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Pastores por la Paz: El mundo necesita a Cuba

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raul suarezPor: Ania Terrero y Mario Reyes

Otra vez se ha puesto en marcha la Caravana de Pastores por la Paz. El 29 de junio comenzaron su vigésimo sexta travesía que planea recorrer ciudades de Estados Unidos y Canadá y tiene como destino final a Cuba. Ante su inminente llegada a la Isla, el próximo 24 de julio, el reverendo Raúl Suárez, director del Centro Memorial Martin Luther King Jr. y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, ofreció una entrevista en la que recordó los inicios de este proyecto, sus principales victorias y la importante influencia de Fidel Castro y el reverendo Lucius Walker en su desarrollo.

Los orígenes y la historia de esta Caravana de solidaridad están necesariamente marcados por las luchas y las enseñanzas de Lucius Walker. Durante las batallas por la liberación de los Cinco Héroes, la eliminación del bloqueo y otras medidas injustas impuestas hacia Cuba desde los Estados Unidos, Lucis propuso además nuevas formas de solidaridad y otros modos de hacer para la Iglesia. En sus intentos por demostrar que “el mundo necesitaba a Cuba” removió paradigmas y promovió saberes y principios que bien vale la pena recordar en estos tiempos de regresos, restablecimientos y logros. Unos que no vive, pero por los que luchó incansablemente.

Los primeros pasos

La primera Caravana de Pastores por la Paz llegó a Cuba en el año 1992 y con ella la primera visita oficial del Reverendo Lucius Walker. Desde ese momento, se acordó que las contrapartes en la Isla serían el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), el Centro Memorial Martin Luther King Jr. (CMLK) y el Consejos de Iglesias. Así se inició un proceso de apoyo que se ha mantenido durante todos estos años.

Al mirar hacia atrás y hacer un recuento de las distintas Caravanas, me parece necesario sobre todo destacar el rol que jugó el Reverendo Lucius Walker y la visión política de Fidel Castro, quien ha sido capaz de acompañar y comprometerse con todos los proyectos que él ha considerado justos y humanos. Él comprendió la importancia de la Caravana desde que salió la primera y atravesó los Estados Unidos por tres rutas distintas. Y aquello fue todo un escándalo en ese país, pero Fidel estuvo atento, se mantuvo al día con todo y cuando llegaron los caravanistas lo primero que hizo fue procurar un encuentro con ellos.

Ese encuentro se dio aquí en el Centro, especificamente en el Templo de la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao. Los pastores estaban reunidos y Fidel apareció. Llegó por la noche y tuvimos un acto público donde habló Lucius, cantó el Coro Nacional dirigido por Digna Guerra y el Comandante se encargó de la clausura: una clausura muy emotiva y conmovedora.

En el encuentro había un pastor que tuvo un problema mientras se trasladaban hacia territorio mexicano: los guardafronteras intentaron quitarle su Biblia y él no se desprendió de ella en ningún momento, ni siquiera cuando fue atropellado. En medio del discurso de clausura, este sacerdote se puso de pie y le entregó como regalo esa Biblia y Fidel, rompiendo todos los protocolos de seguridad, se tiró de la plataforma, se dirigió al hombre, lo abrazó y cogió la Biblia. Ese día, al finalizar su discurso, Fidel dijo algo muy hermoso: “Ustedes están agregando una nueva página a la Biblia”.

A partir de este momento, durante 6 Caravanas, Fidel recibía a los Pastores en la escalerilla del avión, posteriormente participaba en una conferencia de prensa con ellos y, además, los despedía antes de su regreso. Mientras los Pastores estaban aquí, Fidel acostumbraba a citar a Lucius a reuniones personales.

Uno de los momentos más difíciles de la Caravana fue en 1993. Aquella vez prohibieron la entrada de un pequeño ómnibus amarillo que venía especialmente para el trabajo de este Centro con los jóvenes. Lucius se entró al ómnibus con 13 personas más y estuvieron 23 días con una temperatura de 40 a 42 grados. Cuando comenzó aquel ayuno nosotros hicimos lo mismo aquí frente a la Oficina de Intereses. Fidel estuvo siempre en las noches y en las madrugadas dando vueltas por ahí.

Uno de los principios fundamentales de la Caravana es que la Iglesia no tiene que pedirle permiso al estado norteamericano para ejercer su solidaridad con Cuba, por lo tanto vienen sin visa, ilegalmente. Y así Lucius y los demás siempre se han impuesto. Esa guagüita, la tenemos todavía trabajando aquí con nosotros.

