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Una calle, mil ladinos

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La calle 7 oeste, desde el 2 hasta el 8 sur; ciudad de Guantánamo, horas antes de ser tomada la foto, las autoridades habían actuado en el sitio Foto: Leonel Escalona/ Granma

La noche más oscura de la vieja Lala se le posó en los ojos en plena mañana de un jueves reciente, bajo el sol implacable de principios de julio, cuando “¡un garrotazooo… !” buscó el monedero enclenque de la ancianita. “¡Todavía me acuerdo y siento e’calofrío!”, confiesa.

Ella vive sola casi todo el tiempo. Las tardes-noches de viernes le devuelven a la nieta desde la universidad de Santiago; “viene y se queda conmigo los fines de semanas”. Lala siempre trata de guardar lo mejor que consiga, “pa’ cocinarlo cuando ella esté”.

“Una comidita mejorada”, en compañía de la joven, le vendría bien en la noche, pero el día antes el contenido del plato fuerte no estaba; la anciana fue por él; y, para desdicha suya, eligió el tramo de la arteria que, a fuerza de altos precios y engaños al por mayor, acapara los adjetivos más antipáticos entre todas las calles de esta urbe.

“Dígame, abuela”, reclamó el vendedor en un punto de la calle 7 oeste, entre 2 y 3 sur. “Pésame una libra de carne de cerdo; que no tenga mucha manteca ni hueso, ¿oíste?”. Cuando ella se lo dijo, el ventajista se mordió los labios, arrugó la frente y movió la cabeza “como si yo lo hubiera tratado mal”.

Y cuando, en pago, le entregó medio millar de pesos, “me miró con cara de qué sé yo”, y le dijo que faltaban 200 pesos. “¡¿Que son 700 por una librita de carne?! ¡Mijooo, este cartel dice que son 500!”.

“No tengo mucho tiempo, mi vieja –advirtió el negociante–; ese cartelito es para el inspector”, concluyó. “Ni siquiera tuvo en cuenta mi edad”, recrimina Lala. Pero –interrumpo jocoso–, ¿la libra era de carne o de oro? “¿Oro?... ja, del que defeca el moro –replica con mirada rígida ella–; este caldo no está pa’ chiste”.

Dice que al instante le devolvió al timador el producto, tomó de vuelta el dinero y salió de allí. “La rabia me o'cureció la vista; yo iba turuleca, llorando; un caballo por poquitico me choca”.

***

Al día siguiente, en el mismo sitio:  “¡Le ronca, compadre!”, reniega un hombre. “¡Pollo líquido, mira esto!”. “Na’ –ironiza el que va a su lado– pa’ abreviar la sopa”.

En efecto, quien la compre en el 7 oeste, desde el 2 hasta el 8 sur, descubrirá la materia-carne de pollo en un estado hasta hace poco no atribuido a ella: el líquido forma parte de las diez libras en cada paquete vendido a 4 000 pesos allí, donde unos precios sobrepasan la cima del Everest y ciertos productos asoman como traídos por efectos de magia negra.

“¿De dónde sacan la leche en polvo?”, inquiere la guantanamera Siomara Begué Quiala; “y los huevos, que tampoco faltan allí por cartones, ¿de dónde salen?“.

Siomara, hasta su jubilación hace poco, encabezó en el municipio de Guantánamo la Dirección Integral de Supervisión (dis). Sus preguntas ponen “el dedo en la llaga del celo administrativo” y en las “polillas” del descontrol infiltradas en entidades en las que –se supone– funcionan, vamos a ver… administración, sindicatos… factores; pero se fugan recursos.

Hay quien invoca el mal desde la sátira callejera; “jajá”, reacciona una mujer ante la ingenuidad fingida en una pregunta de Granma. Habla en voz baja mientras caminamos despacio. “¡Quééé va, mi vida!; esa leche en polvo no viene del exterior ni de almacén estatal alguno!; ¡na!; esa, como los huevos que se venden aquí, los vendedore’ la sacan de su sombrero de mago; y si el inspector viene, ¡abracadabra, desaparecen!”.

