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“No habrá nunca otro huracán Melissa”

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Con esa sentencia abrió la noticia publicada la semana pasada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) a raíz de la decisión tomada en la reunión del Comité de Huracanes de nuestra área. En dicho cónclave se discuten las solicitudes hechas por los representantes de los estados miembros, para la retirada de algunos nombres de la temporada previa. En la correspondiente a este año se acordó la sustitución del nombre Melissa de la lista que será usada en 2031. Para ese año su “espacio” será llenado por el nombre Molly. Así que luego de ser usado por cuarta vez y tras la única de ellas en que llegó a ser un huracán de gran intensidad, no volveremos a ver a Melissa.

En el presente siglo solo en cuatro ocasiones no se ha retirado ningún nombre de la lista: 2006, 2009,2014 y 2023; casi tan (poco) común como aquellas en que solo se ha retirado un nombre, ya que la de 2025 sería la sexta ocasión.

Unos 10 días antes se publicó el reporte oficial sobre el huracán Melissa, documento emitido por el Centro Nacional de Huracanes (NHC)  sobre cada organismo ciclónico, que se considera como la documentación oficial del mismo.

Ya algunos de estos hitos los comentamos unos pocos días tras su paso, basados en los datos que operacionalmente se había recopilado hasta ese momento, pero que como es usual están en constante revisión, ya que algunos de ellos no están disponibles en tiempo real. En otros casos se requiere del análisis de expertos de varias fuentes contrastadas, que es imposible hacerlo con la premura que imprime el análisis de una situación de tal magnitud en tiempo presente.

Entre varios puntos interesantes que se analizan en dicho reporte está que la intensidad de los vientos sostenidos de Melissa se cifra en 305 kilómetros por hora, lo que lo ubica en el primer lugar compartido con Allen de 1980, como los huracanes más intensos en la cuenca del Atlántico, que recuerden que también abarca el mar Caribe y el golfo de México. Se confirma que su valor de presión de 892 hectopascales es el tercer valor más bajo reportado por un organismo de este tipo en nuestra área, empatado con el huracán de 1935 conocido por el huracán del “Labor Day” o “De los cayos de la Florida”.

Melissa se debilitó ligeramente antes de tocar tierra en Jamaica, sin embargo sus vientos máximos de 295 kilómetros por hora y su presión de 897 hectopascales lo convierten en el más intenso que ha cruzado la geografía jamaiquina. Solo otros dos huracanes han tocado tierra con similar intensidad de vientos: Dorian en 2019 y el ya mencionado huracán de 1935. Con este último comparte otra relación: el valor de presión de Melissa al momento de tocar tierra es el segundo más bajo en la historia, detrás precisamente de dicho sistema.

Aquí nos queda otra curiosidad, el mismo año en que Dorian se convirtió en el huracán más intenso en casi 85 años en toca tierra hubo un ciclón Melissa: una débil e inofensiva tormenta tropical que se formó y movió por aguas del océano Atlántico norte. Melissa “esperó” su próxima oportunidad y ya con Dorian “fuera de la lista” (sustituido por Dexter) igualó su intensidad al llegar tierra y ya lo había dejado detrás en la fuerza de sus vientos.

Datos récords

Uno de los instrumentos más fiables que utilizan los aviones de reconocimiento, conocidos popularmente como cazahuracanes, son las sondas, que se lanzan desde los mismos hacia la superficie del mar recolectando en su camino datos de variables como dirección y velocidad del viento, presión atmosférica, temperatura y humedad.

Estos lanzamientos se hacen en puntos claves de los huracanes para determinar además de su intensidad el alcance de sus vientos. Uno de estos puntos clave es la pared del ojo y el centro mismo de dicho ojo, para determinar la presión mínima central. Hacemos esta explicación previa porque dentro de la información técnica que aparece en el reporte del huracán Melissa se hace un análisis de dichas mediciones, parte de las cuales apoya las cifras ya oficiales que comentamos anteriormente.

Hay que recordar que estos instrumentos pueden registrar valores muy superiores a la intensidad mencionada de un huracán, para la cual se utilizan los vientos máximos promediados en un minuto para una altura de 10 metros sobre la superficie, y las sondas se lanzan desde unos 3 kilómetros de altura habitualmente.

Una de estas mediciones implantó un récord mundial, al reportar una racha de 405 kilómetros por hora en la mañana del 28 de octubre en la porción sur de la pared del ojo de Melissa. En esa misma medición el viento promedio en los últimos 150 metros de altura, antes de caer al mar, fue de casi unos 350 kilómetros por hora, un valor que tiene en cuenta mediciones instantáneas influidas por la intensísimas rachas de Melissa.

Así que no tendremos más huracán Melissa, excepto en los libros de historia y de récords meteorológicos y claro está en las historias de aquellos que lamentablemente vivieron sus efectos.

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Elier Pila Fariñas

Elier Pila Fariñas

MSc., Investigador Agregado del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba.

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