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El agradecimiento del pueblo es el mayor premio para el delegado

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Alexis Díaz Oliva es, desde 1994, el delegado de la circunscripción número seis del Consejo Popular Taguasco. Foto: Yosdany Morejón.

El fango oculta la mitad del cuerpo y le impide caminar con la celeridad que quisiera. Está asustado como cualquier ser humano, mas sabe que varias familias dependen de su ayuda y se las ingenia para seguir adelante. Primer un paso, luego otro… Detrás, múltiples sirenas y cláxones denotan la seriedad del momento.

Corría el mes de junio de 2002 cuando la Presa Lebrije fue noticia en los medios nacionales y extranjeros por el peligro que representó la fuerte amenaza de ruptura de la cortina y el posible desbordamiento.

Alexis Díaz Oliva es, desde 1994, el delegado de la circunscripción número seis del Consejo Popular Taguasco, pero en ese momento apoyaba la evacuación de miles de personas en el municipio espirituano de Jatibonico y vivía el mayor susto de su vida y también de su gestión.

“En esa ocasión yo estaba en el lugar de mayor peligro bien cerca de la cortina misma de la presa, pero en la efervescencia del momento no me daba cuenta del riesgo y recogimos a un grupo de personas que debían ser evacuadas con urgencia y las dejamos en un lugar seguro”.

“Luego regresé y me dicen que se había quedado una familia escondida porque no quería ser evacuada. La presa casi que se iba y ellos dudaban de que así fuera, de ahí su negativa”.

Salvar la vida de aquellas personas se volvió de pronto una urgencia y una carrera contra la catástrofe así que regresó a la cortina para encontrarse a una anciana y sus dos hijos que se negaban a ser auxiliados: “Ellos me dicen que tenían un tractor y que si la presa se iba les daba tiempo a escapar en ese medio de transporte, pero todos sabemos que eso es imposible porque el agua barrería con todo a su paso”.

Ante tamaña locura, el delegado solo podía esgrimir su mejor y única arma: las palabras. “Finalmente, con una serenidad que aún me asombra y a través del dialogo, encontré los vocablos exactos para convencerlos. Cuando pasó el peligro ellos regresaron a su casa y vieron hasta pescados colgados de
la cerca perimetral y los árboles que separan su vivienda de la presa. De haberse quedado, tal vez, no hubieran sobrevivido”.

“Tiempo después me reencuentro con esas personas, pero son ellos quienes me conocen. Entonces uno se me acerca y me da las gracias por salvar a su familia. Ese el mayor pago que un delegado puede recibir”.

Así de apasionado es Alexis, quien afirma que de joven fue muy inquieto y dado a la conversación con el pueblo, por lo que ser delegado le viene como anillo al dedo.

La labor del delegado conlleva una entrega total de 24 horas, los siete días de la semana. Foto: Yosdany Morejón.

“Siempre me ha gustado intercambiar, platicar y creo que el ser electo delegado me dio la posibilidad de profundizar un poco más en ciertos fenómenos de la sociedad para también aprender de la vida y del
comportamiento social que, a veces, se subestima cuando eres joven”.

Agrega que la población es como un termómetro porque, en la misma medida en que uno intercambia con la gente conoce cuál es el nivel de aceptación de determinada medida.

“Jamás rechazo el intercambio con el pueblo ni eludo las opiniones negativas sobre los problemas que nos afectan. El delegado no administra, el delegado gestiona; el delegado comunica y eso jamás se puede olvidar.”

“En mi caso personal no hay nada más triste que cuando viene alguien a verme con un problema serio, como puede ser los de salud, o un problema relacionado con un niño pequeño, o alguien que viva en piso de tierra y que, a pesar de múltiples gestiones, los resultados no sean los esperados. Eso nos golpea, no te puedo decir lo contrario porque esa es la situación más dolorosa que puede atravesar un delegado”.

Según Alexis, su labor conlleva una entrega total de 24 horas, los siete días de la semana, lo cual le ha traído no pocos disgustos en el hogar: “A veces nuestra familia no entiende que jugamos un rol decisivo y me reclaman porque tengo poco tiempo para ellos. Una vez, incluso, me dijeron que no votaron por mí para que pudiera estar tranquilo en la casa, pero al final el pueblo me eligió de nuevo y todavía sigo como delegado (sonríe)”.

