Sin marxismo no hay Revolución

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Este 21 de enero de 2024 marca el aniversario cien de la muerte de Lenin en 1924. Y aunque este no busca ser solo un texto de efeméride, con especial interés contempla entre sus objetivos el homenaje al líder soviético a un siglo de su deceso.
Es bien sabido que las revoluciones sociales ni se construyen en las efemérides, ni se les salva apelando a la memoria histórica, sino que se construyen y se salvan en correspondencia con la capacidad que desarrollen sus protagonistas para superar sus propios condicionamientos sociales. Dígase, para producir alternativas creadoras ante los avatares de su cotidianidad. No es sino a cuenta de inventar revolucionariamente sus propias fechas, tiempos y teorías, que podrán conquistar los espacios y los modos para su reproducción práctica. Amén de que para lograrlo, deban entonces moverse entre la tradición y lo desconocido.
No pueden faltar referentes a los que volver, en la misma medida que horizontes que pretender. En este sentido, determinadas fechas y hechos se vuelven ineludibles estandartes de su devenir. Y se le reclama entonces a la historia que sea crítica y una especie de autoconciencia del proceso que la niega o la continúa.
Vladimir Ilich Ulianov, que pasó a ser simplemente Lenin en la lucha política, es una de esas figuras imprescindibles que revisitar, pero no solo en los aniversarios, sino sobre todo desde el análisis consciente de cuánto tiene para aportarnos todavía hoy. O mejor dicho, hoy más que siempre.
Lenin supo desde bien temprano que sin marxismo no habría sido posible la Revolución Bolchevique. Porque sin marxismo no hay revolución, o para ser precisos, no hay revolución socialista. En otras palabras, transición al comunismo. Para nosotros significa que sin marxismo no hay Revolución Cubana, al menos no del modo en el que por años la hemos construido y apropiado. Perdería su esencia de emancipación humana y justicia social. Dejaría de existir.
Y aunque no solo a través del marxismo vive una revolución socialista, este se vuelve componente imprescindible e inexcusable, sobre todo cuando se pretende tomar el cielo por asalto. Pero aquí urge otra precisión. ¿Acaso todo el marxismo le es consustancial a la revolución cubana? La respuesta es no, porque no existe tal cosa como El Marxismo, en singular y con mayúsculas; sino que existen los marxismos y los marxistas. Se puede resumir la cuestión del marxismo –en plural–, dividiéndolo en dos tipos: el crítico y revolucionario (que es el que necesitamos reproducir), y el positivista y dogmático, que tanto mal hace –entre otras cosas–porque ha creado la falsa ilusión de una tradición marxista entre nosotros, que en realidad –en muchos casos– está lejos de ser crítica.
En este sentido, Lenin pertenece a esa línea de marxistas revolucionarios que debemos reclamar. Fue no solo adalid de las teorías de Marx y Engels, sino sobre todo capaz de interpretar y desarrollar revolucionariamente aquellas condiciones sociales para las que estos solo habían hablado en sentido general. En esta línea de acción, se convirtió en el primer líder marxista que dirigió una revolución socialista que triunfó, e instauró el primer Estado socialista de los obreros y campesinos en el mundo.
Como creativo continuador de la dialéctica marxiana, supo que sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria, y viceversa. Sin práctica revolucionaria no hay teoría revolucionaria. No por casualidad fue un incansable estudioso que no perdió oportunidad para estar al tanto de los avances de la ciencia. Que reclamó a las juventudes que aprendieran a conocer, pero sobre todo a obrar cómo opera el comunismo que se lucha y se trabaja y no el de los manuales. El militante y activista que nunca perdió de vista la necesaria relación entre teoría y praxis, y por lo tanto entre teoría socialista y práctica política socialista.
Fueron esas algunas de las claves que le permitieron aguzar la mirada y percibir correctamente, por encima de sus contemporáneos, cada coyuntura política como una oportunidad única e irrepetible. Y cada giro de los acontecimientos, como una escuela para desafiar la teoría existente fundando una nueva para sus actuales circunstancias.
