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Cocodrilo, aldea cubana de pasado inglés y presente ecologista

En este artículo: Isla de la Juventud, Vida cotidiana
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Sólo los huracanes interrumpen la tranquilidad de Cocodrilo, pequeña aldea costera que fundaron en suelo cubano inmigrantes de Islas Caimán a inicios del siglo XX.

Sus poco más de 320 habitantes viven de la pesca, la agricultura o el bosque, que aprenden a cuidar desde la infancia. Pero no siempre fue así.

De cara al mar, Cocodrilo está a unos 100 kilómetros de Nueva Gerona, capital de la Isla de la Juventud, la segunda mayor del archipiélago cubano. “La vida era muy difícil aquí, no había carretera como la que hay ahora, ni corriente (energía eléctrica), la vida de los pescadores era dura”, dice a Tierramérica Jenny Rivers, de 78 años.

Las noches de Cocodrilo solían ser tan oscuras como la boca de un lobo. Con el nuevo siglo llegó la electricidad las 24 horas del día, generada  por un grupo electrógeno alimentado a gasóleo.

Rivers se instala de mañana frente al ventanal de su casa para ver el mar que alimentó a varias generaciones de su familia. “Mis padres vinieron de Caimán, y mi esposo era hijo de William Jackson, fundador de Cocodrilo,  que antes se llamaba Jacksonville”, cuenta. El inglés era la lengua común.

Algunos sobrinos caimaneses –o “caimaneros”, como les dicen aquí– han venido a visitarla. “Dicen que esto se parece mucho a Islas Caimán, por  sus casas, el paisaje…”, afirma. ¿Qué pasa cuando viene un huracán? “Ah,  me voy a Gerona con una de mis hijas. A todos nos llevan a lugares  seguros”, responde Rivers sin alterarse.

Dos de sus bisnietos estudian en la escuelita primaria de Cocodrilo. El varón quiere ser médico. La niña aún no decide. Como todos los que nacen aquí, saben nadar desde pequeños y aprenden de sus maestros y maestras a querer y cuidar la naturaleza.

“Este poblado está en un área protegida, hay que cuidar los árboles, no echar basura ni prender fuego en los bosques, para evitar los incendios”, explica a Tierramérica Yenia Amador, de nueve años. “Tampoco debemos  lanzar desechos tóxicos al mar, porque se enferman los peces”, acota  Isaura Soto, de la misma edad.

Entre las aves de la floresta sureña de Isla de la Juventud, Jenny Ruiz, de ocho años, prefiere al tocororo (Priotelus temnurus). “Es azul, blanco  y rojo, que son los colores de la bandera cubana. A ella ni a ninguna otra avecita hay que tirarle piedras”, dice.

Desde este año, Cocodrilo cuenta con una planta de gasificación de biomasa forestal para generar luz. La instalación es parte de un proyecto internacional de generación y distribución de energía renovable para la Isla de la Juventud. El poblado podrá ahorrar 75 por ciento del  combustible fósil en su alumbrado, que, además, será menos contaminante.

“La experiencia permitirá evaluar la tecnología y el manejo del bosque y, de ser positiva, podrá extrapolarse a otras comunidades con similares características. También lo que se hace en educación ambiental puede ser generalizado a otros lugares”, dice a Tierramérica el especialista en  áreas protegidas José Izquierdo.

Para los pescadores hay, también, un antes y después. Una suspensión de la caza de tortugas reorientó las faenas de la gente de mar de Cocodrilo que, por generaciones, vivió de la pesca de quelonios. “Pero ahora estamos mejor”, asegura a Tierramérica Gertrudes Figueredo, de 56 años y 27 de  vida marina.

Con apoyo del Fondo Mundial para la Naturaleza, Figueredo y sus compañeros mejoraron su equipamiento. Además, por la pesca del pargo (Lutjanus  analis) y otras especies apetecidas perciben 20 por ciento de las  ganancias en divisas.

