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Almas colgadas por Cuba

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Se llama Objetivo Fisahara y desde hace varios meses desanda la Isla. Yo me la encontré primero en La Habana y ahora en medio de las Romerías de Mayo, colgada en la fachada de un vetusto edificio, casi en ruinas, en una céntrica calle de Holguín.

Es una muestra de fotos, impresas en gigantografías, de un lugar recóndito y maltratado del planeta que muestra la felicidad de sus moradores al ver la magia del cine. Las instantáneas son arropadas por textos del escritor uruguayo Eduardo Galeano.

En una de las lonas, que sirve como presentación, se puede leer sobre esta expo:

El trasfondo político de este texto se combina con las imágenes cedidas por los cinco fotógrafos Per Rueda, Sergio Caro, Joss Barratt, Manuel Fernández y Casper Hedberg, y los realizadores Sergio Catá, Félix Piñuela, Javier Corcuera y Fernando León, que relatan sus propias historias atraídos por el reto que supone el festival, al que acudieron sin más objetivo que el de documentar este evento épico.

Estas imágenes nos permiten sentir la arena, la proximidad y complicidad entre los que allí viven y los que allí viajan, el calor del sol, las proyecciones al aire libre en el frió nocturno, el rayo de luz en medio de la oscuridad desértica, la magia que sale de un generador y el conseguir lo aparentemente imposible.

No pude contenerme de fotografiar a las fotografías cuando cobran vida en medio de la ciudad. Por si fuera poco, la calle donde están las imágenes lleva el nombre de Martí. De seguro los protagonistas de esas gigantescas instantáneas, los hermanos saharouíes, en medio de las arenas del desierto, no saben que ahora mismo sus almas cuelgan por las calles de un pueblo hermano.

MUROS (Saharauis), por Eduardo Galeano (uno de los fragmentos colgados en la muestra)

Mil y una resoluciones de las Naciones Unidas han confirmado el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.

¿De qué han servido esas resoluciones? Se iba a hacer un plesbiscito, para que la población decidiera su destino. Para asegurarse la victoria, el monarca de Marruecos llenó de marroquíes el territorio invadido. Pero al poco tiempo, ni siquiera los marroquíes fueron dignos de su confianza. Y el rey, que había dicho sí, dijo que quién sabe. Y después dijo no, y ahora su hijo, heredero del trono, también dice no. La negativa equivale a una confesión. Negando el derecho de voto, Marruecos confiesa que ha robado un país.

¿Lo seguiremos aceptando, como si tal cosa? ¿Aceptando que en la democracia universal los súbditos sólo podemos ejercer el derecho de obediencia?

¿De qué han servido las mil y una resoluciones de las Naciones Unidas contra la ocupación israelí de los territorios palestinos? ¿Y las mil y una resoluciones contra el bloqueo de Cuba?

La Fotografía en las Romerías de Mayo, Holguín. Foto: Kaloian

La Fotografía en las Romerías de Mayo, Holguín. Foto: Kaloian

La Fotografía en las Romerías de Mayo, Holguín. Foto: Kaloian

La Fotografía en las Romerías de Mayo, Holguín. Foto: Kaloian

La Fotografía en las Romerías de Mayo, Holguín. Foto: Kaloian

fotografia-romeria-mayo-06

La Fotografía en las Romerías de Mayo, Holguín. Foto: Kaloian

La Fotografía en las Romerías de Mayo, Holguín. Foto: Kaloian

Se han publicado 7 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Carlos Valdés Sarmiento dijo:

    Algún reportetero tendría la amabilidad de copiar todos los textos de Galiano, seria un bello artículo.

  • O. López dijo:

    Por qué hace días no recibo CUBADEBATE en mi correo, que soy una fática a su lectura y a enviarla a mis amigos de Cuba y otros paises

  • kaloian dijo:

    Amigos acá va el txto completo de galeano…abrazos kaloian y gracias un vez más por entrar…abrazos MIL kaloian

    Título: MUROS (Saharauis), por Eduardo Galeano 24-4-06

    El Muro de Berlín era la noticia de cada día. De la mañana a la noche
    leíamos, veíamos, escuchábamos: el Muro de la Vergüenza, el Muro de la
    Infamia, la Cortina de Hierro…

    Por fin, ese muro, que merecía caer, cayó. Pero otros muros han brotado,
    siguen brotando, en el mundo, y aunque son mucho más grandes que el de
    Berlín, de ellos se habla poco o nada.

