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Bill Clinton perdió la tarjeta con los códigos que activan el maletín nuclear

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Bill ClintonEl que fuera jefe de personal del Alto Estado Mayor de la defensa con el gobierno de Bill Clinton, el general Hugh Shelton, cuenta en sus memorias que el ex-presidente perdió la tarjeta, más conocida como "galleta", informa hoy The New York Times.

Los hechos ocurrieron en pleno escándalo de Mónica Lewinsky. Son varias las personas que llevan tarjetas con los códigos y tienen que unirse todas para poder desbloquear el maletín. Periódicamente se les pide que muestren sus tarjetas, y cuando llegó el momento de solicitársela al presidente Bill Clinton, éste primero argumentó que la había dejado en sus aposentos, posteriormente en uno de los cajones del despacho oval, para terminar reconociendo que hacía varios días que la había perdido.

No recordaba ni dónde ni cuándo la había visto por última vez y con todos los dolores de cabeza que le estaba dando el asunto Lewinsky, su última preocupación fue dónde había dejado la "galleta".

En el libro el General Hugh Shelton no explica como se solventó el problema - que en estos casos pasa por hacer nuevos códigos y repartir un nuevo juego de "galletas" a los portadores - pero sí incide en el hecho de que el entonces presidente, antes de reconocer su error con la pérdida de la tarjeta, tuvo al personal de la Casa Blanca, buscando por todo el complejo la famosa tarjetita.

(Tomado de Cadena Ser)

Se han publicado 5 comentarios



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  • mateteag dijo:

    Salame del bueno este Clinton.

  • F. JUAN ÁGUILA dijo:

    FIDEL HA ESTADO ALERTANDO SOBRE LOS PELIGROS DE UN DESASTRE NUCLEAR.

    Estoy convencido de que nunca pudo imaginar que tal cosa le ocurriera a un presidente, precisamente, del país que más cabezas nucleares posee.

    Sin embargo, particularmente añado, que primero lo hubiese creído del PTE. ruso B. Yeltsin, país en el nefasto segundo lugar; pero por su ya legendaria "adición" al alcohol.

    Esta se puso de manifiesto durante una visita a Estados Unidos, cuando de madrugada abandonó la casa de Protocolo donde se alojaba en busca de la necesaria dosis.

    Tal parece que el sentido de la "responsabilidad" de uno y otro estaba bastante maltrecho. Uno por unos hábitos y el otro por otros bien diferentes.

    En el caso de Rusia no sé si existía un solo "Maletín" porque entonces si que la cuestión era más seria.

  • Alfredo Ávila Rodríguez dijo:

    A cualquiera se le pierde hasta la cabeza en un pleito sexual con su esposa en la cocina de la casa. Imagínense en la White Sweet House, siendo el más poderoso de su momento con toda la prensa y la enorme presión.
    "Galletas" hay de sobra en los EU.

  • Kelly dijo:

    Que la busque debajo de la cama o el buró.

  • Enrique Atiénzar Rivero dijo:

    NUNCA ESTÁ DEMAS DENUNCIAR LOS PELIGROS QUE ENTRAÑAN ESTAR FRENTE A PERSONAS IRRESPONSABLES.
    Transcribo una entrevista realizada por vía electrónica a Alan Robock hace pocas horas.
    Reconocen alertas de Fidel Castro sobre peligro nuclear
    El eminente científico norteamericano Alan Robock, quien promueve la teoría del Invierno Nuclear, sostuvo que la atención de Fidel Castro al tema de la guerra nuclear ayuda a que el mundo se dé cuenta de cuán peligroso es el arsenal de ese tipo de arma.

    En declaraciones para Adelante reconoció que aún cuando se haya reducido un poco la tenencia de material radioactivo, ese papel que desempeña el estadista acelera la continúa reducción de los arsenales ruso y norteamericano para llegar a un desarme nuclear global.

    Robock, investigador del Departamento de Ciencias Medioambientales de la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey, presentó el 14 de septiembre pasado en La Habana, una conferencia calificada de impactante y presenciada por Fidel Castro, Líder Histórico de la Revolución Cubana.