“Hay muchas cosas que dependen de organismos administrativos. Hay otras que dependen de la voluntad popular y, hay veces que nosotros tenemos que acudir ahí, a la voluntad de la genta para resolver esos problemas que son los más que nos afectan”.

El trabajo del delegado no es sencillo, dice, porque la jornada comienza con el cantío del gallo mientras ha de recorrer las calles de su circunscripción. Así se le ve atareado, en plena plática con los vecinos.

Alexis siempre escucha las inquietudes y toma nota de los problemas que afectan a la comunidad. Desde la falta de agua potable hasta la reparación de una escuela, sin dejar de mencionar el mal estado de los viales de acceso y es que todo pasa por sus manos.

Según Alexis jamás rechaza el intercambio con el pueblo ni elude las opiniones negativas sobre los problemas que nos afectan. Foto: Yosdany Morejón.

“Yo sé que, dada la situación actual del país, hay muchas casas donde el desayuno no es el adecuado ni tampoco se puede dormir de forma satisfactoria por los apagones, así que todo eso me preocupa”.

¿Los apagones forman parte del primer intercambio con el pueblo?

“Yo diría que ahí comienza la primera rendición de cuentas del delegado y la gente me pregunta: oye, pero hasta cuando son los apagones y yo trato de explicarles porque el delegado tiene que estar siempre informado; así que les digo que el Gobierno está haciendo hasta el máximo para resolver estos problemas”.

“Hay quien no cree en las informaciones, hay quien cree, hay quien no la entendió y también hay quien no la escuchó. Todos ellos están dentro de mis electores, dentro de las personas que vienen a intercambiar conmigo cada día”.

“El objetivo es buscar la forma de que el mensaje que llegue a cada una de las personas y que no se distorsione porque el Gobierno no quiere dar apagones, pero, a veces no queda de otra, como tampoco aparece el medicamento que se necesita y tenemos que explicarle todo eso a la gente y hacer que nos entiendan. El delegado tiene que estar con los pies puestos en la tierra.

¿Qué no le puede faltar al delegado?

“No le puede faltar el respeto y tiene que ser ejemplo vivo para sus electores. Yo digo que ojalá todos los directivos del territorio hubieran fungido primero como delegados para que entiendan la premura que caracteriza nuestra gestión y que nos lleva a analizar, discutir y defender con pasión los problemas del pueblo”.

En el corazón de cada comunidad cubana viven seres humanos como Alexis Díaz Oliva, un hombre sencillo que desempeña un papel fundamental en la vida cotidiana de sus habitantes. En 2024 cumplió treinta años como delegado del Poder Popular y asegura que se siente como el buen vino. Este representante, elegido por los propios vecinos, es el puente entre el pueblo y las estructuras gubernamentales, un vínculo esencial para el funcionamiento de la democracia participativa en Cuba.

Se han publicado 3 comentarios



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  • Rolando dijo:

    Mi delegado durante muchos años, ejemplo de hombre sencillo, laborioso y siempre dispuesto para atender los planteamientos, muchas veces sabiendo que no tenía solución para ellos y que la administración que pudiera resolverlos tampoco podría, pero lo habían elegido para conocer los problemas, adentrarse en ellos y ser participe de tener siempre presente las opiniones del barrio, los problemas que si había solución y que no había que esperar a la rendición de cuentas, muy bueno este reconocimiento y bien merecido.

  • Carlos dijo:

    Pienso que hay que darle más poder real al delegado y acabar como intermediarios para la solución efectiva de las quejas de los electores

  • jesus dijo:

    En mi opinión, debería otorgarse más poder a los delegados. No entiendo qué cuentas deben ellos rendir, si no tienen poder ejecutivo para cambiar la situación de su comunidad. No disponen de ningún presupuesto del que puedan hacer uso en beneficio del pueblo.

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Yosdany Morejón Ortega

Yosdany Morejón Ortega

Licenciado en Español-Literatura. Periodista de Radio Sancti Spíritus. Colaborador de Cubadebate y otros medios nacionales como Radio Rebelde y Radio Reloj.

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