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Hospitalizado Günter Grass por problemas cardiacos

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Günter Grass, Premio Nobel de Literatura

Günter Grass, Premio Nobel de Literatura

El premio Nobel de literatura de 1999, el alemán Günter Grass, se encuentra hospitalizado en un centro de salud de Hamburgo (norte), tras presentar problemas cardíacos, según informó la prensa local.

Agencias de noticias, citando al diario alemán “Bild”, informaron que el escritor alemán, de 84 años de edad, es atendido en la clínica Asklepios St. Georg de la referida ciudad.

Sin embargo, fuentes vinculadas a Grass señalaron que el escritor entró en dicho hospital acompañado de su esposa “para una revisión médica programada desde hace tiempo” y que se partía de la base de que en los próximas días regresará a casa.

El también Premio Príncipe de Asturias de las Letras, Grass está considerado uno de los más destacados escritores en lengua alemana. Entre su extensa obra sobresalen títulos como “El tambor de Hojalata”, “El rodaballo” y “A paso de Cangrejo”.

El escritor causó “una fuerte polémica a comienzos de abril, al publicar en la prensa alemana un poema en prosa donde afirmaba que Israel es una amenaza a la paz mundial al expresar la intención de atacar a Irán de manera preventiva por su programa nuclear”, refirió una agencia de noticias.

Esto fue respondido por el Estado israelí declarando como persona no grata al Nobel Günter Grass.

Grass acusaba además a Israel de plantearse un ataque a Irán capaz de aniquilar a su población y afirmaba que se sentía obligado a decirlo ahora, con su “última tinta”, antes de que fuera demasiado tarde.

Desde el entorno del escritor se relacionó su decisión de escribir ese poema a su, al parecer, delicado estado de salud, según señalan las agencias.

“El texto causó una fuerte controversia en Alemania, cuya élite política observa rigurosamente la regla no escrita de la absoluta cautela respecto a la política de Israel por razones de responsabilidad histórica”, precisa una nota de prensa.

Grass trató primero de calmar las aguas matizando que su crítica se dirigía a la política del Gobierno de Israel, pero luego volvió a encender los ánimos al comparar los métodos de ese país con los de la extinta República Democrática Alemana (RDA).

La polémica en torno al poema se desató tras su publicación simultánea en el diario alemán “Süddeutsche Zeitung” y otros grandes rotativos internacionales, como el español “El País”.

(Con información de Telesur)

Se han publicado 3 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Luis corcino dijo:

    Si en el mundo hay mil escritores, un decir en buen dominicano, le aseguro que noveciento noventa y nueve son SOCIALISTA. Me pregunto porque?

  • Manuel dijo:

    Mis más sinceros votos de salud para Günter Grass. Necesitamos de su aportación a la cultura y al humanismo.

  • Florencio Quesada Vanegas dijo:

    Gunter Grass/ muy pocos son los escritores alemanes que tienen el valor de enfrentar la cruda realidad que vive el Medio Oriente, donde Siria e Iran son las nuevas victimas de la OTAN, de USA e Israel… entren ustedes para leer el poema..

    Lo que hay que decir
    El escritor alemán se opone a un ataque israelí contra Irán
    Günter Grass 4 ABR 2012 – 04:28 CET1244

    Günter Grass, en su casa de la isla danesa de Mon. / Bernardo Pérez
    7.849

    Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,
    sobre lo que es manifiesto y se utilizaba
    en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,
    solo acabamos como notas a pie de página.
    Es el supuesto derecho a un ataque preventivo
    el que podría exterminar al pueblo iraní,
    subyugado y conducido al júbilo organizado
    por un fanfarrón,
    porque en su jurisdicción se sospecha
    la fabricación de una bomba atómica.
    Pero ¿por qué me prohíbo nombrar
    a ese otro país en el que
    desde hace años —aunque mantenido en secreto—
    se dispone de un creciente potencial nuclear,
    fuera de control, ya que
    es inaccesible a toda inspección?
    El silencio general sobre ese hecho,
    al que se ha sometido mi propio silencio,
    lo siento como gravosa mentira
    y coacción que amenaza castigar
    en cuanto no se respeta;
    “antisemitismo” se llama la condena.
    Ahora, sin embargo, porque mi país,
    alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
    por crímenes muy propios
    sin parangón alguno,
    de nuevo y de forma rutinaria, aunque
    enseguida calificada de reparación,
    va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
    es dirigir ojivas aniquiladoras
    hacia donde no se ha probado
    la existencia de una sola bomba,
    aunque se quiera aportar como prueba el temor…
    digo lo que hay que decir.
    ¿Por qué he callado hasta ahora?
    Porque creía que mi origen,
    marcado por un estigma imborrable,
    me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,
    al país de Israel, al que estoy unido
    y quiero seguir estándolo.
    ¿Por qué solo ahora lo digo,
    envejecido y con mi última tinta:
    Israel, potencia nuclear, pone en peligro
    una paz mundial ya de por sí quebradiza?
    Porque hay que decir
    lo que mañana podría ser demasiado tarde,
    y porque —suficientemente incriminados como alemanes—
    podríamos ser cómplices de un crimen
    que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa
    no podría extinguirse
    con ninguna de las excusas habituales.
    Lo admito: no sigo callando
    porque estoy harto
    de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además
    que muchos se liberen del silencio, exijan
    al causante de ese peligro visible que renuncie
    al uso de la fuerza e insistan también
    en que los gobiernos de ambos países permitan
    el control permanente y sin trabas
    por una instancia internacional
    del potencial nuclear israelí
    y de las instalaciones nucleares iraníes.
    Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,
    más aún, a todos los seres humanos que en esa región
    ocupada por la demencia
    viven enemistados codo con codo,
    odiándose mutuamente,
    y en definitiva también ayudarnos.

    Traducción de Miguel Sáenz. El texto original en alemán se publica hoy en el diario Süddeutsche Zeitung.

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