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Ecología vs neoliberalismo: Mucho más que un arrecife

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Va para diez años que un grupo de puertorriqueñas y puertorriqueños decidió salvar de la privatización neoliberal un pedazo de costa que ha devenido símbolo ecológico, patriótico, humano. Su defensa sigue en pie como respuesta a la arrasadora expansión de hoteles, residencias y otras instalaciones que van cubriendo vorazmente, casi hasta donde llegan las olas, el litoral de Borinquen, y privando de acceso a él al pueblo.

Mural pintado por grafiteros a la entrada del campamento

Mural pintado por grafiteros a la entrada del campamento. Foto: Luis Toledo Sande.

Se desnaturalizan los terrenos costeros y se favorece la devastacióncon que las alteraciones climáticas, a nivel mundial, pueden acabar borrando áreas hoy pobladas, incluso islas enteras, empezando por construcciones erigidas en sitios que debían permanecer libres de ellas. El campamento ubicado en un pedazo de la playa de Isla Verde, enCarolina, junto a la periferia del municipio capitalino de San Juan, es un ejemplo de resistencia y suscita el apoyo de numerosas personas.

Quienes allí acampan lo hacen en condiciones precarias, y gracias a donaciones materiales logran permanecer como “guardianes del arrecife”, alusión al hito escogido para marcar aquel espacio -tierra y mar- que se intenta salvar de la privatización. Lo más importante es el respaldo moral consciente, trabajo por medio, para legitimar un acto de resistencia que, en general, los medios de comunicación y los intereses dominantes han querido silenciar, cuando no satanizar y eliminar. Frente a ello, el valor de lo defendido cala crecientemente en muchas personas, con el alerta de una lucha que ha tenido en Puerto Rico episodios tan aleccionadores como los de la isla de Vieques, usada por el imperio para experimentos, bombardeos entre ellos, que han causado daños terribles en la población.

A la izquierda, Salvador Tió, junto a Pichi (o El Erizo)  y, en el extremo derecho, Manny, activo colaborador en  tareas del campamento.

A la izquierda, Salvador Tió, junto a Pichi (o El Erizo) y, en el extremo derecho, Manny, activo colaborador en tareas del campamento. Foto: Luis Toledo Sande.

En el campamento levantado para salvar un pedazo de reserva marina cerca de San Juan, vive permanentemente un personaje singular, que responde por los nombres de Pichi y El Erizo. A simple vista se aprecia en él la estampa de un hombre de pueblo, de alguien que viene de la pobreza. Su cuerpo habla de estrecheces materiales, de la “marginalidad” a la que es frecuente que las realidades capitalistas condenen a personas humildes. En el campamento le ha encontrado un sentido a su vida. Goza del respecto de quienes comprenden la importancia de la causa cuya defensa él encabeza: es un ejemplo de la tenacidad con que la especie humana debe y necesita cuidar su hábitat.

Encara los riesgos de vivir en un campamento improvisado, casas de campaña o chabolas cuyos habitantes transitorios -él es permanente- son escudos para que los bulldozers no destruyan lo que aún queda de natural y público en aquel espacio. No han sido pocas las veces en que lo han querido encarcelar. Ha necesitado la intervención del abogado Salvador Tió para librarse de la prisión. Ambos estuvieron en la vanguardia de los primeros en llegar, el 13 de marzo de 2005, para ocupar el sitio. Lo hicieron en kayaks, para sortear vigilancias y, de paso, darle a la iniciativa un toque expedicionario, rebelde. La toma de la playa tuvo de líder a Tito Kayak, como se conoce a Alberto de Jesús, el boricua que puso a ondear la bandera de su patria en la mismísima Estatua de la Libertad.

Miembro de una familia emparentada con Lola Rodríguez de Tió -la poeta puertorriqueña que amó a Cuba, donde reposan sus restos-, Salvador estudió en los Estados Unidos, donde vivió durante años y se le afianzó el sentimiento independentista que ya tenía. Por esa orientación es conocido en su patria, y Telesur ha difundido su imagen con tal carácter, y como exponente del proyecto de salvar aquel pedazo costero de Isla Verde. Quienes allí se reúnen lo reciben como a persona cercana. Lo es.

Es impresionante llegar allí y encontrar a Paco López, destacado cineasta que ha sido clave en la defensa de aquella reserva ecológica, apoyando a un biólogo marino en la explicación de la importancia de proteger las playas. Para eso se buscan soluciones en que todos los factores envueltos -población, empresarios de la hotelería y el turismo, negociantes de la vivienda, autoridades públicas- se percaten de que, respetando la ecología, todos salen ganando.

No es fortuito el uso de ese vocablo, ganando,único que en aquel entorno llega por directo al pensamiento de quienes más poder tienen para imprimir factibilidad a lo que se busca, un plan que calza un ideal mucho más abarcador. La reserva marina defendida con el arrecife como referencia, tiene una superficie de 869 mil metros cuadrados; y cerca de 20 mil el pedazo de litoral. Su valor simbólico no cabe en metros, es inmenso.

La alegría y el sentido cultural de quienes han sido ganados para el proyecto lo aprecia quien llega allí y encuentra una tarima sobre la cual -literalmente por amor al arte y a la naturaleza- actúan cantantes y músicos que contribuyen a mantener viva la esperanza. Para un cubano tiene un toque entrañable encontrar a un tumbador, Héctor Vainilla, y una cantante, Ivania Zayas, ambos de primera, unidos para interpretar canciones, entre las más gustadas de las cuales figuran La maza yOjalá, de Silvio Rodríguez, junto a ese “himno” puertorriqueño que esVerde luz, de Antonio Cabán Vale, El Topo.

Una intérprete mítica en Puerto Rico, Flora Santiago, ratifica su voz extraordinaria, y su condición de artista fiel a la lucha ciudadana. Familiares de Rafael Cepeda, El Cangrejo Mayor -entre ellos su hijo Jesús, y otros músicos-, rinden tributo a aquel fundador artista popular. Se le conoce como “patriarca de la bomba”, expresión rítmica en cuya formación tuvieron parte decisiva los esclavos africanos traídos a Borinquen.

Un visitante, cubano de Cuba, recibe alegres muestras de hermandad. Sale de allí con la emoción propia de quien aprecia que los poderosos del planeta -domésticos, imperiales y domesticados- no han podido poner fin a la voluntad de luchar por un mundo mejor.

Vista parcial del campamento instalado en Isla Verde.

Vista parcial del campamento instalado en Isla Verde. Foto: Luis Toledo Sande.

De derecha a izquierda, Ivania Zayas, Flora Santiago, su hija Milagros y Héctor Vainilla

De derecha a izquierda, Ivania Zayas, Flora Santiago, su hija Milagros y Héctor Vainilla. Foto: Luis Toledo Sande

Tela cerca de la tarima donde actúan músicos y cantantes.

Tela cerca de la tarima donde actúan músicos y cantantes. Foto: Luis Toledo Sande.

(Tomado de Bohemia)

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  • Leyva dijo:

    Aqi estamos salvo de las agresiones al medio ambiente, eso no existe en Cuba. Por eso se el reportaje en Puerto Rico.

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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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