Fernando Martínez Heredia, riguroso conocedor de Lenin, nos decía en sus cursos que uno tiene que aplicarle lo que uno tiene como su paradigma a lo que se estudia. De esta forma por ejemplo, si yo estudio a la Revolución Cubana, tengo que aplicarle invariablemente, el marxismo revolucionario.
Pero claro está, no se trata de aplicar recetas o de repetir frases. Usted puede ser gran memorizador de citas –verdaderas o recreadas–del tipo: el ser social condiciona a la conciencia social; –u otra de las preferidas–: el hombre piensa como vive; o la economía es la expresión concentrada de la política; o recitar la tesis XI sobre Feuerbach, y con la misma quedar atrapado en el pensamiento más dogmático posible, sin transformar nada. O quién sabe, va y cambia algo, pero no lo que debía ser cambiado.
Porque lo más importante alrededor de esas frases y sus mensajes, no es el absurdo de recitarlas de memoria, sino ser capaces de conocer las conexiones que mediante estas establecieron sus autores con su realidad. Las circunstancias que las generó. El movimiento social que describen. El sistema de relaciones sociales que establecen. La crítica que encierran.
Porque lejos de ser el objetivo el desfile de la memoria pasiva, lo que cuenta son los modos revolucionarios en los que podemos apropiarnos de ese conocimiento marxista para producirlo de acuerdo a nuestro tiempo y nuestras condiciones. De la misma forma en la que teniéndolo como punto de partida, me responsabilizo moralmente con lo que pienso para actuar coherentemente. Porque el marxismo crítico, es también una filosofía de guerra de la lucha de clases.
No es casual que sobre Lenin pesen un sinfín de especulaciones, tergiversaciones, y prejuicios. Y que así como desde la izquierda apelaremos a sus experiencias y lecciones, desde la ideología opuesta continuarán saboteándolo, pues en definitiva lideró la primera gran amenaza histórico-concreta contra el capitalismo mundial. De nosotros depende seguirlo rescatando de la ambigüedad a la que lo someten; mantenerlo vivo y situarlo en la justa posición que le toca dentro de esa tradición marxista que atestigua que una sociedad verdaderamente humanizada es posible y factible.
Fidel, que fue un poderoso continuador de la obra de Lenin, a propósito del centenario de su natalicio en 1970, nos llamó la atención sobre la enorme desventaja y dificultad que constituye para los revolucionarios ignorar el marxismo y el leninismo.
Dejar de ser marxistas o extraviar la brújula (ideológica) para nosotros es otra forma de dejar de ser revolucionarios. O lo que es lo mismo, es sentarse de brazos cruzados a esperar hasta que el futuro nos quite la razón, y nos condene al “basurero de la historia”. Así como todo movimiento no es revolucionario, toda transición no es socialista. Aferrarse a “y sin embargo se mueve”, puede implicar más bien un retroceso. Pero como ya se sabe, la historia no perdona a los indeterminados, mucho menos a las revoluciones que teniéndolo casi todo para vencer, se bajan de su propia locomotora, para entonces perder el viaje. O lo que puede ser todavía peor, para cambiar el rumbo. Revoluciones que transmutan de locomotora a cabús.
Definitivamente estos pensamientos no pueden ser solo de ocasión y fechas; no hemos llegado hasta aquí para darnos por vencidos. Lenin, en su centenario, no nos lo perdonaría.
