Imprimir
Inicio »Fotorreportajes, Medio Ambiente  »

Excursionismo con sabor a Cuba (I) (+ Fotos y video)

| 41
acampada 12

Uno tras otro durante casi una hora, marcharon hasta alcanzar la cima del Palenque, elevación más alta de Mayabeque.

Al típico ajetreo del parque se le sumaron entonces nuevos rostros. Era poco más de las seis y desde lo lejos ya se veían agrupados en pequeños montículos caras diferentes, ropas malgastadas que nada tenían que ver con los viajeros que usurpaban cada día sus alrededores.

Mochila al hombro, pomos de agua, uno que otro machete y hasta sospechosos paquetes revestidos con nailon dibujan el paisaje del “parque de comunicaciones” aquel viernes en que comenzaría todo.

Los más viejos, o por lo menos los que repetían la aventura por una o infinitas veces, ya no eran los mismos. Despojados del miedo y del asombro de la primera vez, reían, hacían cuentos o atrapan en un fuerte abrazo a los que como ellos llegaban para volver a empezar.

Los primerizos, sentados en sus propios grupos, esperaban el llamado “al abordaje” con bultos superiores llenos del desconocimiento de lo más oportuno para el viaje. ¿Qué podría ser el mejor recuerdo de su vida?

Y así partieron, justo 48 minutos más tarde de lo previsto. En el camión del “Titi” no había espacio para nadie más y los últimos en abordarlo tuvieron que conformarse con las pequeñas ranuras que dejaban las 180 piernas y los 90 bultos de los guerrilleros que esta vez enrumbaban sus destinos a las elevaciones más altas de Mayabeque y Matanzas.

La noche fue testigo de la larga travesía. Atrás fueron quedando el bullicio trepidante de La Habana y uno que otro pueblo “de provincia” que se dejaba entrever a lo largo de la autopista nacional.

Cambió el rumbo de repente. Carretera central arriba y luego una que otra vuelta hasta llegar a lo que nos parecía el punto de descenso.

Cuando pusimos pie en tierra, todo era silencio. Solo las paredes blancas y la construcción a dos aguas nos darían una pista de donde estábamos. No se veían vacas dentro del establo, excepto una que salía a altas horas de la noche a reaprovisionarse de energías.

Dos kilómetros, o eso fue lo que anunciaron. Esa distancia nos separaría del claro donde horas más tarde los misteriosos paquetes de algunos de la tropa devendrían en majestuosas casitas multicolores formadas por finísimas telas y sencillas estructura de metal.

Pero nada sencillo fue el primer ascenso para llegar a la “tierra prometida”. Algunos los tomaría de sorpresa, otros, ya conocedores de las bromas de Sandelis- un hombre increíble, líder del proyecto- soltaban risas contagiosas mientras comentaban las posibles distancias que nos separarían de la base de la loma.

Una larga fila se hizo a través del monte. Pequeñas linternas escaneaban el suelo a veces fácil y otras veces recubiertos por pequeñas trampillas. Del cero grado pasamos varias veces a las más oblicuas parcelas y los primeros dientes de perro nos daban la bienvenida.

Entonces, apareció el valle. Inundado por veloces arquitectos perdió su forma natural y dio paso a una pequeña urbe, trastocada por casas de campañas y una pequeña fogata construida por los “amigos alemanes” que compartirían la aventura.

¿Cantamos? O por lo menos eso intentamos. Pasó el tiempo y la noche se hizo más vieja hasta que los robustos árboles que alimentaban el fuego se redujeron a cenizas. Pero solo eso se hizo añicos en el campamento. Muy pocos dormirían esa noche estimulados por la palabra proverbial de algunas “musas” que compartieron su develo con todos y entre jaranas y chistes de mal gusto o hasta una araña que puso a correr a los más “hombres” solo se pudo coger el gusto a los bostezos.

Magnífica sinfonía nos despertaría en la mañana. El trino multitudinario de las aves solo sería interrumpido por la broma de un gallo imaginario que nos daría el de pie una hora antes.

El rocío cubría cada punto de aquella geografía. Aquel sitio se revelaba ante los ojos de cada excursionista como el paraje más bello que quizás habían conocido mientras un tímido sol despegaba detrás de la montaña.

En esa misma mañana nos conocimos todos y repartimos las tareas. El desayuno compuesto por un par de galletas dejaría la duda si tan poco material nutritivo sería suficiente para la venidera escalada.

Como fila india comenzamos la marcha y se fueron perdiendo entre los matorrales la espaciosa plaza de la noche anterior. Con los bultos encima caminamos un poco hasta un pequeño farallón que les sirvió de refugio mientas sus dueños continuaban jubilosos el camino.

Ariscas rocas volvieron al paso, y poco a poco se fue estirando como un filo hilo por toda la manigua los 90 hombres que hasta ese momento querían descubrir Cuba.

Continuó el ascenso hasta la cima. El punto deseado estaba estampado sobre piedras con una marca que no dejaba espacio para equívocos. La estreches de la ruta obligaba a que desfilaran como en carnaval los decididos hombres y mujeres que aprovechaban para tirarse fotos para el recuerdo.

Empezaron a bajar, esta vez más prestos, llenos de energía tras lograr la primera hazaña. El Palenque figuraba entre los récord guines para muchos.

