseadas entre Egipto al sur y Mesopotamia al norte. Luego vinieron las sangrientas conquistas asirias, babilonias, persas, griegas, romanas, árabes, cristianas, turcas e inglesas, hasta llegar al día de hoy, en que se eterniza la confrontación entre pueblos arraigados a esa tierra que, para respaldar sus derechos, se basan en sus propias narrativas. (…)

      El vocablo Palestina no existía. No es mencionado ni una vez en la Biblia ni en ningún otro documento de la antigüedad.

      Los israelitas consiguieron unificar a las diversas tribus y pueblos que habitaban entre el río Jordán y el Mediterráneo. David, mil años antes de la era cristiana –había nacido en la aldea de Belén (Beth-léjem, en hebreo, “casa del pan”)–, convirtió en su capital el vecino y estratégico caserío jebuseo, ubicado a pocos kilómetros al norte; le impuso el nombre de Jerusalén (en hebreo, “ciudad de la paz”). Su hijo Salomón construyó allí el Templo.
      Después se produjo una escisión entre los habitantes del norte y el sur del pequeño país. El norte se llamó Reino de Israel y el sur, Reino de Judá. Los asirios conquistaron y destruyeron el reino del norte. Siglos después los babilonios hicieron lo mismo con el del sur. Unas siete décadas más tarde el emperador Ciro, de Persia, auspició el regreso a Jerusalén de los exiliados de Judá, quienes ya habían empezado a cantarle salmos de exquisita inspiración:

      Si me olvidara de ti, oh Jerusalén,/ mi diestra se paralice/ y mi lengua se pegue al paladar.

      Luego de la breve conquista helénica, los macabeos recuperaron la independencia de Eretz Israel (Tierra de Israel), que duró hasta la conquista romana. Los emperadores Vespasiano y Tito tuvieron que poner el pecho para frenar las sublevaciones judías y arrasaron Jerusalén, el Templo y varias fortalezas. Pero la resurrección de Judea era un problema que no lograban impedir. No olvidemos que un agravio adicional a Jesús –herido con infinita crueldad y aparentemente derrotado– fue instalar sobre la cruz una sigla elocuente: INRI (Jesús el Nazareno, Rey de los Judíos). ¡Vaya rey!, se burlaron los romanos mientras disputaban sus despojos.

      ¿Y Palestina? Todavía nada, inexistente.

      Un siglo y medio después de Cristo se produjo otra importante sublevación. Jerusalén estaba en ruinas, el templo arrasado, las fortalezas de Herodion y Masada hechas añicos. Un guerrero llamado Bar Kojbá reinició la lucha, enloqueció a varias legiones romanas y consiguió una relativa independencia. (…) Adriano era el emperador de turno. En su libro Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar dedica muchas páginas a ese levantamiento. El emperador lucubró cómo poner fin a las reivindicaciones de los judíos por su querida Judea y su venerada Jerusalén. Primero les prohibió visitar Jerusalén, convertida en una guarnición militar, y pronto cambió el nombre a la ciudad por el de Aelia Capitolina. Al mismo tiempo, cambió la denominación de Judea o Israel por Palestina.

      ¡En ese momento apareció Palestina por primera vez! ¡Era el siglo II d. C.!

      ¿De dónde se obtuvo el vocablo? Fue otra ofensa romana. Palestina se escribía en latín Phalistina y hacía referencia a los filisteos, que la Biblia menciona desde Josué
      hasta David. Significa “pueblo del mar”. Habían llegado desde Creta, probablemente tras la implosión de la civilización minoica, y se establecieron en la costa suroeste del territorio. Jamás lograron conquistar el resto del país y terminaron integrados por completo en el reino de David. Nunca más hubo filisteos ni grupo alguno que los
      reivindicase. Se convirtieron en judíos. Quizás Einstein, Kafka, Marc Chagall, Ariel Sharón, Golda Meir y muchos otros notables descienden de antiquísimos filisteos convertidos en judíos, ¿quién lo puede saber?

      La palabra Phalistina, además, no tuvo suerte. A ese territorio –que adquirió relevancia extraordinaria por la Biblia, base del cristianismo y luego del Corán– los judíos lo siguieron llamando Eretz Israel (tierra de Israel) y los cristianos Tierra Santa, y después los árabes lo bautizaron Siria Meridional.
      Los cristianos fundaron el efímero reino latino de Jerusalén en la primera Cruzada, y durante el Imperio Otomano se convirtió en una provincia irrelevante: el vilayato de Jerusalén. El país perdió brillo, se despobló y secó. Viajeros del siglo XIX como Pierre Loti y Mark Twain testimonian en sus escritos que atravesaban largas distancias sin ver un solo hombre.