    Poco se habla del muro que Estados Unidos está alzando en la frontera
    mexicana, y poco se habla de las alambradas de Ceuta y Melilla.

    Casi nada se habla del Muro de Cisjordania, que perpetúa la ocupación
    israelí de tierras palestinas y de aquí a poco será 15 veces más largo que
    el Muro de Berlín.

    Y nada, nada de nada, se habla del Muro de Marruecos, que desde hace 20 años
    perpetúa la ocupación marroquí del Sáhara occidental. Este muro, minado de
    punta a punta y de punta a punta vigilado por miles de soldados, mide 60
    veces más que el Muro de Berlín.

    ¿Por qué será que hay muros tan altisonantes y muros tan mudos? ¿Será por
    los muros de la incomunicación, que los grandes medios de comunicación
    construyen cada día?

    En julio de 2004, la Corte Internacional de Justicia de La Haya sentenció
    que el Muro de Cisjordania violaba el derecho internacional y mandó que se
    demoliera. Hasta ahora, Israel no se ha enterado.

    En octubre de 1975, la misma Corte había dictaminado: “No se establece la
    existencia de vínculo alguno de soberanía entre el Sahara Occidental y
    Marruecos”. Nos quedamos cortos si decimos que Marruecos fue sordo. Fue
    peor: al día siguiente de esta resolución desató la invasión, la llamada
    Marcha verde, y poco después se apoderó a sangre y fuego de esas vastas
    tierras ajenas y expulsó a la mayoría de la población.

    Y ahí sigue.

    Mil y una resoluciones de las Naciones Unidas han confirmado el derecho a la
    autodeterminación del pueblo saharaui.

    ¿De qué han servido esas resoluciones? Se iba a hacer un plesbiscito, para
    que la población decidiera su destino. Para asegurarse la victoria, el
    monarca de Marruecos llenó de marroquíes el territorio invadido. Pero al
    poco tiempo, ni siquiera los marroquíes fueron dignos de su confianza. Y el
    rey, que había dicho sí, dijo que quién sabe. Y después dijo no, y ahora su
    hijo, heredero del trono, también dice no. La negativa equivale a una
    confesión. Negando el derecho de voto, Marruecos confiesa que ha robado un
    país.

    ¿Lo seguiremos aceptando, como si tal cosa? ¿Aceptando que en la democracia
    universal los súbditos sólo podemos ejercer el derecho de obediencia?

    ¿De qué han servido las mil y una resoluciones de las Naciones Unidas contra
    la ocupación israelí de los territorios palestinos? ¿Y las mil y una
    resoluciones contra el bloqueo de Cuba?

    El viejo proverbio enseña:

    La hipocresía es el impuesto que el vicio paga a la virtud.

    El patriotismo es, hoy por hoy, un privilegio de las naciones dominantes.

    Cuando lo practican las naciones dominadas, el patriotismo se hace
    sospechoso de populismo o terrorismo, o simplemente no merece la menor
    atención.

    Los patriotas saharauis, que desde hace 30 años luchan por recuperar su
    lugar en el mundo, han logrado el reconocimiento diplomático de 82 países.
    Entre ellos, mi país, el Uruguay, que recientemente se ha sumado a la gran
    mayoría de los países latinoamericanos y africanos.

    Pero Europa, no. Ningún país europeo ha reconocido a la República Saharaui.
    España, tampoco. Este es un grave caso de irresponsabilidad, o quizá de
    amnesia, o al menos de desamor. Hasta hace 30 años el Sahara era colonia de
    España, y España tenía el deber legal y moral de amparar su independencia.

    ¿Qué dejó allí el dominio imperial? Al cabo de un siglo, ¿a cuántos
    universitarios formó? En total, tres: un médico, un abogado y un perito
    mercantil. Eso dejó. Y dejó una traición. España sirvió en bandeja esa
    tierra y esas gentes para que fueran devoradas por el reino de Marruecos.
    Desde entonces, el Sahara es la última colonia del Africa. Le han usurpado
    la independencia.

    ¿Por qué será que los ojos se niegan a ver lo que rompe los ojos?

    ¿Será porque los saharauis han sido una moneda de cambio, ofrecida por
    empresas y países que compran a Marruecos lo que Marruecos vende aunque no
    sea suyo?

    Hace un par de años, Javier Corcuera entrevistó, en un hospital de Bagdad, a
    una víctima de los bombardeos contra Irak. Una bomba le había destrozado un
    brazo. Y ella, que tenía ocho años de edad y había sufrido once operaciones,
    dijo:

    -Ojalá no tuviéramos petróleo.