Volvimos por las mochilas y todas las provisiones. Nada debía quedarse pues de ello dependía su supervivencia. Alargaron el paso ahora por nuevos senderos que nos llevaría a una extensísima caminata por una carretera que bordeaba los márgenes de la presa Caunavuco.

Agotados hicimos la parada. Y en un punto del camino rellenaron los pomos con agua fresca y retomaron el aliento después de tan larga caminata bajo el sol.

Pocos kilómetros más adelante doblamos por un largo trillo. Rebasamos el dique de la presa y nos perdimos entre pequeños arbustos y espinosos marabús que rodeaban los trillos hasta el punto final del recorrido.

Fue entonces que nos dimos cuentas que estábamos solos en el medio de la nada; éramos unos 15 pero no sabíamos exactamente hacia dónde dirigirnos. Gritamos, volteamos, exploramos pero todo parecía en vano.  

(Continuará)

En fotos... la aventura

acampada 1

Pasada las nueve de la noche y tras casi dos horas de viaje, llegamos a un punto de la geografía mayabequense.

acampada 3

Y la noche aupó al movimiento de excursionismo.

acampada 6

Las casas de campañas ocuparon toda la explanada.

acampada 8

El primer desafío: Loma "El Palenque"

acampada 9

El desayuno de día.

acampada 10

Un pájaro Carpintero no notó nuestra presencia.

acampada 11

La belleza de la naturaleza siempre cautiva.

acampada 13

No había tiempo para el descanso.

acampada 16

El paisaje sorprendía a todos.

acampada 19

Entre la espesa vegetación un Tocororo se dejó ver.

acampada 20

Estudiantes de la Universidad de La Habana, la Cujae, trabajadores del CIGB, y otros excursionistas se unieron en la tercera acampada del Movimiento de Excursionismo

acampada 21

El punto más elevado de Mayabeque.

acampada 22

Un selfie desde las alturas.

acampada 24

Magnifico paisaje se divisa desde lo más alto de El Palenque.

acampada 27

Siempre hay un momento para las fotografía.

acampada 28

Caprichosa geografía de rocas calizas.

acampada 29

Pequeñas flores engalanan el camino.

acampada 30

A lo lejos la presa Caunavuco, próxima parada del viaje.

acampada 32

Naturaleza muerta captada por los excursionista.

acampada 33

La ruta estuvo marcada por los dientes de perro.

acampada 34

¿Quién se adhiere más fuerte al tronco?

acampada 38

Tiempo para bromas

acampada 39

A los biólogos del grupo les gusta jugar con el peligro.

acampada 40

Otro regalo de la naturaleza.

acampada 41

Seguimos la marcha.

acampada 43

No podía faltar el agua.

En Video la escalada

Se han publicado 41 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Henry. dijo:

    He tenido la posibilidad de estar haciendo espeleología y arqueología en esa zona, sobre todo en las cuevas La caja, La herradura, etc, es un lugar bello de nuestra geografía.

  • Erick dijo:

    Gracias a Oscar y a Cubadebate por darle mayor visibilidad al Movimiento... y principalmente a Sandelis por su inagotable energía halando la carreta.
    Esta ha sido una de las experiencias más interesantes que he vivido, confirmando que estamos rodeados de maravillas que aún desconocemos.
    Estoy seguro que en la próxima con transporte, necesitaremos dos camiones como el del titi, para darle cabida a los "jóvenes" de todas las edades que se sumarán.
    Muy buenas las fotos.

  • Erick dijo:

    Gracias a Oscar y a Cubadebate por visibilizar aún más el Movimiento...y principalmente a Sandelis por su inagotable energía halando la carreta.
    Esta ha sido una de las experiencias más interesantes que he vivido, confirmando que estamos rodeados de maravillas naturales que aún desconocemos.
    Seguro estoy que para la próxima acampada general, necesitaremos al menos, dos camiones como el del Titi.
    Ah!!! Excelentes fotos

  • Yane dijo:

    Definitivamente me encanta este grupo y una de mis mejores deciciones fue unirme a ustedes e ir de acampada fue una experiencia inolvidable, y espero seguir con ustedes por bastante tiempo mas
    Oscar me quede con las ganas de seguir leyendo.
    Bella cronica!!

  • D!@ dijo:

    Creo que el MCE ha sido una de las mejores cosas que me han sucedido. UN BESO GIGANTE PARA TODA LA GENTE LINDA DE ESTA GRAN FAMILIA!!!! Para cuando la segunda parte de la historia???? Quiero leerla yaa!!!!!!!!

  • suneidi dijo:

    La foto donde sale la flor morada,wuao que linda,que bella,y las otras fotos,no se quedan atrás.Exageradamente impresionantes por su diversidad y colorido.Realmemte emocioante.

  • yudiel dijo:

    cuando y donde sera la proxima excursion,supongo q ya deben tener algo planeado pa despues del covid?y donde nos encontraremos y q hay q llevar

Se han publicado 41 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Oscar Figueredo Reinaldo

Oscar Figueredo Reinaldo

Subdirector de medios digitales de Ideas Multimedios. Graduado de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana en el año 2015. Periodista del programa televisivo Mesa Redonda y Cuadrando la caja. Ha ganado diversos premios en el Concurso Nacional de Periodismo 26 de Julio. Contacto: oscar@ideasm.cu En Twitter: @OscarFigueredoR

Vea también