“¿Viste las pesas? –sigue irónica la mulata–; se ven de'mandiletá, pero tienen, eeh… ¿cómo le llaman a eso nuevo de ahora?… inteligencia artificial; ¡uyuyuy!, ¡como quiere un aparato de eso’ a su amo! –y suelta una carcajada–; al comprador siempre le dan la mala. En otra parte no sé, pero aquí, en el 7 oeste, la pesa es la mejor amiga… del tramposo, jajá”.

“¡Ah, pero con sus pesa’ cuidadito, papiii!; ¡que se atreva alguien a decir que ese equipo se equivocó, pa’ que tú vea’ la que se arma!; esos tipo’ son guapetonee’¡ Yo he visto ahí cada salpafueraaa...! Bueno… me callo y me voy; chaito”. Desaparece ella por otra calle, y Granma da media vuelta.

***

Martes, casi las seis de la tarde; otra vez en el 7 oeste, una víctima. “Cinco libras de carne (de cerdo)”, solicita. “No te lleve por lo que dice el caltón –el dueño del producto le aclara–; eso ’ta ahí pa’ tapal la vista del impectol; el precio real son 700 (pesos)”. El cliente levanta las cejas; “entonces pésame nada más cuatro libras”.

Otra víctima trae sudor y disgusto en la cara; en una mano la pesa digital; en la otra una bolsa de carne. “¿Pasó algo?”, se adelanta el estafador. “Sí, mira pa’ acá”, contesta el recién llegado, mientras le rectifica el peso al producto. “No, no, no brother!”, replica el otro; “yo me guío pol mi pesa, no pol la tuya”.

“Pero compadre –vuelve el reclamante molesto–, me cobraste ocho libras y me diste nada más seis y media; dame las que me faltan”. “Vamo’ a hacel una cosa, men”, dijo exaltado el exprimidor, “dame mi calne y coge tu plata”. El silencio selló el acuerdo.

Sobre cartones de tamaños distintos y contornos irregulares pululan los anuncios de “precios ciegainspectores“. Al timador se le raya el “disco” de tanto rectificarle en voz baja a cada cliente lo que en realidad tendrá que pagar: 500 pesos por un tubo de pasta dental, 130 por una libra de malanga, 350 por una de azúcar, 400 por la de pollo; a 1 100 la libra de leche en polvo; a 3 000 el cartón de huevos...

***

Cuando Granma casi se marcha, un coche, tirado por un caballo de los que a toda hora circulan por esa vía, se detiene a recoger pasajeros. El jamelgo aprovecha, evacua la vejiga y libera unas flatulencias sonoras. Refunfuña la mujer que atraviesa la calle con una porción de ovejo en la mano, y se pone un pañuelo en la nariz. “Quítate eso, mamita –importuna un transeúnte–; anda, dale gracia’ al caballo por el aliño pa’ tu carnecita”, y detrás una sonrisa grotesca.

De esos “aliños” allí no escapa ningún producto. Timbiriches, corredores, portales, carretillas y aceras los exponen en los flancos del sube y baja de vehículos de tracción animal. ¡A las autoridades sanitarias del Alto Oriente cubano las desafía el 7 oeste, desde el 2 hasta el 8 sur. Hay que ver el aspecto de unos cuantos puestos y revendedores en ese tramo.

***

Viviendas adentro –reza un “chuchuchú” de la calle–, escondrijos cómplices ocultan productos de procedencia dudosa, algunos en volúmenes abultados. El titular de cada almacén, según el “runrún”, cobra por el servicio; todo el que está en el rejuego le saca partido, asegura Siomara Begué.

Bravuconería no ha faltado frente a los intentos de devolverle la legalidad al lugar; un “voy a poncharte la rueda del carro”, dicho en su cara a una autoridad de inspección; un amago de violencia contra otra inspectora –el agresor fue llevado ante la justicia–, y el “te vamos a pasar por arriba”, dirigido a la propia Siomara, hablan de otros “blindajes” de los mercaderes del sitio, en procura de impunidad.

Si “olfatean” algún inspector cerca del tramo de la engañifa, “¡aguaaa!”, se oye en la esquina del 7 oeste y el 2 sur; “¡aguaaa!”, de boca en boca pasa como un relámpago la palabra hasta el 8 sur o a la inversa; señal de alerta; secreto vox populi; novelescas escenas con personajes reales, pertrechados de carnes, aceite, productos del agro… impudor y mucha codicia; detestables.

