Ian le cambió la geografía y el alma a San Andrés (+ Fotos)

La tía Poti. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Los implacables vientos y lluvias de Ian por Pinar del Río nos habían dejado incomunicados con nuestra familia de San Andrés, una pequeña comunidad de las montañas de La Palma, y hasta allá fuimos -en moto como siempre- para comprobar la suerte o desgracia de los nuestros porque los dos teléfonos fijos que hay en el barrio sufrieron averías, y si normalmente allí la conectividad de datos móviles no es una opción, cuando se pierde la electricidad la cobertura celular también dice adiós a los moradores de la zona. En fin, que no nos quedaba otra alternativa que ir.
Pasamos por Mariel donde nos esperaba un saco de carbón encargado desde días antes, pues la realidad sabida es que tras el paso de este tipo de fenómeno meteorológico, la corriente demora en aparecer y con leña no es fácil cocinar.

Casas en la carretera rumbo al valle de San Andrés, en el municipio pinareño de La Palma. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Después de casi dos horas de viaje por autopista nos desviamos rumbo al Entronque de Herradura, entonces las huellas del desastre comenzaron a ser reiterativas: casas, escuelas, bodegas y almacenes sin techo, los más afortunados. Otras familias quedaron sin nada, con el rastro de lo que fue su vivienda… El pecho se aprieta, el camino se estrecha por las ramas y postes del tendido eléctrico, caído o por caer.
Una parada obligada a comprar caramelos para los más pequeños y otros no tan pequeños del familión, pues recordamos que a los niños eso casi siempre les conquista una sonrisa, una felicidad. Chocamos con los precios disparados; ya es normal, pero accedemos porque "qué menos podemos hacer por ellos".

Santiaguito. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Continuamos recorrido. Más cerca de nuestro objetivo nos percatamos del cambio geográfico. Viviendas, lugares, familias que antes no se veían ahora saltan a la vista, sin embargo, entre tantas novedades en la visual del viajero habitual, algo falta, claro, parte de la vegetación ya no está.
La primera parada es en casa de la Tía Cari. “Llegaron a la hora, estamos colando café”, así nos recibe la prima. Un portal lleno de chamas jugando, algunos de ellos en las travesuras propias de “la edad de la peseta”. Nos ofrecen una naranja (de las que tumbó el ciclón) y el sabor resulta inequívoco: no es naranja es un limón. Nos sumamos a los adultos en una reunión que no termina, de por dónde sopló más Ian o el ruido al caer la mata de aguacate, la palma y el copón divino.

Camino a la casa de la Poti. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Ya en casa de Nilda, ella nos cuenta todo en detalles, hasta el mismísimo ojo, todo. Se nota a mil leguas su estado aún sobresaltado por tal acontecimiento. La noticia: la mata de mamey, que aseguran los más viejos de la comarca que si no tenía 100 años estaba cerca de esa edad, yace en el suelo. También nos comenta de su preocupación porque los compañeros que están haciendo el levantamiento no llegaron hasta allá y de lejitos miraron y siguieron, algo que no le gustó a nadie de la zona.
Gabriel que ya casi es médico disfruta de la estancia de su pequeño en la finca y ahora utiliza la palma caída para imaginar un puente, me pide una foto en la mata centenaria para que su pequeño algún día sepa su historia, que la sembró el abuelo Gabriel cuando aún era un mozo y que muchos le cuestionaron que para qué sembraba eso si se demoraba en dar frutos, pero él les dijo que no importaba, que si él no la llegaba a comer, sus hijos y nietos sí.

Gabriel y su pequeño Gabriel Santiago. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
La Poti ha perdido parte de su casa y solo me dice: “Sobrino, yo no quiero me den nada ahora, pero por lo menos quiero estar en alguna planilla para cuando se pueda me ayuden a levantar mi casita. No quiero bloques, una maderita y ya”.
A la prima Danay no le hice foto, quizás por respeto o consideración, la mala suerte anda de su lado en estos últimos tiempos, y ya demasiado ha sufrido: su esposo murió durante la misión en Venezuela, tiene dos hijos pequeños y otro en camino, y ahora Ian le robó el techo de su casita; preferí darle un beso y escucharla un poco, no más.
Los cuentos son muchos, las anécdotas disímiles, desde hervir la carne cada cuatro horas para conservarla, hasta soñar que llegó el helado. Ahí están sin saber siquiera el cero energía del país porque no tenían cómo conocerlo y de otras novedades que les contamos, pero con una sonrisa y una fe en que todo se resolverá más temprano que tarde.