Cocodrilo es la única comunidad humana en el sur de la isla, un sitio Ramsar -humedal de importancia internacional– y Área Protegida de  Recursos Manejados. En su fauna se cuentan aves endémicas como el  zunzuncito (Mellisuga helenae), un tipo de colibrí, y el sijú platanero  (Glaucidium siju vittstum), una de las lechuzas de las Antillas.

Unas 126.200 hectáreas de la Ciénaga de Lanier y Sur de la Isla de la Juventud fueron incluidas en noviembre de 2002 en la lista de humedales de importancia internacional de la Convención de Ramsar, adoptada en 1971 en esa ciudad de Irán para preservar esos ecosistemas y planificar su uso sostenible.

Aquí se han reportado hasta ahora 35 especies de aves, 11 de reptiles (cinco endémicas), seis de mamíferos (cuatro de ellos introducidos), siete de insectos himenópteros y cinco de crustáceos terrestres.

Una estación ecológica encargada del manejo del área protegida cuenta con personal especializado para la conservación de las especies autóctonas, sobre todo de los quelonios.

Las tortugas se monitorean desde abril a septiembre a lo largo de la playa, explica a Tierramérica la especialista principal de la estación, Bárbara Martínez. El seguimiento incluye el conteo de los huevos y de su cantidad por nido, entre otros datos que permiten hacer comparaciones con años anteriores.

“Las tortugas suelen poner los nidos muy cerca de la línea de marea, de modo que los investigadores los trasladan a sitios más alejados para que  no se afecten con la subida del mar y evitar que los huevos se humedezcan  o se echen a perder. Esto es parte del manejo de la especie”, añade  Martínez.

La iguana, de poblaciones vulnerables por la destrucción de hábitat y la caza, es también objeto de la atención de Martínez y su equipo. La información recogida se envía al Centro Nacional de Áreas Protegidas en La Habana, donde se estudia el comportamiento de la especie en todo este país caribeño.

(Publicado originalmente el 24 de julio por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica. Con información de IPS)

Se han publicado 8 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • armando dijo:

    al leer este trabajo recuerdo muy bien el lugar del cual hablan porque sin ser de alli loconosco mui bien ,yo fui pescador de un pueblo llamado cortes, iba acocodrilo por mar alli tuve muy buenos amigos,manolo el administrador dela cooperativa .gertrudis un pescador .tom etc. muy lindo el lugar alli tuve una novia.la cual se quedo esperando .pero en realidad creo que lacosta sur de laisla de pinar del rio son muy bellas hace 20 anos que no las veo pero se que soy de ahi.

  • Maira Portilla Proenza dijo:

    El poblado de Cocodrilo,es uno de los ejemplos vivos que tiene la Revolución de su grandeza, allí se ha construido una Comunidad como parte de nuestro proyecto social con todas las facilidades para sus habitantes, es un ejemplo de la Colaboración Económica con otros países, que han puesto su granito de arena para mejorar aquella localidad donde se combina la utilización de los recursos naturales con el desarrollo armónico de la economía y la sociedad con el objetivo de incrementar el bienestar de las personas que viven allí, que con sus caracterisitcas tambien han demostrado que si se puede avanzar, con huracanes, penetraciones del mar, lejano de la Ciudad cabecera del Municipio Especial Isla de la Juventud,etc, su gente es maravillosa.

  • Mora dijo:

    Un lugar lindísimo,bello,fui una vez y me gustaría ir de nuevo.El lugar perfecto para desconectar para reflexionar para pasar un buen rato en familia.

  • Gustavo de la Torre M dijo:

    Aunque el artículo tiene todos sus méritos, desde el punto de vista ecológico, por su exposición de especies y el carácter valorativo del lugar; se pudo haber abundado un poco más en los cambios que se han realizado en el propio poblado, los cuales van en mejoría considerable de la población del lugar y el desarrollo de los descendientes de aquellos Caimaneros y Jamaicanos que poblaron el lugar en su peregrinar hacia los Estados Unidos y que la vida no les permitió cumplir el viaje a la tierra “de las maravillas”. A mi apreciación, tuvieron más suerte con asentarse allí, junto a la frescura de la naturaleza en vez de llegar al juglar de las barbaries al que se dirigían.
    También hago la observación que la foto que se expone no pertenece al poblado, sino a playa Roja, en la Ensenada de Siguanea, donde se ubica en Centro Internacional de Buceo “el Colony”. Dos lugares que quedan distantes, el referido en el artículo y el presentado en la foto.
    De todas formas, agradezco la muestra del artículo, ya que se refiere al terruño donde viví por 40 años y aún lejos de allí sigo enamorado de esa Islita que logró cambiar su nombre por la gran entrega de la juventud cubana en la gran obra de la Revolución.