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El mejor homenaje a Lenin es hacer Revolución mientras haya una injusticia por reparar, mientras la humanidad lleve sobre sí el fardo de un sistema imperialista gobernado por la irracionalidad que nace de sus propias contradicciones y ya pone en peligro de horizonte visible la propia vida en el planeta. Sólo se puede sostener un orden desorden mundial capitalista como el que nos ofrecen estudios serios y noticias sobre crímenes de todo tipo anulando la capacidad de pensamiento crítico de los sujetos del cambio y es allí donde se revela todo el valor práctico del pensamiento de Lenin, que no sólo interpretó la realidad rusa y sus complejidades socioclasistas sino que aportó un análisis tendencias que hasta marcan la lógica de la dominación imperialista, monopolios y guerras se erigen en el epicentro de la lógica reproductiva del último siglo. Un importante acumulado teórico y de experiencias de luchas políticas y transformaciones sociales le sucedieron hasta hoy, es como decía Armando Hart, una herencia a beneficio de inventario. Fidel llevó el legado del Leninismo a su más alta expresión, con la prueba de nuestra Revolución Socialista a 90 millas del Imperio, su victoria y heroica resistencia y con su interpretación profunda de la metamorfosis del capitalismo transnacional y su liderazgo de unidad internacional , ecuménico y concreto, que logró cohesionar muchas banderas de lucha en múltiples escenarios internacionales y desde Cuba. Ante la gravedad de la crisis del sistema capitalista mundial el pensamiento de Lenin estará en primera fila como herramienta de las y los sujetos que se propongan transformar el mundo aunque ello pueda parecer una utopía.
Un solo detalle a este excelente artículo: El Marxismo, si es Marxismo, es siempre revolucionario. Si no, es otra cosa.
De acuerdo plenamente Adrián.
Mi humilde opinión es que tal vez se necesite que pase mucho tiempo, que un hombre nuevo sea mayoría, donde no quede espacios para la corrupción, el oportunismo, el descaro y esa generación quiera hacer todo lo bonito de las ideas de Lenin, que hasta ahora mismo, no son más que quimeras.
Lamentablemente en todos los países donde se ha intentado construir una sociedad bajo estas prédicas leninista, se han presentado fenómenos inherentes a las mieles del poder, donde muchos o algunos de los que dirigen, viven como grandes burgueses, a lo que se suma el gran retroceso o desastre económico que ha resultado su implementación. De esa manera es un poco complicado estimular o incentivar a que otros países y pueblos, quieran esto para ellos. Las cosas son bonitas cuando se dicen, el problema es demostrarlas en la práctica. Ni los mismos rusos, de su tierra natal, que lo trataron de implementar, y que cuentan con inmensos recursos naturales como para prosperar, quieren eso para ellos.
No dejo de reconocer, que como ideas, parece mejor que el despiadado capitalismo imperante. Saludos
Orlando usted en breves palabras, ha hecho un retrato fiel de la realidad, mi apoyo y coincidencia 100% con su comentario, Sldos de otro soldado de la Revolución
Tiene razón Orlando con que los errores de la experiencia internacional hechas en nombre de los ideales marxistas tienen un peso a la hora de plantearse trascender al capitalismo y que incluso una parte de aquellos pueblos no deseen retornar a su experiencia anterior. Sería muy extenso y complejo entrar aquí en condiciones y factores que dieron tales resultados en nombre de tan nobles propósitos. Sólo subrayo la idea de Fidel que es a su vez un llamado a profundizar en el conocimiento del socialismo y la de Raúl de que es un viaje a lo ignoto. Por díficil y complejo que sea éste propósito histórico siempre hecho enfrentando el cerco imperialista, el resultado histórico de la acumulación capitalista, como señalara Marx, nos coloca en una sociedad global pletórica de fetiches para una minoría y plagada de miseria, violencia y falta de oportunidades para una inmensa mayoría, e incapaz ya de ofrecer la propuesta de un mundo nuevo para todos, construye muros para detener la migración masiva, apela a la guerra y a la especulación financiera y la irracionalidad cultural. Ello renueva una y otra vez los ideales socialistas no como una fórmula dada sino como resultado de una construcción colectiva, contextualizada , culta y
contemporánea.
Hoy en día se es muy común en el mundo capitalista y sobre todo en EEUU que se mal utilice la palabra "Comunista" para ofender a alguien o tildarlo de persona mala o agresiva.