La exdirectora de la dis en Guantánamo fue testigo de una venta forzosa de frijoles, tras aplicarle al violador la multa correspondiente; la gente compró; después la autoridad se marchó. Pero la verdad pasó enmascarada y golpeó más tarde a Siomara Begué; “la venta fue un simulacro”, lamenta.

Allí los negociantes tienen “compradores de mentiritas”. En casos de venta forzadas, les “compran”, después les devuelven la mercancía; reciben a cambio “una comisión monetaria”.

Contra ese oportunismo que le oscurece la mirada a la vieja Lala y a no pocos en esta Isla, Cuba emprende una nueva cruzada. Ojalá barra las impurezas de la calle desairada por mil ladinos en un espacio de la urbe guantanamera.

Setenta y siete grupos de trabajo le salen al paso a pecados de lesa legalidad en tierras del Guaso; la misma avalancha recorre todo el país; va contra el pillaje. Enhorabuena. O se extermina ese “comején”, o erosionará la “madera preciosa” del socialismo nuestro.

(Tomado de Granma)

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Tope de precios: De cal y de arena

 

Se han publicado 23 comentarios



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  • Jge dijo:

    Excelente retrato escrito del día a día de la poblacion y demuestra que el remedio no es la solución para la crónica enfermedad que nos agobia.

  • Crystina Morales dijo:

    Muy muy muy tristes nuestras realidades, lo peor q se denuncian y no pasan de ahí, se quedan solo en los comentarios q hacen los periodistas. Hasta cuando tendremos que seguir aguantando pasen cosas como estas?

  • Alejandro Rodríguez dijo:

    Muy bueno es escrito, ejemplo de que tenemos que ser más combativos y defender al pueblo de los enemigos que hay adentro del país.
    Será esto solo en Guantánamo?

  • Jose Salmon dijo:

    Ojalá no solo se hagan análisis o comentarios periodísticos. Hace falta que se tomen acciones concretas. Este es un problema generalizado en toda Cuba, no solo en Calle 7 oeste de Guantánamo. Topes de Precios? Inspectores Estatales?? No! Las medidas deben ir más allá.

  • UnCubanoAhi dijo:

    Formidable reportaje. Hacia ahí es donde tiene que enfocar sus esfuerzos la prensa. Denunciar con nombre y apellidos todo lo mal hecho. No puede haber dos Cubas, una la del televisor y otra la real. Justamente el escenario que se describe, cuando la anciana intenta comprar el cerdo, es el que vive la gran mayoría de la población cubana. El gobierno debe centrar sus esfuerzos en resolver esos problemas. Acabar con los timadores, violadores del fisco, etc de manera contundente y definitiva. El estado tiene que hacerse sentir con el rigor debido y poner orden en la "sala". Saludos

  • maria dijo:

    Muy bueno el reportaje esa es la realidad en Cuba entera los revendedores y vive bien se ha n apoderado del pais y para colmo cuando uno protesta siempre hay alguien que dice bueno gracias a ellos vivimos, ironia para el que vive de un salario que en su momento fue decoroso pero hoy vale muy poco y de los jubilados ni hablar que para colmo en Holguin el banco solo le entrega una parte de su dinero por falta de efectivo en las sucursales bancarias, unido a la no existencia de codigo QR en los lugares donde esta disponible la alimentacion

  • Cocuyo dijo:

