Del ecuador y sus trucos

Hace poco tiempo, cuando hablamos del inicio desde el punto de vista astronómico del otoño hablamos del monumento a la Mitad del Mundo, ubicado en la ciudad de Quito. En esa ocasión conversamos de la poca variación a través del año de la duración de los días y las noches en ese lugar, algo que puede ser verificado a todo lo largo de la línea ecuatorial, por tanto, en varios países.
Si usted toma un mapa y comienza a seguir dicha línea verá que además del país homónimo cruza por otras dos naciones latinoamericanas: Colombia y Brasil. Luego atraviesa “solitariamente” el océano Atlántico para adentrarse en el continente africano, “dividiendo en norte y sur” los territorios de Gabón, República del Congo, República Democrática del Congo, Uganda, Kenia y Somalia. Luego cruza sobre los territorios de Maldivas, Indonesia y Kiribati, totalizando 13 estados diferentes. En el caso de las Maldivas y Kiribati el recorrido lo hace totalmente sobre el mar, pero tratándose de territorios insulares muy esparcidos estas áreas también forman parte de extensión de ambas naciones.
Claro que si usted hace un conteo verá que solo mencionamos doce países, incluyendo a Ecuador de manera implícita, ¿quien se nos escapó? Pues un pequeño estado, también insular, por donde sí cruza sobre tierra la línea ecuatorial: Sao Tome y Principe. Este pequeño país, antiguamente colonia portuguesa en el continente africano, es el segundo más pequeño y menos poblado del continente, formado por dos archipiélagos. El ecuador terrestre tiene un breve recorrido por la Ilhéu das Rolas, un islote de apenas 3 kilómetros cuadrados y una escasa población ligada con la actividad turística. Tan minúsculo como todo en esos predios, pero también cuenta con su monumento que marca que está a la mitad del mundo.
Turismo ecuatorial