Invito a quien quiera para que lea aunque sea superficialmente la obra de Lenin mas la de Marx y Engels para que se aguanten esos epítetos. Esas personas incultas no conocen el significado de Comunista y acusan a todo el que se les opone con tildarlo de serlo. Han llegado incluso a utilizarlo contra el Papa, nada más lejos de la verdad. En ese caso fuera como si alguien que se oponga al capitalismo ofenda a sus rivales de ideología con ser Feudalista. Cierto es que discutir con IDIOTAS es un error pero bueno valga la aclaración para el que quiera mejorar en la vida.
ACLARACIÓN. Yo no pertenezco a las fila del Partido Comunista de Cuba.
"No se está librando una pugna cultural entre neoliberalismo y la economía estatal: es entre un socialismo que tendá que transformarse y ser cada vez más socialista, o perecerá, y un capitalismo que ha apostado a acumular cada vez más fuerza social, ir conquistando con sus ilusiones a la sociedad y que se vayan acostumbrando los cubanos a sus hechos, sus relaciones y su conciencia social"
"Una cuestión principal es si el contenido de la época cubana que se etá desplegando en estos últimos años será o no será, finalmente, posrevolucionario. En las posrevoluciones se retrocede, sin remedio, mucho más de lo que los juiciosos involucrados habían considerado necesario al inicio."
Ambas citas pertenecen a un trabajo de Fernando Martínez Heredia titulado "Problemas del socialismo cubano"
Hay que estudiarse los clásicos teniendo en cuenta nuestra realidad y siempre se sabrá que hacer
Excelente artículo
Hoy nos hemos apartado un poco de las teorias del marxismo, y tenemos que decir que sin desarrollo, tampoco hay revolucion y menos marxismo.
Una máxime marxista: "La práctica es el criterio de la verdad", eso aplica para todo, para "los otros" y para "nosotros".
Cuanta madurez de pensamiento en una joven que se siente honrada con su nombre. La admiro y me hace feliz que tome en sus manos la bandera que nos legaron Baliño, Mella, Villena, Blas, Che, Fidel, Raul.
Marx y Lenin serán siempre dos figuras a seguir ,sus ideas trazan el camino de una humanidad más justa. Sus detractores los vilipidean. Creo que en Cuba el estudio y análisis de ellos ha decaído lo que es un error gravísimo que no pasará con el tiempo factura.
Magnífico artículo de reflexión sobre el marxismo real que necesitamos llevar a nuestra sociedad, crítico pero con la bandera que las herramientas de la dialéctica nos muevan a escalones superior.los inmensos proceso en que estamos realizando solo puede concretarse socialmente si los revolucionarios comprendemos que son tiempos de cambios y transformaciones constantes.gracias por brindar esa visión leninista de estos tiempos.
El marxismo en teoría es brillante pero en la práctica se ha llevado de prisa como en Cuba que se han violado leyes de cambio , se quiso implantar un comunismo de ya sin bases económicas fuertes y se violaron pasos al aplicar leyes y procederes que no estaban justificados como fue eliminar la propiedad privada en 1968 y dejar todo el complejo económico al Estado y eso ha resultado en el gran fracaso del empeño . Lo anterior unido al bloqueo son unas de las causas de la crisis socioeconómico del país .
Si no lo publican háganlo llegar a los expertos y dirigentes de mi país para el cual pido paz, armonía, prosperidad y la independencia total para ser CUBA
Roberto esa es la parte que nos falta reconocer los grandes errores económicos cometidos, usted muy bien ha puesto un ejemplo....
siempre se han reconocido los errores o es que acaso no hubo una rectificacion de errores o no hay en estos momentos una rectificacion de desviaciones
Los romanos ganaron la batalla de Pidna, que marcó el final del reino de Macedonia en 168 a.n.e. Los romanos actuales son otros, y otra es la macedonia
"No podemos continuar importando pienso", y a los pocos meses no se produjeron más cerdos y la producción de huevos se redujo a la tercera parte. Ahora importamos huevos. Y se dijo "hay que sustituir las importaciones". Será que es más caro importar pienso que huevos y carne.