    Cuba duele. Buen artículo, hasta con humor del cubano en las situaciones desagradables que se enfrentan a diario. Pero la dura realidad es que hay mucha escasez y por supuesto, se agigantan los oportunistas, los abusadores, los falta de respeto con nuestras madres, con los ancianos. Ojo no confundir con las personas serias, emprendedoras y muy trabajadoras que tienen su pequeño negocio y lo hacen con mucho esfuerzo y van buscando su prosperidad porque las leyes lo permiten. Estamos hablando de los abusadores que maltratan a los más indefensos y luego sus hijos tienen los mismos derechos para ir a una escuela sin pagar un centavo, o van a un hospital y se les atiende con el mismo poquito recurso de que dispone el estado o con la misma dedicación de ese médico que es estafado y perjudicado por ellos en su ambición y provecho personal. No es buscar la solución a un punto o al otro, es una solución del estado de manera integral a todos los problemas que tiene la población, hay instituciones para todo, hay que poner mano dura contra los delincuentes y la indisciplina social, trabajar duro en la alimentación del pueblo, buscar alternativas para que estén surtidas las cadenas de tiendas y mercados que son las que tienen las condiciones para vender a la población, educar, trabajar por la higiene, enfrentar a los abusadores, atender las quejas de la población. No perdamos ni un minuto más, la Revolución no es algo abstracto, es bienestar para el pueblo, es justicia, seguridad, salud, educación, es democracia, es felicidad. !Viva Cuba¡

  • La caimana dijo:

    Excelente trabajo periodístico que pone el dedo en la llaga.

  • Jorge dijo:

    Eso solamente no es en Guantanamo, aqui en Las Tunas ni te digo, ahi por lo menos ocultan los precios pero aqui la carne de puerco por ejemplo esta en los carteles y asi la cobran a $700 y 750 la pasta dental a 800 y 900 asi por ponerte un ejemplo de los precios exagerados que duplican y a veces hasta triplican el costo de lo que los compraron para revender y NADA PASA nadie le pone el cascabel al gato no se regulan los precios, los inspectores no hacen nada y cosas por el estilo esto es un tema de nunca acabar y el que sigue sufriendo es el pueblo que por demas tambien tiene que ponerse a "inventar" para poder sobrevivir lo que tambien genera mas altos precios. Nada que estamos como la serpiente de uroboros

  • René dijo:

    Esa es la fotografía real, cruel y diaria de la sociedad que tenemos hoy y q

  • Yadier dijo:

    Uno lee estas cosas y lo primero que uno debe preguntarse es; qué están haciendo las autoridades para el enfrentamiento a estas barbaridades que no solo pasan en ese lugar, se sabe que la llegada de los inspectores nada más llegan, se pierden todos los infractores y lo del listado de precios que están para los inspectores y para la población es otra y no pasa nada porque sencillamente porque no se hace un enfrentamiento como debe ser. Estas cosas llevan trabajo continuo y con medidas severas de verdad sin paños tibios, pero de esto se habla y se habla pero la realidad sigue siendo lo que se describe en el artículo.

  • Tomás dijo:

    El artículo está muy bueno. Pero se hace necesario profundizar en las instituciones y funcionarios que aprobaron que esas personas sean las que sirvan al pueblo. Siempre se le hecha la culpa al gobierno en general y al que aprobó, no controla y permite que todo eso pase. El control es una asignatura pendiente. Hay muchos artículos más que se pudieran escribir.

  • Julia dijo:

    Esta sitúan penosa, dolorosa, angustiante, no es sólo en una calle de Guantánamo, es desde la punta de Maisí hasta el cabo de San Antonio, lo peor es que hace mas daño, que los ataques contra la Revolución, esto es contrarrevolución, sin otro objetivo, son responsables lo que lo han y lo siguen permitiendo no es de ahora, ojalá y no perdamos la Revolución, que tanto y sangre y sacrificio ha costado a este pueblo, hay que tomar las medidas , las que sean, sino, quien sabe lo que pasará, bueno se agravará y ya es insostenible.

    • Joel1964 dijo:

      Yo coincido 100 % con usted, estas actitudes son un acto de CONTRARREVOLUCION , hacen mucho mas daño que alguien opinando en contra del gobierno, las acciones de esa gentuza son mucho más dañinas que un tipo vociferando o escribiendo cuatro cascaras en las redes sociales, a manifestaciones como la de estos vendedores que hace referencia el artículo se le debería tratar con la misma rigurosidad con

    • Joel1964 dijo:

      Yo coincido 100 % con usted, estas actitudes son un acto de CONTRARREVOLUCION , hacen mucho mas daño que alguien opinando en contra del gobierno, las acciones de esa gentuza son mucho más dañinas que un tipo vociferando o escribiendo cuatro cascaras en las redes sociales, a manifestaciones como la de estos vendedores que hace referencia el artículo se le debería tratar con la misma rigurosidad con que se trata un acto contrarrevolucionario, no hay mayor aliado a la contrarrevolución que un delicuente y el que se comporta como tal debe ser juzgado como contrarrevolucionario, es hora de poner mano dura a esta gente, está en uego la supervivencia de la Revolución Cubana

  • Ing Javier Sánchez Glez dijo:

    "... vaya forma de saber, que aún puede llover sobre mojado..."
    Silvio Rodríguez.