    Quienes siguen este tema recordarán que en esa oportunidad Robock manifestó a Fidel que afortunadamente la teoría jamás se ha puesto a prueba, aunque sostuvo que la única garantía de que no ocurra en el futuro es la destrucción de todas las armas nucleares.

    “Mientras ellas estén ahí, nos seguirán preocupando los accidentes, los malos cálculos y la gente loca que puedan tener estas armas en su `poder”.

    El tiempo invertido por el científico en atender y responder el cuestionario de preguntas, remitido desde Camagüey a Estados Unidos por vía electrónica, puede calificarse de relampagueante, no excedió las veinticuatro horas y con un lenguaje claro, aunque en inglés, pero sintético y que nos aproximó con sus dos visitas realizadas a esta colonial ciudad de la región centro oriental de Cuba en el 2001 y en el 2007.

    “En el 2001 estuve en Camagüey para participar en la conferencia internacional Lidar. La visita no tuvo nada que ver con el invierno nuclear. La primera vez que trabajé sobre el invierno nuclear fue en los ochenta y publiqué mi primer artículo sobre la materia en 1984”.

    ¿En el 2007 en su segunda visita a Camagüey puede decirse que habían aparecido nuevas evidencias de la gravedad de la guerra nuclear para la supervivencia humana?

    “Sí, recientemente hice nuevos cálculos con la colaboración de mis colegas. Esos trabajos descubrieron los impactos de una guerra nuclear regional y verificaron los antiguos cálculos de los ochenta. El primer de esos artículos lo publiqué en el 2007 pero ya había completado el trabajo antes de eso.

    “Esa es la razón por la que diserté sobre el tema en Camagüey durante aquel viaje, puesto que es lo más importante que la ciencia moderna tiene que discutir”.

    Sobre los recuerdos de ambos pasajes por Camagüey y de sus contactos con investigadores locales trajo a colación el nombre de Juan Carlos Antuña, de Camagüey, quien fue estudiante suyo en la Universidad de Maryland en los 90 y en la Universidad de Rutgers en los primeros años del 2000.

    “Él y yo organizamos el taller de Camagüey y esa fue la razón de mi visita. Disfruté mucho en conocer a su familia y ver su estación de investigación cerca del aeropuerto. En la primera visita fuimos a un juego de pelota en el que el equipo de Camagüey le ganó al de La Habana”.

    Durante la estancia de septiembre pasado en La Habana, en ocasión del taller organizado por el Instituto de Meteorología: “Consecuencias para el clima del planeta de la guerra nuclear”, sólo pudo escuchar dos presentaciones de cubanos.

    “Me impresionó mucho el trabajo del profesor Roger Rivero acerca de los impacto del cambio climático en la agricultura. Él entiende el asunto completamente así como las diferentes influencias en la producción agrícola que también dependen del tipo de cosecha.

    “Trabajó muy duro antes del taller y fue capaz de presentar principalmente un nuevo trabajo sobre los impactos del cambio climático, provocado por una guerra nuclear en la producción agrícola en Cuba”.

    Fidel Castro en sus habituales Reflexiones aborda el peligro de la guerra nuclear y la necesidad de que los Estados Unidos e Israel renuncien a la anunciada y peligrosa guerra contra Irán.

    Según la página Web del Grupo de Óptica Atmosférica de Camagüey (GOAC), perteneciente al Centro Meteorológico local, la entidad tiene su origen en el grupo de investigadores formados inicialmente para realizar estudios de los aerosoles estratosféricos en la Estación Lidar de Camagüey de lo que tomó su nombre original.

    El desarrollo natural y la estrategia de trabajo diseñada a principios de los años 90 del pasado siglo, condujo a asimilar conocimientos y Know how que permiten hoy continuar las investigaciones sobre los procesos de transferencia de radiación solar en el país y la región, a la vez que brinda servicios científicos técnicos de alto valor agregado.

    Por el GOAC participaron en el taller sobre Invierno Nuclear del pasado septiembre, los Doctores en Ciencia Juan Carlos Antuña Marrero y René Estevan Arredondo, y el MSc Boris Barja González.

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