"Reestructuremos la industria azucarera", y a los pocos años ya importábamos azúcar. "Establezcamos la Tarea Álvaro Reinoso", y murieron decenas de bateyes, y hubo desempleo.
En 1968 se proclamó la Profundización, desaparecieron todas las empresas privadas, y desde los años 90 se busca desesperadamente la inversión extranjera; y se asevera que los ideales son los mismos. En una rotación irónica, dependemos ahora de la empresa privada (mipymes), para proporcionar ciertos alimentos y servicios básicos.
Un estudioso honesto del marxismo se enfrenta en mi país a una cronología de vaivenes donde los conceptos ortodoxos, de fidelidad a los principios, de desarrollo económico y otros, se mezclan en una macedonia cambiante según la época.
El afán de sobrevivir genera caos, violencia, desilusión y apatía, que se expresan de las maneras más diversas, desde la superficialidad hasta el fanatismo.
Tuvimos un "Proceso de Rectificación de Errores" en los 80, y otro en los 90 del siglo pasado. Ahora un Proceso de Rectificación para Encaminar la Economía. Que no nos venzan los romanos.
Pensando... con usted. Pienso como usted
Entre rectificaciones y ajustes, vuelan las décadas y las generaciones, la más reciente se resiste a creer que socialismo se iguale a sacrificios y sufrimientos. La teoría es muy esperanzadora, los resultados hasta ahora no han podido probar que pieda llegarse a vislumbrar esa esperanza.
Mi humilde opinión es que son indiscutibles las evidencias de superioridad de las revoluciones socialistas que en el mundo han sido, y las que siguen siendo, en cuanto a desarrollo económico y social se refiere.
En el caso particular de la trascendencia de la obra de Lenin en Rusia, son evidentes los logros que se alcanzaron en ese país en las siete décadas de socialismo. Partiendo de un país atrasado, con estructuras feudales y poco industrializado en comparación con los países europeos, EEUU, Inglaterra y otros, en pocos años fue capaz de sobrevivir al cerco y hostigamiento de la comunidad de países imperialistas del mundo y revelar una capacidad inusitada de potencialidades. A pesar de esas condiciones adversas, desarrollar su ciencia, tecnología e indústria junto con insospechados logros en el desarrollo social en esas
décadas de poder soviético hizo posible que fuera el país que no solo derrotó al ejército alemán en Rusia, sino que contribuyó decisivamente a la liberación de varios países que estaban bajo dominio de Hitler, y además logró hizar la bandera de la hoz y el martillo en el Berlín nazi derrotado.
Logro además, recuperarse de la destrucción de la guerra (que no tuvo EEUU en su territorio, ni Inglaterra, Francia y iotros países europeos en la misma magnitud) y ser el primer país del mundo en poner en el espacio un satélite artificial de la Tierra ( el Sputnik , 1957I), el primer hombre en espacio (Gagarin, 1961).
Sería innecesarianente larga la lista de evidencias de superioridad del sistema social socialista, cuyo principal líder fue Lenin.
Otra cosa es lograr la permanencia, vigencia y renovación del sistema social socialista en uno u otro país.
Por lo pronto, y aunque no se hable mucho de eso, el sistema social socialista es el que ha hecho de China la primera potencia comercial y la segunda en desarrollo económico del mundo.
En el caso de Cuba, como advirtió Fidel, solo podemos
destruirlo nosotros mismos.
El socialismo no son los defectos, errores, desajustes y hasta retrocesos temporales que puedan ocurrir en el proceso de construcción de la sociedad socialista. Es mucho más que eso. De nosotros los cubanos, guiados por el legado de las ideas Marx, Marti, Lenin, Mella, Villena, Blas Roca, el Che, Raúl y Fidel, depende el futuro del socialismo en Cuba.
que se manifiestan y pueden ser rectificados en un proceso revolucionario socialista.