  • José Marcelo dijo:

    No me gusta este trabajo periodístico,problemas que todos conocemos y un reflejo de la inacción imperante que se ha ido incrementando desde principios de esta década.

  • Haydee dijo:

    Reportaje excelente que ha puesto el dedo en la llaga y ese mismo panorama se vive en toda Cuba ,la estafa esta a la orden del dia ,te roban en cualquier establecimiento y muchas veces en contuvenio con las administraciones .El descontrol un mal que corcome a la sociedad ,tenemos muchas leyes , resoluciones ,indicaciones ministeriales y no se llevan a cumplir por quien tiene que hacerlo mos esta invadiendo la apatia y la corrupcion que acaba con la Revolucion y no podemos permitirlo Ojala este reportaje no se quede en las paginas de CUBADEBATE

  • Horus dijo:

    Seguimos descubriendo el agua tibia. Si el estado vendiera a precios competentes esto no sucedería. Pero es más fácil jugar al dale al que no te dio y evadir responsabilidades.

  • Taran dijo:

    Sinceramente creo que la madera preciosa ya esta fuertemente erosionada, ni un ejercito de inspectores son capaces de controlar a los vendedores y mypimes desbocadas, hacen falta pocos inspectores y que el PUeBlo participe de ese control, tanto que se hablo del control popular, pero la segunda parte, sin la que no hacemos nada, es que las medidas sean demoledoras, nuestro sistema es demasiado indulgente, no basta con poner la ley, el implicado tiene que tenerle miedo a la ley, el vendedor tiene que tener miedo de que lo cojan, no reirse de las multas. Pero el principal danno, la principal erosion que para mi es mas dannina que el bloqueo, es que todo el mundo quiere revender algo, y nadie quiere trabajar para el estado, los bajos salarios son una maquina de formar tcps y mypimes que son un pedazo de capitalismo, con toda su brutalidad y falta de escrupulos, me duele ver al pais convertido en un enorme timbiriche.

  • Tirador dijo:

    Srs, no hay que buscarle la quinta pata al gato, todo esto sucede y seguira sucediendo porque en Cuba no hay produccion agricola para satisfacer las necesidades del pueblo. Tenemos los campos abandonados sin obreros agricolas , sin campesinos duenos de la tierra y sin estimulos para producir. Estamos llenos de personal improductivo en las oficinas y otras dependencias de servicio y lo principal que es la produccion de alimentos sin personal. Necesitamos una politica donde los jovenes emigren a las tareas del campo y los que viven en el campo no emigren a las ciudades. Por ahora no veo solucion y los precios seguiran subiendo y los producyos desapareciendo. Ojala y yo este equivocado.

  • lazaro dijo:

    Paños tibios, hay que poner mano dura con esos ladrones, eso no tiene otro nombre, al que roba, no le puedes poner una multa de la cantidad que sea y dejarlo en la calle, simplemente paga la multa y la recupera robando de nuevo, si tiene patente de corso.Lo agarraste con una ilegalidad, de la que sea, falsificacion de precio o de peso, o de producto, multa, retirada de patente, decomiso y ese no vuelve a un puesto a vender nada de forma legal en lo que le quede de vida, y se acabo el problema. cuando esos y repito la palabra, LADRONES, vean que si los cogen se le acabo la botellita, agarran el paso o se quitan el disfraz y empiezan a ser los LADRONES que son y no simples ¨vendedores´´que quieren ¨honradamente¨, colaborar con las necesidades del pueblo como algunos ingenuos todavia publican por aqui.

  • Idalberto Álvarez dijo:

    El gobierno cubano tiene que cerrar todos los negocios privados y socializar la producción.

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