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Cómo supo Fidel de la fuga de Batista

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Enero de 1959: el destino de Cuba en el camino de Santiago. Encuentro en El Escandel, donde Fidel Castro y Raúl Castro se reúnen junto a un grupo de oficiales del ejército de la tiranía, el 1ro. de enero de 1959. Foto: Archivo

Transcurre el mes de diciembre de 1958. La provincia de Oriente está casi totalmente en manos de los rebeldes, y en Las Villas 2 000 efectivos militares no pueden contener el empuje de las columnas invasoras de Che y Camilo. Se combate también en las provincias de Camagüey y Las Villas, y en La Habana, donde la represión se hace sentir con saña, la ciudadanía acata la orientación del Movimiento 26 de Julio que bajo el lema de 03C –cero compras, cero cenas, cero cabaret- llama al retraimiento durante las celebraciones pascuales y de fin de año.

Sale victorioso el Ejército Rebelde de las batallas de Guisa y de Mafo -bajo la conducción de Fidel en la primera de ellas. Baire y Jiguaní pasan a ser territorio libre y Palma Soriano se rinde a las tropas rebeldes. En Las Villas, Che y Camilo mantienen la iniciativa. Descarrila y captura Che el tren blindado, y pone sitio a la ciudad de Santa Clara. En Oriente, Fidel cerca con sus fuerzas la ciudad de Santiago de Cuba.

¡Esto es una traición!

El 24 de diciembre el Comandante en Jefe visita a su madre en la casa familia de Birán. “Resultaba imposible para mí resistir la tentación de ir a verla”, diría muchos años después. Lo muerde la nostalgia. La casa grande ya no existe y el padre ha muerto. Brinda naranjas a los que lo acompañan, y la madre les llama la atención por la forma descuidada en que las arrancan. “Porque seguía respetando la forma en que mi padre exigía que se recogieran las naranjas. Lo hacía como velando por que el, de alguna forma, siguiera vivo allí en Birán”.

Desde la noche del 30 los combatientes se adueñan de puntos estratégicos. En ese momento los rebeldes suman unos 800 efectivos. La noche del 30 al 31 de diciembre, Fidel duerme en la hospedería del Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre y allí, con Raúl y Ramón, el hermano mayor, se encuentran con el padre Vicente García Martínez, prefecto del Colegio de Dolores, donde los tres cursaron la enseñanza primaria. El 31, el Comandante cena en el restaurante King Kong, en las afueras de Palma Soriano y esa noche la Comandancia General del Ejército Rebelde se instala en la casona del batey de un central azucarero, en las inmediaciones de la mencionada ciudad.

Son aproximadamente las 12 de la noche cuando las integrantes del pelotón de Las Marianas improvisan una serenata de Año Nuevo. Entonan la marcha del 26 de Julio y prosiguen su concierto con Noche de Paz. A las seis de la mañana el campamento está en pie. Fidel no oculta su disgusto por la balacera con que un grupo de rebeldes saludó el arribo de 1959. “Una celebración más y me quedo sin parque”, dice. Un oficial del Ejército de Batista sumado a las fuerzas rebeldes le desea felicidades por el año que comienza.

-¿Cree usted que sea un año feliz, capitán?

-Este será el año de la victoria –comenta el oficial y el Comandante asiente.

-De lo que sí estoy seguro de que este será el año de los problemas. A mayores victorias, mayores responsabilidades, grandes preocupaciones.

Un oficial recién llegado al campamento le dice que La Habana está llena de rumores: que el dictador sacó ya a su familia del país, que se realizan reuniones decisivas en la Ciudad Militar de Columbia…Quizás la cosa no pase de ahí, simples bolas. En eso anuncian a Fidel que el desayuno está listo, y alguien que sigue las noticias a través de un pequeño receptor escucha cómo el locutor de Radio Progreso alude a los importantes acontecimientos que ocurrían en la capital del país y a la reunión que en esos momentos tenía lugar en Columbia, y a la que la prensa había sido invitada. Todavía se seguía llamando a Batista “Honorable Señor Presidente de la República” y su salida del país, más que una fuga, parecía un viaje de vacaciones al extranjero, hasta que Carlos Lechuga, en Tele Mundo, y Lisandro Otero, en el Canal 12 de la TV, lo llaman ladrón y asesino.

Fidel es informado de inmediato. Trata de precisar la confiabilidad de la fuente. No hay duda. Una radio emisora norteamericana confirma que Batista, su familia y varios de sus colaboradores salieron el país, que el mayor general Eulogio Cantillo Porras asumía la jefatura del Ejército y habría un nuevo presidente.