!Qué desdicha enorme que un sinnúmero de intelectuales no hayan leído despacio, muy despacio la explicación que da Lenin sobre la Esencia de la Dialéctica en la obra ¨Insistiendo acerca de los Sindicatos, el momento actual y los errores de Trotsky y Bujarin¨!
Excelente, como siempre, feliz semana
Saludos.
La Revolución Cubana como proceso histórico triunfante ha tenido como suprema victoria la transformación social masiva del ciudadano ignorante en ser social de variados y siempre elevados niveles culturales, que le garantiza, porque lo educa, reconocer la existencia e inviolabilidad de las todopoderosas leyes naturales.
Olvidarlo es fracasar, incluso morir.
Practicarlo incesantemente es garantizar el bienestar "con todos, y para el bien de todos".
El hombre culto es social, eficiente, amoroso, desinteresado, inclaudicable... humano de pies a cabeza.
Eso son en masa los cubanos influidos por sus tradiciones históricas.
Y su insuperable paradigma es José Martí Pérez, genio cultural universal, eterno guía teórico y moral que nos muestra el inviolable camino al bienestar humano espiritual y material, sellado con su muerte en combate de cara al sol.
Carlos Baliño, es un insustituible símbolo de definición ideológica nacional cubana porque junto a José Martí crea el Partido Revolucionario Cubano y con Julio Antonio Mella el primer Partido Comunista de Cuba.
Y a buen entendedor...
Por último, en esencia Lenin era un hombre de vasta cultura general integral, que lo hace imprescindible, inmortal, por útil, genial, exitoso, humilde, cuyas bases culturales lo llevaron a priorizar la relación del Hombre con la Naturaleza.
Se suele decir que somos martianos marxistas leninistas, el destino de Cuba dirá a quienes la historia absolverá y su pueblo venerará, y a quienes condenará con la firmeza guevariana que indeteniblemente seguiremos Hasta la Victoria siempre.
Es por los siglos de los siglos... Patria o Patria.
Tarde leí este artículo sobre una figura realmente imprescindible, no importa, resulta un texto excelente y proporciona un gran placer leerlo. De Lenin hay mucho que decir y rescatar, su profundo análisis de la realidad, su visión esclarecedora de los hechos económicos, políticos y sociales, su práctica revolucionaria; pero me gustaría referirme a una de sus cualidades a mi juicio más profundas que era su firmeza de principios, es en eso en lo que nos dejó un legado inmenso, su profunda convicción de que un mundo diferente al capitalismo era posible y necesario y que al capitalismo había que combatirlo cambiando de raíz todos sus esquemas e interpretaciones de la realidad humana.
Quizás peregrinamente alguien piense que en ocasiones el revolucionario ruso hizo determinadas concesiones, como por ejemplo la NEP, nada más errado, esta política que para muchos fue un retroceso fue una iniciativa genial que permitía la salvación sobre todo desde el punto de vista económico de la Revolución y pretendía crear un proceso de acumulación que después sería un poderosos impulso para las transformaciones necesarias para pasar con éxito el periodo de transición y construir el socialismo posteriormente, todo ello era un proceso largo y Lenin jamas puso límites en el tiempo a su duración.
No hacer concesiones al capitalismo y tener la brújula bien orientada que el objetivo final tiene que ser necesariamente transformar la sociedad tal y como la vemos hoy y parir una sociedad nueva, completamente diferente y basada en una lógica solidaria, tener claro cuales son esas alternativas y por qué derroteros va a transitar, que es lo que hay que transformar, cuales son las consecuencias que se derivan de esas transformaciones sobre todo para el pueblo, ir con la verdad siempre por delante y sobre todo convencer, esa es la tarea del marxismo revolucionario hoy día. En eso creo que las lecciones que Lenin dejó para la posteridad son indispensables.