  • dreidy dijo:

    Estoy de acuerdo con usted Gustavo, la foto no es del poblado de Cocodrilo, es una lastima por que ese pueblito tiene paisajes preciosos, pues duerme como una perla, entre una concha de monte y mar y con tanta soledad aferrada a sus parajes (alguien dijo).Alli llegaron los caimaneros con su cultura y su religion (luteranos)alli vivieron de los recursos naturales que le ofrecia el lugar,ocurren alli grandes y maravillosos acontecimientos en la primavera, el desobe de los pargos, de las tortugas, el arrullo constante de las torcasas cuando sacan sus pichones , la travecia de los macaos y los cangrejos al encuentro con el amor, algunos no llegaban, quedaban en el camino, pues terminaban en un sabroso enchilado y los macaos pues servian como carnada especial para hacer la pesca. Recuerdo como nos divertiamos los jovenes de mi tiempo con algunos instrumentos d e musica que tenia Nilo Pinero,en el embarcadero a orillas del mar amaneciamos cuando a las 12 de la noche apagaban la pequena planta electrica.
    yo amo ese pueblito tanto , tanto por que vivi en el 24 anos, alli encontre mi primer y unico amor, alli me hice madre, fui bibliotecaria de la escuelita Maximo Cainet,fui pastora laica de la religion luterana, luego trabaje como locutora y corresponsal por el proyecto auspiciado por la UNESCO en la Radio Emisora “Cocodrilo” trasmitiamos La revista ” A todo Sol” Ediosvilde (chichi) y yo y me encantaria volverlo hacer, pues de alguna manera la comunidad se identifico con su emisora pues no era facil la competencia con Radio Pirata de Mejico, pero al fin lo logramos.Tambien a mi me ha gustado mucho el articulo de Tierramerica. Gracias, por que leer este articulo me ha traido al recuerdo , el olor del salitre,el oleaje constante del viento del sur,y ese mar tan azul que da una sensacion de libertad infinita.Aun llevo las huellas de su sol en mi piel y en el recuerdo vivencias que nunca olvidare de aquel pueblito a orillas del mar.

  • Liliú dijo:

    Soy del criterio que las personas que amen la naturaleza , no tienen otra opción que visitar Cocodrilo. Vivo en la Isla de la Juventud, pinera 100%, y siempre que puedo lleno una mochila de cosas y voy a disfrutar de unos días en ese poblado, para disfrutar no solo de su mar, sino de su gente amistosa. Para visitar Cocodrilo todas las estaciones del años son buenas, pero si lo prefieren visitenlo en verano, y vera como el olor del mar, el verde intenso de sus arboles y el constante ajetreo de los pobladores, hará de su estancia una experiencia única y que de seguro volverán a visitarlo.

  • UN COCODRILEÑO dijo:

    ESA FOTO NOOOOOO ES DE COCODRILO.

    ESTA MUY BUENO EL REPORTAJE. PERO NO NOS FALTEN EL RESPETO.
    PUBLIQUEN FOTOS DE COCODRILO.
    QUE HAY MEJORES QUE ESA MENTIRA

    me atrevo a decir que esa foto fue tomada en EL COLONY

  • Juan Manuel Vazquez dijo:

    Tuve la oportunidad de estar en Nueva Gerona, pero me encantaría poder conocer este paradisíaco pueblito!!!
    Como comentó otro lector más arriba, debe ser un lugar ideal para “desconectar” y vivenciar lo pequeño que es uno frente a la inmensidad de la naturaleza vírgen.
    Un saludo afectuoso desde Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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