      Los nacionalismos judío y árabe nacieron casi al mismo tiempo.
      El judío a fines del siglo XIX y el árabe a principios de XX. Este último floreció en Siria, a cargo de pensadores y activistas cristianos que recibieron influencias europeas. Los sirios acusaron a los sionistas, es decir, a los nacionalistas judíos, ¡de haber inventado la palabra Palestina para quedarse con Siria Meridional! En realidad, ese nombre había resucitado como una palabra neutra frente al desmoronamiento del Imperio Turco.
      ***
      La presencia judía en Tierra Santa fue una constante asombrosa. (…)
      Afines del siglo XIX empezaron a llegar oleadas de inmigrantes que se aplicaron a edificar el país con caminos, kibutzim, escuelas, institutos técnicos y científicos, forestación obsesiva, universidades, teatros, naranjales, una orquesta filarmónica, aparatos administrativos. En 1870 fundaron en Mikvé Israel la primera escuela agrícola de la región.

      Cuando terminó la Primera Guerra Mundial, Palestina fue desprendida de Siria y quedó en manos del conquistador británico por mandato de la Liga de Naciones. Quienes nacían en esa tierra eran PALESTINOS, fuesen judíos o árabes. Antes de la independencia, que volvió a recuperar la palabra Israel, los judíos se llamaban a sí mismos palestinos. Y hablaban de “volver a Palestina”. El actual Jerusalem Post se llamaba Palestine Post y la Filarmónica de Israel se llamada Filarmónica de Palestina. ¡Pero eran entidades judías! Los antisemitas de Europa, toda América y África del norte les gritaban: “¡Judíos, váyanse a Palestina!”. Palestina era reconocida como el hogar de los judíos incluso por quienes los odiaban.

      Los árabes tardaron en tomar conciencia de su propia identidad nacional.
      Al principio, hasta saludaron como beneficiosa la presencia del sionismo, como lo atestigua el encuentro entre Jaim Weizman, presidente de la Organización Sionista Mundial, y el rey Feisal de Irak. Pero Gran Bretaña, advertida de la compulsión judía por su emancipación, cortó dos tercios de la Palestina que le habían adjudicado e inventó el reino de Transjordania, donde instaló al hachemita Abdulá, hijo del jerife de La Meca. Cometió el delito de quitar derechos a los judíos, que reclamaban parte de ese territorio, y lo convirtió en el primer espacio Judenrein (limpio de judíos) antes del nazismo, porque no permitía que allí se instalase judío alguno. Tenebroso antecedente, desde luego. Pronto Gran Bretaña advirtió que sus aliados en la zona eran los árabes, no los judíos, y creó la Liga Árabe en 1945, para mantener su poder colonial.
      Olvidó que estaba allí para favorecer la construcción de un Hogar Nacional para el pueblo judío, el único que de forma permanente y con grandes sacrificios exigía la reconstrucción del país que le había dado su gloria. Es cierto que algunos judíos preferían que esa misión la cumpliese el Mesías y otros se volcaron a la causa de la revolución comunista, pero el núcleo central se agrupó en torno al sionismo, palabra que significaba –simple y elocuentemente– el renacimiento nacional y social del pueblo que más agravios, persecuciones y matanzas había sufrido en dos mil años.

      Después de la Segunda Guerra Mundial arreció la demanda emancipadora judía. La potencia colonial llevó el caso a las Naciones Unidas para provocar su condena. El tiro le salió al revés: las Naciones Unidas votaron el fin del Mandato Británico y la partición de Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe (no establecía que alguno se llamase Palestina, sino que eran parte de Palestina). Los judíos celebraron la resolución, pero los países árabes en conjunto decidieron violarla sin escrúpulos y barrer “todos los judíos al mar”, como lo atestiguan documentos de la época. El secretario general de la Liga Árabe amenazó con efectuar matanzas que dejarían en ridículo las de Gengis Khan. La guerra, por lo tanto, se presentaba como un hecho inminente. Y apuntaba a un nuevo genocidio, pocos años después del Holocausto. No había pudor en seguir asesinando judíos. Ni siquiera los que rechazaban semejante conducta propusieron una condena rotunda y eficaz.

      El flamante Estado de Israel (nombre que adoptó, basado en la expresión hebrea Eretz Israel) no tenía armas –¿quién las vendería a un cadáver?– y debió enfrentar a siete ejércitos enemigos con las uñas y los dientes. Fue una lucha desesperada.
      ¡Los israelíes no contaban con un solo tanque ni un solo avión! La mayor parte de su armamento fue robado o arrancado a los británicos.
      Numerosos combatientes eran espectros que acababan de arribar, luego de sobrevivir en los campos de exterminio nazis. O triunfaban o morían. Fue la guerra en que cayó la mayor cantidad de judíos. En algunos lugares recurrieron a estratagemas para impulsar la rendición o la huida de sus enemigos, en otros atacaron sin clemencia. Sabían qué les esperaba en caso de ser vencidos. Los árabes estaban fragmentados entre quienes defendían sus tierras y quienes habían invadido y luchaban sin convicción. Al cabo de varios meses, con treguas que eran quebradas por alguno de los bandos, se llegó al armisticio y el trazado de fronteras arbitrarias.