Muchos vecinos sacan los colchones al sol para secarlos porque se les mojaron durante el ciclón. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Yo me sentía más triste que ellos, esa es la verdad. Quizás ya están preparados o acostumbrados, mas es duro, durísimo ver todo aquello, sin embargo, uno sale más fuerte cuando los ve, cuando los siente y se toma su agua caliente. Una pifia nuestra: no le llevamos unos pomos con hielo.

La mata centenaria de mamey yace en el suelo. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

La cocina de la Poti. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Un contador de electricidad, de los tantos que Ian derribó en Pinar del Río. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Almohadas y sueños puestos al sol. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Nilda junto a las raíces de la mata de mamey. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Dánger, uno de los perros de la casa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Ian se llevó el techo de la casa de tabaco del Pollo y de otros campesinos de la zona. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
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Es una contradicción como un hecho tan lamentable es contado de la forma más bella! No puedo evitar que se me apriete el corazón y algunas lágrimas corran por las mejillas
Es lamentable lo que le ha tocado a nuestra familia de San Andrés y aún más, en medio de esta situación, no poder comunicarnos como consecuencia de la falta de Internet allá, espero que esta situación mejore pronto, ya que el ir se nos dificulta bastante.
Espero puedan recueprarse pronto. La verdad son conmovedoras las imágenes y los relatos. Conozco esa parte de la geografía cubana y la verdad, me han sacado las lágrimas ver cómo la naturaleza con el huracán Ian se ensañó contra ellos. Espero se recuperene y puedan tener las cosas o más de lo que tenían y una vivienda de mejor calidad y pueda resistir más estos embates de la naturaleza, que la belleza natural de esta geografía se recupere y con otros frutos, otra mata de mamey, un día sea centenaria y otras más.
Se le aprieta el pecho a cualquiera leyendo tu historia. Estuve en San Andrés en una escuela al campo. Que gente tan noble. Mi tierra y su gente no se merecen lo que les está pasando. Y aún son capaces de regalarte una sonrisa. Como tenemos que aprender de ellos!!! #FuerzaPinar
Qué personas tan sencillas, nobles, apegadas a su terruño, es un bálsamo esta historia dentro de la toxicidad de las redes sociales. Más temprano que tarde llegará la ayuda para ellos y las casas y el entorno serán mejores y más hermosos que antes.
Es muy triste todo eso, ver cuánto desastre pero veamos el lado bueno de las cosas no podemos ser pesimistas, primero las autoridades competentes tienen que entender que las casas de maderas en el campo no pueden ser una opción, tienen que facilitarles materiales a todos aquellos que viven en el campo, segundo esto no puede esperar más tiene que empezar ya, que no se diga que no hay materiales lo que hay es que organizar las prioridades porque mientras el pueblo no sea la prioridad de cualquier gobierno el pueblo es el que sufre. Y tercero tenemos que entender que nuestra población va envejeciendo y en los campos de Cuba nadie quiere trabajar y el que lo hace, lo hace porque no tiene remedio. Nuestro gobierno tiene que pensar más en los que viven en situaciones precarias y dejar de justificarse por no hacer nada por ellos y para otras cosas no hay bloqueo. Dios bendiga siempre a Cuba
Bella redacción,felicidades.
Ismael, tu relato es estremecedor pero la fuerza de tu gente, bueno, de nuestra gente lo es mucho más. Tus fotos como siempre, pero la de Santiaguito me ha roto el alma. Te lo juro.
Conozco bien esa zona, aunque soy oriental, estuve en la casa de los Reyes a la entrada del poblado, antes de llegar al recodo, camine por Pueblo Nuevo y por el viejo San Andrés... Es y estoy seguro que seguirá siendo uno de los paisajes más bellos de Cuba y su gente, las más nobles que he conocido
Que triste situación la de nuestros hermanos pinarenos, se me oprime el pecho al ver las imágenes e imaginar las dificultades que enfrentan, pero que nunca les falte la fé y que poco a poco puedan mejorar y ojalá reciban ayuda de quienes se la puedan brindar y que no se olviden de esa parte de nuestra geografía cubana, que Dios los cuide y proteja.