Razones para luchar

Lucius y los otros Pastores de la Caravana llevaron a cabo todo un proceso de concientización con respecto al bloqueo en los propios Estados Unidos y acompañaron desde el principio la lucha por la liberación y el regreso de los 5 Héroes. En el interior de ese país formaron parte de la Comisión Nacional e Internacional de Solidaridad con los Cinco.

Cada año tenían un encuentro con nuestro presidente del Parlamento en aquel entonces, Ricardo Alarcón y también con los familiares de los Cinco. Esto representó una parte esencial desde el inicio del encarcelamiento hasta que Lucius Walker falleció. Y después la caravana continuó esta lucha. De ahí que en el programa actual tenemos previsto un encuentro con los Cinco compañeros que ya están en Cuba. Es muy merecido ese encuentro, y Lucius no va a estar pero estará su hija y algunos de los veteranos de la Caravana.

Lecciones de historia

Una de las mayores lecciones que nos dejó Lucius fue su manera de expresar la solidaridad. Las Caravanas se iniciaron en una etapa difícil para el pueblo cubano: el Período Especial. En esos años ya eran frecuentes las donaciones a Cuba desde diversos países, pero Lucius y los Pastores por la Paz le dieron un nuevo giro a la solidaridad. Él no la veía única y exclusivamente como asistencialismo, ni a la donación como obra de caridad. Para él la solidaridad era también un proceso de identificación con un proyecto humano y justo. Lucius dejó para la historia de esta Caravana una idea fundamental, pronunciada en su primer discurso público: “Estamos en Cuba no porque Cuba nos necesite, sino porque el mundo necesita a Cuba”. Así dijo con claridad al pueblo cubano de qué principios se estaba partiendo y de que solidaridad se estaba hablando.

Se le ocurrió más tarde que había que llevar el socialismo a los Estados Unidos y para muchos fue una idea descabellada, pero la Caravana ha funcionado como proceso de aprendizaje para ambos pueblos y supuso un proceso de radicalización del pensamiento bíblico, teológico, de la comprensión cristiana y también de la política. No fue el mismo Lucius el que vino en el año 1992 que el que posteriormente falleció. Ellos defendían la idea de que ningún gobierno puede prohibirle a la Iglesia el derecho de ejercer su amor al prójimo.

Además, Lucius les ofreció a las Iglesias cubanas una nueva imagen de lo que es la pastoral de la Iglesia. En Cuba, como en otros países, a veces las Iglesias están muy inmersas en el interior del micromundo religioso donde se desenvuelven. A veces se piensa que la misión de la Iglesia es ofrecer misas y cultos, adorar a Dios, leer la Biblia, hacer oraciones, es decir, ese ambiente interior de las Iglesias. Lucius demostró que también la calle, la universidad, el barrio, los centros de los movimientos populares, son espacios para la Iglesia. Le dio también un nuevo sentido a lo que debe ser la misión de la Iglesia, que no es solo la vida interna de esta, sino tambien lo que se hace fuera de los templos. Lucius Walker, en cierto sentido, nos hizo una advertencia profética crítica de que la Iglesia no es para estar dentro de cuatro paredes, y no es solo el templo o el edificio, sino una comunidad de fe para servir al pueblo. Como Iglesia nosotros le agradecemos a Lucius Walker y su memoria por darnos una nueva imagen de lo que es la diaconía cristiana, el servicio cristiano y la solidaridad cristiana.

Se han publicado 2 comentarios



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  • Eugenio Pizarro Poblete dijo:

    Como sacerdote católico me uno a los pastores por la paz. Siempre he tenido a Cuba en mi corazón de pastor. Y todo lo pongo en mi trabajo pastoral por los pobres de Chile.
    Algún día, Dios quiera, pueda llegar a Cuba, para encontrarme de nuevo con querido pueblo cubano, con su Gobierno y con mi amigo Fidel Castro Ruz, líder de la revolución y del mundo.

  • Eugenio Pizarro Poblete dijo:

    Como sacerdote católico, me uno solidariamente a los pastores por la paz.
    Llevo en mi corazón de pastor, al pueblo querido de Cuba, siendo un eterno agradecido de Fidel que me convidó en algunas ocasiones a Cuba, entregándome su visión acerca de los problemas del mundo, especialmente de América Latina, y especialmente su comprensión y apoyo en 1993, en mi aventura presidencial de Chile por los pobres.
    Aprovecho de saludarlo. Deseo que más temprano que tarde me pueda encontrar nuevamente con él.

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