Hay un viaje feliz, que hago y rehago en mi mente. En él, vuelo siglos atrás y voy al re-encuentro de mi filósofo favorito. Debo decir que a veces es toda una odisea. En ocasiones me cuesta ubicarlo, porque constantemente tiene que cambiar de sitios. Sin embargo tengo suerte, hasta ahora siempre termino por hallarlo. Desde que lo conocÃ, nunca he perdido a Marx.
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