Fábregas

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Michel Contreras

El pájaro negro de la lotería de penales voló sobre el estadio de Donetsk y se posó en medio del campo. España y Portugal, vecinos y peninsulares, definían a castigo limpio la suerte de dos semifinalistas de la Euro. Los Rojos arrancaron con mal pie, pero enmendaron el rumbo y llegaron a puerto seguro una vez que Cesc Fábregas marcó un tiro de suspenso, con rechace incluido en el horcón. Se cerraba un capítulo para los Tugas de Cristiano y se abría otro más para la Furia, que por tercera ocasión consecutiva llega a la final de un 'grande'.