    Quizás el pueblo del Sahara es culpable porque en sus largas costas reside
    el mayor tesoro pesquero del océano Atlántico y porque bajo las inmensidades
    de arena, que tan vacías parecen, yace la mayor reserva mundial de fosfatos
    y quizá también hay petróleo, gas y uranio.

    En el Corán podría estar, aunque no esté, esta profecía:

    Las riquezas naturales serán la maldición de las gentes.

    Los campamentos de refugiados, al sur de Argelia, están en el más desierto
    de los desiertos. Es una vastísima nada, rodeada de nada, donde sólo crecen
    las piedras. Y sin embargo, en esas arideces, y en las zonas liberadas, que
    no son mucho mejores, los saharauis han sido capaces de crear la sociedad
    más abierta, y la menos machista, de todo el mundo musulmán.

    Este milagro de los saharauis, que son muy pobres y muy pocos, no sólo se
    explica por su porfiada voluntad de ser libres, que eso sí que sobra en esos
    lugares donde todo falta: también se explica, en gran medida, por la
    solidaridad internacional.

    Y la mayor parte de la ayuda proviene de los pueblos de España. Su energía
    solidaria, memoria y fuente de dignidad, es mucho más poderosa que los
    vaivenes de los gobiernos y los mezquinos cálculos de las empresas.

    Digo solidaridad, no caridad. La caridad humilla. No se equivoca el
    proverbio africano que dice: La mano que recibe está siempre debajo de la
    mano que da.

    Los saharauis esperan. Están condenados a pena de angustia perpetua y de
    perpetua nostalgia. Los campamentos de refugiados llevan los nombres de sus
    ciudades secuestradas, sus perdidos lugares de encuentro, sus querencias: El
    Aaiún, Smara…

    Ellos se llaman hijos de las nubes, porque desde siempre persiguen la
    lluvia.

    Desde hace más de 30 años persiguen, también, la justicia, que en el mundo
    de nuestro tiempo parece más esquiva que el agua en el desierto.

  • Josep Calvet dijo:

    Compañeros: tercer y último comentario.
    Anteayer, ayer puso dos pequeños comentarios en esta entrada y os preguntaba si el blog estaba abierto a opiniones contrarias. Los dos fueron borrados al cabo de un tiempo. Lo lamento. Se trataba de no darle la razón a una persona habitual en el blog GY que mantiene que no puede publicar sus opiniones. Os digo que es un error por vuestra parte que no tengáis el blog abierto a otras opiniones por muy gusaneras que sean siempre que mantengan un respeto a ciertas normas de moderación.
    Os tengo como fan en Facebook, os sigo en Twitterm replico, etc..
    Es decir trato de participar en la campaña mediática de acoso a Cuba y un entro en GY (uso otro nick) y mantengo posturas a favor del proceso revolucionario cubano. Tenía preparado un texto con afirmaciones como ‘no es cierto que cubadebate no admite comentarios contrarios’ pero evidentemente no puedo afirmar eso. Encontré unos comentarios muy interesantes en la entrada ‘Sequía y errores retrasan programa… Y esos comentarios los iba a utilizar para mostrar posturas críticas, quejas cuando algo no se hace bien, etc. Pero no lo he hecho porque no entiendo que hayáis borrado los dos pequeños comentarios. Y final. He puesto la url de uno de mis blogs donde podréis leer un texto sobre vuestro país , mi experiencia en el 92 en un contingente y otras cosas. Mi crítica en este comentario no quita que os felicite por el trabajo que estáis realizando. En la red, en las redes sociales se está librando una significativa batalla de ideas y no se pueden comenter errores. Saludos.

  • f. jUAN áGUILA dijo:

    KALOIAN. SIEMPRE ME SORPRENDES.

    Cuando la celebración de la llamada “Caída del Muro”, mencioné entrte los que quedan y que a nadie le ha preocupado por derribar, está el Saharauí.

    Que bueno que se recuerde cada vez que sea posible y cuando no también

    Saludos

  • LYM dijo:

    Si es cierto que pasó que desde el día 3 no se recibia CUBADEBATE? Alguien sabe?

  • Claudia dijo:

    Kaloian tus fotos como siempre fantásticas, pero esta vez agradezco más el texto integro de Galeano que nos regalaste.

Se han publicado 7 comentarios



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Kaloian Santos Cabrera

Kaloian Santos Cabrera

Kaloian Santos Cabrera es fotorreportero, colaborador de Cubadebate. Trabaja en Juventud Rebelde.

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