      Como consecuencia de esa guerra desigual –iniciada por los árabes–, aparecieron los refugiados. Refugiados árabes y refugiados judíos.
      Estos últimos eran los ochocientos mil judíos expulsados de casi todos los países árabes en venganza por la derrota. Los recibió Israel, pese a sus dificultades iniciales, y los integró a la vida normal, pese a que en ese tiempo y durante varios años debió sufrir un interminable bloqueo y mantener un estricto racionamiento. Los seiscientos mil refugiados árabes, en cambio, fueron encerrados por sus hermanos en campamentos, donde se los aisló y sometió a la pedagogía del odio y el desquite. Transjordania usurpó Cisjordania y Jerusalén Este, medida que justificaba su cambio de nombre; a partir de 1949, en efecto, se empezó a llamar Jordania (ambos lados del río Jordán); Egipto se quedó con la Franja de Gaza. La ocupación árabe de esos territorios duró 19 años. En esas casi dos décadas, ¡jamás se pensó ni reclamó crear un Estado árabe palestino independiente compuesto por Cisjordania, Jerusalén Oriental y Gaza! Ningún presidente, rey o emir árabe o musulmán visitó Jerusalén Oriental, convertida en un vilorrio sucio e irrelevante. No se permitía que los judíos fuesen a rezar al Muro de los Lamentos.

      Sólo después de la Guerra de los Seis Días (conflagración que se produjo por la insistente provocación árabe), se produjo la ocupación israelí de esos territorios y otros más (toda la Península del Sinaí, los Altos del Golán y trocitos de Transjordania). Entonces la historia pegó un brinco.”

      Continuará….

      • Baphomet dijo:

        Arista dijo:
        “sionismo: significa –simple y elocuentemente– el renacimiento nacional y social del pueblo que más agravios, persecuciones y matanzas había sufrido en dos mil años”

        Del mismo modo Hitler, “solo quería devolver al pueblo alemán su antiguo esplendor, mancillado por las potencias que ganaron la 1ª Guerra Mundial”

  • Lennon dijo:

    Al día siguiente de la Declaración de independencia del Estado de Israel en el territorio asignado por el Plan de la ONU para la partición de Palestina de 1947, los cinco estados árabes vecinos (Líbano, Siria, Transjordania, Irak y Egipto), inconformes con dicho Plan, le declararon la guerra al naciente Estado de Israel e intentaron invadirlo.

    En la guerra intermitente que tuvo lugar durante los siguientes 15 meses (con varias treguas promovidas por la ONU), Israel conquistó un 26% adicional del antiguo mandato británico, mientras que Transjordania y Egipto ocuparon la parte restante destinada por la ONU al Estado árabe-palestino: Egipto ocupó Gaza y Transjordania se anexionó Cisjordania y Jerusalén Este, refundando el país con el nombre de Jordania.

    En 1967 el líder egipcio Nasser pidió a las Naciones Unidas que retirara a los Cascos Azules de Gaza, el Sinaí, y de las islas de Tirán y Sanafir (a la entrada del Golfo de Eilat-Aqaba), solicitud que la ONU, en ese entonces presididas por U Thant, aceptó, pese a que eso significaba renunciar a su papel de interposición. Egipto movilizó 80.000 soldados en el Sinaí y ocupó las islas del golfo de Aqaba el 22 de mayo. Esto volvió a poner en peligro la salida de los barcos israelíes al Mar Rojo, y fue considerado un casus belli por parte del gobierno israelí. En ese mismo mes, Egipto, Siria e Iraq firmaron un pacto de defensa mutua. El 5 de junio de 1967, ante la negativa egipcia de desbloquear el Golfo de Aqaba, y ante la nueva realidad estratégica, Israel bombardeó la aviación egipcia situada en la península del Sinaí, dando comienzo de esta forma a la Guerra de los Seis Días.

    En los 6 días que duró la guerra, Israel conquistó la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, la península del Sinaí y los Altos del Golán (Siria).

    La oleada palestina de refugiados fue de unas 300.000 personas, de los que casi un tercio eran refugiados por segunda vez. La mayoría se exilió en Líbano, Jordania, Siria y los Estados del Golfo Pérsico.

    Asi estan las cosas desde entonces,,,,,,,,esas tierras nunca estaran en Paz,,,,,,nadie confia en su vecino fronterizo

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