Pocos días antes, el 28, a pedido del militar, Cantillo y Fidel habían conversado en secreto en los predios de un central azucarero demolido, y en las conversaciones, el jefe de Operaciones antiguerrilleras del Ejército –el gran derrotado de la Ofensiva de Primavera- reconocía ante el alto mando rebelde que había perdido la guerra y solicitaba una fórmula para poner fin a los combates.  La fórmula, elaborada por Fidel, fue aceptada por Cantillo. Se comprometió –y juró por su honor de militar que lo haría- a protagonizar en el cuartel Moncada, el 31 de diciembre, un levantamiento armado contra la dictadura, sumar las fuerzas a su mando a la del Ejército Rebelde y avanzar juntas hacia La Habana e impedir la fuga de Batista. Fidel le recalcó que no debía dar cuenta a la embajada norteamericana de esos propósitos y que la Revolución no toleraría un golpe de Estado encaminado a perpetuar el batistato sin Batista, Cantillo no cumplió nada de lo pactado.

El Comandante, mesándose las barbas en gesto característico, andaba y desandaba a grandes trancos el salón donde se encontraba.

-¡Esto es una traición! ¡Pretenden escamotearle el triunfo a la Revolución! –exclamó-. Ahora mismo me voy para Santiago. Hay que tomar Santiago –añadió y convocó a varios comandantes y capitanes de su tropa-- Si son tan ingenuos que creen que con un golpe de Estado van a paralizar la Revolución, vamos a demostrarles que están equivocados.

Entonces Fidel sacó del bolsillo una pequeña libreta –de esas que se vendían por cinco centavos en los Ten Cents, diría un testigo-  y de pie redactó la alocución que poco después, desde Palma Soriano, saldría al aire, en su voz, a través de las ondas de Radio Rebelde. En ella llamaba a los comandantes a continuar su avance sin aceptar ningún alto al fuego. Al mismo tiempo instaba a los trabajadores a la huelga general. Decía que la dictadura se había derrumbado por las derrotas sufridas en las semanas precedentes, pero que eso no significaba que la Revolución hubiese triunfado. Llamaba, por último, a decir “no”” al golpe de Estado.

Raúl

El comandante Raúl Castro organizaba en el central Ermita el ataque a Guantánamo cuando se enteró de la huida de Batista. Parte enseguida a encontrarse con Fidel. Juntos van a los altos de Villalón, punto cercano a los altos de El Escandel. Con ellos están Celia Sánchez y Vilma Espín, Juan Almeida, Hubert Matos, Carlos Rafael Rodríguez y Manuel Urrutia Lleó, designado por el 26 de Julio para ocupar la Presidencia de la República.

El coronel Rego Rubido, jefe de la plaza militar de Santiago con 5 000 hombres, se entrevista con Fidel. Quiere rendirse, pero no sabe, afirma, la posición que asumirían sus oficiales. Raúl se ofrece para acompañarlo al Moncada y convencer al regimiento de lo absurdo que resultaría resistir. Vilma quiere acompañarlo; Raúl se niega y se presenta en el cuartel solo con un escolta. Entra por la posta 1 y encuentra a la tropa formada en el polígono. Conversa con los oficiales. Luego, a pedido de estos, habla a los soldados. Dice que la guerra entre hermanos ha terminado e invita a los jefes principales a que lo acompañen a El Escandel para que conversen con Fidel

La Revolución ha logrado su objetivo. La guarnición de Santiago y el regimiento destacado en el Moncada acatan a las nuevas autoridades. En El Escandel Fidel pide a los oficiales que apoyen la Revolución y ellos acogen sus palabras con aplausos. Todos los cuarteles de Oriente quedan bajo el control del Ejército Rebelde. El país está paralizado de un extremo a otro por la huelga general y las estaciones radiales en cadena con Radio Rebelde trasmiten las instrucciones del mando revolucionario.  En menos de 72 horas el Ejército Rebelde toma todas las ciudades, ocupa más de 100 000 armas y todos los equipos militares de aire, mar y tierra.

Fidel designa como jefe de la fortaleza de la Cabaña al comandante Ernesto Guevara, y de Columbia al comandante Camilo Cienfuegos. El comandante Raúl Castro, jefe de toda la provincia oriental, permanecerá en Santiago hasta el 9 de febrero cuando se le designa segundo jefe militar de la nación.

La Revolución había triunfado. Una estrategia clara y una voluntad de hierro multiplicadas por el entusiasmo y el apoyo incondicional del pueblo fueron factores decisivos de la victoria.

Se han publicado 2 comentarios



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  • Javier Hernández Fernández dijo:

    1ro de Enero,año del tríunfo y la victoria cubana.cu.

  • Jorge dijo:

    Legendaria epopeya, qué visión la del líder!

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Ciro Bianchi Ross

Ciro Bianchi Ross

Destacado intelectual cubano. Consagrado periodista, su ejecutoria profesional por más de cuarenta años le permite aparecer entre principales artífices del periodismo literario en el país. Cronista y sagaz entrevistador, ha investigado y escrito como pocos sobre la historia de Cuba republicana (1902-1958). Ha publicado, entre otros medios, en la revista Cuba Internacional y el diario Juventud Rebelde, de los cuales es columnista habitual.