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Moya se pone un reto

En este artículo: Atletismo, Cuba, Deportes, Víctor moya
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Tras dos temporadas de casi total inactividad, Víctor Moya busca estabilizar los saltos para alcanzar nuevamente sus mejores marcas. Foto: IAAF

Tras dos temporadas de casi total inactividad, Víctor Moya busca estabilizar los saltos para alcanzar nuevamente sus mejores marcas. Foto: IAAF

Por: Aliet Arzola Lima, estudiante de Periodismo de la Universidad de La Habana.

En el atletismo la modalidad de salto alto tiene un paradigma indiscutible: Javier Sotomayor. El solo hecho de mencionar su nombre nos recuerda que el cielo y las estrellas no están tan lejos como pensamos; eso sí, acercarse tanto es un privilegio reservado para un selecto grupo comandado por el Príncipe de las Alturas.

Cuando dejó el deporte activo quedó un vacío que parecía imposible llenar, pero emergió la figura de Víctor Moya, un santiaguero que sin llegar a los fabulosos registros de “El Soto” se ganó un lugar en la élite de la modalidad, sobre todo por la estabilidad en su rendimiento.

Comenzó su carrera en tierras indómitas y con solo 16 años alcanzó los 1.98 metros, marca que aumentó progresivamente hasta elevarse por encima de los 2.20 m en el 2002. En apenas tres temporadas sobrevoló la varilla ubicada a 2.35 m en una reunión atlética celebrada en Mónaco el 10 de septiembre del 2005, justo un mes después de conquistar el subtítulo mundial contra todo pronóstico en Helsinki, con brinco de 2.29, solo superado por el ucraniano Yuriy Krymarenko.

Ese fue el año del despegue y durante las próximas tres campañas sus saltos por encima de 2.30 m se hicieron una constante, no solo al aire libre, sino también en competencias en pista cubierta, donde llegó hasta los 2.31 m en Arnstadt, Alemania, el 3 de febrero del 2007.

El 2008, año olímpico, Moya comenzó a todo tren, dominaba sin problemas los 2.30 m, altura conseguida primero bajo techo en Banská Bystrica, Eslovaquia, en febrero y cuatro meses después en Eberstadt, Alemania, resultados que lo colocaban en muy buena posición para disputar una medalla en la cita estival de Beijing.

Sin embargo, una grave lesión en su rodilla derecha durante un evento en Colombia en julio le impidió presentarse bajo los cinco aros y lo lastraron por espacio de dos años, en los que ha luchado por recuperar la movilidad de la articulación y superar la pesadilla que interrumpió su progresión competitiva.

Paso a paso, sin prisa, con un riguroso plan de entrenamiento, el criollo ha comenzado a escalar de nuevo en sus resultados: “No quedan secuelas de la lesión, no tengo molestias y ahora solo lucho contra el peso para afrontar las principales competencias de la temporada”, afirmó recientemente durante una sesión de trabajo en el Estadio Panamericano de La Habana.

“Entreno de lunes a viernes por espacio de tres o cuatro horas. Los lunes y jueves nos ocupamos de la fuerza, martes y viernes hacemos hincapié en detalles técnicos como la carrera, los pasos, la coordinación, mientras los miércoles me dedico a fortalecer los planos musculares, principalmente el tren inferior”, agregó.

Este plan de entrenamiento le ha reportado buenos dividendos, pues durante la presente temporada, en la Copa Cuba, ya sobrepasó los 2.25 m, marca que piensa estabilizar en las diversas competencias del circuito mundial, según declaraciones de su preparador Bárbaro Díaz.

“Víctor depende mucho de la fuerza y ahora mismo se encuentra en muy buena forma en ese sentido, por esos creo que podrá alcanzar los 2.28 m, altura que necesita para clasificar al Mundial de Daegu”, aseguró.

El examen inicial para Moya será en la Liga de Diamantes, a la que fue invitado por los organizadores del evento atendiendo a la estabilidad que ha tenido en el presente año.

La meta es no bajar de 2.25 m e incrementar progresivamente la marca hasta los 2.30 m, con la que espera llegar a la cita del orbe en agosto y a los Juegos Panamericanos de Guadalajara, donde buscará revalidar la corona conquistada en Río de Janeiro ’07, cuando superó superando al bahamés Donald Thomas, campeón mundial en Osaka ’07.

El reto no resultará nada fácil; el listón de la varilla a nivel mundial no ha ascendido hasta alturas inalcanzables para Moya, pero dos años en el dique seco no se recuperan de la noche a la mañana. Por si fuera poco, la fecha del certamen continental (14 al 30 de octubre) divide en tres etapas competitivas la temporada, lo que demandará un esfuerzo extra para mantener la forma durante un espacio de tiempo mayor a lo acostumbrado.

No obstante, sobra inteligencia, capacidad y experiencia para afrontar de la mejor manera el trayecto, tal vez el más importante en la carrera de este saltamontes de 28 primaveras, quien, pese a los golpes del destino, se resiste a terminar su carrera.

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  • Amauris Domínguez Meriño dijo:

    Ah esas lesiones que persiguen a todo deportista.
    Felicidades para Moya y que supere las adversidades Y QUE EN ESTA TEMPORADA NOS TRAIGA NUEVOS LAUROS.

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