Foto: Cortesía del autor.
Una de las atracciones en algunos de estos países son las fotografías en monumentos e hitos que demarcan la línea “exacta” que divide al norte del sur, que como vimos no siempre están en la ubicación correcta, que se ha podido precisar en la actualidad con medios no disponibles en el momento de su construcción. Otra de ellas se basa en la influencia de una fuerza física, causada por la rotación terrestre, llamada fuerza de Coriolis.
La Tierra gira a una velocidad constante, que hace que aproximadamente cada 24 horas de una vuelta sobre su eje, dando lugar a los días. Sin embargo, una persona ubicada sobre el ecuador terrestre se mueve más rápido que una ubicada en los trópicos y más aún que una en los polos, aunque giren “a la misma velocidad”. Esto lo produce que la primera se encuentre más alejada del eje de la Tierra que el resto y por tanto tiene que recorrer una mayor distancia en la rotación terrestre que las otras.
Algo similar ocurre a los corredores de atletismo, aquellos ubicados en los carriles exteriores tienen que recorrer una mayor distancia que lo que lo hacen por los interiores, si parte de una misma línea inicial. Es por ello que en ciertas pruebas de la disciplina, los más alejados del interior de la pista se ubican en una posición aparentemente adelantada al resto, pero igual a la distancia que tendrían que recorrer los otros hasta la línea de meta, que es la misma para todos.
Esta diferencia de velocidad produce que si usted lanza desde “el medio del mundo” hacia el norte un objeto lo suficientemente rápido y lejos este va a tener una velocidad de lanzamiento (que vamos a suponer que no disminuye) y un movimiento ya que gira con la Tierra, que se está moviendo hacia el este. Cuando sobrevuele los trópicos, que rotan más lento, va a tener una mayor velocidad hacia el este que la superficie que tiene debajo, por lo que los que lo vean pasar les parecerá que se desvía hacia la “derecha” es decir hacia el este. Esta fuerza “invisible” ya la habíamos mencionado cuando hablamos del Anticiclón del Atlántico, ya que es la causa del sentido de rotación de ciclones y anticiclones y su diferencia entre norte y sur. La fuerza de Coriolis es mayor según nos alejamos del ecuador (o nos acercamos a los polos, según prefiera), lo que con signo contrario, ya que si usted hace el lanzamiento anterior hacia el polo sur, la desviación aparente será hacia la izquierda.
Esta es la causa de porque los ciclones tropicales se forman a cierta distancia de la línea ecuatorial y es físicamente imposible que puedan cruzarla, por el efecto de esta aceleración sobre el sentido de su rotación, la cual tendría que revertirse.
Cuando se busca información sobre este efecto y su comportamiento inverso en ambos hemisferios aparece referenciado un hecho histórico no comprobado ocurrido durante la Primera Guerra Mundial. En esa ocasión una confrontación naval entre la armada inglesa y alemana, terminó con la derrota de la primera, en la Batalla de Las Malvinas el 8 de diciembre de 1914.
¿La causa? Ambos bandos conocían e incorporaban a la corrección de sus disparos el efecto de la fuerza de Coriolis para la latitud a la que se encontraban, pero los ingleses tenían sus cálculos ajustados para el hemisferio norte. ¿La consecuencia? Al estar en el hemisferio sur sus proyectiles erraban el blanco por decenas de metros al desviarse en sentido opuesto al previsto en los ajustes.
Hasta aquí queda claro y más que demostrada una verdad científica, pero ¿por qué caímos en este tema que nos ha llevado a tanta explicación? En esos “puntos turísticos ecuatoriales” como atracción turística “demuestran” este principio físico, vertiendo agua en tres recipientes aparentemente idénticos (fregaderos) ubicados uno en el hemisferio norte, otro en el hemisferio sur y un tercero “justo” sobre la línea ecuatorial. Vamos a partir de aquí a asumir que dicha línea está demarcada con una exactitud milimétrica, algo que en muchos casos dista de la realidad. Cuando a esos recipientes se les retira el tapón que cubre su desagüe se puede ver como en los dos primeros casos los remolinos giran en sentidos opuestos y en el último el agua se evacua sin crearlo.
Aquí seguro usted recordará haber escuchado que los remolinos en los desagües de lavamanos, fregaderos y hasta del inodoro giran inequívocamente en sentidos contrarios en ambas mitades del mundo. Pues si es así le digo que la influencia es tan pequeña, sobre todo en esos puntos próximos al ecuador, que se trata de un truco muy bien ejecutado.
Aunque no le parezca, el análisis desde el punto de las leyes físicas del remolino de una bañadera ha sido el tema central de varias investigaciones científicas, con múltiples experimentos que han demostrado, que incluso en latitudes más altas, la escala de este fenómeno doméstico no permite que sea una fuerza determinante, por lo que puede depender de la forma en que se vierta el agua, que se retire el tapón o hasta de imperfecciones imperceptibles en el recipiente.
Para ilustrar la magnitud de lo que hablamos tenemos este ejemplo tomado del blog de la Agencia Estatal de Meteorología de España, en que se explica el fenómeno.
“La fuerza de Coriolis es nula en el ecuador y crece lentamente a medida que nos desplazamos hacia el polo. ¿Sabes cuánto vale la fuerza de Coriolis sobre ese remolino a dos metros del ecuador, que es la distancia a la que se aleja el lavabo? Vamos a suponer que hay 10 litros de agua. Si a la fuerza de la gravedad le otorgamos 981 unidades de fuerza, a la de Coriolis habría que darle 0,0000000005 unidades. Para que te hagas una idea, el planeta Neptuno está situado a más 4300 millones de kilómetros de ese remolino y ejerce una fuerza diez veces mayor. ¿Alguna vez has escuchado que sea Neptuno el que causa el giro del agua en los lavabos? Sonaría a chiste”.
¿En qué consiste el truco? en verter el agua de cierta forma que induzca la rotación y que repose hasta que aparentemente se calme y evacuarla. Como realmente no ha dejado de girar el fluído en el sentido que quiso el ejecutante, aunque lo parezca para el espectador, al salir el agua seguirá dicho giro.
Lo invito a hacer el experimento en casa y verá que puede ser aleatorio dicho sentido de giro o hasta no existir, como debiera ocurrir en el ecuador, eso sí no malgaste agua.


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