asi mismo conmovedoras imagenes que dejan huellas como aqui en puerto padre que desde que paso el ciclon IKE que todavia quedan vieviendas en construccion donde los pobres no la han podido reconstruir ojala y no les pase igual.saludos
Cuanto dolor ver estas fotos y leer esta historia.Es inevitable detener la furia de la naturaleza y cada vez se hace más destructiva.Pero lo que no es inevitable es luchar y mejorar las condiciones de vida,aún con las dificultades reales que tenemos.Es cierto que el Estado y nuestro Gobierno pueden hacer más,pero la voluntad de luchar y crecer de cada uno es lo esencial para mejorar la vida.Hay que evitar en lo adelante historias tan tristes como estas y con voluntad esto se logra.
Ismael, tu familia te debe haber agradecido tu ayuda tan efectiva, yo quisiera darte un abrazo en el nombre de ellos, aparte del que de seguro te dieron, pues en horas como éstas es que hace falta un familiar o un amigo con una mano tendida, yo he pasado tres días sin fluido eléctrico y aún no tengo agua, pero también tuve y tengo ayuda de amistades, los cubanos debemos ayudarnos, pues somos uno desde Maisí hasta San Antonio, tu artículo y las imágenes me han conmovido inmensamente... gracias otra vez.
Muy triste la verdad Ismael , yo fui afectada por el tornado en Luyano y es bien duro verse en una situación así,pero bueno,no hay de otra que echar pa"lante
Le brindo mi hogar a Santiaguito hasta que el Estado le reconstruya la de él. Vivo en Calle Ensenada 155 entre Concha y Vía Blanca. Luyanó La Habana.
Sin palabras.....qué tristeza....aqui estoy pensando en los 4 días que estuve sin luz ni agua y pensé que era una desgracia....
el comentario que dese hacer es sobre la sugerencia de que a nivel de familias, organizaciones, cruz roja , iglesias y otros, se de oportunidad de que cada familia cubana pueda preparar una valija con lo que cada cual pueda aportar y que se facilite un vía para hacerlo llegar a los necesitados.. vía que debe estar garantizada por las autoridades locales receptoras.
Que tristeza hoy se vive en ese lugar verlo es doroloso, nunca he pasado por eso y me duele muchochicimo eso que estan pasando,pero no dejen nunca de tener fe y creer el Señor que siempre va ha estar junto a ustedes para fortalecerlos. FUERZA HERMAMOS.
Sin palabras!!
Fuerza Pinar, toda Cuba està con ustedes, los trabajadores de la OMEI en Camaguey, estamos dispuestos apoyar en lo que se sea necesario, en los proximos dias recibiràn una ayuda solidaria de nuestro colectivo, compartiremos con ustedes lo que tenemos y desdè lo màs profundo de nuestros corazones estaremos siguiendo su recuperaciòn, y abrazo solidario desde el Camaguey. gracias a los periodistas por mantenernos informados, exelente reportaje, se nos oprime el corazon.
Me siento triste por mis compatriotas de occidente y en especial por los pinareños , nosotros los tuneros vivimos en el 2oo8 una situación similar pues un huracán de categoría 4 nos azotó causando grandes destrozos, estuvimos hasta casi 20 dias sin corriente, cocinando con la leña de los árboles derribados,cocinado la comida del día, acudiendo a lugares donde elaboraban los alimentos, desesperación por los seres queridos en otra geografía de país donde el fenómeno también se había desquitado y de los cuales no sabíamos nada.Nos llego la ayuda solidaria de los linieros de otras provincias así como de otras manos amigas.Me solidarizo con ustedes en estos momentos tan triste y donde el corazón se nos oprime cuando vemos las imágenes o escuchamos los testimonios, solo decirles quisiera estar allí junto a ustedes, animo compañeros, confianza en el gobierno y partido , todo se resolverá. El solo hecho de que nuestro presidente est'e junto a ustedes es aliento y fuerza .
Lamentable , que dolor se siente ver a nuestros compatriotas en tan lamenable situacion ,me sumare con los de mi comunidad y enviare lo que pueda , a veces somos egoistas y nos quejamos por cosas que comparado con esto , son una minucia m FUERZA COMPATRIOTAS , TODOS UNIDOS SALDREMOS ADELANTE, NO ESTAN SOLOS.
Que tristeza! Sin palabras. Se aprieta el pecho. Lindo y merecido reportaje. Muchas gracias.